Colosenses 4: 2-4 “La oración y dos realidades, ¿en cuál quieres vivir?”


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LA ORACIÓN Y DOS REALIDADES

¿EN CUÁL QUIERES VIVIR?

Colosenses 4:2-3

 

Después de todo esto que hemos venido viendo, realmente nos damos cuenta que es imposible vivirlo para un ser humano que no conoce a Dios. Sencillamente suena bien, es lógico, pero, en la vida diaria, aunque hay victorias, y podemos ver cambios substanciales, muchas de las veces esto se hace muy difícil, y en tiempos difíciles, sentimos hasta que es imposible.

 

Por eso me parece lógico que Pablo cierre esta carta con algo tan importante como la oración. ¿Qué papel juega la oración en nuestra vida cristiana? ¿Será suficiente solo con recibir lo que dice la Escritura los domingos, en cada estudio bíblico, la comunión con la iglesia?

 

Pablo nos va a enseñar en estos textos la importancia de la oración, cómo y por qué deberíamos orar, aprenderemos el papel tan importante juega la oración para cada creyente, por eso yo titulé este mensaje: LA ORACIÓN Y DOS REALIDADES, ¿EN CUÁL QUIERES VIVIR? Colosenses 4:2-3

 

  1. Necesitas entender que la oración es una disciplina a cultivar en la cual debes perseverar.

Col 4:2a Perseverad en la oración,

  1. Ante la Palabra de Dios, mostrándonos todas estas verdades, ¿qué nos pide Pablo que debemos hacer?

 

1 Tes 5:17 Orad sin cesar.

  1. ¿Qué mandato tenemos de parte de Pablo en este texto? ¿Qué sucede cuando tenemos información correcta, verdades, mandatos de Dios, su voluntad, pero, no oramos?

 

Y lo primero que tienes que saber es que oración es igual a relación, ya lo aprendimos en Sanas Palabras, la oración no son rezos prefabricados, o repeticiones sin sentido, no, la oración es un elemento de comunicación. Y esto nos lleva a nuestra famosa frase: el cristianismo no es una religión, sino una relación.

 

Cuando el Señor llamó a sus discípulos, les dijo: síganme, cuando el Señor nos llama a nosotros, por igual, nos dice síganme, es decir, conózcanme, nos llama a una relación profunda y personal. Y qué importante porque por ejemplo, un ídolo, dice la Palabra que no tiene oídos, para oír, boca para hablar, nariz para oler, de manera que en la idolatría se hace imposible una relación.

 

No así con nuestro Señor, quien vive y reina, a quien nos podemos acercar confiadamente, y que nos llama precisamente a esto, a tener una relación con él, porque la realidad es que, sin comunicación, no es posible una relación, el poder hablar, escuchar, conversar, conocerse.

 

Esta es la primera causa por la cual deberíamos orar, no se supone que deberíamos vivir ignorando, o diciendo dos o tres palabras a aquel que nos salvó, aquel que sostiene nuestras vidas a cada momento, cuando nos llegamos a acordar.

 

Por eso es tan importante la oración, donde le abrimos nuestro corazón, le derramamos nuestras vidas, y nos disponemos a escucharlo, a disfrutar de su presencia. Por eso la oración es un recurso maravilloso en el que tenemos la convicción de que Dios está en los cielos, pero, que está al mismo tiempo cercano a mí, que me escucha, que antes de que la palabra esté en mi boca, él ya sabe mis necesidades.

 

Y el mismo Jesús en la Palabra, lo vemos, invitándonos, enseñándonos a orar con toda confianza, ya ni siquiera al altísimo, o al eterno, sino que nos dijo, ustedes orarán así: Padre nuestro, que estás en los cielos, con esa confianza, con esa intimidad.

 

De manera mis hermanos que si en verdad tenemos una relación con el Dios vivo a través de Jesucristo, es vital esta comunicación con él, a través de la oración. Es un privilegio maravilloso que yo pueda comunicarme en el nivel de Padre – Hijo con el creador y sustentador de todas las cosas.

 

Porque ya lo hemos dicho otras veces, no todos somos hijos de Dios, la Biblia declara que todo ser humano nace pecador, nace por default muerto en delitos y pecados, y por consiguiente es enemigo de Dios, está bajo la ira de Dios.

 

Pero, al considerar el Evangelio, a Cristo nuestro salvador, nuestro mediador entre Dios y nosotros, por la fe en su obra, al haber muerto por nosotros en esa cruz, recibiendo el castigo de nuestros pecados, y al haber resucitado con poder, y nosotros al creer en él, al hacerlo el Señor de nuestras vidas, entonces es que venimos a ser hijos de Dios por la fe en Cristo.

 

Y entonces es que comienza una maravillosa relación que antes no existía, todo ser humano nace muerto espiritualmente, ajeno por completo a la vida de Dios, del Dios vivo, tiene sus ídolos, su religión, pero, eso no lo hace conocer al Dios vivo.

 

Yestando muertos a lo espiritual no tenemos ojos, para ver, boca para hablar, oídos para escuchar, nariz para oler, no entendemos lo espiritual, por así decirlo, hay en nosotros una terminal, un cable que conecta con algo, pero no sabemos con qué, hasta que viene Cristo. En 1 Corintios 3 dice:

 

1 Co 2:14 Pero los que no son espirituales no pueden recibir esas verdades de parte del Espíritu de Dios. Todo les suena ridículo y no pueden entenderlo, porque sólo los que son espirituales pueden entender lo que el Espíritu quiere decir.

