Gen. 4:1-15- El Camino De Cain (1 parte)


Download (right click and choose save as)

EL CAMINO DE CAÍN
(1ª PARTE)
Génesis 4:1-15

INTRODUCCIÓN

La Biblia, este libro sin igual, inspirado por Dios, el cual merece toda nuestra devoción, entrega y compromiso, fe y confianza porque es inspirado por Dios nuestro creador y dueño, es único, a la cual debemos atender, guardar su contenido con la intención de ponerlo por obra cada día.

En el cual podemos ver que, Dios ha determinado para su propia gloria crear y reunir para sí mismo a un grupo de personas para que sean los súbditos de su reino eterno, para adorarlo, honrarlo, y servirlo para siempre.

En este grupo de personas Él desplegará toda su sabiduría, poder, misericordia, gracia y gloria, pero, para reunirlos, primeramente, necesita redimirlos del pecado, apartándolos para él de toda una humanidad que decidió darle la espalda.

GÉNESIS

Es el principio de principios, el principio de este libro sagrado, la Biblia, el principio de absolutamente todo lo que existe.

Génesis significa orígenes o engendramiento. Junto con Apocalipsis, son las dos tapas de toda la Palabra de Dios revelada al hombre, la historia del ser humano, la cual tiene un principio y un fin.

En Génesis está relatado el origen de todas las cosas, la Palabra de Dios es el único documento confiable dado por el mismo creador y dueño de todo, que puede dar fe de lo que realmente sucedió, porque él es el único creador y testigo fiel, él estuvo ahí.

La ciencia humana no tiene todas las respuestas, la Palabra de Dios no se inclina ante la evolución y su falsa ciencia, al contrario, la Palabra es la última autoridad de cualquier asunto.

Los primeros capítulos de este libro son fundamentales para nuestra fe; si no crees el primer versículo de la Biblia, ¿por qué creer el resto de la Biblia, los milagros, la resurrección, que Jesucristo es el Hijo de Dios hecho carne, en un solo Dios en tres personas? Etc.

Lo que encontramos en Génesis no son alegorías, o leyendas, así es de hecho, como comenzó el mundo, es historia real y fidedigna, confirmada por Dios mismo, el creador y sustentador del cielo y la tierra.

Un Dios lleno de amor, creativo, santo, quien nos creó a su imagen y semejanza, con propósito, con significado, con destino, no como un accidente, no por azar, sino que la tierra es el centro, el propósito creador de Dios, porque ahí creó un paraíso para aquellos que creó a su imagen y semejanza, para redimirlos y vivir con ellos en comunión.

Y en un período de seis días de 24 horas hizo toda la creación, y la hizo buena, perfecta, en gran manera buena: tiempo, espacio, materia, energía, luz atmósfera, cielos, estrellas, mares, animales marinos y voladores, la tierra, plantas y animales terrestres.

Y después de tener una maravillosa tierra, llena de abundancia, lista para reproducirse y habitarse, un mundo donde todo era bueno, perfecto, perfecta armonía, perfecta paz, no había muerte ni hostilidad, no existía una pizca de mal, ni matar o morir, ni la ley del más fuerte, ni desastres naturales, ni enfermedades, nada, todo era perfecto.

En este paraíso, Dios crea de una manera especial y diferente a todo lo ya creado: al ser humano, la cúspide, la corona de su creación. Lo crea con sus manos, a su imagen y semejanza, lo pone como el Señor de la creación.

Hasta el capítulo dos vemos un mudo perfecto, un matrimonio perfecto, una sociedad perfecta, un ambiente perfecto. Lo cual hoy nos es difícil de imaginar.

Y la semana pasada terminamos con uno de los capítulos más importantes de toda la Biblia, el cual, es el fundamento para explicar la condición actual del universo, el estado del ser humano, sus problemas, y sobre todo su urgente necesidad de un salvador.

Ninguna ciencia, ni filosofía humana puede darle respuesta satisfactoria, o solución a este problema, por qué estamos aquí, y más allá, porqué la existencia humana está tan llena de problemas morales y espirituales, porqué la muerte. Nos explica que hay principios morales que gobiernan el universo y que tenemos una responsabilidad moral delante del Dios y creador.

Si todo viene del azar, sin una razón que trasciende, nada moral tendría ningún a implicación, el bien y el mal no tendría sentido, decir que Hitler es un malvado, o que la Madre Teresa es una buena persona no tendría lugar.

La evolución reclama que todo comenzó en lo más bajo y de ahí ascendió paso a paso, hasta llegar a la complejidad que tenemos hoy, pero la Palabra nos dice la verdad, fue al revés, el ser humano comenzó en lo más alto y por causa del pecado de Adán, la humanidad cada día va más hacia abajo, no está en evolución constante, sino en una involución, no está avanzando, está retrocediendo, no va hacia arriba, va en una caída vertiginosa, cada día está peor.

Y la verdad es que, Dios nos diseñó para distinguir entre el bien y el mal, nos dio una conciencia, entonces, ¿por qué si fuimos hechos a la imagen de Dios, por qué nacemos con esta inclinación al pecado? ¿Por qué esta atracción hacia el mal?

¿De dónde viene esta experiencia de saber que hagamos lo que hagamos, no podemos librarnos de la maldad por nosotros mismo, de que el pecado nos empuje, nos arrastre como esclavos suyos, y que además nos sea irresistible?

Aquí está la respuesta, el origen de la maldad, el origen de la religión, el origen de la muerte en el ser humano, aquí comienza algo con lo que tristemente sí estamos familiarizados y entendemos bien, el pecado, y todo lo que éste conlleva.

Y vimos la caída del ser humano, la táctica diabólica y el desengaño de Adán y su esposa, Satanás distorsiona la verdad de Dios, haciendo caer a Eva en duda, atacando frontalmente la verdad de Dios y su carácter, engañando a la mujer, quien seducida cae, y llega el desengaño, recibe solo muerte y esclavitud, la religión comienza.

