Colosenses 3: 22-25 4:1 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba (parte IX) – Usando el nuevos vestido en mi vida diaria”


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LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte IX)

USANDO EL NUEVO VESTIDO EN MI VIDA DIARIA

Colosenses 3:22-25, 4:1

 

Seguimos adelante con esta carta a la iglesia de Cristo en Colosas una ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, en la cual nació una iglesia durante el ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso. Esta carta fue escrita por Pablo junto con Efesios, Filipenses y Filemón, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo se estaba infiltrando a la iglesia con falsas doctrinas envenenando la sana doctrina con el engaño de cualquier religión en el mundo:

 

Cristo no es suficiente, y tú necesitas hacer algo más, Cristo más obras, Cristo más conocimiento, Cristo más rituales, Cristo más un misticismo con un enfoque meramente temporal y humanista, y Pablo les escribe para prevenirnos, para recordarnos nuestra identidad y la suficiencia de Cristo.

 

Y desde el capítulo 1 nos recuerda, hey, no olviden el Evangelio que recibieron, es una firme esperanza eterna, dice el 1:4:

 

Col 1:3-6 Siempre oramos por ustedes y le damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 4 porque hemos oído de su fe en Cristo Jesús y del amor que tienen por todo el pueblo de Dios. 5 Ambas cosas provienen de la firme esperanza puesta en lo que Dios les ha reservado en el cielo. Ustedes han tenido esa esperanza desde la primera vez que escucharon la verdad de la Buena Noticia. 6 Esa misma Buena Noticia que llegó a ustedes ahora corre por todo el mundo. Da fruto en todas partes mediante el cambio de vida que produce, así como les cambió la vida a ustedes desde el día que oyeron y entendieron por primera vez la verdad de la maravillosa gracia de Dios. (NTV)

 

En otras palabras, todo lo que estamos enseñando y aprendiendo, surge de esta esperanza, Dios nos ha prometido el cielo, un cristiano que vive en gozo, libertad y esperanza, es el que ha entendido el Evangelio, y cómo este no solo le ha dado vida, libertado de las tinieblas, sino que es una esperanza para el futuro, suficiente para sostenerle hoy, y para vivir siguiendo a su maestro Jesucristo.

 

Si tu esperanza es meramente temporal, si el evangelio que creíste solo consiste en que quiero las riquezas del injusto, no enfermarme, que todo me vaya bien en esta vida, es decir: “quiero mi mejor vida hoy y aquí”. Olvídalo, todo lo que está escrito en este libro no te va a servir para nada, mejor únete a los optimistas, adquiere una religión, o toma un partido político, préndele a Enlace.

 

Ellos sí te van a ofrecer tu mejor vida ahora, pero, el problema con eso, es que te están mintiendo, y te están prometiendo algo que Dios jamás prometió, y además que este mundo definitivamente no te puede dar. No lo tiene.

 

La Biblia no te sirve para esto, sencillamente porque ella habla de lo contrario, te dice la verdad de ti mismo, y la verdad de Dios, dice de ti que eres pecador, que no hay ningún campeón en ti mismo, que, sin Cristo, sin su poder, sin su gracia, estás perdido y sin esperanza.

 

Te llama a morir a ti mismo, a perder tu vida por Cristo, a depositarla en Cristo, para que la puedas ganar, te llama a perderlo todo, a poner tu esperanza en tu creador, en tu salvador, donde puedes encontrar vida nueva, propósito para vivir, gozo, paz, esperanza.