 

Y al creer en Cristo, es que recibimos vida nueva, vida eterna, y de pronto nos damos cuenta para qué servía esa terminal, y este espíritu que antes estaba muerto le es dado vida por Cristo, y ahora a través de él podemos tener esta maravillosa relación con el Dios vivo, y conectarnos a él en oración. Imagínate la pérdida que tenemos al tomar ventaja de este privilegio maravilloso, y tan necesario.

 

Por otro lado, hay gente que ha llegado a decir que la oración es como el oxígeno del alma, y en cierto sentido es cierto, un creyente que no ora, se le nota, al igual que un creyente que sí tiene esta relación con su Señor, pasa lo que a los discípulos de Cristo, a quienes les decían:

 

Hch 4:13 Los gobernantes, al ver la osadía con que hablaban Pedro y Juan, y al darse cuenta de que eran gente sin estudios ni preparación, quedaron asombrados y reconocieron que habían estado con Jesús. (NVI)

 

Alguien que no ora, también se lo notas, se le ve la agonía espiritual, como si le cortaras la línea de oxígeno, y esta es gente carnal, gente enfocada solo en cosas de este mundo. Por eso podríamos decir que la oración en un sentido es como el oxígeno, da vida. Pero, si yo lo comparo como el acto de respirar, a mí nadie me tiene que decir que respire, sencillamente mi cerebro ordena a mis pulmones a que respiren, y yo feliz de la vida, puedo respirar.

 

Sin embargo, la oración no es así, requiere de decisión, de un esfuerzo. Podríamos entonces comparar más bien, la oración con el ejercicio, por ejemplo, ¿cuánto nos toma hacer el hábito de ejercitarnos? Toma mucha decisión, por otro lado, dime, ¿cuánto bien trae a nuestro cuerpo hacer ejercicio, en especial cuando ya pasas de 40 como yo comprenderé?

 

Definitivamente, el ejercicio es vital para una buena calidad de vida, para cuidarnos de enfermedades que pueden ser mortales, nos da agilidad, energía, una buena salud, etc., en otras palabras, se nota cuando alguien está en forma, al igual que cuando alguien es sedentario, y no se cuida en absoluto.

 

Por lo tanto, algo que podemos decir del ejercicio, es que es una disciplina que requiere intencionalidad, determinación, voluntad. De la misma manera es la oración hermanos, no es algo que se dé por un reflejo como la respiración. Y así es la oración, una disciplina que necesitamos cultivar.

 

De hecho, todo lo que habla la Escritura al respecto de la oración, requiere de esta decisión, esta disciplina, este hábito, y al igual que el que hace ejercicio, de la misma manera, al que ora, se le nota, se ve espiritualmente saludable, con gozo, no en temor, no quejándose de lo que le rodea, de lo que no tiene, en la iglesia o en su vida, sino agradecido. De manera que, la oración es este elemento vital para una vida saludable en todos los sentidos.

 

Y Pablo establece:

Perseveren en la oración.

Disciplínense, necesitan intención, necesitan determinación, voluntad, por eso es que en Calvary les llamamos disciplinas espirituales.

 

La palabra perseverar es

proskarteréo

; Ser fuerte hacia (pros, hacia, y kartereo, ser fuerte), perseverar en, ser continuamente constante con una persona o cosa, dándole a ella un cuidado constante. Persistir firmemente en una cosa, y dar un cuidado constante a ella. Ser constante, diligente, estar pegado a, acudir asiduamente, asociarse íntimamente, ser fiel, constante, ocupar un mismo lugar.

 

Por ejemplo, vemos a Jesús en Marcos 3:6, diciéndoles a sus discípulos: ténganme siempre una barca en este lugar, para cuando haya multitudes, podamos usarla. Y no solo ahí, sino que, por todos lados en la Biblia vemos cómo la persistencia, la perseverancia es una parte de la oración inseparable.

 

Vemos a nuestro Señor orando en todo momento, incluso a Pablo, lo vemos en Hechos de los apóstoles, cómo en cada evento importante de su vida, incluyendo sus martirios, era un hombre de oración, leemos en algunos textos:

 

Efe 6:18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

Col 1:3 Siempre orando por vosotros,

Col 4:12 Os saluda Epafras, el cual es uno de vosotros, siervo de Cristo, siempre rogando encarecidamente por vosotros en sus oraciones.

1 Ts 3:10 orando de noche y de día con gran insistencia

,

 

La perseverancia mis hermanos es un elemento indispensable de la oración, de hecho, si en verdad lo quieres llamar oración, necesita tener este elemento. El Señor nos lo enseña en varias ocasiones, por ejemplo, en Lucas 11:5:

 

Luc 11:5-10 Luego utilizó la siguiente historia para enseñarles más acerca de la oración: «Supongan que uno de ustedes va a la casa de un amigo a medianoche para pedirle que le preste tres panes. Le dices: 6 “Acaba de llegar de visita un amigo mío y no tengo nada para darle de comer”. 7 Supongan que ese amigo grita desde el dormitorio: “No me molestes. La puerta ya está cerrada, y mi familia y yo estamos acostados. No puedo ayudarte”. 8 Pero yo les digo: Aunque no lo haga por amistad, si sigues tocando a la puerta el tiempo suficiente, él se levantará y te dará lo que necesitas debido a tu audaz insistencia. 9» Así que les digo, sigan pidiendo y recibirán lo que piden; sigan buscando y encontrarán; sigan llamando, y la puerta se les abrirá. 10 Pues todo el que pide, recibe; todo el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta. (NTV)

 

Primero, este amigo, va con otro amigo, por otro amigo que le cayó de sorpresa, ahora, checa los elementos, es media noche, el amigo al que le pide, no tiene la disposición es inoportuno lo que le está pidiendo, le es molesto, no tiene la voluntad de ayudarlo, además está enojado y ofendido, pero, el otro amigo sinvergüenzamente sigue tocando, al punto que piensa: de todos modos, este no me deja dormir, le voy a dar los panes para que ya se vaya y me deje en paz.

