Colosenses 3: 8-9 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba” (Parte II)


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LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte II)

QUITÁNDOME EL VIEJO VESTIDO

Colosenses 3:8-9

 

¿Dónde está ubicada la ciudad de Colosas?

 

Colosas ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, la cual nació durante ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso y regresaron a su ciudad natal Colosas a comenzar esta iglesia la cual estaba a unos 80 millas de Éfeso.

Pablo escribió Colosenses, junto con Efesios, Filipenses y Filemón, desde de prisión, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, que se fascinaban con lo misterioso, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo estaba amenazando a la iglesia con falsas doctrinas infiltrándose y pretendiendo envenenar la sana doctrina, haciéndoles creer que Cristo no es suficiente, que se necesita de algo más, de manera que Pablo tiene que prevenirles y recordarles lo que realmente son y tienen en Cristo.

 

Y Pablo nos ha dejado claro a todos, pretender mejorar lo que tenemos en Cristo, cualquier cosa que esta sea, no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es retroceder, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino, Cristo es suficiente, si estamos en Cristo, si tenemos su Palabra, no nos falta absolutamente nada.

 

Pablo nos ha hablado de cuatro elementos que conformaban esta falsa doctrina, los cuales son formas de falsa espiritualidad creada por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por la filosofía de este mundo:

 

Filosofías humanas, el legalismo, el misticismo y el ascetismo, que mejor se entiende como la negación del yo, estas cuatro formas de falsa espiritualidad, que la hacen extremadamente tentadora, porque que ofrecen una falsa espiritualidad, sin tener que deshacerte de tus deseos pecaminosos, por lo tanto, más que ayudas, son trampas.

 

Y nos dio argumentos poderosos para decirnos por qué no es la salida correcta, nos mostró que además de innecesarios, son inútiles y más allá, son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto y completo.

 

Sencillamente en Cristo nuestra redención está completa, no puedo completar lo que ya quedó perfecto, lo que Cristo ya hizo es inmejorable, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, y no solo es inútil, sino una afrenta para aquel que ya lo hizo todo por nosotros.

 

En Cristo estamos completos, al creer en el Evangelio quedamos limpios de maldad por el Espíritu, fuimos perdonados de pecados presentes, pasados y futuros, se nos proveyó de una victoria total sobre el reino de las tinieblas, tenemos entrada libre y directa al Padre. Pablo lo dijo de una manera inmejorable:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

En este capítulo Pablo nos está definiendo lo que es la verdadera espiritualidad en la práctica, nos está enseñando cómo sin todas estas falsas salidas a la espiritualidad podemos ser cristianos, verdaderamente espirituales y agradar a Dios, y nos está mostrando cómo un cristiano que está completo en Cristo debe vivir, qué nos distingue como creyentes genuinos.

 

Gracias a Dios por la Palabra, la cual lo define con claridad, ya estamos de acuerdo, el camino a la verdadera santidad y espiritualidad, no es la abnegación, ni experiencias con ángeles, no son rituales, todo eso es externo e inútil contra mi naturaleza pecaminosa, la cual es mi verdadero problema y mi verdadero enemigo.

 

Ya aprendimos que LA VERDADERA ESPIRITUALIDAD COMIENZA primeramente en la vida de alguien que ha nacido de nuevo. Por lo tanto, es una nueva criatura con nuevos anhelos, metas, y pensamientos, y prioridades, es gente que está enfocada en lo celestial, y no en lo terrenal, es alguien que conoce, cree y vive inspirado por las promesas de Dios, las cuales sabe que son eternas, superiores a cualquier pensamiento y ofrecimiento temporal de este mundo finito.

 

Pero, en la práctica, ¿cómo puedo mantener mi corazón y mis pensamientos en lo celestial? Porque en muchas ocasiones esto no es una realidad y me cuesta trabajo, entonces, ¿cuál es el camino a la santificación, a la verdadera espiritualidad? Hoy seguimos con la segunda parte de nuestro mensaje: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA. (Parte II) QUITÁNDOME EL VIEJO VESTIDO. Recapitulando.

 

En el estudio inductivo, hemos aprendido a observar la Biblia, y aprendimos que los verbos marcan la doctrina, chequemos algunos de ellos, los cuales son mandatos que nos llevan a esta meta, el primero fue: Hagan morir en el versículo 5; hoy veremos en el 8:  Dejen, despójense; después veremos: revístanse,  vístanse, que la paz gobierne, que la palabra abunde. Todos estos son mandatos que nos llevarán a poner nuestros ojos y nuestro corazón en las cosas de arriba, que interesante, todas estas son decisiones y un llamado a la acción. Leamos desde el versículo 1 al 9, para recapitular:

 

Col 3:1-7 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7  en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos.

 

Ya vimos que: Buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba implica morir a mí mismo y matar el pecado en mí, implica que necesito aprender a identificar el pecado para poder deshacerme de él. Vimos los pecados de orden sexual, los cuales son una perversión del verdadero amor, los cuales hoy en día no solo se practican sin pena, sino que son exaltados al grado de heroísmo, poder, éxito, fama, plenitud de gozo y felicidad y demás: FORNICACIÓN, IMPUREZA, PASIONES DESORDENADAS, MALOS DESEOS, AVARICIA.

 

También vimos que buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba implica entender que ningún pecado es tan pequeño como para que no afecte mi vida hoy y mucho menos en la eternidad, implica entender que no puedo seguir viviendo como cuando no conocía a Dios.

 

Checa cómo todos estos son este llamado a la acción, a responder a Dios en amor y obediencia, el cual forma parte de esta espiritualidad genuina, esto es poner la mira y el corazón en las cosas de arriba. Nota como todos ellos no se relacionan con ritos, misticismo abstracto, o filosofías complicadas, cada una de estas órdenes tienen que ver con un carácter y con una conducta, y precisamente, ese es el orden, Dios siempre comienza de dentro hacia fuera, transforma un corazón, el cual da a luz un nuevo hombre, el cual es manifestado en un estilo de vida a la imagen de Cristo.

 

Ahora, hemos dicho una y otra vez, ya que he resucitado con Cristo, ya que soy una nueva criatura, ya que tengo una nueva identidad, entonces es posible la siguiente parte, y no solo posible, sino que es un mandato, el creyente genuino tiene otra responsabilidad, no solo hacer morir sus deseos pecaminosos, y morir a ellos, sino constantemente quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual es parte del pasado de un creyente, es historia, no puede ser su presente, ni mucho menos su futuro.

