Colosenses 3:20-21 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba (pate VIII) – Usando el nuevo vestido en cada rol de mi vida”


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LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte VIII)

USANDO EL NUEVO VESTIDO EN MI FAMILIA

Colosenses 3:20-21

 

Seguimos adelante con esta carta a la iglesia de Cristo en Colosas una ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, en la cual nació una iglesia durante el ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso. Esta carta fue escrita por Pablo junto con Efesios, Filipenses y Filemón, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo se estaba infiltrando a la iglesia con falsas doctrinas envenenando la sana doctrina con el engaño de cualquier religión en el mundo:

 

Cristo no es suficiente, y tú necesitas hacer algo más, Cristo más obras, Cristo más conocimiento, Cristo más rituales, Cristo más misticismo, de manera que Pablo les escribe para prevenirles, para recordarles su identidad y la suficiencia de Cristo.

 

Colosenses nos ha enseñado que pretender mejorar lo que tenemos en Cristo, con cualquier cosa, no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es retroceder, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino. Cristo es suficiente, su Palabra es suficiente, él solo es el autor y consumador de nuestra fe, no tenemos a qué intervenir, porque aparte, ni tenemos con qué intervenir porque no tenemos recursos.

 

Vimos estos cuatro elementos de falsa doctrina: Filosofías humanas, legalismo, ritualismo, misticismo y ascetismo – negación del yo. Estas cuatro formas de falsa espiritualidad, creadas no por Dios, sino por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por este mundo.

 

Las cuales nos ofrecen un falso sustituto para ser espirituales, y agradar a Dios, claro, no como él manda, sino como nosotros nos imaginamos que Dios quiere, sino en nuestras fuerzas y a nuestra manera, lo cual en otras palabras se llama paganismo.

 

Además de ser una tentación, porque que ofrecen una falsa espiritualidad, sin tener que deshacernos de nuestros deseos pecaminosos, y más que ayudas, son innecesarias, porque son inútiles, ya que, no ganamos mayor espiritualidad sino todo lo contrario.

 

Y lo peor del caso, es que son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto, quien ya completo, nuestra redención, nos dio perdón, nos ofrece santificación, y nos dio eternidad; Cristo completó a la perfección la obra de redención, está consumada, es inmejorable.

 

Porque aún nuestras buenas obras Dios mismo las preparó para que anduviéramos en ellas, por lo tanto, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, inútil, y un grave pecado contra aquel que ya lo completó todo por nosotros, dice en Col 2:9-10:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

Y Pablo ya nos dejó claro, que ser espiritual, agradar a Dios o estar completo en Cristo no se trata de una conducta externa, de ritos, de religión, sino de un nuevo nacimiento en Cristo, de haber resucitado de la muerte del pecado, de una nueva identidad, soy nueva criatura, investida con un nuevo hombre, el cual es Jesucristo, he sido insertado en Cristo por la fe, y ahora estoy vestido de Cristo.

 

Y es una responsabilidad de cada día vestirme Cristo, darle al Espíritu Santo el control de mi vida, para deshacerme de la vieja naturaleza que todavía cargo, desechando cada día, ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras groseras, deshonestas, de mentira, porque Dios me ha escogido, apartado, me ha amado.

 

Y vestirme de Cristo, quien me renueva, me transforma a su imagen, me capacita, me inviste de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, me da la capacidad de soportar, de perdonar, de vestirme de su amor para andar en perfecta unidad. Ser gobernado por su paz que sobrepasa todo entendimiento, procurar el ser lleno al máximo de la Escritura, para que mis pensamientos sean gobernados por ella.

 

Así es como realmente debe lucir un hijo del Rey de reyes, este es el traje de un hijo de Dios, el cual es un carácter, una conducta; es lo que se necesita para poder vivir la vida que Dios planeó para nosotros, en verdadera libertad y plenitud, y más aún en cada rol que jugamos en nuestras vidas.

 

Y una vez vestidos de Cristo podemos entonces brillar en este mundo caído y en tinieblas, traerle gloria a Dios, lo cual es un resultado de la fe genuina, dice la Palabra:

 

Mat 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

Y caemos en cuenta de que es en nuestra vida diaria, en los roles que desempeñamos cada día de nuestras vidas donde nuestra nueva identidad debe ser manifiesta, donde este vestido debe brillar, donde la suficiencia de Cristo se hace evidente.

 

En un mundo incrédulo que vive en tinieblas, que no conoce la paz de Dios, por lo mismo no tiene una sola relación interpersonal sana, vive en un eterno conflicto con él, con los que lo rodean, y principalmente con Dios, porque al darle la espalda desechó todo absoluto de moralidad, ética, o de verdad, por lo mismo, no tiene propósito para vivir, porque no tiene identidad, y no sabe por qué está en este mundo, y esto lo lleva a sentirse desconectado de sí mismo y de lo que lo rodea.

 

Pero nosotros, como parte de la familia de Dios, conociendo nuestra identidad, nuestro propósito para vivir, nuestras prioridades, estamos llamados a brillar con este nuevo vestido primeramente con los más cercanos a nosotros, en nuestros matrimonios, en nuestros lugares de trabajo y en cada área de nuestra vida, es ahí donde vestidos de Cristo podemos brillar para Él. Porque si esto no está sucediendo, nuestro cristianismo es mera filosofía, una religión más.

 

Ahora, ya establecimos una base firme para ser la esposa, el esposo, el hijo, el padre, el trabajador, el jefe que Dios quiere que seamos: cada área de mi vida necesita sostenerse en la realidad de que todo existe para la gloria de Dios.

 

Tenemos un creador, Todopoderoso, dueño y sustentador de todo lo visible e invisible, todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él, él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten, porque en el habita toda la plenitud de la deidad, él es Dios, y nosotros somos suyos. Él murió por nosotros y nos compró, de manera que somos doblemente suyos.

 

Por lo tanto, esto define la más alta prioridad de cualquier ser humano: conocer, amar, servir, adorar a Dios, su creador, sustentador, salvador, porque por el existimos, subsistimos y somos, y por lo mismo, es el primer mandamiento y el más importante:

 

Luc 10:27b Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;

 

De él proviene nuestra identidad, él es quien define nuestro propósito en este mundo, quien nos da la razón por la que estamos aquí y vivimos en estos efímeros 80 o 100 años, y de acuerdo a esto nuestras prioridades, y nuestras metas deben ser establecidas, incluyendo nuestras familias y trabajo.

 

Delante de Dios ni siquiera mi familia es lo más importante, lo más importante en mi vida debe ser Dios, mi relación con él, conocer y seguir su voluntad, y todo lo que soy y tengo debe girar alrededor de esto, porque soy un ser eterno, y finalmente estaré con él por la eternidad, aquí solo estoy de paso, es una necedad vivir para pretender retener algo que de por sí voy a tener que dejar atrás tarde o temprano.

 

Por eso, cualquier cosa en mi vida que no esté girando en torno a Dios, es un ídolo, es algo temporal, mi vida perderá propósito, y al final lo que Dios me confió será un desperdicio. Mi vida completa debe girar en torno a este versículo:

 

Col 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

Y este texto por sí mismo, nos da el orden de nuestras prioridades: 1º Para todos por igual, seamos casados o solteros, la primera prioridad para todo creyente es este primer mandamiento, capítulos 1 – 3 nos lo definen, Dios; después vemos el orden: 2º Mi cónyuge, 3º Mis hijos, 4º Mi trabajo, 5º Mi servicio en la iglesia.

 

Lo hemos dicho una y otra vez, si la primera prioridad está en orden en mi vida, mi vida va a estar en orden, si descuido la primera prioridad, toda mi vida será un caos, las prioridades 2, 3, y 4, obedecen a la primera prioridad, traerle gloria a Dios.