 

En otras palabras, Cristo quiere que entiendas que en este mundo la perseverancia, es más, hasta la desfachatez de pedir algo de esta manera, tiene valor, y además es eficaz.

 

Ahora, para este hombre era molesto, incómodo, y le concede a su amigo lo que le pide para que lo deje de molestar, pero mis hermanos, nosotros no somos molestos para nuestro Señor, tenemos un Dios que no cambia, y es el mismo por los siglos de los siglos, siempre bueno, que siempre nos ama, a quien jamás importunamos, porque él es un Padre bueno que anhela bendecirnos.

 

Imagínate, si él dio lo mejor de sí mismo para salvarnos, a su propio Hijo, pudo haber dado ángeles, pero se dio a sí mismo, Cristo entregó su vida, lo más valioso que pueda existir, porque nuestro Dios es un Dios generoso, siempre con manos abiertas para nosotros, a pesar de nuestra infidelidad, le amamos a él porque él ya nos amó primero, y si obtenemos cosas de gente que no le caemos bien al ser perseverantes, ¿cómo Dios no nos responderá al orar a él?

 

Ahora, sí o no, muchas veces pensamos: ok Señor, si ya conoces mis necesidades, sé que me amas, sé que eres bueno y generoso, ¿por qué sencillamente no me las das, y tengo que estarte pide y pide? ¿Sí o no pensamos así? Bueno, espero, que hoy te quede claro, voy a darte tres razones:

 

  1. El Señor no tiene prisa, porque lo que él hace, lo hace bien, y quiere que le conozcas.

 

¿Cuántas veces le pides algo al Señor, quizá una, o dos veces, y no lo recibes, y hasta por años ya lo dejaste de pedir? Y dices: pues ya le pedí, y Dios no hace nada. ¿Sabes qué? En primer lugar debes saber que Dios no tiene prisa, él es eternidad, y no está limitado a un tiempo y a un espacio. Y dices, pero yo sí.

 

Primero, piensa en esto, todo lo que es más caro en este mundo, lo que más vale la pena, no es lo que se fabrica en serie, y se hacen millones de lo mismo en minutos, no, es lo que se hace a mano, despacito, al punto que solo hay unos cuantos, en todo el mundo, y ¿qué crees?, eso es lo que hace que cada una de esas piezas sea especial y de colección.

 

¿A dónde voy? El problema es que no entiendes quién es Dios, y mucho menos sus propósitos, y piensas que Dios es como tú o como yo, tan desesperados que hasta el mismo micro ondas nos parece lento. Por ejemplo aquí la gente no pita, pero, en el DF, no puedes estar parado en un semáforo por medio segundo, una milésima, porque ya la fila interminable que está atrás ya te recordaron hasta el último de tus familiares.

 

Pero mis hermanos, Dios no tiene prisa, él tiene todo bajo control, y, además, ¿sabes qué? Él no hace chafeces, sé que tú y yo sentimos que se nos va la vida porque ya salió el último Iphone y los están regalando en Best Buy, hasta que dure el inventario, lo cual es una mentira. O porque se te ponchó el auto, ene mil cantidades de cosas que si te pones a pensar no son tan determinantes como piensas.

 

Pero, te tengo malas noticias, a Dios no le interesa tu cartera, porque él es el dueño de todo, a Dios le interesas tú, y ¿sabes qué? Él está haciendo una obra en ti, se está formando a sí mismo en ti, y ¿sabes? Como eres tan cooperativo, por eso le toma tiempo; mi hermano, somos tierra dura, duros de corazón, necios, cabezones, desobedientes.

 

Pero Dios te ama tanto que se toma su tiempo, para no quebrarte, sino doblarte con su amor, y además, él quiere que aprendas paciencia, que conozcas su paz en medio de la tormenta, su fidelidad, que aprendas a conocer tus verdaderas necesidades, las cuales son espirituales y eternas, mucho más allá que temporales, vamos a hablar de eso. Veamos otra causa por la que Dios quiere que perseveres:

 

  1. El Señor te quiere cerca de él.

 

Mat 26:41 Velen y oren para que no cedan ante la tentación, porque el espíritu está dispuesto, pero el cuerpo es débil».

 

Ahora, quiero aclarar que esto del cuerpo es débil, obviamente no es una frase para que justifiques tus pecados, y digas: “pues la carne es débil”; eso no es lo que está diciendo el Señor. La frase anterior a esta, es la que ç siempre debes recordar: el espíritu está dispuesto.

 

Es decir: El Señor, el Espíritu Santo está listo, no solo para socorrerte, sino para tener comunión contigo, él desea pasar tiempo contigo, y tú mi hermano, no tienes idea de la necesidad tan profunda y eterna que tiene tu espíritu de pasar tiempo con tu Señor, está hambrienta.

 

Y créeme, entiendo, lo distraído y engañado que este mundo te tiene, porque ahí andas dejando la piel embarrada en el piso por todo tipo de cosas que no sacian, y con tanta facilidad abandonas lo más importante para tu vida, dejas que Satanás te lo arrebate como un dulce a un niño.