 

Este ropaje está conformado de ciertos hilos de diferentes colores, los cuales necesitamos identificar, y deshacernos de ella lo más pronto posible, este viejo vestido es este estilo de vida pecaminoso en el cual vivíamos, pero, no más. Porque Pablo ya nos dijo por estas cosas viene la ira de Dios, sobre los hijos de desobediencia, sobre los incrédulos, Dios no se agrada en absoluto en que yo practique estas cosas, en que yo tenga guardado este vestido en mi guardarropa.

 

Acuérdate, él no es alcahuete, él es paciente y con su benignidad quiere llevarme al arrepentimiento, pero yo necesito tratar con mi pecado con prontitud y radicalidad, si es que verdaderamente quiero crecer, madurar, ser libre, ser espiritual. Y el primer mandato fue hagan morir, el segundo es el siguiente,  esta es la segunda parte de LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA, QUITÁNDOME EL VIEJO VESTIDO.

 

  1. Buscar y poner los ojos en las cosas de arriba implica deshacernos del viejo vestido de nuestra naturaleza pecaminosa cada momento.

Col 3:8a Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas:

Dice Pablo, “pero ahora”. Sí, antes anduvimos, vivíamos, en este estilo de vida, pero hoy es otra realidad, hoy tenemos otra esperanza, otro futuro.

 

Porque pueda ser que los pecados sexuales ya los estemos dejando morir, y hasta nos suene bizarro el pensarlas dentro de la comunión de la iglesia, aunque pasan, pero esta lista es muy característica de la gente, y tristemente dentro de la iglesia se sigue practicando y sin ningún reparo.

 

Porque por alguna razón creemos que es un pecado menor, o menos dañino y destructivo, que los otros pecados. Los otros hasta nos pueden dar vergüenza, pero, estos como que hasta los presumimos y sentimos que son virtudes: “es que soy de carácter fuerte entiéndeme, soy don fregón”. Y pensamos que Dios va a decir: ay sí, pues este es corajudo, ya lo conoces.

 

Nada que ver, no lo olvides, Dios no es alcahuete, y necesitas aprender a ver todo pecado como lo es, una bestia indomable, letal, lista para devorarnos si no hacemos lo que tenemos que hacer, por el cual el Hijo de Dios tuvo que humillarse y derramar su sangre, y hacer un plan de redención eterno, para vencer el pecado. No hay pecado pequeño, todo pecado es transgresión, es maldad, no te engañes.

 

Y aunque hay iglesias donde tristemente el pecado sexual es evidente, hay otras donde jamás verías un pecado sexual desvergonzado, ¿pero, qué me dices de esta lista? Ira, enojo, blasfemia,  mentira, y la lista se va a cada obra de la carne, murmuración, amargura, todo esto es parte de lo que no debe existir en el pueblo de Dios y que constantemente necesitamos estar desechando como un vestido viejo y apestoso.

 

Y Pablo dice: hoy, es decir, ¿quién eres hoy? Un hijo de Dios; entonces tu realidad es esta hoy, tienes una nueva vida, eres una nueva criatura, hay un nuevo vestido disponible para ti hoy. Hoy es la palabra

nuní,

 la cual tiene el énfasis de ahora mismo, algo inmediato, no mañana, no dentro de una hora, o dos minutos, es hoy, en este momento y cada momento.

 

Sí, para Pablo y los colosenses fue hace más de 2000 años, pero, para nosotros es hoy, cada día, cada momento de tu vida, ¿quieres hacerle al espiritual? Entonces tienes que deshacerte de estas cosas a cada momento, no son virtudes, no son tus amigas, flagelaron a Cristo y te destruyen a ti y a mí.

 

Dejar es la palabra apotídsemi

que significa poner lejos, separar, alejar (literalmente o figurativamente): dejar, desechar, despojarse uno, poner, deponer, poner, meter en la cárcel. En voz media. Exponer, trasladar, aplazar, reservar, poner en otro lugar, poner a un lado, dejar de lado, sacarse de encima, arrojar afuera.

 

El Señor no solo me ha dado un nuevo corazón, una nueva identidad, también me dio un nuevo vestido. Si te das cuenta el vestido es algo externo, hay ropa que me queda bien, ropa que me hace ver muy mal, y no solo el estilo de la ropa, sino si esta ropa está limpia o sucia, pero la ropa es finalmente algo externo que en cierta manera puede o mostrar lo que soy internamente, o cubrir o darme otra apariencia de lo que realmente soy.

 

Sin embargo, Pablo está asegurando, ¿tienes un nuevo corazón? Tu aspecto exterior importa para Dios, a Dios le importa tu conducta. ¿Eres una nueva criatura? Tu aspecto externo no puede lucir como una vieja y andrajosa criatura.

 

¿Tienes el Espíritu Santo de Dios, el cual te libertó, te lavó, te dio vida? ¿Cómo en tu exterior vas a lucir como alguien que sigue siendo esclavo de Satanás, esclavo del pecado y la inmundicia, como alguien todavía muerto espiritualmente, como zombi? No queda, lo de afuera tiene que corresponder a lo de adentro. El viejo vestido es esta vida antes de Cristo, caracterizado por la injusticia, impiedad y maldad, el cual debo inmediatamente deshacerme de él cada día, hoy.

 

Ahora, analicemos este vestido viejo, ¿en qué consiste? Bueno primeramente cambia tu manera de verlo, acuérdate, no son virtudes, el que seas explosivo, o enojón no es una virtud, es un vestido horrible e incómodo.  

 

Imagínatelo como en un arduo día de trabajo bajo el sol, donde no tuviste tiempo ni de bañarte ni de ponerte desodorante,  ¿cómo acabaría esa ropa al final del día? Blanca como la nieve y bien perfumadita, bueno, no exactamente. Bien mojada y con aroma a siete machos, pero bien cochinos,

 

¿Qué harías cuando llegas a casa con semejante ropa? ¿Guardas esa ropa junto con la ropa limpia? ¿O andas con ella día y noche, pues al cabo la vas a volver a usar mañana y se va a volver a ensuciar? ¿O te dejas puesta esa ropa asquerosa siempre y sobre esa te pones ropa limpia, pijama, ropa para salir, trajes, etc.? Digo, a menos que fueras el Ecoloco.

 

Pero, no, no puedes esperar más para literalmente arrancártela del cuerpo y si fuera posible, y si no fuera porque no tienes otra y cuesta muy cara, quisieras tener un horno de fuego y calcinarla como ropa radioactiva. ¿Cómo se siente un baño de agua calientita, y ropa limpiecita, oliendo a fab? Qué descanso, es un momento de relajamiento total, es volver a nacer.