 

Porque Cristo no te está diciendo: cree en Chuy, cree en un pastor, en un pseudo apóstol o profeta, o cree en una religión, o deposita toda tu confianza en un político, no, él te está diciendo: cree en mí, cree en mi Palabra, en mis promesas, porque este eres tú, un pecador perdido, este soy yo, quien vino a salvarte, a buscar lo que se había perdido, tú estabas perdido, y esto es lo que te pido:

 

Conóceme, conoce mi voluntad, ora pidiendo sabiduría y comprensión espiritual, porque de esto depende tu vida, dice Pablo:

 

Col 1:9-11 Así que, desde que supimos de ustedes, no dejamos de tenerlos presentes en nuestras oraciones. Le pedimos a Dios que les dé pleno conocimiento de su voluntad y que les conceda sabiduría y comprensión espiritual. 10 Entonces la forma en que vivan siempre honrará y agradará al Señor, y sus vidas producirán toda clase de buenos frutos. Mientras tanto, irán creciendo a medida que aprendan a conocer a Dios más y más. 11 También pedimos que se fortalezcan con todo el glorioso poder de Dios para que tengan toda la constancia y la paciencia que necesitan. Mi deseo es que estén llenos de alegría. (NTV)

 

¿Cómo? Nos recuerda, estaban en miseria, en tinieblas, esclavos al reino de la oscuridad, esclavos del maligno, de Satanás. Ahora han sido hechos aptos para participar de una herencia indestructible, incontaminada, inmarchitable, todo lo contrario, a lo que este mundo pueda darte, lo cual es temporal, porque o se acaba el tesoro, o te acabas tú.

 

Él nos libró del dominio de la oscuridad, y ahora somos miembros de su reino de luz, su amado Hijo es nuestro rey, quien ha comprado nuestra libertad, quien ha perdonado nuestros pecados. Y no solo lo deja ahí, sino que nos dice quién es Cristo, éste es el que promete todo esto, éste es quién lo ha llevado a cabo, sobre este está descansando cada promesa que encuentras en la Biblia, y dice:

 

Col 1:15-18 Él es la imagen del Dios invisible, el primogénito de toda creación, 16 porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él. 17 Él es anterior a todas las cosas, que por medio de él forman un todo coherente. 18 Él es la cabeza del cuerpo, que es la iglesia. Él es el principio, el primogénito de la resurrección, para ser en todo el primero. (NTV)

 

Col 1:19-22 Porque a Dios le agradó habitar en él con toda su plenitud 20 y, por medio de él, reconciliar consigo todas las cosas, tanto las que están en la tierra como las que están en el cielo, haciendo la paz mediante la sangre que derramó en la cruz. 21 En otro tiempo ustedes, por su actitud y sus malas acciones, estaban alejados de Dios y eran sus enemigos. 22 Pero ahora Dios, a fin de presentarlos santos, intachables e irreprochables delante de él, los ha reconciliado en el cuerpo mortal de Cristo mediante su muerte,

 

Por eso en esto consiste la vida eterna, la vida plena, en conocer a Dios, su voluntad, en ver los frutos que esto produce, al poner por obra sus principios, al obedecerlos, no solo conocerlos. Porque solo Dios, solo su Palabra tiene la autoridad para decirnos quienes somos, de dónde venimos y cuál es nuestro futuro, de eso depende nuestras vidas, por eso nos dice:

 

Col 1:23 con tal de que se mantengan firmes en la fe, bien cimentados y estables, sin abandonar la esperanza que ofrece el evangelio.

 

Mis hermanos, a grandes rasgos, esta es la esperanza en la que un cristiano debe estar cimentado, para poder vivir con gozo y determinación la vida que Dios nos pide para ser luz en este mundo.

 

Además, Pablo también nos enseñó: no podemos mejorar lo que ya tenemos en Cristo, eso no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino, Cristo es suficiente, su Palabra es suficiente, él solo es el autor y consumador de nuestra fe, no tenemos a qué intervenir, porque aparte, ni tenemos recursos con qué intervenir.

 

Vimos estos cuatro elementos de falsa doctrina Las cuales nos ofrecen un falso sustituto para ser espirituales, con las cuales el mundo incrédulo, y engañado por el aquí y el ahora, pretende agradar a Dios, no como él manda, sino como el ser humano se imagina de su perverso corazón que Dios quiere, en sus fuerzas, a su manera, lo cual en otras palabras se llama paganismo.

 

Las cuales ofrecen una falsa espiritualidad sin tener que deshacerte de tus deseos pecaminosos, los cuales, más que ayudas, Pablo nos deja claro, son un tropiezo, son inútiles, ya que, no ganamos mayor espiritualidad sino todo lo contrario.