Y lejos de parecerse a Dios, se encontraron a sí mismos desnudos, y en el lugar que un día fue para su deleite tuvieron que esconderse, porque ya no había lugar para ellos, descubrieron por primera vez el miedo, la vergüenza, la culpa, la dureza de corazón, el enojo, el desengaño, culpando a Dios y culpándose unos a otros.

Y de ser seres perfectos e inocentes, nuestros ancestros y su descendencia nunca volvieron a ser los mismos, pero, no solo cambió su naturaleza más profunda, no solo su espíritu murió quedando destituidos de la gloria de Dios, sino que hubo consecuencias que afectaron la creación entera.

Así es nuestro pecado, no solo nos daña espiritualmente, anímicamente, físicamente, sino que afecta todo lo que nos rodea, nuestros matrimonios, nuestros hijos, nuestro trabajo, absolutamente todo es afectado por el pecado.

Pero, vemos cómo Dios toma la iniciativa llamándolos amorosa y pacientemente al arrepentimiento, y les da la primera promesa del Mesías salvador, quien al final triunfaría.

La semana pasada vimos en qué consistía la maldición, el ser destituidos de la gloria de Dios, el no aceptar ni represión, el no confesar y arrepentirse, vimos que: Dios maldice a la serpiente físicamente y nos deja un recordatorio de lo que hace el pecado.

La maldice especialmente de todas las bestias y animales del campo. Dios profetiza la derrota de Satanás a pesar de su aparente victoria.
En este capítulo vimos la primera profecía del Mesías, del salvador en toda la Biblia, a partir de aquí toda la Biblia se va a enfocar en esta simiente de la mujer, que aplastará, y que aplastó la cabeza de Satanás.

Ella quedó afectada en las dos cosas más importantes de su vida: traer seres humanos a la imagen de Dios, y ser la ayuda perfecta de su esposo; Aumentaron los dolores en embarazo y al dar a luz a sus hijos con dolor. Su tarea de ser la ayuda ideal ya será difícil y dolorosa.

Como responsable, la creación entera fue maldita por su desobediencia, y en su tarea más importante de gobernar y reinar sobre la tierra sería gravemente afectado. La tierra fue maldita por causa del hombre. Sería doloroso y fatigante el conseguir el sustento. Sin propósito, sin satisfacción verdadera, sin verdadera esperanza, con verdadero dolor.

La tierra que un día se daba con generosidad, ahora negará su fruto. Todos con una sentencia de muerte y sinsabor en esta tierra, la cual no es nuestro hogar.

Trabajo arduo, afán, ansiedad, cansancio, muerte, vacío, falta de propósito nacer, reproducirte, sobrevivir, agonizar, y después morir. La condición del mundo y todo cuanto puedes ver que trae dolor, angustia, violencia, odio, etc.

Todo esto, lo cual es parte de una naturaleza pecaminosa y producto de la maldición por la desobediencia, el pecado. Que importante es que entendamos quién es nuestro enemigo, lo enfoquemos y lo combatamos.

El hombre sin Cristo no tiene esperanza, está perdido, no tiene recursos, ¿cómo?, ¿de dónde? Por eso la religión no ofrece ninguna solución, ninguna esperanza. Solo Cristo, solo la fe, solo confiar en lo que él hizo ya por nosotros.

Finalmente un hombre creado para la eternidad, se convirtió en un mortal, por la misericordia de Dios no murió inmediatamente, pero si cambió y fue susceptible a los sufrimientos, desgracias, enfermedad.

El primer acto de fe del hombre, y el acto misericordioso de Dios; Adán en fe, llama a Eva madre de todos los vivientes, y el Señor en lugar de deshacerse de ellos, cubre su desnudez con pieles de animales, ilustrando que, sin derramamiento de sangre, no hay remisión de pecados.

Mostrándoles que las hojas de higuera, lo cual representan los inútiles esfuerzos del hombre por cubrir su culpa, son insuficientes, son un insulto, porque solo Dios mismo sacrificándose por nosotros, es que podía haberse dado el camino al perdón.

Las primeras muertes deberían haber sido las del hombre y su mujer, pero fue un animal, esta fue una sombra de la realidad de que Dios daría un día muerte a un sustituto para redimir a los pecadores, Cristo nuestro sustituto. Dejando para las futuras generaciones la manera en la que deberían acercarse a él.

En su misericordia no le permite al hombre vivir en ese estado por la eternidad, lo cual hubiera sido un castigo, no una bendición.

El camino al árbol de la vida fue cerrado como un acto de misericordia, porque fuimos hechos para la eternidad, y estar en esta condición de maldición frente al creador solo nos traería condenación eterna en el infierno y esta no es la voluntad del Padre.

Gen 3:20-24 Y llamó Adán el nombre de su mujer, Eva, por cuanto ella era madre de todos los vivientes. 21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer túnicas de pieles, y los vistió. 22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. 23 Y lo sacó Jehová del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado. 24 Echó, pues, fuera al hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.

Seguimos en los primeros capítulos donde Adán y Eva después de haber desobedecido experimentaron el desengaño, el temor, la vergüenza, la ansiedad, están por conocer otra faceta del pecado: el odio, el orgullo y sus consecuencias, el homicidio.

Adán y Eva acababan de ser expulsados del huerto de Edén, sus recuerdos de ese huerto todavía estaban vivos, yo creo que el sabor de los frutos de sus árboles todavía estaba en sus bocas, la experiencia de caminar con Dios al atardecer o al amanecer, de tener una comunión plena con Dios, ahora podían contrastarlo, sin poder regresar atrás.

Adán y Eva habían experimentado lo que era vivir libres de la carga de pecado, culpa, vergüenza y temor, todo eso había quedado atrás, pero, ¿hasta dónde los llevaría su decisión de desobedecer, de desconfiar de la Palabra de Dios, desconfiar de sus amorosas intenciones?