 

Esto es lo que Pablo está diciendo, esta ropa es asquerosa, no tiene nada que hacer junto a la nueva ropa que Cristo nos ha provisto, y no tiene nada que hacer puesta en tu cuerpo. Pablo lo dijo así, ¿qué tiene que ver la justicia con la injusticia, la luz con las tinieblas, Cristo con el diablo. Nada, absolutamente nada.

 

Si bien esta vieja ropa es como Venom este monstruo negro en Spiderman que se te trepa, te ensucia y pretende controlarte, los creyentes tenemos el deber y el poder de parte de Dios, de cada día de nuestras vidas estarnos lavando con el agua de la Palabra y estarnos quitando esa ropa asquerosa que nada tiene que ver con nosotros.

 

Ahora, Pablo seguramente tiene en mente los bautizos de su tiempo, en los cuales representaban esta imagen, la gente se despojaba de su ropa sucia y se le daba una ropa blanca, representando la justicia, la pureza de Cristo, quien nos viste de su santidad. Así es nuestra vida vieja hermanos, son harapos sucios, andrajosos y apestosos, son vestigios de lo que éramos, pero hoy, tenemos de parte de Cristo una hermosa túnica blanca, nueva, lino fino y resplandeciente.

 

Echémosle un vistazo a estos pecados, a los cuales les llamaremos pecados sociales, pecados contra nuestro prójimo.  Y Pablo en esta lista nos da un pecado de actitud interna, y lo que este pecado manifiesta, por ejemplo: dice ira, una actitud interna, que se exterioriza en enojo, malicia, actitud interna la cual se exterioriza en blasfemia, palabras deshonestas y mentiras.

 

  1. Buscar y poner mi ojos en las cosas de arriba, implica un corazón libre de un vestido confeccionado de hilos de pecados sociales, el cual es un vestido viejo.

Col 3:8b ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca.

Como ya lo he mencionado, Pablo no está dándonos una lista exhaustiva, pero estas, más cada obra de la carne o naturaleza pecaminosa, en mayor o menor porción, dependiendo de qué es lo que caracterizaba el pecado de nuestra vida vieja, son los hilos y colores de los que nuestro viejo vestido está hecho. Y el primer tipo de hilo que Pablo nos presenta es la Ira.

 

  • IRA – Orgé

 

Propiamente deseo que se extiende hacia o excitación de la mente, pasión violenta ira, o aborrecimiento; por implicación castigo: airar, castigar, castigo, enojo, ira. Cólera, enojo, castigo, retribución, venganza, furia. La ira se califica como la más intensa de todas las pasiones.

 

Este no es un enojo repentino, es una amargura profunda e intensa cargada de resentimiento. Es una actitud arraigada en el corazón de una persona que por lo mismo, siempre está airada o enojada. No es que la ira se produzca como reacción a una provocación, sino que más bien, la explosión revela una actitud permanente de la persona y ofrece la ocasión de expresar su furor. Lo cual es el siguiente hilo:

 

  • ENOJO – THUMOS

También se traduce como pasión (como respirando fuerte): furor, ira, ardor, cólera, rabia, pasión intensa.

 

La diferencia entre estas dos es que mientras orgé – Ira, se refiere a una condición permanente del corazón, es un pensamiento fijo y obsesivo en la mente, este deseo de venganza que dura años envenenando el corazón, es este fuego que se mantiene encendido, con dosis de carbones de resentimiento, de amargura, que produce dolor, que mantiene una herida fresca y la va pudriendo, que crece como un monstruo capaz de llegar hasta el homicidio si fuera posible.

 

Pero, Thumos – enojo es una explosión que revela lo que hay en el corazón y en la mente, puede llegar también a hacer una locura, pero no premeditada, se inflama súbitamente, pero, se apaga pronto, aunque a veces no tan pronto, es como un cerillo, como una paja, que arde fuerte y rápidamente y se apaga.

 

Pero, definitivamente el enojo es producto de esta ira acumulada, que como fuego es alimentada y mantenida encendida, y que de pronto hace explosiones como un volcán, de una manera u otra, estos dos están íntimamente ligados, Orgé está latente bajo la superficie, y Thumos explota con arranques de ira y enojo en la persona.

 

Ahora, cabe mencionar que estos dos son emociones que Dios puso en nosotros y que incluso él manifiesta, por ejemplo cuando Jesús limpió el templo a latigazos en dos ocasiones, el Señor manifestó su ira al ver cómo la casa de oración de su Padre para todas las naciones, el lugar donde la gente de todo el mundo en ese tiempo tendría la oportunidad de encontrarse con el Dios vivo, fue convertida primero en mercado y después en cueva de ladrones, al punto que la Palabra dice que el Señor dijo: el celo de tu casa me consume, y los sacó a latigazos, eso thumos.

 

Otro ejemplo es que en repetidas ocasiones Dios desata su ira, su thumos en contra del mundo antiguo en el diluvio, contra Sodoma y Gomorra, contra Israel, después de cientos de años de paciencia y cientos de años de rebelión de parte de ellos, Dios desata su ira, y la desata sobre la injusticia, la Biblia nos enseña que Dios está airado y que el hombre no arrepentido está bajo la ira de Dios. Aun cuando también hoy está la misericordia de Dios disponible, pero, eso no implica que Dios tenga su ira contenida.

 

Pero, esto es algo completamente bueno y justo porque Dios es eterna y perfectamente bueno y justo, y con su ira estaría limpiando el mundo de maldad, pagando cada injusticia, cada maldad, dándole el merecido a sus enemigos declarados, los cuales le aborrecen, le blasfeman y destruyen todo lo que él hizo bueno en gran manera.

 

Pero, el resultado va a ser otra vez pureza, limpieza, orden, porque Dios aborrece la maldad y la injusticia, Él puede ver a la perfección, los estragos del pecado en una humanidad que él hizo perfecta, buena en gran manera, él puede ver con toda claridad y con todo contraste el sufrimiento, dolor, enfermedad, angustia, etc., cuando él lo hizo todo para que esto no existiera, su ira es justa.

 

Por eso Dios aborrece la maldad, no es que sea una competencia del bien contra el mal, hay un único Dios y es bueno, y todo lo creó así, y un día, el cual estamos esperando, va a llegar donde el reino de justicia, gozo y paz, donde mora la verdad será lo único que exista, y la cuenta regresiva está activa. A esto le llamamos ira santa, la ira de Dios.

 

Y al igual que la fornicación la cual es una perversión total del verdadero amor, nuestra naturaleza pecaminosa corrompe por completo estas dos emociones puestas por Dios en nosotros. Dios nos hizo para amar la justicia en lo íntimo, y para aborrecer el pecado, pero cuando el hombre pecó esto cambió y aborrecimos la justicia y amamos la injusticia, amamos nuestras tinieblas, y aborrecimos la luz, amamos a nuestro enemigo Satanás, y nos hicimos enemigos de Dios.