 

Filosofías humanas, legalismo, ritualismo, misticismo y ascetismo – negación del yo. Estas cuatro formas de falsa espiritualidad, creadas no por Dios, sino por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por este mundo.

 

Las cuales son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto, quien ya completo, nuestra redención, nos dio perdón, nos ofrece santificación, y nos dio eternidad; Cristo completó a la perfección la obra de redención, está consumada, es inmejorable, por lo tanto, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, inútil, y un grave pecado contra aquel que ya lo completó todo por nosotros, dice en Col 2:9-10:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

Por eso Pablo nos deja claro: ser espiritual, agradar a Dios o estar completo en Cristo no se trata de una mera conducta externa, de ritos, de religión, sino de un nuevo nacimiento en Cristo, de haber resucitado de la muerte del pecado, de una nueva identidad, soy nueva criatura, he sido insertado en Cristo por la fe, y ahora estoy vestido de Cristo.

 

Y me enseña lo que es la verdadera espiritualidad: responsablemente vestirme cada día de Cristo, ¿cómo? Dándole al Espíritu Santo el control de mi vida, negándome a mí mismo, deshaciéndome de la vieja naturaleza que todavía cargo, desechando cada día, ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras groseras, deshonestas, de mentira, comportándome como un verdadero escogido, apartado, y amado de Dios.

 

Y al hacer esto voy siendo paulatinamente renovado, transformado a su imagen, estoy siendo investido de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia, estoy siendo capacitado por el poder del Espíritu Santo para soportar, para perdonar, amar a mis hermanos, y para andar en perfecta unidad.

 

Ahora puedo ser gobernado interiormente por su paz que sobrepasa todo entendimiento, mientras estoy siendo llenado al máximo de la Escritura, y así mis pensamientos comienzan a ser gobernados por ella, por sus principios, y comienzo a vivir por convicciones basadas ya no en la filosofía de este mundo mentiroso, sino por la verdad, la justicia de Dios.

 

Así es como luzco como un hijo del Rey de reyes, este es el traje de un hijo de Dios, el cual, lejos de ser una actitud religiosa o legalista, es un carácter interno, que genera una conducta externa, con lo cual es posible vivir la vida que Dios planeó para nosotros, en verdadera libertad y plenitud.

 

Y al estar completos en él, podemos entonces brillar en este mundo caído y en tinieblas, trayéndole gloria a Dios, con nuestra manera de vivir, lo cual es un resultado de la fe genuina, dice la Palabra:

 

Mat 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

Y justamente es lo que Pablo está haciendo en estos últimos capítulos, aterrizando la verdadera espiritualidad en un estilo de vida en nuestra vida diaria, en los roles que desempeñamos cada día de nuestras vidas.

 

Ahí es donde nuestra nueva identidad debe ser manifiesta, donde este vestido debe brillar, donde la suficiencia de Cristo debe hacerse evidente, porque si esto no está sucediendo, nuestro cristianismo es mera filosofía, una religión más.

 

Y Pablo nos dice: primeramente, brilla con la luz de Cristo con los más cercanos a ti, comenzando en tu hogar, porque si nuestro cristianismo no funciona en casa, entonces no funciona, nuestro primer ministerio es nuestra familia, si fracaso en mi familia, entonces habré fracasado.

 

Por eso, brilla en tu matrimonio esposa, tú representas a la iglesia, en respetosa sujeción a tu marido, el cuál es tu cabeza, brilla para Cristo. Esposo, tú representas a Cristo, ama, cuida a tu mujer, sacrifícate por ella como Cristo lo hace por su iglesia, brilla así para Cristo, y los dos en una relación de amor y respeto, vestidos de Cristo, hagan visible a Cristo en el mundo en su matrimonio.

 

En el rol de hijos y padres, hijos brillen para Cristo siendo obedientes a sus padres, respetándolos, escuchándolos, siguiendo sus instrucciones. Padres brillen para Cristo, instruyendo a sus hijos con sabiduría, en disciplina y amonestación bíblicas, no los exasperes, no los desalientes.