Todavía no lo habían visto todo, apenas comenzaban a lidiar con las consecuencias de su decisión, la expulsión del huerto era solo el principio, el pecado es algo terrible.

Así es nuestras vidas lejos de Dios, no puedes creer que el más terrible y sádico asesino, o criminal un día fue un bebé inofensivo, pero nuestras vidas lejos de Dios son como leche fuera del refrigerador, se descompone progresivamente hasta quedar en una asquerosa podredumbre.

El día de hoy veremos la historia humana ilustrada en la vida del primer hijo de Adán y Eva, el cual decidió emprender un camino no bueno, por eso yo titulé este mensaje: EL CAMINO DE CAÍN.

I. Es una cuestión de actitud de corazón.
Gen 4:1 Conoció Adán a su mujer Eva, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: Por voluntad de Jehová he adquirido varón.
Eva acababa de recibir una promesa de redención y de victoria, quizá pensó que este varón era la simiente que pisaría la cabeza de la serpiente; y lo nombra Caín: en sentido orig. de fijeza; lanza (como golpeando rápido), lanza, también se asocia con la palabra qaná, que significa adquirir o conseguir.

Cuánta esperanza pudo haber habido en su corazón al tener a su primer hijo, el primer hijo nacido de ella, ya que Adán y Eva no nacieron de mujer. Eva estaría pensando: Aquí está, solo que crezca un poco más y regresaremos a Edén, Adán y Eva seguían buscando a Dios, y lo reconocían como su Dios.

Mucha de la información en estos capítulos la podemos obtener de los nombres, ya que no se nos dan muchos detalles, pero los nombres en sí mismos hablan por medio de sus significados, y dice:

Gen 4:2a Después dio a luz a su hermano Abel.
No sabemos exactamente cuánto tiempo pasó, entre uno y otro, pero Eva nombra a su segundo hijo: Abel: jabél; lo cual significa vaciedad o vanidad; algo transitorio e insatisfactorio; a menudo usado como adv.:-aliento, ídolo, vanamente, vanidad, vano.

No sabemos si había algo en el carácter de Caín que les hizo pensar a Adán y a Eva: “no creo que sea él”; tal vez en sus terribles dos, no sé.

O quizá, al ver que no pasaba nada con Caín y seguían en la misma miseria y maldición, cuando nació Abel, solo suspiraron, y se sintieron vacíos, insatisfechos, se hicieron aún más conscientes de lo transitorio e insatisfactorio de la vida.

Y vemos la desesperanza como un resultado más del pecado, claro que, la necesidad del hombre es la oportunidad de Dios, la crisis es la antesala del cambio, bendita crisis. Entonces: Caín, el hombre, firme, listo para acabar con la maldición, listo para enfrentar el mundo, sin necesidad de Dios. Abel, una vida transitoria, insatisfactoria, vacía, vana. Y nos dice sus ocupaciones:

Gen 4:2b Y Abel fue pastor de ovejas, y Caín fue labrador de la tierra.
Algo interesante a observar es que, Abel y Caín tenían exactamente el mismo ambiente, ninguno de los dos tenía la influencia de algún amigo mal intencionado, Adán y Eva no eran Padres abusivos, al contrario, ambos vivían a las puertas de Edén.

Adán seguramente les hablaría a ambos de lo maravilloso que era ese lugar, de quién era Dios, de cómo lo perdieron todo, y cómo había una promesa de redención de parte de Dios.

Quizá cuando niños, le dirían a su papá, mira el mar, mira esta planta, mira el atardecer, y Adán les diría sí hijos qué bonito, (y un suspiro), todo esto no se compara con caminar con Dios un atardecer, con un fruto de alguno de los árboles de ahí dentro de ese huerto.

Y ellos crecen, y cada uno toma su oficio, claro que sus oficios no eran el problema, mucha gente tenía que combinar estas dos ocupaciones; el Señor nos da la información de sus ocupaciones para entender de dónde vienen sus ofrendas: Uno era pastor, el otro labrador de la tierra, nada malo con ninguno de los dos ya que a esto los sacó del huerto, a labrar la tierra, a buscar su sustento.

Gen 4:3a Y aconteció andando el tiempo, que Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová.
Ellos crecen, y la devoción a Dios no era algo nuevo, Adán debió haberlos educado con este sentido de la importancia de reconocer a Dios como el creador, como el sustentador, como aquel que tuvo misericordia de ellos y a quien le debían su vida y lo que tenían, la ofrenda siempre servía para expresar gratitud, para efectuar reconciliación, o para acompañar la adoración a Dios.

Este es el primer acto de adoración registrado en la historia humana, la expulsión de Edén está relativamente fresca, pero, hay una semilla en el corazón de Caín que desde su niñez comienza a crecer y finalmente se manifiesta.

Pero, hay algo en la ofrenda de Caín que no agrada a Dios, lo cual veremos más adelante, por que podríamos decir: bueno, pues le trajo una ofrenda, ¿que hay de malo en eso?; o quizá podríamos pensar que los sacrificios siempre se traían ovejas, o que tal vez Adán les había ya enseñado, pero la Biblia no nos dice nada al respecto.

Lo que no debemos quitar de nuestra mente es la imagen del último versículo del capítulo anterior, la puerta del Edén, los querubines y la espada encendida revolviéndose, quizá no habría un altar, pero la presencia de Dios aún visible, el huerto del Edén, aunque cerrado, ahí estaba, delante de sus ojos, era suficiente para venir y traer lo mejor, para ser el centro y la meta de todo ser humano.