 

Y como todo lo que Dios hizo para nuestro gozo y para su gloria, estas dos emociones en nosotros que servían para glorifican a Dios y su justicia, se pervirtieron y se convirtieron en obras de la carne que como toda obra de la carne quiere ser satisfecha a cualquier costo, y transgrede, blasfema la imagen del Dios santo.

 

Y la diferencia es que mientras que en Dios la ira y el enojo son provocadas por la constante maldad e injusticia de parte del hombre, lo que las provoca en el hombre es la injusticia que el hombre cree que le hacen a él, no a Dios. Porque por el pecado, quedamos engañados y creemos que nosotros somos dios, el centro del universo, nuestra soberbia nos hace tener un concepto equivocado de nosotros mismos, y siempre nos consideramos mejores que los demás.

 

Y cuando sentimos que somos lastimados, mal tratados, hechos menos, obviamente no pensamos: “Señor la gente está pecando contra ti”; por supuesto que no, pensamos: “por qué a mí me tuvo que pasar esto, por qué yo tengo que sufrir, por qué me hacen esto a mí, el muñecazo”; en otras palabras la gente está pecando contra mí, y eso no es posible, ni lo voy a soportar.

 

Y por supuesto decimos: “justicia”,  Dios haz justicia, mira lo que le están haciendo a tu socio, a tu parner, no puede ser, haz justicia, claro, no porque hayan pecado contra ti, sino contra mí, ¿cómo, al centro de este universo?

 

Y claro, le decimos: haz justicia, pero no conmigo, a mí que ni me toques, pero, el punto es que cuando pedimos justicia, Dios tendría que comenzar a efectuarla en el que la está pidiendo. Si tú dices: Señor Justicia, él va a decir fórmate y ponte al principio porque voy a comenzar contigo, porque toda injusticia primeramente es contra Dios.

 

Cuando pedimos que todo el peso de la ira de Dios caiga sobre alguien no estamos pensando en cómo rompieron las leyes de Dios y le están deshonrando, no estamos pensando en Dios, estamos pensando en nosotros, ¿cómo al muñeco le van a hacer esto? ¿Cómo te atreves Dios a hacerme esto, o a permitir que me lo hayan hecho?

 

¿Te das cuenta? La ira y el enojo en el ser humano son emociones que Dios puso, pero que por el pecado fueron corrompidas, así como el amor fue pervertido y se convirtió en fornicación, también estas emociones Dios las puso en nosotros para amar la verdad y aborrecer la mentira, amar la justicia y aborrecer la injusticia y no sucede así. Por haber creído la mentira de Satanás: “seréis como Dios”.

 

Y por eso, mientras que en Dios estos dos atributos desembocan en justicia y santidad total, en nosotros es todo lo contrario, la ira y el enojo desembocan en malicia, blasfemia, palabras deshonestas, mentiras y demás. ¿De dónde surge esta mala ira y enojo? Pablo nos lo dice en Efesios 4, dice:

 

Efe 4:31  Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia.

 

La gente peca contra nosotros en diferentes niveles directa o indirectamente, intencional o no intencionalmente, nos hiere, y obviamente cuando no somos creyentes no entendemos el verdadero perdón, solamente nos sentimos como alguien que pecó contra nosotros y no es justo, y lo que comienza en un resentimiento se convierte en un monstruo de ira, de venganza y malicia.

 

Sin embargo a los creyentes el Señor nos manda: perdónense, todas las veces que sean necesarias, dice en el versículo 13, el cual ya estudiaremos:

 

Col 3:13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

 

De manera que el pecado de falta de perdón, que viene por orgullo, de pensar, “pecaron contra mí”, se convierte resentimiento, el cual se pudre y se convierte en una raíz de amargura, la cual se enraíza profundamente en el corazón de una persona, como una garrapata con largas y filosas patas, y nos llenamos de ira, y de pronto, ya no sabemos ni por qué explotamos con tanta facilidad, porqué nos cuesta tanto trabajo tener pensamientos de bendición, de amor, y no de maldición, lo cual desemboca en todo lo demás.

 

Mira cómo una raíz de amargura no tratada, no quemada como  hierba mala con amor y perdón puede ser tan peligrosa, no solo para la persona, sino para todo lo que le rodea, dice en Hebreos 12:

 

Heb 12:15 Cuídense unos a otros, para que ninguno de ustedes deje de recibir la gracia de Dios. Tengan cuidado de que no brote ninguna raíz venenosa de amargura, la cual los trastorne a ustedes y envenene a muchos. (NTV)

 

Y la Palabra dice claramente:

 

Pro 12:16  El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto.

Pro 29:11  El necio da rienda suelta a su ira, pero el sabio sabe dominarla.

Pro 16:32 Mejor es ser paciente que poderoso; más vale tener control propio que conquistar una ciudad.

Pro 25:28  Como ciudad sin defensa y sin murallas es quien no sabe dominarse.

 

Ahora ya sabes de dónde viene la ira, esas explosiones, esa falta de control, así que sé honesto y delante del Señor y su Palabra pide al Espíritu Santo que revele en tu corazón cuántas ofensas tienes sin resolver, sin perdonar. Recuerda, el más afectado siempre serás tú y los que te rodean, pero sé honesto, no digas es “ira santa”, cuando no lo es, descubre tu corazón, sé honesto delante de Dios, limpia tu mente, ejercita tu mente para lo bueno, quítate como vestido apestoso esta obra de la carne.

 

Y dice Pablo no solo ira la cual se manifiesta en enojo y griterías, el siguiente hilo de mi vieja naturaleza es ira que se convierte en malicia:

 

  • MALICIA – KAKIA

 

Se traduce como maldad, depravación, malignidad, mal, malo, iniquidad, sentimientos detestables, perversidad, depravación, un sentimiento de hostilidad y maldad premeditada.

 

Así como la impureza o la akatarcia, es el pensamiento ya de por sí sucio y depravado, la kakia es la ira que degenera en esa intención maligna y continua en el corazón en contra del que se ponga en frente. Es el que busca no quién me la hizo, sino quién me la pague.

 

Es el carácter vicioso que busca hacer daño a otros, el cual se da por malas conversaciones, esto de siempre estar pensando mal, piensa mal y acertarás, malas sospechas, siempre moros con tranchetes.

 

Es este sentir de alegrarme en que le vaya mal a alguien: “ándele qué bueno”. Tener siempre esta intención de hacerle mal a alguien, desde atentar contra su reputación, hasta llegar a fraguar algo tan terrible como un accidente o hasta un homicidio, lo cual no está lejano a nosotros, ya que Cristo dijo que si te enojas contra alguien, si desatas tu ira contra una persona, equivale a homicidio, solo te faltó un cuchillo o una pistola.