 

Y el día de hoy veremos esta última parte en cuanto a nuestra vida diaria: cómo ser espirituales en nuestro trabajo, ¿cómo luce alguien vestido de Cristo en su trabajo? ¿Cómo sirvo al Señor en mi trabajo? Por eso yo titulé este mensaje: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA. (Parte IX) USANDO EL NUEVO VESTIDO EN MI VIDA DIARIA. Veremos los versículos 22-25, y el 4:1, demos lectura:

 

Col 3:22-25; 4:1 Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino con corazón sincero, temiendo a Dios. 23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; 24sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís. 25 Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas. 4:1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

 

  1. Obedeciendo respetuosamente, y trabajando diligentemente, es como brillamos vestidos de Cristo.

Col 3:22a Siervos,

Pablo se dirige ahora a los siervos, o esclavos, se dice que en aquellos tiempos había más de 6 millones de esclavos, una mitad de la población en roma, eran esclavos, era parte de su sociedad. Y había desde los que mantenían la casa, hasta doctores, o maestros, que enseñaran a sus hijos.

 

Para los ciudadanos romanos el trabajo era algo no digno, solo para los esclavos, ellos se dedicaban a sí mismos. Algunos esclavos eran bien tratados, y otros eran muy mal tratados, eran llamados herramientas vivientes, y todos tenían que trabajar arduamente.

 

La vida de los esclavos era incierta porque sus amos podían matarlos si querían, eran posesiones, eran objetos, si alguno se enfermaba, para ellos era una herramienta descompuesta, y los podían matar, si alguno huía, y era atrapado, como a un animal le fundían una “f” en la frente de fugitivo, y los mataban sin ningún juicio.

 

Y en una sociedad como esta llegó el cristianismo, y aunque paulatinamente la esclavitud terminó por desaparecer por la gente que se convirtió a Cristo, y por los principios cristianos que enseñaban que en Cristo todos tenemos el mismo valor, en tiempos de Pablo el cristianismo estaba trayendo más tensión.

 

¿Cómo un esclavo podría balancear la situación de que es un hijo de Dios, no era un objeto, sino que valía la sangre de Cristo que fue derramada por él igual que por todos, y cuál debería ser su conducta ante su dueño, y más cuando éste era cristiano como él? Y por igual, ¿cómo un amo podría balancear esta situación y tratar como a igual a su esclavo al cual necesitaba para su negocio y hogar?

 

Es interesante que ni Pablo, ni en ningún lugar en la Biblia vemos que se aconseje una revolución en contra de los esclavizadores, esta no es, ni nunca ha sido la enseñanza bíblica, el mismo Señor, no se rebeló contra los romanos, porque él traía otra agenda, los cristianos hermanos, tenemos otra agenda, no podemos ser parte de las quejas que este mundo tiene, nosotros tenemos otros objetivos.

 

Y no es que no hagamos obra social, o no nos involucremos en nuestros deberes civiles, pero, definitivamente los creyentes no tenemos, o no deberíamos tener los mismos objetivos que el mundo tiene. Nosotros los cristianos tenemos un futuro asegurado, tenemos un Padre en los cielos Todopoderoso que tiene el control de todas las cosas.

 

Por lo tanto, los creyentes tenemos un objetivo: proclamar las buenas nuevas, utilizar cada oportunidad para ser testigos del amor de Dios, de su salvación. Te voy a decir porqué: puedes hacer toda la labor social que quieras, defender animales, derechos de personas, el derecho a la vida, etc., pero, si no has cambiado un corazón, realmente no has cambiado nada. Y lo único que tiene poder para cambiar un corazón, es el Evangelio.

 

¿Quieres verdaderamente ver cambios profundos en el mundo, en una familia, en una nación, en un sistema económico? Predica el evangelio. Las cosas cambiaron para los esclavos de roma, pero, fue el Evangelio lo que hizo cambios profundos en la sociedad, porque hubo un cambio de corazones, y esto transformó la fisonomía social de roma, esto es historia, lo puedes corroborar.