 

Mi cónyuge y yo vivimos para que juntos le traigamos gloria a Dios; A mis hijos, antes que darles carreras o lo que sea necesito enseñarlos que sus vidas existen para traerle gloria a Dios; necesito aprender a darle gloria a Dios con mi trabajo, y obviamente el servicio en la iglesia se supone que es para la gloria de Dios.

 

Y el primer lugar donde este vestido debe verse es en casa, con mi pareja, con mis hijos, porque si nuestro cristianismo no funciona en casa, entonces no funciona. Nuestro primer ministerio, es nuestra familia, si fracaso en mi familia, entonces habré fracasado.

 

Dios mismo desde Génesis, aún antes de haber establecido instituciones o gobiernos, lo primero que hace es establecer la relación del hombre con él, y justo después la relación del hombre con su esposa, lo cual equivale a la familia.  

 

Por eso, ya que la relación entre un hombre y una mujer, los padres y sus hijos es un diseño de Dios, el hombre no tiene ni la autoridad, ni la capacidad de redefinir estas relaciones a su antojo, esto solo trae caos, como lo estamos viendo en nuestros días.

 

Y ya establecimos el propósito más alto dado por Dios al matrimonio antes que el romance, que el criar hijos, patrimonio, cosas que son importantes, el matrimonio como todo en nuestras vidas tiene esta como la más alta prioridad hacer visible a Cristo en el mundo, de una manera muy especial el matrimonio es una ilustración, del Evangelio.

 

La esposa, representando a la iglesia, sujetándose a su marido, el cuál es su cabeza. El esposo, representando a Cristo, amando, cuidando a su mujer, sacrificándose por ella. Los dos en una relación de amor y respeto, vestidos de Cristo, hacen visible a Cristo en el mundo en el matrimonio.

 

Vimos que el nuevo vestido en las casadas, luce al ponerse bajo sujeción y respetar a sus maridos, poniéndose bajo la autoridad que representan, la cual es Dios mismo, ya que Dios ha puesto al hombre como cabeza de su hogar por diseño, no por capacidad, porque le representa a él.

 

Vimos cómo luce el vestido de Cristo en el esposo en su hogar: El marido es un agricultor, un administrador de lo que no es suyo, está llamado a amar a su esposa continua, sacrificial, incondicionalmente, dispuesto a invertir en su desarrollo espiritual y emocional, y necesita cuidarse de la amargura, la queja, la acusación y el juicio contra su esposa, y proponerse orar por ella y honrarla para que sus oraciones no sean estorbadas.

 

El día de hoy nos toca hablar de la relación entre hijos y padres, y padres e hijos, ¿cómo brillamos para Cristo y traemos gloria a Dios en nuestro rol de hijos y Padres? Y seguimos con esta miniserie la cual titulé: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA – PARTE VIII – USANDO EL NUEVO VESTIDO EN MI FAMILIA. Y veremos el versículo 20-21. Demos lectura:

 

Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. 21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

 

  1. Los hijos brillan para Cristo siendo obedientes a sus padres.

Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. En Efesios 6:1 el texto paralelo es: Efe 6:1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo.

El turno ahora es para hijos, y de alguna manera todos hemos sido, o seguimos siendo hijos. El término que Pablo utiliza es

téknon

en griego, y se refiere no solo a niños pequeños, es un término general para referirse a cualquier hijo que aún vive en casa con sus padres y que está bajo su tutela.

 

Si tú estás aun viviendo bajo el techo de tus padres, así tengas 40 años, ojalá que no, estás llamado a obedecer a tus padres, a honrarlos, porque estás bajo su techo, no es el tuyo, cuando a te puedas sostener solo, y tengas tu propio hogar, pondrás tus reglas, pero si no es así estás bajo las reglas de tus padres. ¿Pero, al mismo tiempo sabes qué? Estás bajo su protección, el Señor te está dando en esa circunstancia un especial cuidado.

 

No puedes sencillamente decir: ya tengo 18 y hago lo que quiero, ya tengo veintitantos ya no tengo que obedecer a mis padres, no es así, si te dices creyente, la orden es: “obedezcan en todo a sus padres”.

 

Ahora, observa algo en estas órdenes, la sujeción de la mujer a su esposo, y la obediencia de los hijos a sus padres, tienen dos vías, la mujer se sujeta, sí, pero el esposo la ama, la cuida, se sacrifica por ella. El hijo obedece, sí, pero el padre le instruye en amonestación del Señor, sin provocarle a ira, o sin desanimarlo.

 

Y observa con quién comienza siempre, no comienza ni con los esposos, ni con los padres, ¿por qué Pablo comienza no con el que tiene la autoridad, sino con el que está bajo autoridad? Porque Dios nos llama a libertad, no a una dictadura, o a controlar un comportamiento externo, porque Dios siempre apela a nuestros corazones, a obedecer de corazón.

 

Esto es algo muy importante la familia no debería convertirse en una dictadura, donde el de la autoridad es un déspota que hace y deshace a su antojo, no es así. Una característica de nuestra naturaleza caída es el dominar, y el rebelarse, hoy en día se exalta esta falta de carácter, la gente se siente orgullosa de decir: “yo no me dejo”, “a mí nadie se me sube a las barbas”, “todo mundo hará lo que yo quiero.

 

Pero, si te fijas, esta no es la manera en la que Dios trata con nosotros, Dios no nos empuja, nos guía, Satanás si va detrás de nosotros con un látigo, pero, no el Señor, quien con su ejemplo nos enseña, nos inspira, nos atrae con cuerdas de amor, nos sirve, nos bendice, y gana nuestro corazón para él, dice en Romanos:

 

Rom 2:4 ¿No te das cuenta de lo bondadoso, tolerante y paciente que es Dios contigo? ¿Acaso eso no significa nada para ti? ¿No ves que la bondad de Dios es para guiarte a que te arrepientas y abandones tu pecado?

 

Y esta es precisamente una exhortación al corazón de los hijos, a que con respeto, y honra, en amor agape, como ayer lo vimos en la boda, en un amor incondicional, con toda mansedumbre, tengamos una predisposición de obedecer antes que hincados por fuera y parados por dentro, en nuestros corazones.

 

En otras palabras, Pablo les pide a los hombres, dispónganse de corazón a sujetarse a Cristo, a su verdad, que nadie los tenga que obligar, igual a las mujeres, de ante mano, decidan ponerse bajo la sujeción de sus esposos, pónganse bajo la autoridad del Señor, de la misma manera, a los hijos, antes de que comiences: “es que no conoces a mis padres, es que son esto, lo otro”; haz una decisión de mansa obediencia en tu corazón de poner a un lado la rebeldía y someterte primeramente a tu Señor.

 

Y el fruto del Espíritu es la mansedumbre, la cual no es debilidad de carácter, o flaqueza, es fortaleza sujeta a control, de manera que es un llamado a aquellos hijos que se consideran escogidos, apartados, amados por Dios a sujetarse a sus padres.

 

Hijo, puedes decirte todo lo cristiano que quieras, pero, si no obedeces a tus padres, no estás manifestando lo que eres, un escogido, apartado, y amado de Dios, una nueva criatura. La rebeldía no es algo que Dios vea como normal, “así es él, está en la adolescencia”, no, de hecho, es una característica de la gente impía, que no toma en cuenta a Dios, y que ni le interesa, dice la Palabra:

 

2 Ti 3:1- 2 Timoteo, es bueno que sepas que, en los últimos días, habrá tiempos muy difíciles. 2 Pues la gente sólo tendrá amor por sí misma y por su dinero. Serán fanfarrones y orgullosos, se burlarán de Dios, serán desobedientes a sus padres y malagradecidos. No considerarán nada sagrado.