Quizá Dios consumía sus ofrendas con fuego como lo hacía en el AT. El punto es que ellos tendrían todo lo necesario para vivir y relacionarse por fe con su Señor, el día de hoy tenemos este punto de encuentro en la Palabra, en la comunión de la iglesia, cada vez que nos disponemos a pasar tiempo con nuestro Señor en oración y en meditación de su Palabra.

Ahora, Abel también trae su ofrenda a Dios, pero, observemos la diferencia:
a) La actitud y el corazón de Abel.
Gen 4:4a Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
¿Qué diferencia puedes ver entre la ofrenda de Abel y la de Caín?, obviamente cada uno trae ofrendas de acuerdo al oficio que tenían, pero, mira dónde está la diferencia: Caín simplemente le trae una ofrenda de sus frutos, pero, mira Abel y su ofrenda: Los primogénitos de sus ovejas, lo más gordo de ellas.

Abel, como su nombre indica, entendió que él era un simple suspiro, que su vida era fugaz, breve, temporal, entendió que en él no había nada, y que el valor de su vida no lo medía sus posesiones, o su éxito, sino su Dios, su relación con él.

Abel, al igual que Caín escuchó a sus Padres, pero él creyó, sus ojos estaban puestos en la eternidad, en las promesas, en ese Edén, en el árbol de la vida, el cual un día sería reabierto, a tal grado que su ofrenda habla de su fe, de su confianza, de su amor.

Porque Abel estaba diciendo: mis primogénitos, lo más gordo de ellos, mis sementales, sería lo que cualquier persona en este mundo guardaría. Esto representa el futuro de mi empresa, del sustento de mi casa, la seguridad de ella, mi éxito.

Lo que traerían mejoría a mi ganado, mejor sueldo, más abundancia, mejor posición en el mundo, éxito, pero su corazón no estaba ahí, estaba en la eternidad, su confianza estaba puesta en Dios, lo recibió como su Dios y lo adoró con confianza, con honra, con reconocimiento de ser su proveedor, su salvador, el dueño de su futuro y su única plenitud.

Abel está diciendo: Señor, todo esto sin ti no me sirve, esto no es mi seguridad, eres tú, tú eres mi tesoro. Un sacrificio basado en la fe, no en las obras. Dice en Hebreos 11:

Heb 11:4 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella.

Por esto sin fe es imposible agradar a Dios, alguien arraigado a este mundo efímero y a sus promesas es alguien sin fe, alguien que cree que la única manera de estar pleno lo tiene este mundo, es alguien que no conoce lo bueno, que no conoce a Dios y todo lo que cree que le llena es solo miseria.

Por otro lado, Abel sabía, había entendido y creído que sin derramamiento de sangre es imposible hallar perdón de pecados, que si en verdad quería acercarse a Dios de la manera correcta era reconociendo su maldad, reconociendo su necesidad de un sustituto, porque sabía que en él no había nada para producir reconciliación con Dios.

Y contrastando a Caín, el adquirido, lanza, el firme, el autosuficiente, no llegó reconociendo su humildad, su necesidad de Dios, sino todo lo contrario: Dios, aquí está una prueba de que yo soy suficiente.

Aquí está el mejor de tus hijos, y para que no digas ahí te va una ofrendita de lo increíble de este labrador, recíbela y siéntete agradecido y privilegiado de este tipo de ofrenda, te hice el favor de hacerte caso, ahí te va.

Su actitud era: ¿quién necesita un huerto? ¿Quién necesita a Dios o comunión con Él? Yo soy el mejor labrador, yo puedo manejar mi propio destino, aquí y ahora es mi reino, no me hables de cielos, o de mundos utópicos, aquí yo soy el rey. Dice el necio en su corazón: no hay Dios.

Ambos recibieron la misma herencia de promesas, los dos debieron haber crecido con las mismas historias, la misma enseñanza e instrucción, me imagino las pláticas de Adán con sus hijos, hablándoles de la esperanza, de lo maravilloso que era el huerto, la comunión con el Señor, lo increíble de estar satisfechos, llenos.

Hablándoles de todo lo que perdieron solo por el hecho de haber desobedecido, inculcándoles amor, fe confianza, no duden nunca de las intenciones de Dios, de su Palabra, es catastrófico, miras esas espadas moviéndose, nos recuerdan cada día lo que perdimos, pero también nos recuerdan la misericordia de Dios porque no morimos, Dios fue paciente.

El acceso al huerto estaba cerrado, pero aún estaba ahí, y estas ofrendas nos dicen que Adán y Eva no quisieron alejarse del huerto, para Adán, Eva y Abel, el salmo 84 era su corazón:

Sal 84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios, Que habitar en las moradas de maldad.

Pero, no para Caín, y veamos lo que sucede:

Gen 4:4b Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda;
Es decir: mientras que la ofrenda de Caín fue como lo decía el Señor:
Mar 7:6 Respondiendo él, les dijo: Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, como está escrito: Este pueblo de labios me honra, Mas su corazón está lejos de mí.

No así Abel, quien en esa ofrenda estaba entregando su vida entera; y este es el tipo de fe agrada a Dios esta confianza que Adán y Eva decidieron no tener al principio y que Abel tuvo, es la que agrada a Dios, confianza plena en su amor, misericordia, palabra, intenciones, basado no en auto suficiencia, sino en total dependencia, en banca rota espiritual, en insatisfacción.

Abel muestra un corazón que dice: Sí, la serpiente dijo que seríamos como dioses, pero, yo reconozco, ¡no soy dios Señor, tú eres Dios, yo no soy capaz, no tengo cómo hacerlo bien, solo tú eres el creador yo solo soy un pecador merecedor de todo el castigo que puedas tener.

Abel ofreció una ofrenda enfocada en Dios, no en sí mismo, él declaró: yo solo soy un suspiro, ¿qué es el hombre para que tengas de él memoria y el hijo del hombre para que lo visites? Decía David.