 

Y el Señor lo sabe, por eso nos pide que seamos perseverantes, por eso, a veces tarda en contestarnos oraciones que son de acuerdo a su voluntad, porque si nos las diera instantáneas, ¿sabes cuándo orarías? Jamás, ¿sabes lo poco que te pararías en su presencia? Raramente.

 

Y Dios nos conoce, él sabe el montón de cosas que te distraen, comenzando por los apetitos de tu carne. Un sencillo ejemplo, ¿cuántas veces ya estás dispuesto a orar, a buscarle en su Palabra, y te gruñe la tripa, y dices: ¿tengo hambre, nomás me como un sandwichito, y luego el café, y luego ya pasaron 15 minutos, y ya te tienes que ir, y ya no oraste?

 

O le prendiste a la tele, y dijiste, nomás que se acabe este programa, etc., sin contar con diversiones, amigos, trabajo, hobbies, etc., cosas que no necesariamente son malas, pero, que te quitan de lo mejor.

 

Sin contar las tentaciones, o el engaño del mundo, el cual constantemente nos presiona a tomar su forma, a vivir de acuerdo a su filosofía engañosa, materialista y vacía, la cual nos trae con una prisa inalcanzable, nos trae siempre con el radio a todo volumen, en tu casa alguien se puede estar muriendo, pero la tele no la apagas.

 

Y ¿sabes qué? Satanás feliz, porque nos tiene engañados, distraídos para no escuchar a nuestro Señor, porque él sabe, que, si tú desarrollaras esa relación con tu Señor, te podrías volver imparable, y dar fruto al 30, al 60, al 100×1, y ser libre, y ser pleno, y quizá hasta conocer lo único que verdaderamente podría saciarte y sacarte de tu amargura, y de tu desesperanza.

 

Y ¿sabes qué? Dios quiere que aprendas a ser perseverante para lo bueno, porque somos muy perseverantes para lo malo, ¿sabes que el mismo tiempo, y la misma distancia que recorres para adquirir todos esos malos hábitos que tienes es lo que tendrías que recorrer para adquirir todas las cosas buenas que Dios tiene para ti?

 

Y lo sé, toda tu vida tiraste para el monte y a veces, por una vez que medio intentaste hacer lo correcto, y no te salió, ya quieres cuitear y darte por vencido, nada que ver. Sigue ahí, quédate ahí, persevera, porque no estás solo, porque cuando das un paso hacia el Señor, él ya está listo para socorrerte.

 

Esta es otra causa, creo yo, por la que nuestro Señor nos ordena a ser perseverantes. Pero, hay una tercera, la cual está en la siguiente parte de este versículo, dice:

 

  1. Necesitas saber que el perseverar te convertirá en un vigilante, que te despertará a la realidad espiritual.

Col 4:2b velando en ella

Cuando yo persevero me convierto en un vigilante, este es un segundo elemento de la oración, para que yo la pueda llamar oración, necesito estar velando.

 

El Señor utilizó esta palabra muchas veces en el sermón del Monte de los Olivos, para el final de Mateo, cuando estaba prediciendo la invasión de Jerusalén, la destrucción del templo, los desastres naturales y guerras que hemos vivido, el arrebatamiento, su segunda venida, la cual podría suceder hoy mismo, y el fin del mundo. La Palabra que más repite el Señor es: velen, no saben a qué hora ha de venir su Señor.

 

Velar es la palabra

gregoreúo

que significa mantenerse despierto, estar alerta, vigilar, no se duerman. Y esta es la tercera causa por la cual hoy propongo que Dios quiere que perseveremos:

 

  1. Dios quiere que te mantengas despierto a la realidad espiritual.

 

Por ejemplo, no sé si has la película National Tresure, con Nicholas Cage, hay una escena donde él se está robando el documento de la constitución, para hacerlo tiene a su cómplice metido en un lugar donde jaquea las cámaras de seguridad, y pone en las pantallas de los vigilantes una falsa imagen, cosas que no estaban ocurriendo, donde todo se ve tranquilo y en orden, mientras que Nicholas Cage está armando toda una fiesta para robarse el acta de la constitución.

 

Esto es precisamente lo que Satanás hace cuando nos distrae para no perseverar y orar, nos duerme a una preciosa realidad espiritual, a cosas eternas que son ciertísimas, y mientras nos tiene aletargados, con las cosas de este mundo, nos roba las riquezas celestiales.

 

Por eso la oración perseverante me lleva a vigilar, y cuando yo estoy vigilante, me ayuda a no dormir a la realidad espiritual, a estar despierto a las cosas eternas. Sé que el mundo te dice lo contrario, y te tacha de loco, o de fanático, claro, porque está muerto al Espíritu, ya lo vimos, las cosas espirituales le parecen locura. Sin embargo, la Biblia dice que lo que no se ve es eterno, mas lo que se ve es temporal.

 

Y lo que realmente es importante es tener una perspectiva eterna, y cuando estoy orando comienzo a ver las cosas que en el mundo natural no se ven, y por lo mismo no le da valor, porque como ya lo vimos, nuestra carne es débil, y tiende a ver, a enajenarse y a sobrevalorar las cosas que de por sí van a terminarse, se envejecen, que finalmente van a morir, y que además te esclavizan, te dejan preocupado, y ocupado, distraído con lo que de por sí no te va a ayudar para nada.