 

Y aplica para nuestros días, porque aun cuando vivimos en este país donde se respetan más ciertos derechos, puedes darte cuenta que igual, la gente nunca está conforme, y hay demandas, y leyes, y derechos para el trabajador, y, aun así, el problema no se resuelve, porque por igual, el problema no está en leyes, o derechos, sino en el corazón humano.

 

A pesar de la revolución industrial, sindicatos, derechos de empleados, siguen los abusos, y no solo de los patrones, sino de los líderes sindicales, e incluso de los mismos empleados, ¿por qué? Porque el problema, no son tanto los sistemas, sino el corazón del ser humano, su pecado, el cual no le permite hacer lo correcto y entonces corrompe hasta el mejor de los sistemas.

 

Por esto mismo, el trabajador exige más dinero por menos trabajo, y el jefe quiere más productividad pagando menos dinero, la empresa quiere más ayuda del gobierno y pagar menos impuestos, y el círculo vicioso no se rompe.

 

Otros ven el trabajo como un mal necesario, o hasta lo ven como parte de la maldición del jardín del Edén, cuando antes de la caída, Dios ya le había dado a Adán un trabajo, porque realmente, el trabajo dignifica.

 

Por lo mismo, lo primero que necesitamos los creyentes es cuidar nuestra perspectiva, y no olvidar que no somos parte del mundo secular, enfermo, centrado en sí mismo, engañado por los deseos de sus ojos, de su carne y la vanagloria de la vida, esclavizado a la avaricia, la codicia. Lo primero que necesitamos los creyentes es una visión diferente del mundo. Y Pablo nos explica como puedes brillar para Cristo, lo cual debe ser el principal objetivo en tu trabajo:

 

Col 3:22b obedeced en todo a vuestros amos terrenales,

Y comienza una orden sencilla para aquellos que estamos bajo la autoridad de un jefe, supervisor o patrón, si eres empleado, obedece. Otra vez, mira lo importante de la obediencia y la sujeción, lo cual muestra mansedumbre, humildad, mismos que tenemos en Cristo.

 

Obedecer, es la palabra que ya conocemos:

jupakoúo

, subordinarse, escuchar con atención, prestar atención, conformarse a comando o autoridad, sujetarse.

 

Y la orden es: empleados, obedezcan, no solo cuando se sientan de buenas, cuando sus patrones sean buena onda y parezcan justos y razonables, no, en todo tiempo. Claro que como en los casos anteriores, la excepción es cuando nos pidan algo que vaya en contra de la palabra, pueda ser robar, hacer algo inmoral, algo blasfemo o idólatra, pero, en cualquier otro caso el Señor nos llama a obedecer.

 

Y dirás: ¿estás seguro Chuy? Pero, es que tú no conoces a mi patrón, es un patán, es un déspota, precisamente, mira lo que dice en 1 Pedro:

 

1 Pe 2:18-23 Ustedes, los que son esclavos, deben aceptar la autoridad de sus amos con todo respeto. Hagan lo que ellos les ordenan, no sólo si son bondadosos y razonables, sino también si son crueles. 19 Pues Dios se complace en ustedes cuando hacen lo que saben que es correcto y sufren con paciencia cuando reciben un trato injusto. 20 Es obvio que no hay mérito en ser paciente si a uno lo golpean por haber actuado mal. Pero, si sufren por hacer el bien y lo soportan con paciencia, Dios se agrada de ustedes. 21 Pues Dios los llamó a hacer lo bueno, aunque eso signifique que tengan que sufrir, tal como Cristo sufrió por ustedes. Él es su ejemplo, y deben seguir sus pasos. 22 Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. 23 No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. (NTV)

 

Si nuestro jefe es bueno, nos cae bien o mal, si es piadoso o no, los creyentes estamos llamados a obedecer y a hacer nuestro trabajo con toda diligencia y dedicación, lo que es más, de todos los trabajadores de la compañía el cristiano es el que debería sobresalir como el más dedicado y el que no se envuelve en la grilla o se queja.