Para ellos no existe nada serio, pues como dice la canción, la vida es un carnaval y hay que gozarla. También en Romanos dice:

 

Rom 1:30 Son traidores, insolentes, arrogantes, fanfarrones y gente que odia a Dios. Inventan nuevas formas de pecar y desobedecen a sus padres.

 

De hecho, caso, tras caso se ha dado de hijos que golpean y hasta matan a sus padres, llenos de odio. Mis hermanos, la desobediencia es algo muy serio, y trae consecuencias, para bien, o para mal, mira lo serio que es desobedecer, gracias a Dios que yo no viví en este tiempo, pero mira lo que pasaba con los hijos que persistían en desobedecer:

 

Éxo 21:15-17 El que mate a su padre o a su madre será condenado a muerte. 16 El que secuestre a otro y lo venda, o al ser descubierto lo tenga aún en su poder, será condenado a muerte. 17 El que maldiga a su padre o a su madre será condenado a muerte. (NVI)

 

Deu 21:18-21 Supongamos que un hombre tiene un hijo terco y rebelde, que no quiere obedecer ni a su padre ni a su madre, a pesar de que ellos lo disciplinan. 19 En un caso así, el padre y la madre tendrán que llevarlo ante los ancianos mientras estén juzgando en las puertas de la ciudad. 20 Ambos padres les dirán a los ancianos: “Este hijo nuestro es terco y rebelde y se niega a obedecer. Es glotón y borracho”. 21 Entonces todos los hombres de esa ciudad lo matarán a pedradas. De ese modo limpiarás esa maldad que hay en medio de ti, y todo Israel se enterará y tendrá miedo.

 

Imagínate cuántos de nosotros no hubiéramos sobrevivido, claro, que esto también hubiera empujado a nuestros padres a hacer un mejor trabajo instruyéndonos y disciplinándonos; pero mis hermanos la desobediencia no es un pecado ligero.

 

Porque, ¿qué hay detrás de ella? Desobediencia, rebeldía en contra de Dios. Por todos lados la Biblia nos enseña de la honra y la obediencia, no solo a los padres, sino a la fe, a la verdad; de hecho, a los no creyentes la Biblia los llama desobedientes, dice la Palabra:

 

Rom 11:30a Pues como vosotros también en otro tiempo erais desobedientes a Dios, pero ahora habéis alcanzado misericordia por la desobediencia de ellos,

 

1 Pe 2:8-9 Además, «Él es la piedra que hace tropezar a muchos, es la roca que los hace caer». Tropiezan porque no obedecen la palabra de Dios y por eso se enfrentan con el destino que les fue preparado. 9 Pero ustedes no son así porque son un pueblo elegido. (NTV)

 

De manera que, detrás de la desobediencia a los padres, está la desobediencia a Dios, no puedes decir que obedeces y honras a Dios, cuando eres desobediente y deshonras a tus padres. La esencia misma del pecado es la rebeldía contra Dios, y se refleja claramente en la rebeldía a la autoridad, cualquiera que esta sea.

 

Rebeldía en contra de policías y la ley, en contra de mi superior en mi trabajo, en contra de su esposo, las esposas, en contra de los líderes en la iglesia, aquí es claro, tú puedes ser el mejor amigo de alguien, pero, si lo convierten en servidor de la iglesia, o en tu superior en el trabajo, esa amistad se acabó.

 

¿Por qué? Porque dentro de nosotros hay rebeldía en contra de Dios, somos gobernados por la soberbia, y el egoísmo, tenemos arraigado el engaño de que somos dios y el centro del universo, por lo tanto, todo mundo debe servirme, obedecerme y rendirme pleitesía, y el que no lo hace tiene problemas conmigo. ¿Por qué crees que dice la Palabra a los jóvenes?

 

1 Pe 5:5 Del mismo modo, ustedes hombres más jóvenes tienen que aceptar la autoridad de los ancianos. Y todos sírvanse unos a otros con humildad, porque «Dios se opone a los orgullosos, pero muestra su favor a los humildes. (NTV)

Sal 138:6 Aunque el SEÑOR es grande, se ocupa de los humildes, pero se mantiene distante de los orgullosos. (NTV)

 

Por eso, hijos, necesitan considerar la honra y obediencia que tienen a sus padres, la cual es directamente a Dios, no hay manera que obedezcas a Dios y lo honres, si no comienzas con honrando y obedeciendo a tus padres, y esta es una decisión de corazón, porque hay bendición en ello, y hay también maldición, consecuencias buenas y malas. Y, además, ¿saben qué? Dios no nos ha dado una sola razón para ser rebeldes contra él, nuestra rebeldía de corazón es maldad pura.

 

Ahora chequemos que la orden dice: obedezcan. Obedecer es la palabra:

jupakouo

, escuchar, oír instrucciones con atención, escuchar con atención, con la idea de guardar silencio, dar oído y obedecer, someterse a la instrucción.

 

Y esta es una situación distinta a la de la mujer, ambos necesitan ponerse bajo sujeción, pero, hay una diferencia, ya hemos hablado que la sujeción de la mujer no tiene que ver con menor valor o capacidad, sino que es una cuestión de diseño el sujetarse a la autoridad de Dios, representada por el esposo.

 

Sin embargo, con los hijos es diferente, los hijos necesitan instrucción, dirección, experiencia, ¿y qué creen hijos? La mejor manera de aprenderla es a través de sus padres, Dios lo diseñó así. Hijos, necesitan comenzar a ver una realidad, el hecho de haber nacido, o estar en una familia cristiana es una bendición.

 

Satanás a como dé lugar quiere hacerles pensar que: “pobrecitos que los tienen amarrados y no les dan la oportunidad de ser ustedes mismos”; o ene mil cantidades de mentiras que Satanás les susurra al oído, su corazón perverso y engañoso, o supuestos amigos que no tienen el menor respeto por Dios.

 

Hijo, tienes que reconocer algo y ponerlo en tu corazón, y decirlo cada vez que Satanás venga con la mentira de que ser miembro de una familia cristiana, o como yo se los digo a mis hijas, ser hijas de pastor, que hasta se dice, “lo peor”. Yo les digo, siempre tienen que repetirse: es un privilegio, es una bendición que Dios me haya puesto en un hogar cristiano, es un privilegio ser hija de siervos de Dios, fue un acto de amor de parte de Dios muy especial para mi vida, es gracia de Dios.

 

Y yo sé que tus padres no son perfectos, pero, ¿sabes? Sin Cristo hubiera sido diez mil veces peor, y además sin esperanza de nada; yo les digo a mis hijas, ustedes no saben lo que es vivir con padres borrachos, ustedes no saben de abandono, ustedes no saben de padres que se odian al punto de lastimarse físicamente, ustedes no saben de ser negligentemente dejadas a su suerte, eso y muchas cosas más.

 

Es un privilegio, una bendición hijo, que tus padres conozcan al Señor, ya te lo dije, no somos perfectos, pero, no sabes lo que es vivir con padres inconversos, y no tener ni idea, ni esperanza de lo que es la luz de la verdad y la Palabra verdadera de Dios.

 

Por eso hijos, les toca obedecer, escuchar con atención a sus padres, no existe nadie en este mundo que les ame más que sus padres, así de anoing como somos, nosotros jamás querremos lastimarlos, o meterlos en un chisme, o humillarlos por puro gusto.