 

Pero cuando oras, estás atento, estás consciente de que Dios tiene control de todas las cosas, que tiene cuidado de cada ave, y le da su alimento, de cada flor, y la viste, que sin su voluntad no cae una sola ave, una hoja de un árbol, uno solo de tus cabellos, y que, si así cuida de las aves y los árboles, ¿cómo no tendrá un cuidado extremo de ti y de mí por quien la sangre de su Hijo Jesucristo fue derramada?

 

Eso sucede cuando oro, persevero y estoy vigilante, estoy despierto a la realidad espiritual. Porque, justamente así es como somos engañados, dejamos de orar, y espiritualmente comenzamos a cabecear, y caemos en un letargo, en un sueño espiritual, y de pronto las promesas ciertísimas de Dios, las comienzas a ver como un cuento de hadas.

 

Y de pronto estás despierto a las cosas de este mundo, atormentado, lleno de incertidumbre, confundido, y totalmente ciego a las cosas importantes, a las cosas eternas.

 

Cuando es bien sabido que toda tu preocupación no va a cambiar en absoluto, ni un milímetro, ni una sola situación adversa, solo te va a dar colitis y va a afectar tu salud. Por eso, lo último que debes hacer no debería ser orar, qué tontería, debería ser lo primero, porque el único que realmente podría cambiar circunstancias y corazones desde la raíz es Dios, tú no tienes ningún poder, no puedes hacer nada para cambiar el universo o sus vibras, eso es una mentira.

 

Por eso cuando oras, perseveras, despiertas y de pronto sobre ese video puesto por Satanás que te quiere ciego, engañado, distraído, de pronto resplandece la luz de la verdad, y comienzas a pensar con cordura, y te invade la paz, la confianza, etc. De manera que, podemos aprender un principio importantísimo de la oración:

 

Nosotros tenemos la creencia de que cuando oramos, Dios va a cambiar, que la oración cambia a Dios, y sí, la Biblia habla un par de veces donde Moisés oró y aparentemente Dios cambió su voluntad, pero si lo estudias a profundidad, te darás cuenta, que sencillamente, Moisés estaba en una comunión tan profunda con su Señor, que Moisés estaba deseando lo que realmente Dios deseaba, tener misericordia de su pueblo.

 

Pero lo que sí puedes ver como una constante en toda la Biblia es que la oración a veces cambia las circunstancias, a veces no, pero de Dios dice que a Dios no lo podemos cambiar, porque él es el mismo ayer, hoy y por los siglos, la Biblia enseña que él es siempre bueno, que sus pensamientos para con nosotros son siempre de paz, siempre darnos bien y el fin que esperamos, porque él es bueno, siempre bueno.

 

Y si te das cuenta, Dios no es el que cambia en la oración, Dios no es el que despierta, sino yo, soy el que está dormido, el que necesita cambiar, me doy cuenta que el que cambia cuando oro, soy yo, no él. Por eso, la oración lo primero que cambia es nuestra perspectiva, cambia nuestra actitud.

 

Cuando nos disciplinamos a orar, a través de su Palabra y de su Espíritu Santo que habita en nuestros corazones, de pronto ante nuestros ojos se corre el telón a una realidad a la que nuestra carne está ciega, y cuando oramos de esta manera, comenzamos a ver las cosas dese la perspectiva de Dios.

 

Tú me has oído decir muchas veces, orar es sintonizar mi corazón con el de Dios, y ¿sabes qué? Orar la voluntad de Dios, amar y ver la voluntad de Dios y no la mía, es tener siempre oraciones respondidas, es ser lleno de gozo, como él lo dijo, pidan y recibirán y su gozo será cumplido, porqué, porque ya lo dijo antes:

 

Jua 14:23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.

 

Porque entonces estarás deseando lo que él desea. Por eso oración no es que, Dios que anda descuidado, y oiga mis lamentos, mis dramas, y me haga caso y vea mi triste situación, no, oración es que yo fije mis ojos en él y comience a ver las cosas desde su perspectiva.

 

Porque cuando dejo de orar, es justo cuando comienzo a ver las cosas muy negras, e imposibles, pero, ¿qué dice la Palabra? Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios, y eso solo lo puedo comprobar cuando comienzo a orar y entonces al ver con los ojos de la fe, puedo confiar, puedo descansar en que él siempre tiene un plan, y sus planes no fallan.

 

Mis hermanos si no oramos estamos destinados a tener una perspectiva temporal, humana, y muy triste de las cosas, por eso, ¿estás orando?

 

Es una realidad, los cristianos tenemos el privilegio de vivir en dos mundos, vivimos en un mundo horizontal, el cual ha decidido creer la mentira antes que la verdad, que ha decidido ignorar a Dios y sacarlo fuera de su vida, y todo lo que enseña, por lo que vive, su estilo de vida es anti Dios.

 

Pero nosotros, cuando oramos nos damos cuenta que está este maravilloso mundo vertical, cada vez que abrimos la Palabra, cuando venimos a la iglesia, ahora que estamos en Colosenses, de pronto Dios nos muestra a colores y HD una realidad que tiene más peso que lo que vivimos a diario, lo cual nos puede sostener, pero necesitas orar, perseverar, ser un vigilante, para no caer en tentación.

 

Porque puedes venir a la iglesia, o a los estudios bíblicos y quizá Dios te despierta, pero si tu no tomas la batuta, si tú no te disciplinas a orar, sales de aquí, cruzando esa puerta, y vuelves a tu letargo, a tu sueño, y una vez más quedas a merced de la desesperanza, en tinieblas. Veamos nuestra tercera parte:

 

  • Podrás identificar la realidad eterna de la temporal, y podrás vivir agradecido.