 

No queda para nada que alguien que se dice creyente esté siendo mediocre, malhecho y esté defraudando a su empresa. ¿Sabes qué va a pasar cuando todos a tu alrededor se estén quejando del trabajo, o de su jefe, con caras largas, mientras tú estés con una sonrisota, trabajando lleno de gozo? Sí, habrá quienes se burlen de ti, pero, otros dirán: “este tiene algo diferente, y yo lo quiero”. Imagínate, será el momento de testificar de tu Señor. 

 

Col 3:22c no sirviendo al ojo,

Es decir, si solo lo haces por ganar una promoción, pensando solo en que tu patrón te vea, para tener un cheque más grande, y lo ves llegar y te pones a trabajar, pero se va, y le vas bajando a la velocidad y hasta comienzas a maltratar a los clientes, te pones a ver Facebook en tu celular, solo te importa el ojo humano, y lo que los hombres te puedan dar, pero, realmente Dios no te interesa.

 

Y si la motivación de ser un buen trabajador es que te vea tu jefe para cuidar tu trabajo, o tener un cheque, muy pronto te va a faltar motivación, porque ¿qué crees? El ojo del hombre nunca se sacia, tu corazón es avaricioso, y al rato ese cheque te va a quedar chiquito, y una vez más vas a comenzar con quejas, inconformidad, y a decir: “ellos hacen como que me pagan, yo hago como que trabajo”.

 

Se hizo un estudio en una empresa de cómo la productividad subió solo porque pusieron cámaras y los empleados solo por pensar que estaban siendo vistos trabajaban como debían, eso es servir al ojo humano.

 

Y ¿sabes qué? Tienes sobre ti no una cámara, no un ojo humano, sin los ojos de Dios que te contemplan sin parpadear y no solo ven tu desempeño externo, sino que Dios está escuchando y viendo tus pasamientos, todo lo que cavilas, cómo te quejas, cómo irrespetas a tu jefe,  está midiendo tus motivaciones, todo el tiempo, y a colores y en HD, y dice:

 

Col 3:22d como los que quieren agradar a los hombres,

En otras palabras, si estás pensando en que tu bien, tu futuro, seguridad, viene de que tu jefe te vea bien, te reconozca, y sea justo contigo, y conserves tu trabajo, y avances en tu carrera, te tengo malas noticias, mira lo que dice en Jeremías:

 

Jer 17:5-6 Esto dice el SEÑOR: «Malditos son los que ponen su confianza en simples seres humanos, que se apoyan en la fuerza humana y apartan el corazón del SEÑOR. 6 Son como los arbustos raquíticos del desierto, sin esperanza para el futuro. Vivirán en lugares desolados, en tierra despoblada y salada.

 

Porque tu supervisor, es un humano como tú, es un pecador como tú, y si tú solamente estás enfocado en lo que ven tus ojos, confiado en tus estrategias y manipulaciones, muy pronto quedarás frustrado, ¿cuántas injusticias suceden en tu trabajo por favoritismos, influencias, o quizá por incompetencia? Si solo quieres agradar a los hombres, bien pronto estarás frustrado o amargado. Por eso dice Pablo: 

 

Col 3:22e sino con corazón sincero,

En todo el Señor quiere que involucremos nuestro corazón, el centro de nuestros pensamientos, sentimientos, emociones y voluntad. Y dice, desde ahí, con sus pensamientos, sentimientos, emociones y voluntad, con toda sinceridad, hagan su trabajo.

 

¿Sabes qué significa sincero,

Japlotes

en griego? Franco, honrado, de un solo aspecto, alguien que no está buscando lo suyo, también significa generosidad, fidelidad. sencillez.

 

En otras palabras, no seas conflictivo, simplemente haz lo que se te manda, se fiel, es decir, desde tu corazón proponte hacer un buen trabajo dentro de tus posibilidades y talentos, honradamente, honestamente, termina lo que se te encomienda con diligencia.

 

Sinceridad también implica generosidad, es decir, no estés pichicateando tu trabajo, no estés todo el tiempo midiendo el tiempo, viendo el reloj, se generoso con tu fuerza, con tu creatividad, con tus talentos, no estés pensando: “¿Y para mí que va a haber? Toda la lana se la llevan ellos, todo el crédito se lo llevan ellos y uno aquí trabajando como burro, es más ¿qué horas son? Ya me quiero ir a mi casa, no soporto este lugar”.