 

Cualquier otro extraño puede mostrarse amigo con ustedes, pero, no caigan en la trampa, entreguen su corazón a sus padres, no a nadie más, nadie quiere tanto lo mejor para ustedes que nosotros, ni su supuesto mejor amigo, o amiga, miren cuántas promesas:

 

Pro 1:8-10, 15-18 Hijo mío, presta atención cuando tu padre te corrige; no descuides la instrucción de tu madre. 9 Lo que aprendas de ellos te coronará de gracia y será como un collar de honor alrededor de tu cuello. 10 Hijo mío, si los pecadores quieren engatusarte, ¡dales la espalda!… 15 ¡Hijo mío, no vayas con ellos! Mantente alejado de sus caminos. 16 Ellos corren a cometer malas acciones; van de prisa a matar. 17 Si un pájaro ve que le tienden una trampa, sabe que tiene que alejarse. 18 En cambio esa gente se tiende una emboscada a sí misma, pareciera que busca su propia muerte.

 

¿Puedes ver el contraste? Y todo tiene que ver con esta obediencia, pon atención, mira otro, todos estos son consejos de Salomón a sus hijos, y muy probablemente de David padre de Salomón a Salomón mismo:

 

Pro 2:1-6 Hijo mío, presta atención a lo que digo y atesora mis mandatos. 2 Afina tus oídos a la sabiduría y concéntrate en el entendimiento. 3 Clama por inteligencia y pide entendimiento. 4 Búscalos como si fueran plata, como si fueran tesoros escondidos. 5 Entonces comprenderás lo que significa temer al SEÑOR y obtendrás conocimiento de Dios. 6 ¡Pues el SEÑOR concede sabiduría! De su boca provienen el saber y el entendimiento.

 

Y ¿dónde crees joven que ten entrenas a obedecer y a escuchar con atención? En casa, con tus padres, así ignorantes e imperfectos como nos ves, Dios nos ha puesto para entrenarte, no lo olvides, estás en un entrenamiento para aprender a obedecer, a ser sujeto, para que en su momento seas capaz de obedecer, aprendas a escuchar con atención a tu Señor ya por ti mismo, y recibas instrucción y sepas sujetarte a la verdad. No sabes qué tesoro estarás adquiriendo. Mira otro:

 

Pro 3:1-5 Hijo mío, nunca olvides las cosas que te he enseñado; guarda mis mandatos en tu corazón. 2 Si así lo haces, vivirás muchos años, y tu vida te dará satisfacción. 3 ¡Nunca permitas que la lealtad ni la bondad te abandonen! Átalas alrededor de tu cuello como un recordatorio. Escríbelas en lo profundo de tu corazón.4 Entonces tendrás tanto el favor de Dios como el de la gente, y lograrás una buena reputación. 5 Confía en el SEÑOR con todo tu corazón, no dependas de tu propio entendimiento.

 

¿Te das cuenta de dónde viene una buena reputación, favor de Dios, de la gente? Otro:

 

Pro 6:20-23 Hijo mío, obedece los mandatos de tu padre, y no descuides la instrucción de tu madre. 21 Guarda siempre sus palabras en tu corazón; átalas alrededor de tu cuello. 22 Cuando camines, su consejo te guiará. Cuando duermas, te protegerá. Cuando despiertes, te orientará. 23 Pues su mandato es una lámpara y su instrucción es una luz; su disciplina correctiva es el camino que lleva a la vida.

 

Proverbios 15 dice:

 

Pro 15:5 Sólo un necio desprecia la disciplina de sus padres; el que aprende de la corrección es sabio.

¿Te das cuenta cómo Dios ha provisto para ti de dirección, de protección, de guía firme? Otro más:

 

Pro 23:19-23 Hijo mío, presta atención y sé sabio: mantén tu corazón en el camino recto. 20 No andes de juerga con borrachos ni festejes con glotones, 21 porque van camino a la pobreza, y por dormir tanto, vestirán harapos. 22 Escucha a tu padre, que te dio la vida, y no desprecies a tu madre cuando sea anciana. 23 Adquiere la verdad y nunca la vendas; consigue también sabiduría, disciplina y buen juicio.

 

Pro 4:20-23 Hijo mío, presta atención a lo que te digo. Escucha atentamente mis palabras. 21 No las pierdas de vista. Déjalas llegar hasta lo profundo de tu corazón, 22 pues traen vida a quienes las encuentran y dan salud a todo el cuerpo. 23 Sobre todas las cosas cuida tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida.

 

Mira cómo todos mencionan el corazón, necesitas disponerte desde tu corazón a escuchar a tus padres, donde está el centro de tu voluntad, y no “darles el avión”, sino poner atención, de eso literalmente depende tu vida, porque de veras hijos, Satanás está listo para robarte el corazón, para engañarte y que se lo des a la persona equivocada. Hijo, es tu decisión en fe, si conoces al Señor, si le has entregado tu vida, darles a tus padres tu corazón, no a nadie más.

 

Veamos un resultado más de no disponerte a escuchar a tus padres con atención, solo darles el avión, mientras tu corazón está enfocado en la necedad, dice:

 

Pro 1:24-28 Los llamé muy a menudo pero no quisieron venir; les tendí la mano pero no me hicieron caso. 25 No prestaron atención a mi consejo y rechazaron la corrección que les ofrecí. 26 ¡Por eso me reiré cuando tengan problemas! Me burlaré de ustedes cuando les llegue la desgracia, 27 cuando la calamidad caiga sobre ustedes como una tormenta, cuando el desastre los envuelva como un ciclón, y la angustia y la aflicción los abrumen. 28 Entonces, cuando clamen por ayuda, no les responderé. Aunque me busquen con ansiedad, no me encontrarán.

Porque ya será demasiado tarde, y dice:

 

Pro 1:29-33 Pues odiaron el conocimiento y decidieron no temer al SEÑOR. 30 Rechazaron mi consejo y no prestaron atención cuando los corregía. 31 Por lo tanto, tendrán que comer el fruto amargo de vivir a su manera y se ahogarán con sus propias intrigas. 32 Pues los simplones se apartan de mí hacia la muerte. Los necios son destruidos por su despreocupación. 33 En cambio, todos los que me escuchan vivirán en paz, tranquilos y sin temor del mal».

Estar rechazando, no poner atención cuando tus padres te hablan es ser necio, es ser simplón, y eso hijos, trae consecuencias, y consecuencias muy graves que puede costarles hasta la vida.

 

También en Éxodo 20 dice:

Éxo 20:12 Honra a tu padre y a tu madre. Entonces tendrás una vida larga y plena en la tierra que el SEÑOR tu Dios te da. (NTV)

 

Honrar significa fijar el valor, el precio, apreciar, valorar, honrar, respeto, e incluye asistencia material. De manera que mientras obedecer es una acción de la voluntad, la honra es una actitud, de amor, de respeto.

 

Dios no solo te llama a obedecer a tus padres, sino a honrarlos, y este es un mandato para todos aquellos que tienen padres, en este caso, vivas o no con ellos, darles honra y respeto, porque al hacerlo con ellos, lo estás haciendo con Dios, con tu Señor, lo cual incluye honra monetaria.

 

Y no porque lo necesiten, pero, la honra monetaria a los padres es como el diezmo, Dios no necesita de nuestro dinero, pero, es algo que nos mantiene financieramente sanos en el corazón, nos cuida de la codicia y del amor al dinero.

 

Si nuestros padres en el mejor de los casos se encargaron no solo de darnos vida, sino que invirtieron tiempo, amor, esfuerzo, dinero, es justo que nosotros nos encarguemos de ellos cuando ellos ya no puedan encargarse de sí mismos. Además, hijo, un día tu tendrás también hijos, y será una vergüenza para ti, el pretender cosechar donde no sembraste.