Col 4:2c con acción de gracias;

¿Qué sucederá si oro perseverantemente, vigilantemente? Entonces podré orar con siempre con acción de gracias, ¿por qué? Porque no me quedará duda de la victoria de Cristo, al final mi hermano, quiero decirte algo: Cristo va a ganar, Cristo es vencedor, Cristo es rey, y Satanás lo sabe.

 

El punto, lo difícil, es que tú lo sepas, y que tengas la perspectiva eterna que necesitas para que desde esta realidad puedas sostenerte firme y salir vencedor. Veamos otra parábola que nos puede explicar esta necesidad de ser perseverantes, vigilantes y agradecidos:

 

Luc 18:1-8 También les refirió Jesús una parábola sobre la necesidad de orar siempre, y no desmayar, 2 diciendo: Había en una ciudad un juez, que ni temía a Dios, ni respetaba a hombre. 3 Había también en aquella ciudad una viuda, la cual venía a él, diciendo: Hazme justicia de mi adversario. 4 Y él no quiso por algún tiempo; pero después de esto dijo dentro de sí: Aunque ni temo a Dios, ni tengo respeto a hombre, 5 sin embargo, porque esta viuda me es molesta, le haré justicia, no sea que viniendo de continuo, me agote la paciencia. 6 Y dijo el Señor: Oíd lo que dijo el juez injusto. 7 ¿Y acaso Dios no hará justicia a sus escogidos, que claman a él día y noche? ¿Se tardará en responderles? 8 Os digo que pronto les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?

 

Una parábola es una historia que nos enseña a través de la comparación, en este caso Cristo la utiliza como un medio de contraste, si una viuda lo cual era, en un contexto judío menos que nadie, de por sí una mujer en esos tiempos era tenida como un ser inferior, una viuda, era casi como un perrito faldero, tristemente así era.

 

Sin embargo, dice Cristo, miren esta pobre viuda lo que obtuvo con su perseverancia, y con un juez injusto, ahora contrastemos, ella viene ante un juez, mientras que nosotros venimos ante un padre que nos ama y que le ha placido dar a su Hijo unigénito por nosotros, que ha puesto en nuestros corazones su Espíritu Santo, que cuando tú le dices Padre, él escucha a su Hijo mismo interceder por ti.

 

Eso mis hermanos, es algo glorioso, yo le ruego, y el escucha al Espíritu de su Hijo interceder por mí con gemidos indescriptibles, aun pidiendo por mí lo que yo ni siquiera me imagino que necesito, pero por lo cual desfallece mi alma. Imagínate, no es un juez malvado y desconocido, es mi Padre, a quien puedo pedir confiadamente, que no me negará nada que sea para mi bien.

 

De la misma manera, esta mujer era extraña ante este juez, pero, la Biblia dice que yo soy su hijo, que cuando creí en su nombre, me rendí ante él y recibí por el Evangelio el perdón e pecados, él me dio el derecho, la potestad de ser llamado hijo de Dios.

 

Otro contraste más es que ella va como una viuda, y ¿qué crees? Tú y yo, dice la Biblia que al haber creído en Cristo nos convertimos en la iglesia, el conjunto de creyentes, un grupo de personas apartados por Dios con un propósito, ser la esposa de Cristo, por la cual él dio su vida, por nosotros, dice la Biblia.

 

Y cuando tú y yo oramos no vamos como un desconocido, o como una viuda, sino como parte de su esposa amada, y no sé tú, pero, cualquiera te puede pedir algo, hasta tus hijos, pero si tu Señora quiere algo, yo creo que se lo das, y más te vale. Por eso dice en Romanos:

 

Rom 8:32 El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?

 

Otro contraste es que ella fue sola, pero, nosotros no vamos solos al Padre, sino con Jesucristo como nuestro abogado, como nuestro intercesor. Ella va a una corte, pero, ¿a dónde vamos nosotros hermanos? Vamos al trono de la gracia, para hallar misericordia y gracia para el oportuno socorro, según hebreos 4.

 

De manera hermanos, que cuando venimos a nuestro Señor en oración perseverante, vigilante, y él abre nuestros ojos a su amor, poder, sabiduría, a su victoria, a su plan, a su gracia, a todo lo que él ya ha planeado para mí, y que es ciertísimo que sucederá, ¿sabes qué? Aún en la más terrible circunstancia, incluso de muerte, no puedo sino estar agradecido, sabiendo que este mundo no es el final.

 

Porque yo sé que él ha ido a preparar un lugar para mí, que me ama, anhela estar conmigo, y un día estaré tirando mis coronas, pleno, maravillado, de conocer al eterno rey y Señor, a mi Salvador, al cual, por ser eterno, le estaré conociendo por la eternidad. Y aunque yo esté orando en medio de la tempestad, con esta perspectiva real y eterna, lo más lógico hermanos es que yo ore con acción de gracias, ¿sí o no?

 

Porque, ¿saben qué mis hermanos? Cuando oro de esta manera,

ya no estoy orando por lo que voy a recibir, sino por lo que ya he recibido.

Porque en Cristo estoy completo, e incluso pudiera no tener nada en este mundo, pero allá, en la eternidad, lo tengo todo, y eso mis hermanos, nos hace vivir en completo agradecimiento, libertad, gozo.