Mirar con agrado es la palabra: shaá; clavar la mirada en o para (prop. para ayudar); por impl. inspeccionar, considerar, compadecer, quedarse pasmado (como mirando alrededor en asombro) o perplejo: agrado, apartar, atender, clamar, contar, dejar, desmayar, mirar, ofuscar, regocijar.

Quieres impresionar a Dios, esto es lo que lo impresiona, no lo chido que seas, pero lo mucho que dependes de él, lo mucho que esperas en él, en su regreso, en su sola presencia, como dice una canción, te regalo la herencia y la bendición, prefiero a Cristo, me quedo con él. Tú Dios eres mi tesoro.

Y Abel no solo trajo palabras, sino que vino y entregó lo mejor que tenía confirmando visiblemente su corazón y su fe para Dios. Abel estaba diciendo: Aquí vivo, pero no soy de aquí, mi hogar está donde está mi Señor, allá, del otro lado. ¿Pero, qué hay de Caín, el estaría pensando así? Checa lo que realmente había en su corazón:

b) La actitud y el corazón de Caín.
Gen 4:5a pero no miró con agrado a Caín y a la ofrenda suya.
La ofrenda de Caín, no movió el corazón de Dios, porque su ofrenda estaba basada en la autosuficiencia, centrada en el hombre mismo, ¡Yo soy dios y tú no eres más que mi sirviente!

¡Dame lo que quiero y lo quiero ahora, y a mi manera! Yo quiero mi mejor vida ahora, y esta ofrenda está aquí para que me bendigas, y tú me reconozcas a mí. Un corazón duro, lleno de arrogancia y soberbia. Y ¿qué sucede cuando el religioso o el orgulloso no obtiene lo que quiere? Se ofuzca, se resiente.

Gen 4:5b Y se ensañó Caín en gran manera, y decayó su semblante.
Ensañarse es la palabra kjará, y significa; brillar o calentarse; arder, de cólera, celo, celos, airarse, alterarse, apesadumbrarse, enardecerse, encenderse, encolerizarse, enojarse, ensañarse, entristecerse, excitarse con fervor, impacientarse, indignarse, inflamarse, sentir pesar. Y dice:

En gran manera: meód; vehementemente; totalmente, rápidamente, con todas sus fuerzas, cuidadosamente, en extremo, enteramente, grandemente, gravemente, gravísimamente, hasta no poderse contar, muchísimo, sobremanera, sumamente.

Tenemos que tener cuidado porque esto es lo único que vamos a obtener si no cuidamos nuestros motivos al servir a Dios o a los hombres, díganse hermanos, familia o desconocidos.

Si estás centrado en ti mismo, y no recibes el reconocimiento que esperabas va traer tremenda amargura, la cual se notará en tu semblante, ¿conoces a personas amargadas, según sirviendo al Señor? Y esto te va a llevar a peores cosas, peores pecados.

Mira lo que hicieron los fariseos con el Señor, al no haber sido reconocidos como los jefes, como los espirituales por Cristo. Pero, veamos la respuesta tan paciente del Señor, a pesar de nuestras actitudes tan groseras y hostiles:

II. La misericordia y la paciencia de Dios, quien quiere llamarnos al arrepentimiento.
Gen 4:6 Entonces Jehová dijo a Caín: ¿Por qué te has ensañado, y por qué ha decaído tu semblante?
Pongamos atención a las preguntas que Dios le hace a Caín, ¿por qué le hará preguntas? Porque Dios siempre quiere apelar a tu entendimiento, no a tus emociones, no a tu voluntad, sino a tu entendimiento para que tu voluntad sea eso voluntaria y tus emociones la sigan.

Es un buen principio, siempre escuchar las preguntas que Dios nos hace; no te quedes solo con las mentiras auto justificadoras que el diablo pone en tu mente con las cuales terminas justificándote a ti mismo.

Y justificas tus acciones, tu desobediencia, aunque termines deshonrando a Dios y haciendo lo que es franco y evidente contrario a lo que Dios dice, pero terminas diciéndote a ti mismo: “es que en mi caso, es diferente, si estuvieras en mi lugar, te darías cuenta, Dios se daría cuenta que yo tengo razón”.

Por eso, escucha a Dios, él quiere que revises tus motivos, antes que echarle la culpa a los que te rodean o a las circunstancias o peor aún, que termines culpando a Dios mismo, revisa tu motivación, medita con la Palabra en tu mano y en tu corazón, con el deseo total de honrar a Dios, aunque esto implique que mueras por completo a ti mismo.

En otras palabras, Dios le está diciendo a Caín: mira, Caín, vas hacia el lado equivocado, esa es la sabiduría terrenal, animal y diabólica, no te justifiques, si actúas en esa motivación, lo que hagas no va a estar bien. Dios siempre apela a tu entendimiento, para que tu voluntad siga a la razón, a la verdad, y tus emociones la acompañen. Y dice:

a) Siempre hay oportunidad de vencer al pecado.
Gen 4:7 Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido? y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta; con todo esto, a ti será su deseo, y tú te enseñorearás de él.
La NTV traduce así este versículo: Gén 4:7 Serás aceptado si haces lo correcto, pero si te niegas a hacer lo correcto, entonces, ¡ten cuidado! El pecado está a la puerta, al acecho y ansioso por controlarte; pero tú debes dominarlo y ser su amo». (NTV)

El Señor sabía lo que Caín haría, pero aun así el Señor siempre nos amonestará, nos instruirá, nos mostrará su Palabra, y su Palabra no es difícil de entender, y es paz y es gozo para el que la guarda y la comprueba al ponerla por obra.

¿Quieres bendición, estar en paz? Camina con Cristo. Si haces el mal, si andas en la carne obviamente el pecado te dominará por completo hasta destruirte. Si se lo permitimos, si dejamos que raíces de amargura se arraiguen en nuestro corazón, y no actuamos rechazándolas en fe, perdonando, actuando como Cristo lo haría, ellas terminarán infestándonos y llevándonos a donde no queremos.