 

Y no solo hacer mal, sino también sencillamente no hacerle bien cuando puedo hacerlo, cerrar mi corazón a una persona por darle rienda suelta a mi ira, a mi amargura y resentimiento, cuando Dios me ha mandado a bendecir y no a maldecir, me ha dado de su amor, de su Espíritu Santo para siempre amar, perdonar y bendecir a mi prójimo. En Santiago dice: el que sabe hacer el bien y no lo hace le es pecado. Esta malicia no debe estar en mi guardarropa. La cual también desemboca en blasfemia:

 

  • BLASFEMIA – BLASPHEMIA

La palabra blasfemia se emplea en relación con Dios, pero cuando se emplea en relación con las personas significa calumnia. Y en realidad calumniar a las personas es blasfemar a Dios, porque él nos creó a su imagen, y de hecho, el segundo mandamiento más importante es ama a tu prójimo así como te amas a ti mismo.

 

La blasfemia es maldad materializada que surge de un corazón lleno de malicia, este rollo de siempre hablar mal de la gente, ponerla en mal con otras personas, de calumniarla, de matar su reputación con chismes o murmuración hasta que le quiten el trabajo, hasta que lo regañen, hasta que se divorcie, hasta que se peleen y no se vuelvan a habla.

 

La calumnia, el chisme, no son pecados ligeros, hermanos, el Señor me manda a parar y quitar de mi toda mala conversación, cuida que tus conversaciones no estén contaminadas con insultos, comentarios de menosprecio.

 

Monitorea que tus palabras no tengan estos venenos, aprende a identificar cuando ya comienzas a hablar con amargura, ese es el primer paso, y dale paso al perdón, a todo lo bueno, lo justo, lo honesto, lo que es de buen nombre, perdona, ama, y será medicina para tu cuerpo y refrigerio para tus huesos. Mis hermanos, estos pecados no son ligeros, el Señor lo dijo así:

 

Mat 5:22-26 Pero yo digo: aun si te enojas con alguien, ¡quedarás sujeto a juicio! Si llamas a alguien idiota, corres peligro de que te lleven ante el tribunal. Y, si maldices a alguien, corres peligro de caer en los fuegos del infierno. 23 »Por lo tanto, si presentas una ofrenda en el altar del templo y de pronto recuerdas que alguien tiene algo contra ti,  24 deja la ofrenda allí en el altar. Anda y reconcíliate con esa persona. Luego ven y presenta tu ofrenda a Dios. 25 »Cuando vayas camino al juicio con tu adversario, resuelvan rápidamente las diferencias. De no ser así, el que te acusa podría entregarte al juez, quien te entregará a un oficial y te meterán en la cárcel. 26 Y, si eso sucede, te aseguro que no te pondrán en libertad hasta que hayas pagado el último centavo. (NTV)

 

Y Santiago lo ratificó diciendo:

 

Stg 3:8-12 pero nadie puede domar la lengua. Es maligna e incansable, llena de veneno mortal. 9 A veces alaba a nuestro Señor y Padre, y otras veces maldice a quienes Dios creó a su propia imagen. 10 Y así, la bendición y la maldición salen de la misma boca. Sin duda, hermanos míos, ¡eso no está bien! 11 ¿Acaso puede brotar de un mismo manantial agua dulce y agua amarga? 12 ¿Acaso una higuera puede dar aceitunas o una vid, higos? No, como tampoco puede uno sacar agua dulce de un manantial salado. (NTV)

 

Una vez más, no te engañes hermano, ¿cómo puedes decir que amas a un Dios que no ves cuando no puedes tragar a tu hermano que está contigo? Ve, reconcíliate, pide perdón o perdona, quítate ese viejo vestido, hoy es el día. Pero, ahí no termina Pablo, dice:

 

  • PALABRAS DESHONESTAS (DE VUESTRA BOCA) – AISJROLOGÍA

Palabras vergonzosas, rastreras, viles, bajas, deshonestas, feas, indignas, infamantes, deshonrosas. Desde conversaciones obscenas, hasta groserías, chistes de doble sentido, lenguaje soez, palabras groseras, insultos, cualquier expresión baja, procedente de una legua descontrolada, se puede traducir también como abuso malhablado.

 

Esta expresión se refiere a las palabras repugnantes, desagradables, llenas de desprecio y arrogancia, cuyo propósito es herir y hacer daño a alguien. En Efesios Pablo agrega:

 

Efe 5:4 Tampoco debe haber palabras indecentes, conversaciones necias ni chistes groseros, todo lo cual está fuera de lugar; haya más bien acción de gracias. (NVI)

 

Hablándoles a los fariseos quienes no creían en él y lo blasfemaban, el Señor nos enseñó una gran verdad, él dijo:

 

Mat 12:34-37 ¡Generación de víboras! ¿Cómo podéis hablar lo bueno, siendo malos? Porque de la abundancia del corazón habla la boca. 35 El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca buenas cosas; y el hombre malo, del mal tesoro saca malas cosas. 36 Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. 37 Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.

 

Mis hermanos, nuestra manera de hablar, de comunicarnos, lo que expresamos y la manera en lo que lo hacemos habla directamente de lo que está nuestro corazón, y una persona llena del Espíritu Santo no puede permitirse esta ira permanente en su corazón, que se expresa tan seguido en enojo, que se convierte en malicia, en calumnia, y en palabras vergonzosas.

 

Satanás nos engaña y nos hace creer que con nuestra ira cambiaremos algo, o le daremos su merecido a alguien, cuando la realidad es que es veneno que primeramente nos destruye a nosotros, Santiago dice:

 

Stg 1:19-20  Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; 20 pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere. (NVI)

 

Ni la produce en ti, que ya te descosiste y con tu bocota ya ensuciaste tu corazón, tus intenciones, tu misma persona, tu reputación, ni la produce en el que le estás gritando, esa persona solo se va a sentir herida, no la estás ayudando a ser mejor persona, para nada, y todo lo contrario, si no te perdona, solo vas a hacer que quiera vengarse de ti, y hacértela peor, y le gritaste, y tú solo te lastimaste y además te echaste otro alacrán encima, porque no arreglaste nada, al contrario, pura destrucción, así es Satanás.

 

Cada vez que tú dices: “ahora sí, me las va a pagar, y le voy a decir sus verdades”; no estás arreglando nada, solo le estás dando rienda suelta a tu naturaleza pecaminosa, y esa pasión que sientes al hacerlo que te da cierto placer o engañoso desahogo, te va a costar más caro de lo que piensas, porque lo dicho, dicho está y las palabras ya no las puedes borrar y lo dicho, dicho está.