 

¿Pueden ver la progresión? Si yo oro perseverando, me convierto en un vigilante, y al estar despierto a la realidad espiritual, entonces mi oración será una oración de gratitud. Porque entonces, y solo entonces puedo entender la última bienaventuranza:

 

Mat 5:10-12 Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos les pertenece. 11» Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. 12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. (NVI)

 

Sin esta perspectiva eterna, esto siempre me chocará, y me sonará raro, imposible, pero, no para Pablo, veamos su ejemplo

 

  1. Pablo es un ejemplo de vivir en una realidad eterna.

Col 4:3 orando también al mismo tiempo por nosotros, para que el Señor nos abra puerta para la palabra, a fin de dar a conocer el misterio de Cristo, por el cual también estoy preso,

Mira nada más la oración de Pablo, en cartas como 1 de Corintios vemos a Pablo hablar de sus tribulaciones, persecuciones, él perdió desde su esposa, hasta su reputación, su lugar de influencia política y religiosa, se burlaban de él, tenía que usar sus propias manos para mantenerse, naufragó quién sabe cuántas veces, en este momento está privado de su libertad.

 

Sin embargo, mira su oración, ¿no te parece que Pablo tiene otra agenda, otra perspectiva? ¿Acaso lo ves orando: ¿oren por mí, para que ya me saquen de este lugar horrible, lo he perdido todo por amor a Cristo, estoy enfermo, oren por mí, ¿Señor, qué ya te olvidaste de tu siervo?

 

Para nada, mira lo que pide: Señor que tu Palabra corra, que muchos otros en esta prisión, y soldados oigan tu evangelio, Señor que yo pueda dar a conocer el misterio de Cristo, que Cristo no solo es para los judíos, sino para todo aquel que cree, que mis prisiones sirvan como un testimonio de que creer en Cristo vale la pena estas cadenas.

 

¿Sabes por qué? Porque Pablo era un hombre de oración, y estaba conectado a la otra realidad, a la verdadera, y él estaba agradecido, él estaba seguro: Cristo eres digno de que yo sufra por ti, porque habiendo antes, yo sido blasfemo, incrédulo, injuriador, fui recibido a misericordia por ti, y me has amado, me has recibido, me has concedido una herencia en los cielos, habiendo sido el más infiel, me tuviste por fiel, y aunque te perseguí, me tuviste en gran estima, me has amado Señor.

 

Y ahora no tengo con qué pagarte, estoy en deuda, y quiero vivir el resto de mi vida para ti, para agradarte, para servirte, por eso no oren para que mi aflicción se acabe, para que me vaya bien, ya me fue bien, Cristo me amó, solo oren para que Dios me use y le pueda dar a conocer, porque ya estoy agradecido.

 

Col 4:4 para que lo manifieste como debo hablar.

¿Cómo? Con toda claridad, transmitiendo el corazón de Dios, no amargado, no lleno de orgullo, o de impaciencia, sino lleno de amor, de sencillez, de misericordia, de esperanza. ¿Por qué? Porque Pablo era un hombre de oración, que perseveraba, que vigilaba, que al tener esta perspectiva eterna, podía estar agradecido y enfocado en lo eterno.

 

¿Te das cuenta mi hermano? Y no es que Dios no sea misericordioso, y muchas veces concede nuestras oraciones, y nos ve con ojos de misericordia, y cambia nuestras circunstancias, y aunque nosotros con una visión tan corta, no queremos que trate con nosotros, ni con los que amamos, y no creemos que él los ama más que nosotros, y tenemos que caminar tramos largos de desiertos. Cuando Dios es el único sabio.

 

Pero, hay algo que espero que te haya quedado claro, Dios está más interesado en lo eterno que en lo temporal, y lo sé, he estado ahí, tú solo no quieres que le pase nada a tu chiquito, que no le duela, pero, Dios va más allá, él no quiere que se vaya al infierno.

 

Tú no quieres que trate muchas veces con enfermedad a tus padres, o familiares inconversos, y no quieres que les dé ni el sol, pero Dios está interesado en su eternidad, porque no quiere que se vayan al infierno, y quiere darles vida eterna, por eso permite lo que permite, y si tú y yo estamos ciegos a lo eterno, pobres de nosotros.

 

Por eso, nos urge hermanos, aprender a vivir lo temporal en función a lo eterno, y eso solo va a ser posible con una vida de oración, porque de todos modos el mundo es incierto, ya de por sí, ¿quieres vivir en paz, en esperanza? Mejor comienza a orar perseverando, vigilando, para que puedas vivir en acción de gracias.

 

¿Quieres ver a Pablo en esta plenitud parado en estas dos realidades? Pablo viene hablando de sus padecimientos en Cristo, pero mira cómo Pablo no era miope espiritual, ni estaba en coma espiritual, ni sufría de autismo espiritual, ajeno a la realidad espiritual que le rodeaba, checa:

 

2 Co 4:16-18 Es por esto que nunca nos damos por vencidos. Aunque nuestro cuerpo está muriéndose, nuestro espíritu va renovándose cada día. 17 Pues nuestras dificultades actuales son pequeñas y no durarán mucho tiempo. Sin embargo, ¡nos producen una gloria que durará para siempre y que es de mucho más peso que las dificultades! 18 Así que no miramos las dificultades que ahora vemos; en cambio, fijamos nuestra vista en cosas que no pueden verse. Pues las cosas que ahora podemos ver pronto se habrán ido, pero las cosas que no podemos ver permanecerán para siempre. (NTV)

 

¿Te das cuenta que estamos en medio de dos realidades? ¿En cuál de las dos quieres vivir? ¿Cuál de las dos crees que te hará vivir la vida que anhelas? En este mundo ya te has desgarrado lo suficiente, ¿te ha cumplido?