Me recuerda Herodes, quien escuchaba con cierto interés a Juan el Bautista, pero, nunca le creyó, y terminó decapitándolo, arrastrado por sus deseos de lujuria.

Me recuerda Sansón, quien jamás quiso abandonar los deseos de sus ojos, y terminó sin ojos y además muerto entre sus enemigos. Me recuerda Saúl, quien dejó crecer y crecer su soberbia y terminó muerto por un amalecita, el cual representaba la carne.

El pecado es progresivo y mortal, es como la historia del cirquero y su anaconda, quien la cuidaba desde que salió de su huevo, y con unos cuántos centímetros de largo la pudo haber pisado y destruido, pero, esta creció, y un día en una presentación, lo abrazó, y lo mató quebrándole los huesos. Dice en Efesios:

Efe 4:31-32 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Y Dios le está diciendo: hay esperanza Caín, tú puedes sobreponerte al pecado y no permitir que te domine, el Espíritu habita en ti, simplemente dispón tu corazón, a preferir a Dios, a conocerlo y conociéndolo amarlo y amándolo obedecerlo.

Y checa cómo, aunque Dios expulsó del huerto a Adán y a su familia, Dios estaba con ellos, un Huerto del Edén sin el hombre no le sería a Dios, y Dios se hizo disponible a cada uno de los descendientes de Adán hasta hoy, pero además ellos tenían el huerto de Edén, los querubines y la espada como testimonio, Caín aún oía la voz de Dios, pero esto a Caín no le importó.
Dios le da oportunidad a Caín a considerar sus motivaciones, le está diciendo: Caín considera tu pecado, considera tu corazón perverso y engañoso y arrepiéntete, la verdad no es relativa, hay una verdad, lo bueno y lo malo no es relativo, yo soy todo lo que es bueno, conóceme.

¿Cuál fue su respuesta? No Dios, estás equivocado, yo no pequé contra ti, tú pecaste contra mí, Abel pecó contra mí, no reconocen a este precioso, capaz e increíble ser humano, no reconociste que yo iba a hacer de este mundo un mundo mejor.

Porque con mis capacidades de ingeniería agrónoma, podría hacer que la producción subiera de una manera tal que erradicaríamos el hambre y hasta la maldición, y tú simplemente no sabes reconocer a un verdadero dios. YO. Checa cómo hasta hoy sigue la mentira.

III. La decisión de Caín.
Gen 4:8 Y dijo Caín a su hermano Abel: Salgamos al campo. Y aconteció que estando ellos en el campo, Caín se levantó contra su hermano Abel, y lo mató.
Haber suspiritos, Abel, ven vamos a dar una vuelta. Caín no escucha a Dios, deja que el pecado lo domine y si por la desobediencia, Adán y Eva sufrieron vergüenza, temor, culpa, ansiedad, el pecado se convierte en soberbia, orgullo, jactancia, y termina en odio, resentimiento, homicidio. ¿Conoces algo parecido?

Con premeditación, alevosía y ventaja, prepara el asesinato de su hermano, en Caín hay otro espíritu, no hay excusa, Caín no puede echarle la culpa a nadie más, fue su decisión consciente y desobediente. Dios mismo le rogó: Caín, haz lo correcto, es lo más valioso.

Pro 3:1-8 Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; 2 Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. 3 Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Átalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; 4 Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres. 5 Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. 6 Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas. 7 No seas sabio en tu propia opinión; Teme a Jehová, y apártate del mal; 8 Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos.

Pero, Caín decidió rechazar a Dios, quien constantemente nos está hablando, quien no quiere la muerte del impío, dice la Palabra, no halla ganancia en ello, quien no quiere que nadie se pierda, sino que todos vayan al arrepentimiento. Pero, ¿por qué razón lo mató? Dice 1 Juan:

1 Jn 3:12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

Esa palabra matarlo implica cortarle el cuello, es decir, Caín está diciendo, Dios, ¿quieres un sacrificio? A ver qué si te gusta esta ofrendita. Qué fuerte.

Pero, checa cómo Caín no llegó a ese lugar en un momento, fue un pensamiento, un deseo, nunca tomar en serio la Palabra, el amor de Dios, sus promesas, nunca proponerse en verdad decidir caminar con su Señor, siempre de dientes para afuera, siempre pretendiendo engañar a los que le rodeaban, incluyendo a Dios, y finalmente el pecado dio a luz la muerte, y dice:

a) Caín miente y es completamente sarcástico.
Gen 4:9 Y Jehová dijo a Caín: ¿Dónde está Abel tu hermano? Y él respondió: No sé. ¿Soy yo acaso guarda de mi hermano?
Dios le da una oportunidad más de confesar y arrepentirse, primero fue en su corazón, porque ahí es donde comienza el pecado, pero luego se materializa y daña, destruye. Cuando Adán y Eva pecaron ellos todavía intentan justificarse, pero Caín, frontalmente miente y además es sarcástico.

Así es el pecado, eso sucede cuando no escuchamos a nuestra conciencia y la callamos, se cauteriza, y pierdes la brújula por completo. Caín sin la más mínima intención de reconocer su pecado, mucho menos de arrepentirse.

Qué importante es desde temprano tomar en serio nuestros pecados y debilidades y traerlos delante de Dios, en honestidad, en confesión y arrepentimiento, Caín es seducido por completo, dice en Santiago:

Sant 1:13-15 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie; 14 sino que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido. 15 Entonces la concupiscencia, después que ha concebido, da a luz el pecado; y el pecado, siendo consumado, da a luz la muerte.

Y ya en la muerte, tu conciencia está cauterizada, incapacitada para considerarte a ti mismo y tener la oportunidad de confesar y arrepentirte, es muy peligroso darle rienda suelta a tu carnalidad. Caín simplemente dice no sé, esa es tu chamba ¿no?, ja, ja y no pudiste líbralo de mi mano, ¿no que muy Dios? Yo soy dios.