 

Si no eres creyente, pues te vale, pero si lo eres, luego ya estás obligado a pedir perdón por cada palabra que dijiste, si quieres retener tu comunión con Dios y con la iglesia, y estar en paz. Por eso mucho cuidado con lo que expresas, como dice Santiago la lengua es un mundo de maldad, y una pequeña chispa enciende un bosque completo, dice así:

 

Stg 3:2-6 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo. 3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo. 4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. 5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, ¡cuán grande bosque enciende un pequeño fuego! 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

 

Por eso dice Proverbios:

 

Pro 10:19 Hablar demasiado conduce al pecado. Sé prudente y mantén la boca cerrada. (NTV)

Pro 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; (solo destruyen) Mas la lengua de los sabios es medicina.

Pro 17:27-28 El que es entendido refrena sus palabras; el que es prudente controla sus impulsos. 28 Hasta un necio pasa por sabio si guarda silencio; se le considera prudente si cierra la boca. (NVI)

Pro 29:20 Hay más esperanza para un necio que para la persona que habla sin pensar. (NTV)

 

Y mi hermano, y todo comienza con una falta no perdonada, con considerarte más importante que Dios y decidir que a ti no se te debe faltar, nada que ver, ¿cuántas faltas haces tú contra los demás? Y el Señor te perdonó todas las faltas que tú hiciste en su contra.

 

Si no perdonas, te sigues considerando más importante que Dios, y eso significa que no has entendido tu salvación, no has entendido el perdón de Dios, que lo que tú le debías no se compara en absoluto con lo que quien sea te deba, y lo que quiera que sea que te deban.

 

Checa lo determinante de perdonar y no guardar ningún resentimiento, ninguna raíz de amargura que te contamine a ti y a los que te rodean, este es un vestido que necesitas desechar, debes tirarlo lejos de ti, cada día clavarlo en la cruz y limpiar tu mente y tu corazón con la Escritura. Y aquí no termina, hay un hilo más del que Pablo nos habla, y nos dice:

 

Col 3:9a No mintáis los unos a los otros,

  • MENTIRA – PSEUDOMAI

 

Pronunciar una falsedad o intentar engañar mediante falsedad, ser falso, vivir una mentira, calumniar, hablar falsamente.

 

Pablo lo dijo así en Efesios:

Efe 4:25 Así que dejen de decir mentiras. Digamos siempre la verdad a todos porque nosotros somos miembros de un mismo cuerpo.

 

Mis hermanos, este es un hilo no menos horrible que los anteriores, la mentira es algo que necesitas quitar de ti, desechar. ¿Sabes quién es el príncipe de mentira, el padre de la mentira? Satanás, ese es uno de sus horribles rasgos característicos, no de Dios, Dios no miente, y cuando los creyentes mentimos estamos imitando a Satanás y no a nuestro Padre celestial, el Señor les dijo a los fariseos incrédulos:

 

Jua 8:44 Pues ustedes son hijos de su padre, el diablo, y les encanta hacer las cosas malvadas que él hace. Él ha sido asesino desde el principio y siempre ha odiado la verdad, porque en él no hay verdad. Cuando miente, actúa de acuerdo con su naturaleza porque es mentiroso y el padre de la mentira. (NTV)

 

Es impresionante la manera en la que este mundo depende de la mentira, todos esos complots políticos, el espionaje, medios de comunicación, incluso descubrimientos científicos, medicina, el sistema de este mundo está basado en mentiras, y es una estrategia de Satanás, el príncipe de este mundo, el cual quiere mantenerlo y mantenernos creyendo que en realidad no existe una verdad absoluta, y que todo es lo que yo quiero que sea, y si lo siento en mi corazón debe ser verdad.

 

Cuando no es así, hay una verdad a pesar de ti y de mí, a pesar de un mundo entero entregado a la mentira, la verdad no deja de serlo, Cristo es la verdad, y su Palabra es la verdad y la única fuente de verdad.

 

Hermanos y hermanas en Cristo, niños, jóvenes, adultos abandonen la mentira, no es posible que nosotros como creyentes sigamos confiando más en la mentira que en la verdad, y que seamos transeros, y mentirosos, y que creamos que si ocultamos algo nos va a ir mejor.

 

Olvídate de que: “es que si le digo se va a enojar, no me va a dejar ir, me van a correr, me voy a quedar pobre, nunca me van a perdonar, me van a matar, voy a ser el hazmerreír, voy a perder dinero, voy a quedar como menso, etc., etc., mil y una mentira que Satanás y tu carne susurran a tu oído y tú como buey al degolladero, ahí vas redondito. No te va a ir bien a la larga.

 

Una mentira es traicionera y te va llevar a otra y a otra, y te va a cobrar y con creces, puedes pretender salirte con la tuya a corto plazo, pero a largo plazo lo vas a lamentar profundamente.

 

Es lo que siempre estoy tratando de enseñar a mis hijas y a quien me lo permite: mi hermano, mi hermana, la verdad es tu única y mejor alidada, tu mejor protectora, siempre ponte detrás de ella, no caigas en la trampa de pensar que si ocultas algo, o que si no dices la verdad de algo te estás protegiendo, no, estás cayendo en una trampa, estás haciendo que la gente pierda su confianza en ti, te estás haciendo aliado de Satanás, no de tu padre celestial, a él le estás amarrando las manos para verdaderamente ayudarte, y le estás abriendo una puerta a Satanás para destruirte.

 

No existe tal cosa como mentiras piadosas, o blancas, verdad ante todo mi hermano, mi hermana. Pueda ser que te ganes un regaño, un grito, o quizá algo más fuerte, pero a la larga saldrás protegido y como alguien confiable y honorable. La mentira no es tu amiga, es tu enemiga y es traicionera, no mientas, no escondas, no digas verdades a medias, atrévete a ser un amante de la verdad y verás la bendición de Dios en tu vida.

 

No seas tonto, no seas tonta, la mentira jamás te va a proteger, y perdón mi redundancia, pero, es que no entendemos, y creemos que el padre de mentira, el cual es un asesino, un robador, y un destructor, nos va a dar lo que solo nuestro padre celestial que nos ama, que murió por nosotros en una cruz nos puede dar: verdadera victoria y plenitud.