 

Comienza una vida de oración mi hermano, mi hermana, deja ya de perder el tiempo, ¿te está yendo mal? Ora, y dices: ya oré, ¿ya perseveraste, ya eres un vigilante? ¿Estás seguro? Entonces vives agradecido, seguramente, ¿verdad? Si no es así, créeme que jamás va a suceder, si no comienzas por aquí.

 

Si no te ocupas de las cosas espirituales, estás ocupado solo en tu carne, por lo tanto, estás apoyado en tu propia prudencia, pretendiendo en tus fuerzas arreglar cosas las cuales terminas dejando peor, cuando con solo detenerte prudentemente y orar, harías un gran cambio y te evitarías muchas discusiones, problemas, amargura, dolores de cabeza, por consiguiente, presión arterial alta y problemas de salud, músculos tensionados, intestinos pasmados, etc.

 

En lugar de preocuparte, mejor ora con toda perseverancia, y conéctate a la realidad eterna, el Señor quiere pasar tiempo contigo, el Señor quiere transformarte a su imagen, en lugar de darte por vencido y desmayar, y comenzar a renegar, no te canses, y no dejes de orar, de suplicar por tu esposo o esposa inconversa, por tu hijo que anda en malos pasos, por aquellos que parecen no agarrar la onda y se ven duros y necios en su religión, por aquellos que se lastiman con un comportamiento necio y auto destructivo. Dios no tiene prisa, y tú tampoco la tendrás si descansas en él.

 

Pero, ¿Cómo está tu vida de oración? Por favor, deja de ser un necio, y comienza a orar, de eso depende tu vida, tu enemigo no descansa, y tiene para ti tremendas películas de terror en funciones de 24 horas para que blasfemes de Dios y de tu vida. Comienza a orar para que Dios comience a proyectar en tu corazón la verdadera realidad.

 

Si no comienzas con esto, jamás podrás disfrutar de todo lo que ya vimos en Colosenses nunca verás resultados, seguirás en constante derrota si no te pones las pilas, si no perseveras. Recuérdalo un creyente genuino es caracterizado por alguien que persevera, el que tropieza y se queda en el camino solo muestra que su fe nunca fue real.

 

Mis hermanos, dejemos de pedirle a Dios que nos de batallas menos rudas, que nos de victorias sin pelea, sin tener que mover un solo dedo, y que mejor nos dé un camastro y una palapa con un coco a la orilla del mar, tu descanso y el mío en este plano horizontal, sigue siendo Cristo y nada más él.

Una última reflexión que escuché y que creo que nos viene muy bien:

 

Venimos a Dios y le decimos: Señor, es que necesito un trabajo, nomás con que tenga yo para mi comida; y le conoces, y comienzas una relación con él, hablas con él, le abres tu corazón, lo cual es la oración, y de pronto estás despierto a una realidad, y escuchas de tu Señor: Chuy yo soy el pan del cielo que descendió, y que da vida a los hombres, el que viene a mí, no tendrá hambre, el que en mi cree, no tendrá sed jamás.

 

Y llegas a una conclusión, yo pedía pan, pero tú Señor, me diste el pan de vida. ¿Te das cuenta, otra realidad?

 

Vienes con tu mente llena del aquí y del ahora, y le dices: Señor, necesito guía, dirección, hacia dónde me dirijo, qué camino escojo. Y de pronto le conoces en su Palabra, tienes una relación con él, y tu espíritu cobra vida, y escuchas: yo soy el camino y la verdad y la vida, y nadie va al Padre, sino por mí. Venías pidiendo poder seguir el camino correcto, y en la oración, en esta realidad, encuentras que Cristo es el camino que necesitabas andar.

 

Vienes y le pides paz: Señor, ya no aguanto, mi vida es un infierno, mi matrimonio, mis hijos, y comienzas con esta relación, le conoces, hablas con él en oración, perseverantemente, te conviertes en un vigilante, y despiertas a otra realidad: Cristo es tu paz, entiendes que tu problema era que estabas separado de Dios.

 

Que tus pecados te tenían muerto espiritualmente, y que lo que necesitabas era reconciliarte con Dios, y hacer a Cristo el Señor de tu vida, y encuentras que Cristo es esa paz que sobrepasa todo entendimiento, y de pronto comienzas a hallar paz y restauración con los que te rodean, comenzando en tu propio corazón.

 

Y comienzas a ver las promesas de Dios cumplidas en tu corazón, encuentras que solo Cristo es tu plenitud, tu gozo, tu descanso, tu saciedad, y para esto, la oración es mis hermanos, vital, primordial, si dejas de orar, quedarás ciego, y si no comienzas a orar de esta manera, jamás lo podrás disfrutar, lo que escuchas, no será sino lo que dice Jeremías, lindas canciones que no pasarán de mover tus emociones, pero que jamás afectarán tu vida, cuando tienen todo el poder de hacerlo.

 

Es tu decisión hermano, hermana, ¿en qué realidad quieres vivir en la verdadera o en la mentirosa? Podrás decir: fanático, pues, mira, sí, soy fan de Cristo, lo daría y lo doy todo por él, porque él ha dado todo por mí, ¿y sabes qué? Tengo paz. ¿Qué hay de ti? Tú también eres fanático de ti mismo, y de este mundo, y jamás te has cumplido, y tú lo sabes, no tienes paz.

 

Comienza hoy, dale tu vida a Cristo, y comienza a tener una relación con el Señor, ríndete ante él, no sigas huyendo, solo él tiene palabras de vida eterna, deja de amar tus tinieblas, y dale paso a su luz. y si ya se la diste, comienza una vida verdadera de oración, o una vida de verdadera oración.