 

Y este tipo de obediencia es justamente lo que Dios nuestro padre nos pide, él no solo está esperando que lo obedezcamos, sino que lo honremos, es decir con el respeto debido, con un corazón y una mente darle el valor, el peso debido, y decirle: este es mi Dios y merece todo mi amor, mi respeto, mis recursos, todo lo que soy es suyo.

 

Y en el caso de aquellos que no tuvieron una buena experiencia, aun así, están teniendo la oportunidad de pagar bien por mal, de ser como su Padre celestial que hace salir su sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos.

 

No lo olvidemos, la filosofía mundana y Satánica se ha encargado de hacer ver la desobediencia como una virtud, y se les ha dado a los hijos como algo normal que sean irrespetuosos y desobedientes, y los mismos padres han comprado la idea, y ya no son los hijos los que tratan a sus padres con temor y respeto, sino los padres son los que tratan a sus hijos con pincitas porque “no se vaya a enojar el niño”.

 

Pero, hijos, la honra y la obediencia son protección para nosotros, porque Dios promete que cuando tú decides con todo tu corazón honrar a tus padres, en obediencia, económicamente, en respeto, te va a ir bien.  Joven, niño, adulto, ¿te está yendo mal? ¿Cómo andas en cuanto a tu honra y obediencia a tus padres? ¿Cómo andas en tu honra y obediencia con Dios? Aunque no es el tema, pero checa también tu honra monetaria al Señor, tu padre celestial, es determinante para tener finanzas sanas.

 

Yo aprendí varias cosas que son esenciales en cuanto a finanzas sanas:

 

Cuídate de la avaricia, del amor al dinero, lo cual es la raíz de todos los males, se contento con lo que tienes hoy, agradece y disfruta del don de Dios de disfrutar de un plato de frijolitos, o de un corte finísimo de carne, lo que cuenta es la bendición de Dios para disfrutarlo con agradecimiento, con paz y armonía, que Cristo sea tu plenitud.

 

Paga a Dios lo que es de Dios, paga tus diezmos, porque lo que tienes no es tuyo, es del Señor, y a él le das honra, respeto y confianza cuando lo reconoces y lo adoras con una parte de lo mucho con lo que él te ha bendecido, además que esto te protege de la avaricia y te hace generoso para con Dios y para con otras personas, destina algo para ofrendar a las necesidades de algún hermano en necesidad, o algún ministerio, la ofrenda es aparte del diezmo.

 

Paga tus impuestos, tus deudas, no debas nada a nadie, no hagas transas, si no es tuyo, no es tuyo, mejor en lugar de estar procurando lo tuyo a la fuerza, deja que Dios te de las añadiduras que necesitas.

 

Honra a tus padres, lo necesiten o no, destina una parte de tus ingresos, si eres casado, pónganse de acuerdo y destinen una parte de sus ingresos para honrar a sus padres económicamente, con agradecimiento, con amor, con respeto, hónrenlos económicamente, para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra.

 

Y honrar no solo se trata de darles dinero, es también visitarlos, hablar con ellos, darles tiempo, escucharlos con atención, servirlos, así como ellos te sirvieron a ti. Muchos de nosotros tenemos a nuestros padres lejos, necesitamos hablarles por teléfono, estar al pendiente de sus necesidades. Ahora, si estamos casados, no olvidemos tomar en cuenta a nuestro cónyuge, recuerden las prioridades: Dios, mi esposa, mis hijos, mi trabajo, etc., y partiendo de ahí mi vida estará en equilibrio y podré honrar sanamente a mis padres.

 

Porque la familia extendida está en otro rubro, no se trata de idolatrarlos, eso no es bíblico, muchos de los latinos tenemos la cultura de poner a nuestro padrecito o madrecita por encima de todo, y eso no es sano, ni tampoco bíblico, en especial cuando ha habido una relación no sana de matriarcado o patriarcado.

 

Ya hemos hablado mucho al respecto, cada familia está llamada a ser totalmente independiente de su familia anterior, el mandato es a dejar a padre y madre, cortar el cordón umbilical, unirse a su mujer y ser una sola carne.

 

Pero, estando esto en orden, entonces se puede y se debe honrar a los padres con todo respeto y amor, si tus padres están casados y son capaces de mantenerse a sí mismos, aun así los puedes honrar, cuánto más si ya no se pueden ni cuidar ni mantener a sí mismos, es nuestro deber ver por ellos, dice la Palabra:

 

1 Ti 5:3-4, 8 Honra a las viudas que en verdad lo son. 4 Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan éstos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios… 8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo. 

 

Si ya no estás bajo su techo puedes seguir honrando a tus padres, si estás bajo su techo, obedécelos y hónralos, siempre hay una manera, recuerda, no habla de que los posibilites o te hagas socio de ellos en su pecado, pero, sí hazles bien, bendícelos, perdónales, no olvidando que tú hubieras hecho lo mismo que ellos o peor, si las circunstancias se hubieran dado, porque eres tan pecador como ellos, si no es que tal vez ya lo hiciste.

 

Porque entonces te irá bien, y además serás de larga vida, cuántos por malas compañías, que sus padres les dijeron que no tuvieran, y por malas decisiones acaban muertos, en la cárcel, heridos, lastimados, desfigurados. Joven, niño, tú no sabes de cuántas cosas el Señor te está librando por esa supuesta injusticia que tus padres te están haciendo al no dejarte ir o hacer algo, porque no solo habla de larga vida, sino de una vida plena, calidad de vida.

 

Te gusten o no las reglas y las ordenes de tus padres, son para formarte y para protegerte, y lo estás haciendo para el Señor. Si tú de corazón te decides a honrarlos y a obedecerlos te estarás cuidando a ti mismo, no seas terco y rebelde, necesitas desechar la cultura diabólica de nuestros tiempos, la cual solo ha comprobado su ineficacia, su dañina, su destructiva y diabólica influencia.

 

¿Quieres una larga vida, próspera, llena de bendición? Decídete a ser obediente y sujeto, joven, niño, ¿quieren verdaderamente ver un futuro lleno de bendición? Practiquen obediencia, sujeción, mueran así mismos, en Cristo, ese es su principal llamado en su rol como hijos, porque esto es bueno y agradable delante de Dios.

 

Esa es la clave, delante de Dios, ¿eres escogido, apartado, amado de Dios? Entonces debe importarte esto, a Dios le agradaría que vivieras, bendecirte, darte larga vida que tu vida fuera una herramienta impresionante de bendición para otros y de gloria para él.

 

Por eso, ¿con cuánta atención escuchas lo que tus padres quieren decirte? ¿Cuando te piden algo, te dan una orden, o algún consejo? O siempre estás: ¿qué dijo, ah sí, ahorita te atiendo, assh, otra vez, ahora qué quiere, siempre molestando, nunca me deja hacer nada a gusto?

 

Recuerda, tu mayoría de edad, o tu supuesta capacidad e independencia no te exime de sujetarte a tus padres o de honrarlos, absolutamente todos de una u otra manera estamos bajo autoridad, y sin la sujeción es imposible la paz, el orden, la armonía. Una persona sujeta, o mansa, es alguien que manifiesta el carácter de Cristo en su vida, porque sujetarse a la autoridad, es sujetarse a Dios.

 

Es hermoso es ver a un hijo obediente, no respondón, que escucha con atención lo que sus padres le piden y lo pone por obra. Si eres un hijo de familia esa es tu mayor prioridad, aún si estás trabajando, o en el ministerio, con más razón, siempre toma en cuenta a tus padres.

 

No olviden hijos que de las personas que les rodean, no hay alguien que tenga un mayor interés y amor por ustedes que sus padres, aun cuando a veces no les caemos tan bien, Dios nos ha puesto para protegerlos, aun cuando no somos perfectos y es verdad, no somos tan justos, aún en esas aparentes “injusticias”, Dios les está protegiendo.