 

No eres amigo de Dios cuando te decides a actuar en mentira, no esperes que él sea tu amigo, tu aliado, y no creas que tu enemigo te va a hacer bien, no, te va a dejar abandonado revolcándote en tu dolor, o en tu hoyo lleno de vergüenza. La verdad ante todo mis hermanos, a ver, dilo conmigo, la verdad es mi amiga, la mentira es mi enemiga. Que Dios nos ayude a quitarnos ese viejo, sucio y apestoso traje. Sé honesto, sé íntegro, se cómo tu Padre celestial que nunca miente y que es siempre confiable.

 

Estos son los pecados sociales, contra nuestro prójimo, lo cual es transgredir el segundo mandamiento más importante, aquí están los dos, dijo Jesús:

 

Mar 12:29-30 Jesús le respondió: El primer mandamiento de todos es: Oye, Israel; el Señor nuestro Dios, el Señor uno es. 30 Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas.  Este es el principal mandamiento.

 

Ya hablamos que la avaricia es idolatría, la cual transgrede directamente este mandamiento, poniéndonos a nosotros mismos como dios, idolatrándonos a nosotros y haciéndonos más importantes que el mismo Dios. Pero, de la misma manera el segundo es importante, dice así:

 

Mar 12:31-33 Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. 32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; 33 y el amarle con todo el corazón, con todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los holocaustos y sacrificios.

 

¿Te das cuenta cómo todo está tan ligado? Mira cómo se puede ser un religioso, un filósofo, un asceta, un místico y estar lleno de desobediencia contra Dios al estar lleno de odio contra mi prójimo, lo cual es un pecado tan grande como el primero, porque cómo puedo decir que amo a un Dios que no veo, cuando no puedo tragar a mi prójimo que veo.

 

Cristo nos dejó su mandamiento amar a los demás como él nos amó, no te engañes, necesitas ser honesto, y dejar de decir, es que no somos tan compatibles, es que es una persona difícil, tú también eres difícil, tú también eres difícil de tragar, no eres moneda de oro, también a otros les cuesta relacionarse contigo.

 

No mis hermanos, el amor decide bendecir y no maldecir, servir y no buscar ventaja, amar, perdonar, desechar la amargura, la ira, el enojo, la malicia, la blasfemia, las palabras vergonzosas. Imagínate, el Señor tenía razones de sobra para llenarse de amargura y rencor en nuestra contra, porque nadie lo buscamos, porque todos lo blasfemamos, porque todos lo rechazamos.

 

No estaríamos aquí ninguno de nosotros si Dios hubiera mantenido sus ira hirviendo bien merecida contra nosotros, sin embargo, él desechó todas estas cosas, se negó a sí mismo, se hizo obediente hasta la muerte y muerte de cruz, se humilló hasta lo sumo, le amenazaron, le escupieron, le insultaron hasta que se cansaron, sin tener él nada por lo cual deberían insultarle, solo por pura maldad, le coronaron de espinas, le crucificaron, y como cordero fue llevado al matadero, callando de amor, no dándole rienda suelta a su merecida ira sobre nosotros.

 

Y en lugar de desvanecernos del mapa, nos amó, nos bendijo, nos sirvió, nos salvó, nos dio vida nueva, nos mostró misericordia, bondad, no nos cabe en la cabeza estos conceptos hermanos.

 

Él era el único que verdaderamente podía haber exigido sus derechos, porque solo él es Dios, y solo él tiene derechos, claro, nosotros estamos engañados por nuestro pecado, por nuestra soberbia, y creemos que tenemos derechos, cuando realmente somos polvo en el universo, ya lo he dicho otras veces, lo único que podemos controlar, y si es que tiene pilas y sirve bien es el control de la TV. Pero, no podemos ni con un mal resfriado, mucho menos seremos dios, claro que no.

 

Y él siendo Dios abandonó todas esas cosas mostrando su amor, su carácter, y ahora nos ofrece un vestido hecho precisamente de ese carácter, con esa imagen, con esa fortaleza para ser ahora como Cristo. Por eso hermanos, necesitamos despojarnos de este viejo hombre inmediatamente, no puede, no debe convivir con nosotros. Y vamos a nuestro último punto.

 

  • Implica entender que se me ha dado un maravilloso vestido de la justicia de Cristo, y nada tengo que tener que ver con el viejo.

Col 3:9b habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos,

La NTV traduce así esta porción:

Col 3:9b porque ustedes ya se han quitado la vieja naturaleza pecaminosa y todos sus actos perversos.

 

Quitarnos el viejo vestido, el viejo hombre, es algo que ya ha sucedido y que sigue sucediendo, así como un profesionista lleva el atuendo correspondiente a su profesión, a nosotros se nos otorgó un nuevo vestido y los dos sencillamente no conviven. Así nuestra identidad debe determinar lo que vestimos, debe estar acorde.

 

Hemos muerto con Cristo, y hemos resucitado a una nueva vida, es nuestra responsabilidad despojarnos y continuara cada día despojándonos de ese vestido de nuestro pasado estilo de vida pecaminosa. Hemos recibido una nueva naturaleza y no debemos conservar la vieja naturaleza, somos nuevas criaturas, nuestro viejo hombre fue crucificado junto con Cristo y y el cuerpo de pecado ha sido destruido, por eso ya no servimos al pecado.

 

¿Qué es este viejo hombre? Es lo que éramos antes de Cristo, descendientes de Adán, nacimos como todo ser humano, descendiente de Adán, muertos en delitos y pecados, no regenerados, esclavos, de todos estos pecados que hemos visto, sin esperanza, sin el Dios verdadero, dañándonos y haciendo daño, en tinieblas.

 

Este viejo hombre es pecaminoso, está corrupto, es detestable, está viciado conforme a los deseos engañosos, y ¿sabes que es lo más maravilloso? Que si estás en Cristo, en el momento en el que creíste, este viejo hombre fue sustituido por el nuevo hombre regenerado.

 

Y quedan vestigios de este viejo hombre, porque vivimos en este cuerpo, en este envase débil, en el cual habita todavía el pecado, pero, ya vimos la semana pasada, estando en Cristo, no soy más su esclavo, cuando creí, cuando me arrepentí, es decir, cuando fui confrontado con la verdad y lejos de justificarme, reconocí mi maldad, reconocí la bondad de Dios, me reconocí como el mentiroso, como el que falló.

 

El rumbo de mi vida cambió dramáticamente, de servirme a mí mismo, comencé a servir al Dios vivo, al haber entendido mi pecado, mi circunstancia de muerte y condenación, al haber entendido que solo hay un Dios, y un solo Señor Jesucristo, el cual se ofreció a sí mismo por mí, ofreciéndome en lugar de condenación, perdón de pecados, vida eterna, en ese momento mi viejo hombre fue crucificado y ahora he sido regenerado.