Gen 4:10 Y él le dijo: ¿Qué has hecho? La voz de la sangre de tu hermano clama a mí desde la tierra.
Este es el corazón del Señor, una vez más le pregunta como un padre con el corazón roto, Caín, ¿qué hiciste? Dándole una y otra vez oportunidades, pero no se arrepiente, y más adelante, él y toda su descendencia moriría en el diluvio, porque Caín sabía dónde estaba Dios, él pudo haber venido en arrepentimiento, sin embargo, nunca lo hizo. Pero, debes saber que este es el corazón de Dios para con el hombre pecador, dice en Ezequiel:

Eze 18:23-32 ¿Quiero yo la muerte del impío? dice Jehová el Señor. ¿No vivirá, si se apartare de sus caminos? 32 Porque no quiero la muerte del que muere, dice Jehová el Señor; convertíos, pues, y viviréis.

Eze 33:11 Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel?

Y también nos recuerda que hay un tiempo y que todo mundo va a tener retribución, aunque parezca que no pasa nada, Dios espera, la creación gime, terremotos, tornados, son manifestaciones de una tierra hastiada de injusticia, sangre y muerte vertida sobre ella, el tiempo viene, sucederá:

IV. Cada quién es responsable por su pecado.
Gen 4:11 Ahora, pues, maldito seas tú de la tierra, que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
Una maldición más a parte de la que ya había generalizada por causa de Adán, ahora una individual para Caín, es impresionante ver como la misma decisión de Adán, la tenemos cada uno frente a nosotros y como terminamos decidiendo para mal.

Y luego nos preguntamos, ¿por qué a mí? ¿Por qué nada me sale? Esto es evidencia y respuesta a los que dicen, ¿porqué por culpa de Adán yo tengo que pagar? Adán tuvo que ver, pero, cada uno de nosotros podemos decidir por el bien, y le dice:

Gen 4:12 Cuando labres la tierra, no te volverá a dar su fuerza; errante y extranjero serás en la tierra.
Podrías tener todos los dólares de este país, ser Bill Gates, pero el don de disfrutar viene de Dios. Una enemistad entre la tierra y Caín. No tienes a Cristo, no tienes la capacidad de disfrutarlo. En eso nos convertimos cuando estamos sin Cristo, dice la Palabra:

Efe 2:12 En esos tiempos, ustedes vivían apartados de Cristo. No se les permitía ser ciudadanos de Israel, y no conocían las promesas del pacto que Dios había hecho con ellos. Ustedes vivían en este mundo sin Dios y sin esperanza.

Errante: nuá; raíz prim.; oscilar, en una gran variedad de aplicaciones, lit. y fig. (as unido secundariamente):-andar, balancear, dispensar, errante, estremecer, inestable, menear, mover, poner, sacudir, tambalear, temblar, titubear, vagabundo, vagar, zarandear.
Extranjero: nud; raíz prim.; asentir, i.e. agitar, oscilar; fig. vagar, huir, desaparecer; también (sacudir la cabeza condoliéndose), consolar, deplorar, o (menear la cabeza en escarnio) acosar:-agitar, burlarse, compadecer, condolerse, consolar, doler, entristecer, errante, escapar, extranjero, huir, ir, lamentar, menear, mover, remover, vagar.

Puedes ver la sociedad hoy en día, una sociedad que se tambalea en sus propias mentiras, deprimida, insegura, oscilante, inestable, titubeante, sin dirección, huyendo siempre, ¿de qué? Quién sabe, con una paranoia constante, acosada, dolida. Dice la Palabra:

Pro 26:2 Como el gorrión en su vagar, y como la golondrina en su vuelo, Así la maldición nunca vendrá sin causa.

Para bien, o para mal, si haces el bien, no temas, Dios está en control, y utiliza cada situación para tu bien, y no hay nada que te pueda arrebatar de su mano, pero, si haces el mal deliberadamente, ya sabes por qué las cosas no te salen, y vas de mal en peor.

No tendrás la fortaleza, no te aprovechará lo que puedas recibir de ella, será como agua en tus manos, siempre un vacío, siempre insatisfacción, el gozo de recibir lo que la tierra puede brindarte, una tierra gimiendo, cansada, esperando tu redención para ella poder ser redimida.

Y checa cómo en Cristo nosotros somos extranjeros y peregrinos, muy diferente a un incrédulo, porque, aunque no estamos en casa, vamos en dirección a ella, mientras que un vagabundo, y errante, no tiene casa a donde ir, no tiene identidad, no sabe a dónde va. No tiene que ser así contigo, si no has creído.

V. Caín no se arrepiente, y lejos de pensar en el mal que hizo, se centra aún más en sí mismo.
Gen 4:13 Y dijo Caín a Jehová: Grande es mi castigo para ser soportado.
¿Qué estás diciendo Caín? ¿Ahora tú eres la víctima? ¿Ahora Dios es el villano? ¿Qué hay de Abel, le acabas de cortar el cuello? Clásica reacción del que rechaza a Dios, del que se rebela contra él.

Pro 19:3 La insensatez del hombre tuerce su camino, Y luego contra Jehová se irrita su corazón.
Te recuerdo Caín que mataste sin piedad a tu hermano y él no te había hecho nada y lo mataste porque me amaba, porque hizo lo correcto. Es interesante cómo el pecado más y más nos centra en nosotros mismos, nos pone como el centro de todo, y pasamos a vivir al mundo de todo se trata de mí punto com.