 

Porque cada vez que te brincas el rango de la autoridad que Dios ha puesto, estás quedando desprotegido, desprotegida, y vas a sufrir las consecuencias.

 

Mis hermanos, Dios no se equivoca, y el diablo nos engaña, la obediencia, la sujeción, ponerse bajo autoridad es bueno para nosotros, para nuestro carácter, una vez más, si no nos sujetamos a nuestras autoridades a quien vemos, jamás nos sujetaremos a Dios a quien no vemos, es una mentira pensar que a Dios si obedecemos cuando no somos capaces de obedecer siquiera una orden simple de nuestros padres.

 

Recuerda, el espíritu de Satanás es la rebeldía, el orgullo, la supuesta independencia, es el espíritu de la incredulidad, ser rebelde para nada te hace grande, o un líder, no es así, Cristo vivió sujeto a sus padres cuando era niño, a sus autoridades cuando fue adulto, siempre vivió sujeto a su Padre celestial, y eso lo hizo crecer en sabiduría y estatura, no lo convirtió en un menso, Dios le exaltó hasta lo sumo. Por eso dice: porque esto bueno y agradable delante de Dios.

 

Joven, ¿tienes grandes planes de cómo conquistar al mundo, y comértelo a rebanadas, y convertirte en el ciudadano que Memphis y el mundo esperaban? Comienza por obedecer a tus padres, si estás fallando ahí, olvídalo, estás fallando en lo más elemental e importante que Dios está pidiéndote.

 

Ahora, hay excepciones, claro, pero, la excepción no es porque no te dejan nunca hacer lo que te da la gana, la excepción es si ellos te están pidiendo algo que claramente vaya en contra de la Palabra de Dios, en ese caso, no estás obligado, ni debes sujetarte a tus padres. Igual que la mujer, si te están pidiendo vender drogas, robar, prostituirte, te están abusando sexualmente a ti o a alguno de tus hermanos o hermanas, y cosas por el estilo, definitivamente no estás obligado a obedecer.

 

Pero, el resto de las cosas sencillamente obedece, pon a un lado la rebeldía y recuerda, a Dios le agrada que seas sumiso y obediente, es algo justo, es lo que Dios requiere, Jesucristo vivió sujeto a sus padres y ganó sabiduría, estatura, gracia, o buena opinión de parte de Dios y de los demás, es decir, le agradaba a la gente, y la gente lo quería, lo ayudaba, lo bendecía.

 

¿Quieres ganarte la simpatía de los que te rodean? No te llenes de orgullo y seas un sabelotodo, no te creas el más inteligente y audaz, al punto que cierres tus oídos y tu corazón a tus padres. No seas de los que hacen trampa en su escuela, en sus exámenes, que nunca quieren estudiar, y solo quieren vivir una vida de fiesta, al único que estás haciendo tonto es a ti, porque es tu vida la que estás viviendo, es a los que un día desciendan de ti a los que estás haciendo batallar y estás defraudando.

 

No pretendas decir: por eso ya me quiero salir de mi casa, para que me dejen respirar, mira si piensas así, las consecuencias de tus malas decisiones son las que no te van a dejar ni respirar, y van a arruinar tu vida por completo.

 

Mejor valora todo lo que tienes con tus padres y aprende porque un día tú estarás a cargo de una casa, de hijos, de un cónyuge, y si no entrenaste bien, solo vas a traer a tu vida y a la de los que te rodean amargura y pesar. No quieres eso, obedece a tus padres, y obedece a Dios y su palabra, tómale en cuenta.

 

No lo olvides hijo, jamás estarás sin una autoridad a quién sujetarte, a quien escuchar con atención, siempre tendremos que vivir en sujeción y mientras mejor entrenados estemos para obedecer, para escuchar con atención y poner por obra, mejor nos irá en la vida.

 

Jovencita, cuando salgas de estar debajo de la autoridad de tus padres, tendrás que estar bajo la autoridad de tu esposo, igual tú hombre cuando salgas de la autoridad de tus padres estarás bajo la autoridad de Dios, y los dos siempre tendrán que estar bajo la autoridad de sus jefes o el gobierno, y si se entrenan en eso, vivirán libres, ganarán verdadera sabiduría, verdadera madurez, y hallarán gracia delante de Dios, delante de los hombres, porque Dios mismo es quien les estará respaldando.

 

 

  1. Los padres brillan para Cristo, instruyendo a sus hijos con sabiduría, evitando exasperarlos y desalentarlos.

Col 3:21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.

Y la carta a los Efesios agrega:

Efe 6:4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.

 

Ahora, ahí no termina todo, padres, ¿qué nos toca a nosotros? A los hijos les toca voluntariamente escucharnos con atención y poner por obra, nuestros hijos necesitan esta disposición a obedecer y a sujetarse, pero, a nosotros nos toca hacérselos fácil, y esto incluye a los dos padre y madre.

 

Desde siempre Satanás quiere acabar con las siguientes generaciones, y para eso a como dé lugar nos querrá desconectar de ellos, o nos querrá desconectar de la verdad de la Palabra para que no sepamos cómo criarlos de una manera bíblica y piadosa.

 

Exasperar es la palabra

eredsízo: estimular, exasperar, provocar amargura, irritar, agitar. Y desalentar es la palabra adsuméo

, que significa estar sin espíritu, descorazonado, desalentado, sin ánimo, desanimado.

 

Entonces, ¿Qué provoca a ira a nuestros hijos? ¿Qué los exaspera, qué los desalienta, les descorazona, les quita el ánimo, les apaga el deseo por obedecer, por seguir a Dios, por honrarnos a nosotros?

 

Precisamente, lo más obvio es la parte que no hacemos de este versículo, el hecho de no criarlos y no amonestarlos, o no hacerlo de la manera bíblicamente correcta, y hacer las cosas de acuerdo a la filosofía necia, engañosa y equivocada de este mundo, diseñada para darle rienda suelta a mi naturaleza más baja y pensar que eso es libertad y felicidad, cuando es más bien esclavitud y destrucción.

 

Solo mira la sociedad, en México en toda esta ola de violencia generaciones enteras de jóvenes se han perdido ya, jóvenes sin instrucción, sin amonestación de sus Padres, jóvenes llenos de odio, resentimiento, violencia.

 

¿Cuáles son algunas de las formas en las que provocamos a ira a nuestros hijos, los exasperamos y terminamos desalentándolos? La primera que quiero darte es esta:

 

Recuerda las prioridades que este capítulo nos enseña, de manera que, si la relación entre cónyuges no está bien, no pueden pretender decir que están haciendo un buen trabajo con sus hijos, no es posible, esta semana en las noticias de internet estaba viendo una nota que me pareció que ilustra bien esto:

 

Se ven dos cantantes famosos que una vez fueron casados, cada uno con su actual pareja, curiosamente más joven que ellos, y con los hijos de los dos, y la nota decía: “poniéndonos el ejemplo, de que antes que todo, primero, la familia”. Eso es mera hipocresía.

 

Nada que ver, si te importa tu familia, comienza con tu primera prioridad Dios, entonces ve a la segunda, tu cónyuge, asegúrate de que estás bien con tu cónyuge, y entonces, a partir de ahí, en común acuerdo, enfóquense en sus hijos, para empezar pónganse juntos de rodillas cada día por sus vidas, pidan por sus corazones, que sean para Cristo, que los proteja de las influencias de este mundo, que un día ellos por sí mismos le entreguen su vida al Señor y que le sigan aún si ustedes no existieran.