 

Claro que cada día necesito presentar mi cuerpo a Dios, como un instrumento de justicia. Y debo estar seguro de que estoy matando mis deseos pecaminosos y muriendo a ellos, y al mismo tiempo viviendo para Dios, que estoy desechando este viejo hombre constantemente para vestirme del nuevo, creado según Dios, en justicia, en santidad, en verdad.

 

Esto es ser espiritual, este es el camino a la santidad, por último leamos algunos textos que nos recuerdan esta responsabilidad diaria. ¿Quieres ser verdaderamente espiritual? Déjate de cosas místicas, o de sacrificios raros, mira lo que dice la Escritura, practícalo y créelo:

 

Efe 4:22-24 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 Y, en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. 24 Pónganse la nueva naturaleza, creada para ser a la semejanza de Dios, quien es verdaderamente justo y santo. (NTV)

 

Hermanos, Dios es nuestro padre, no Satanás, abandona lo que no te conviene. Mira lo que dice en Romanos:

 

Rom 13:12 La noche ya casi llega a su fin; el día de la salvación amanecerá pronto. Por eso, dejen de lado sus actos oscuros como si se quitaran ropa sucia, y pónganse la armadura resplandeciente de la vida recta. 13 Ya que nosotros pertenecemos al día, vivamos con decencia a la vista de todos. No participen en la oscuridad de las fiestas desenfrenadas y las borracheras, ni vivan en promiscuidad sexual e inmoralidad, ni se metan en peleas, ni tengan envidia. 14 Más bien, vístanse con la presencia del Señor Jesucristo. Y no se permitan pensar en formas de complacer los malos deseos. (NTV)

 

¿Por qué? Ya llega el fin, ya viene Cristo, mira las noticias, mira todos esos rumores de guerras, Rusia cada vez avanza más en medio oriente. China está asechando por el pacífico, pretendiendo arrebatar a los Estados Unidos Hawái. El Islam está invadiendo el mundo entero, la maldad está en su máximo esplendor. Que no te agarre la noche hermano despierta.  Mira cómo lo dice Hebreos:

 

Heb 12:1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. (NTV)

 

Mi hermano, hay muchos que ya llegaron, que terminaron la carrera, y te va a ser pesadísimo, es más imposible correr la carrera de la fe si sigues cargando con esos trapos de inmundicia, vas a ir tropiezo tras tropiezo y nunca vas a disfrutar de lo que es caminar en libertad por el camino de buenas obras que nuestro Padre celestial mismo creó para que anduviésemos en ellas.

 

Estamos en una carrera, y por lo tanto no es eterna, tiene un fin, tiene una meta, y hay muchos que te pueden decir: Chuy, vale la pena, ahí está Pablo, ahí está Moisés, ahí están un sin fin de mártires que a lo largo de la historia humana han dicho: Dios es fiel, no es tonto perder lo que de por sí no vas a poder conservar, aquí estamos de paso hermanos. Pero, no le preguntes a tu enemigo, te va a engañar, no le preguntes a tu amigo incrédulo, no le preguntes a este mundo, pregúntale a Dios, pero hazlo. Santiago lo dijo así:

 

Stg 1:21 Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la vida.  (NVI)

 

Jamás vas a hacer la verdad tu autoridad si no te deshaces del pecado, de ese viejo hombre, siempre serás engañado por tu soberbia, y siempre pondrás en duda la única verdad, tu única protección, tu único paso firme, roca firme, y por lo tanto siempre estarás vulnerable a la mentira, al engaño y jamás avanzarás a la madurez, a la verdadera libertad.

 

Despójate de toda inmundicia y maldad, por eso es que la Palabra no hace efecto en ti, estás vacunado contra la verdad por tu pecado, deséchalo hoy. Pedro también es otro testigo, el cual nos lo dijo así habiéndonos hablado de que se pagó por nosotros no piedras preciosas, ni oro, sino la sangre preciosa del cordero de Dios sin mancha, Jesucristo, él dijo:

 

1 Pe 2:1-3 Y ésta es la palabra del evangelio que se les ha anunciado a ustedes. Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, 2 deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, 3 ahora que han probado lo bueno que es el Señor. (NVI)

 

Y por último hermanos, mira esta ventana al futuro, mira quienes son los que reinarán con Cristo, mira la esposa del cordero, su iglesia, tú y yo, pero, pon atención a tan especial vestido de bodas, al cual solo asistirán aquellos vestidos de bodas:

 

Apo 19:7  Gocémonos y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su esposa se ha preparado. 8 Y a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente; porque el lino fino es las acciones justas de los santos.

 

Mira nada más mi hermano, se nos concedió, no nos lo ganamos, por pura gracia Cristo nos vistió de su justicia, de su bondad, y ese vestido es lino fino, limpio, resplandeciente, glorioso, y mira de qué está hecho: Acciones justas, buenas obras que Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.

 

Por eso mi hermano, mi hermana, no te va bien, no me va bien, ese traje del viejo hombre, la vieja mujer, está muy sucio, muy andrajoso, muy apestoso, no queda que te lo sigas poniendo, no queda que lo pretendas esconder bajo el vestido de justicia que Cristo ya te otorgó.

 

Porque puedes aparentar que está limpio por fuera, pero, un sale un olor raro, y no es que dejaron abierto el baño que se tapó, y no es que Cristo haya sido negligente al limpiarte de tu maldad, cuando creíste, es que traes un harapo que ya no es tuyo. Y créeme no vas a entrar con él al cielo.

 

Deja de amarlo, abandónalo, tíralo lejos de ti, mi hermano, mi hermana, la única manera de andar todavía en estas cosas es por ser desobedientes, por ser incrédulos, y ya hablamos de lo grave que es esto, son ataques de ateísmo, de rebeldía, que agreden a Dios, su santidad, son intentos por desaparecerlo y hacerme yo más importante que él. Eso es el pecado, es algo grave, y Dios te ama profundamente, no le seas infiel

 

Mis hermanos, lo vuelvo a repetir, ni la santidad, ni la madurez, ni la verdadera bendición de Dios, ni mucho menos la victoria podrán llegar a tu vida, si no te decides a poner freno al pecado en tu vida, si no decides radicalmente quitarte ese viejo vestido, esto significa buscar las cosas de arriba, y poner tus ojos ahí.

 

Mis hermanos, cuidemos nuestros pensamientos, ejercitémoslos para lo bueno, cultivemos una mente piadosa, agradecida, ocupémonos responsablemente en conocer a nuestro Señor, él y solo él es generoso, y tiene todo y mucho, muchísimo más de lo que cualquier pecado te pudiera ofrecer, ese viejo vestido no te conviene. Se nos ha dado vida, y vida en abundancia.