Pecamos, y todos tienen la culpa menos nosotros. Si él no me hubiera hecho enojar, si la gente fuera más amable, yo qué, yo soy un simple mortal, víctima de todo mundo. ¿Quién sacó el cuchillo? Y dice:

Gen 4:14 He aquí me echas hoy de la tierra, y de tu presencia me esconderé, y seré errante y extranjero en la tierra; y sucederá que cualquiera que me hallare, me matará.
A ver Caín, te esconderás de mi presencia, ¿esto es una amenaza?, yo no te lo pedí, ese fue el principio de tu pecado, te escondiste de mi presencia en tu corazón. Sí, y para que se les quite, ya no vengo a la iglesia.

¿Te fijas qué es lo único que le importa a Caín? Sí mismo: me matarán, pero, Caín, te di cuatro oportunidades de arrepentirte, no te interesa mi presencia, quieres provisión, quieres sanidad, quieres bendición, pero realmente, yo no te intereso, no me amas, te amas a ti mismo, amas tus caminos, quieres todo lo bueno, pero sin mí, y yo soy lo único bueno.

Caín en tu corazón ya estabas alejado de mí, nunca perteneciste a esta tierra, ya eras extranjero y ya estabas muerto en tus delitos y pecados. Sí Dios, pero me amo demasiado a mí mismo, todo lo que importa soy yo, que me vaya bien, que no me hagan daño, pobre de mí.

La gente quiere la bendición, quiere el cielo, pero no quiere al autor de la bendición, a quien es en sí mismo el cielo, a Cristo. Si pudieran obtener estas cosas sin Dios de por medio, lo harían.

¿Quién es este cualquiera? Hermanos y hermanas, sobrinos, familia de Adán y Eva, quienes para este momento ya tendrían una gran prole. Pero, Caín se mueve a un mundo de inseguridad, mira la misericordia del Señor:

a) Dios siempre lleno de amor, paciencia y misericordia.
Gen 4:15 Y le respondió Jehová: Ciertamente cualquiera que matare a Caín, siete veces será castigado. Entonces Jehová puso señal en Caín, para que no lo matase cualquiera que le hallara.
El hombre alejándose más y más de su creador por voluntad propia, y Dios en su misericordia procurándole, haciendo salir el sol sobre buenos y malos, trayendo todo tipo de bendición sobre justos e injustos.

Cada vez que pienses que Dios es injusto, detente a meditar un poco, por un solo pecado deberías haber sido borrado de la tierra, pero no lo ha hecho porque es grande en misericordia y en paciencia.

1 Jn 3:1-2 Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2 Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3 Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro. 4 Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley. 5 Y sabéis que él apareció para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en él. 6 Todo aquel que permanece en él, no peca; todo aquel que peca, no le ha visto, ni le ha conocido. 7 Hijitos, nadie os engañe; el que hace justicia es justo, como él es justo. 8 El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios. 10 En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios. 11 Porque este es el mensaje que habéis oído desde el principio: Que nos amemos unos a otros. 12 No como Caín, que era del maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué causa le mató? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano justas.

Heb 11:4-16 Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. 5 Por la fe Enoc fue traspuesto para no ver muerte, y no fue hallado, porque lo traspuso Dios; y antes que fuese traspuesto, tuvo testimonio de haber agradado a Dios. 6 Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan.

Heb 11:7-9 Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe. 8 Por la fe Abraham, siendo llamado, obedeció para salir al lugar que había de recibir como herencia; y salió sin saber a dónde iba. 9 Por la fe habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena, morando en tiendas con Isaac y Jacob, coherederos de la misma promesa;

Heb 11:10-12 porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios. 11 Por la fe también la misma Sara, siendo estéril, recibió fuerza para concebir; y dio a luz aun fuera del tiempo de la edad, porque creyó que era fiel quien lo había prometido. 12 Por lo cual también, de uno, y ése ya casi muerto, salieron como las estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que está a la orilla del mar.

Heb 11:13-16 Conforme a la fe murieron todos éstos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. 14 Porque los que esto dicen, claramente dan a entender que buscan una patria; 15 pues si hubiesen estado pensando en aquella de donde salieron, ciertamente tenían tiempo de volver. 16 Pero anhelaban una mejor, esto es, celestial; por lo cual Dios no se averg:uenza de llamarse Dios de ellos; porque les ha preparado una ciudad.

Heb 11:23-24 Por la fe Moisés, cuando nació, fue escondido por sus padres por tres meses, porque le vieron niño hermoso, y no temieron el decreto del rey. 24 Por la fe Moisés, hecho ya grande, rehusó llamarse hijo de la hija de Faraón, 25 escogiendo antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los deleites temporales del pecado, 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de los egipcios; porque tenía puesta la mirada en el galardón. 27 Por la fe dejó a Egipto, no temiendo la ira del rey; porque se sostuvo como viendo al Invisible.

Por esto la fe es tan preciosa, por fe somos salvos, por fe agradamos a Dios, no es que son nuestras obras, más bien nuestras obras hablan de nuestro tipo de fe, en quien realmente confiamos, a quién realmente amamos, a quién realmente anhelamos y adoramos.

En un mundo caído, con una naturaleza pecaminosa, ansiosa por ser saciada con los placeres de este mundo, pero, en contraste un espíritu hambriento, ansioso por Él y su presencia, este deseo de la voluntad agrada a Dios.

Y nosotros hemos recibido también preciosas y grandísimas promesas a través de nuestro Salvador, el resucitó, nosotros resucitaremos, está preparando lugar para nosotros, el Edén que Caín despreció, por el cual Abel murió, la cual anheló hasta la muerte, nos está esperando. La pregunta es, ¿Las creemos, las anhelamos, son nuestra más grande esperanza? O ¿Solo esperamos en este mundo?

¿Qué tipo de ofrenda es la que le traes al Señor cada vez que te acercas a él? ¿Es una ofrenda centrada en ti mismo, en lo que tú quieres? Estás tomando el camino de Caín. ¿Qué estás haciendo con tu pecado, con tus debilidades? ¿Te estás justificando? ¿Crees que es necesario tratar con ellas ya?