 

Pero, esto es lo primero mi hermano, si tu vida conyugal es un desastre, y pretendes decir que eres un buen padre, o madre, te estás engañando, y no va a funcionar. ¿Quieres ser un buen padre o madre para tus hijos? Comienza en tu relación con tu cónyuge, y aunque ya vimos que el esposo tiene mayor responsabilidad por ser la cabeza, los dos son responsables de sus hijos.

 

¿Quieres cuidar de tus hijos? Comienza cuidando tu relación matrimonial, y en estabilidad, las cosas se darán más fácilmente para con tus hijos. El mejor regalo que les puedes dar es que tengan padres que se aman en el amor del Señor.

 

No descuides tu primera prioridad, toma en cuenta a Dios, deja de estar criando a tus hijos de acuerdo a la vana manera de vivir que recibiste de tus padres y comienza a aplicar los principios bíblicos, abandona moldes equivocados e ineficaces, y ve a la segura. Dios creó la familia, y solo él sabe a ciencia cierta cómo debemos educar a nuestros hijos y la meta es llevarlos a ser como Cristo, y que le honren con sus vidas.

 

Se hizo un estudio con un 90% de exactitud, para ver si niños de entre 5 y 6 años de edad eran o no propensos a convertirse en delincuentes, y descubrieron 4 factores importantes que previenen que esto suceda:

 

Que haya disciplina firme, ecuánime y consecuente de parte del padre, supervisión y compañía de la madre durante el día, afecto demostrado de los padres entre ellos y de ellos hacia sus hijos, y el tiempo que se pasa juntos en familia y en actividades en las que todos participan.

 

Otro es: Amor genuino entre los padres y hacia los hijos, disciplina firme y consecuente, coherencia de normas para padres e hijos, buen ejemplo de los padres, y el padre como cabeza de hogar, pero seamos aún más específicos, ¿qué provoca a ira a nuestros hijos? ¿Qué más los desalienta?

 

 

 

 

 

  1. La sobreprotección.

 

El ahogarlos, estamos llamados a guiar y a orientar, pero no a controlar, nuestros hijos necesitan confianza, definitivamente requieren límites bien marcados, y coherentemente reforzados, pero, no podemos pretender forzar a nuestros hijos al punto de suprimir su voluntad, su carácter, su personalidad, ellos son pecadores como nosotros y necesitan misericordia y paciencia, junto con la disciplina.

 

Por más que pretendas sobreprotegerlos, no eres dios, y no puedes estar con ellos omnipresentemente, más bien necesitas prepararlos, enseñarlos a obedecer y a tomar decisiones sabias, y eso requiere de confianza, de amor, de instrucción, de que les dediques tiempo, que los lleves contigo al súper, que utilices cualquier momento para enseñarlos, para inspirarlos, para guiarlos, pero confiando en el Señor y en su Palabra soltarlos cuando se sea necesario hacerlo, como flechas en manos del valiente.

 

 

  1. El favoritismo.

 

El estar comparando a tus hijos unos con otros y darle preferencia a uno más que a otro, esto lo podemos ver con Isaac y Jacob, con José y sus hermanos, esto no es algo que debamos hacer con nuestros hijos, necesitamos amarlos con el mismo amor a todos.

 

 

  1. Desestimar su valor

 

Muchos hijos crecen con la convicción de que lo que hacen y lo que sienten es insignificante, ellos perciben que no son importantes, cuando no los escuchas, por ejemplo, los estás menospreciando, te hablan, lo intentan, se dan por vencidos, se desaniman, y caen en la timidez y en la apatía, y se vuelcan a falsas amistades.

 

 

  1. Imponerles metas poco realistas.

 

Empujarlos a más y más éxito y nunca estar conforme por querer vivir las victorias que no viviste a través de tus hijos, siempre estar encima de ellos para que sean los número uno y creyendo que los estás estimulando, los haces desesperarse porque nunca alcanzan el estándar, hay hijos que hasta llegan al suicidio, porque nunca sacian el hambre de victoria y de orgullo egoísta de sus padres, quienes más que por sus hijos lo hacen porque ellos quieren verse bien.

 

 

 

 

  1. El desánimo

 

Estar siempre al pendiente de sus errores, y jamás felicitarlos o premiarlos por las cosas buenas que sí hacen, o nunca interesarte en sus logros, pasar desapercibidas sus victorias, nunca apreciarlas. Siempre hay algo que ellos hacen bien, por más pequeño que sea, y lo puedes elogiar.

 

 

  1. No expresarles amor.

 

Los padres debemos expresarles amor a nuestros hijos física y verbalmente, no hay manera más eficaz de desalentarlos y alejarlos de nosotros.

 

Al no sacrificarnos por nuestros hijos, al hacerles sentir que son un estorbo, que si ellos no estuvieran la vida sería mucho más fácil, que son intrusos que siempre se están interponiendo a la felicidad de los padres, los cuales un día así verán a sus padres, como intrusos.

 

Al no suplir sus necesidades, no darles nunca cierta privacidad, un lugar para jugar, ropa limpia, tener sus cosas, buena alimentación, y así fallar en mostrarles respeto y preocupación por ellos.

 

Mostrarles un amor condicional, si se portan bien les amas y les das atención, si no los ignoras y los tratas como enemigos.

 

 

  1. No permitir que maduren en su tiempo.

 

En un afán por hacerlos madurar, los padres los ridiculizan por comportarse como lo que son, niños, y los maltratan y los empujan y no les dejan vivir su crecimiento natural, emocional y físico.

 

 

  1. No estableciendo normas y límites en el hogar.

 

Aquí debe haber un equilibrio, este sería el lado opuesto de la protección excesiva, cuando no hay disciplina, o lo hacen de manera inconsistente, y los hijos terminan abandonados a su propia suerte, y la libertad excesiva los hace inseguros y poco amados.

 

 

  1. Disciplina excesiva.

 

Hasta llegar al abuso verbal, utilizando palabras que no le diríamos a otra persona, siempre estarlos disciplinando con ira, no con misericordia y paciencia como nuestro Padre celestial lo hace con nosotros, siempre criticarlos, o ignorarlos. Muchas de las veces tratas a tus hijos como no tratarías a nadie más, les humillas, y les dices cosas que a nadie más le dirías, literalmente como dice el proverbio, les destruyes.

 

 

  1. No ser coherente entre lo que enseñas y lo que vives.

 

Y exigirles un estándar por el cual tú estás demasiado por debajo. Los padres estamos llamados a predicar con el ejemplo, nuestras acciones no les permiten a nuestros hijos escuchar nuestras palabras.

 

Lo más triste es que todos estos patrones son repetidos por los hijos, en mayor o menor escala, y el círculo vicioso de destrucción sigue, hasta que el Señor lo rompe en aquellos que deciden de todo corazón obedecer al Señor.

 

Pero, por el contrario, esto significa que si hacemos bien nuestro trabajo es posible también alentar a nuestros hijos, estimularlos a la obediencia, a la piedad, a amar a Dios, a honrarnos a nosotros, dice Pablo:

 

De hecho, si hay algo que podemos notar en esta generación de jóvenes, es que es una generación enojada, llena de violencia, lo puedes ver en sus pláticas, en sus juegos de video, en sus canciones, ¿y saben contra quién es contra más enojados están? Contra sus padres, y obviamente contra Dios.

 

Por eso el mandato de Dios para nosotros los padres es a criarlos y a amonestarlos, no a ignorarlos y dárselos a alguien más a que se encargue del problema. Ni el gobierno, ni la escuela, ni la iglesia, ni el Ipad, el internet o la televisión, son los que deberían criar en disciplina y amonestación, ellos los destruyen, es mucha basura lo que meten en sus mentes, los envenena, necesitas monitorear lo que tus hijos oyen y ven, los padres somos los responsables. Eres tú papá, mamá, quien tienes el privilegio y la responsabilidad de hacerlo.

 

Es nuestra responsabilidad formar hombres y mujeres que un día le traigan honra a Dios, y como padres necesitamos abrir nuestros ojos, ampliar nuestra perspectiva, el impacto que ejerzamos en nuestros hijos siempre es eterno, y afectará las siguientes generaciones.

 

¿Saben cuántas generaciones se necesitan para que se pierda la herencia espiritual en una familia? Una, no hagas bien tu parte llevando tus hijos a Cristo, y se acabó, las tinieblas y la desesperanza ya están en la siguiente generación de tus hijos y los hijos de tus hijos. ¿Sabes cuánto tarda en que el efecto devastador de la impiedad salga de una generación? Hasta cuatro generaciones.

 

Deu 5:7-10 No tengas ningún otro dios aparte de mí. 8 No te hagas ninguna clase de ídolo ni imagen de ninguna cosa que está en los cielos, en la tierra, o en el mar. 9 No te inclines ante ellos ni les rindas culto, porque yo, el SEÑOR tu Dios, soy Dios celoso, quien no tolerará que entregues tu corazón a otros dioses. Extiendo los pecados de los padres sobre sus hijos; toda la familia de los que me rechazan queda afectada, hasta los hijos de la tercera y la cuarta generación. 10 Pero derramo amor inagotable por mil generaciones sobre los que me aman y obedecen mis mandatos.

 

Que son a los que tú podrías ver mientras vives, tus hijos, tus nietos, y quizá tus bisnietos, qué triste ver a tus hijos, y los hijos de tus hijos caer en un terrible poso de tinieblas e incredulidad. Checa qué gran responsabilidad tienes hoy.

 

Así como puedes afectar la vida de tus hijos, y los hijos de tus hijos, de la misma manera los puedes los puedes afectar de tal manera que perdición, dolor, destrucción y angustia esté sobre tu familia de generación en generación, y ¿sabes qué? Eso no es normal, es típico, pero no normal, eso no es lo que Dios planeó, y nosotros padres tenemos en nuestras manos la oportunidad de cambiar nuestras generaciones, si el Señor no llega antes.

 

Por eso Papá, mamá, críalos, susténtalos, de dos maneras: en disciplina y amonestación que provienen del Señor. Instrúyelos, corrígelos en la verdad de Dios. Si no la conoces comienza ya, tienes al Espíritu Santo para enseñarte.

 

Papá y mamá, no solo deben ser su principal proveedor, sino su maestro, y también su estorbador, Dios no te llamó a ser su mejor amigo, eres mucho más que eso, tú estás para cuidarlo, para estorbarlo por su bien, cuantas veces sea necesario, no importa cuán mal le llegues a caer, con el tiempo le caerás bien, en especial cuando él o ella tengan sus propios hijos.

 

No tengas miedo de disciplinar, de corregir, no seas desobediente, no hagas un ídolo de tus hijos temiéndolos a ellos más que a Dios, no le creas a este mundo torcido, es evidente que ha fallado con todas sus filosofías y psicologías torcidas. Eres tú a quien Dios escogió para formar a hombres y mujeres que le traigan fama y honra.

 

Tu principal prioridad no es que se conviertan en ingenieros o doctores, si eso está en el plan de Dios, bien, pero tu principal prioridad es hacerlos hombres y mujeres de Dios, que aman, que respetan a Dios. Ya te lo he dicho muchas veces, si ellos no te respetan, te honran, te obedecen a ti que ven, jamás lo harán con Dios, o lo harán después de muchas heridas y dolor. Pero que de tu parte no quede.

 

Amonestación es la palabra

nouthesia

, lo cual significa literalmente poner en mente. Es decir, estamos instruyendo a nuestros hijos para que desarrollen convicciones piadosas que queden en sus mentes para que después ellos a su vez pasen a la siguiente generación lo que aprendieron.

 

Pro 23:13 No dejes de disciplinar a tus hijos; no morirán si les das unos buenos azotes. 14 La disciplina física bien puede salvarlos de la muerte. (NTV)

Pro 22:15 La necedad está ligada en el corazón del muchacho; Mas la vara de la corrección la alejará de él. 

Pro 29:15 La vara y la corrección dan sabiduría; Mas el muchacho consentido avergonzará a su madre. 

 

Instruye a tus hijos, el peor mal que le puedes hacer a tus hijos es dejar que su naturaleza pecaminosa los domine, no los estás amando, los estás llevando a su muerte, a su destrucción.

 

Por eso, que tu más grande preocupación sea llevarlos a Cristo, háblales del Evangelio como es, porque más que un control externo, ellos necesitan un control interno, el cual solo puede venir del Espíritu Santo en ellos, habiéndoles dado vida nueva.

 

Así como le compartirías el Evangelio a alguien más enséñales a ellos una y otra vez el Evangelio, no solo diles que Jesús es amor y que quiere ser su amigo, muéstrales que son pecadores, ellos mejor que nadie saben que han pecado, que son mentirosos, que son egoístas, que están centrados en sí mismos. Muéstrales que Cristo murió por sus pecados, cómo de la misma manera que ellos son castigados, Cristo murió por sus pecados, para que ellos no tuvieran que ser castigados.

 

Háblales del infierno, lo terrible que es ese lugar, cómo ellos no quieren estar ahí y cómo Cristo murió para salvarlos de ese horrible lugar. Háblales de la ley, muéstrales cómo ellos son incapaces de cumplirla, de ser buenos o perfectos, pero cómo Cristo vivió esa vida perfecta que ellos jamás pudieron ni podrían vivir.

 

Muéstrales que necesitan arrepentirse de sus pecados, que deben dejar de vivir y pensar en sí mismos y que necesitan voltear con todo su corazón a Jesucristo y entregarle su vida, pedirle que les perdone de sus pecados y que les dé nueva vida, que se convierta en el salvador de sus vidas. Hazlo una y otra vez hasta que veas un verdadero fruto de arrepentimiento en sus vidas.

 

De esa manera ellos tendrán un control no solo externo, sino interno, ellos tendrán al Espíritu Santo en ellos llevándolos a toda verdad, corrigiéndoles, fortaleciéndoles y demás. Pero, date cuenta dónde comienza todo, en un compromiso, en una consciencia de tu responsabilidad, de tu privilegio como Padre, pero, una vez más, estarás viviendo en tu casa de acuerdo la vocación con la que fuiste llamado y estarás siendo con tu familia una luz en la oscuridad.

 

Una vez más, no olvides cómo comenzó todo esto, ¿eres verdaderamente un hijo, una hija de Dios? Entonces has recibido este maravilloso vestido, has sido equipado, puedes ser capacitado, se te ha dado un vestido de justicia, de santidad con el cual puedes responder en amor al Señor en obediencia, siendo el esposo o la esposa que debes ser, el hijo o el padre, la hija o la madre que debes ser.

 

Un hijo obediente que honra a sus padres, unos padres responsables que crían a sus hijos en amonestación y en disciplina, es un todo, no está separado, ¿estás listo, estás lista? No olvides las prioridades, no olvides para qué existimos, esto es ser verdaderamente espiritual, así se ponen los ojos y el corazón en las cosas de arriba, así luce un hijo y un padre vestidos de Cristo.

 

En Cristo estamos completos, Cristo nos hace completos, y puede darnos familias plenas, hijos piadosos, matrimonios llenos de amor. Que Dios nos permita ser sal y luz a un mundo en tinieblas con nuestra familia. Que de todo nuestro corazón decidamos obedecer a nuestro amado Dios. Hoy tendremos la cena del Señor, y recordaremos a un buen padre, quien proveyó todo lo necesario para nuestra salvación y bendición.