 

Nada que ver, si te dices creyente, Cristo espera de ti que respetes a tu jefe, a tu empresa y que con todo temor y temblor trabajes con la mejor de las actitudes y con toda diligencia, en toda tu capacidad, dándote a ti mismo, con todo tu corazón, no quejándote, sino con una actitud gozosa, generosa, agradecida, dándote a ti mismo.

 

De hecho, Pablo añade en Efesios 6, y la NTV dice:

obedezcan a sus amos terrenales con profundo respeto y temor”.

No sé si conozcas una persona así en tu trabajo, pero, si te dices creyente esa persona deberías ser tú. Y dice:

 

Col 3:22f temiendo a Dios.

En otras palabras, es Dios, siempre es Dios de quien depende tu vida, tu seguridad, tu futuro, mira lo que dice la segunda parte de Jeremías 17:

 

Jer 17:7 -9 Pero benditos son los que confían en el SEÑOR y han hecho que el SEÑOR sea su esperanza y confianza. 8 Son como árboles plantados junto a la ribera de un río con raíces que se hunden en las aguas. A esos árboles no les afecta el calor ni temen los largos meses de sequía. Sus hojas están siempre verdes y nunca dejan de producir fruto.

 

Y esto no necesariamente quiere decir que Dios esté prometiendo que siempre serás el empleado del mes, y nunca te van a correr, o que te convertirás en el CEO de una importante empresa transnacional, no es así, pero, si no te va bien, y temes a Dios, entiendes que Dios no se equivoca, tienes la certeza de que él jamás dejará desamparados a sus hijos, tienes la confianza de que sus planes superan los tuyos, estás confiado en su amor y su sabiduría infinita.

 

Por eso, primeramente, necesitas un corazón sincero, para con Dios, temiéndolo, amándolo, y además un corazón sincero para con tus superiores, tus compañeros de trabajo, deseando darles a conocer a tu Señor, buscando la menor oportunidad para hacerlo. Por eso es que tus motivaciones, propósitos, y metas necesitan rebasar esta temporalidad, y sin una perspectiva eterna, esto no va a ser posible para ti. Y Pablo nos vuelve a recordar porqué esto debe ser así.:

 

  1. Tu trabajo es el ministerio donde sirves al Señor, y tu campo misionero donde lo das a conocer.

Col 3:23 Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres; Me gusta cómo traduce este versículo la NVI: Col 3:23 Hagan lo que hagan, trabajen de buena gana, como para el Señor y no como para nadie en este mundo, (NVI)

Interesante, dice: no importa lo que hagas, si pintas, si construyes, si barres, si eres cirujano, necesitas una buena actitud, mientras el versículo anterior nos dice, háganlo con su voluntad, este versículo nos dice: háganlo de buena gana, con una buena actitud, felices, con gozo.

 

Si estás en un trabajo que nadie quiere hacer, hazlo con gozo, estoy seguro que te preguntarán, ¿quién eres, de qué planeta vienes? Y será la oportunidad de platicarles acerca de tu Señor. Porque alguien podría decir: cómo quisiera trabajar de tiempo completo en el ministerio, no en este trabajo lleno de gente inconversa.

 

Bueno, para empezar, definitivamente es un gozo poder trabajar de tiempo completo para el Señor, pero, no es perfecto, sigues trabajando con gente pecadora, pero, te voy a decir algo, me has oído muchas veces decir, no venimos a la iglesia, somos la iglesia, y definitivamente así lo es, eres cristiano en todo momento, el Espíritu Santo está en ti, ¿sabes qué significa eso? Que donde estás hoy trabajando estás sirviendo al Señor.

 

Has sido injertado en el cuerpo de Cristo, eres parte de él todo el tiempo, no solo los domingos, y Dios te ha puesto en ese lugar para que brilles para él, ahí lo estás sirviendo, por eso qué importante es que tengas esta perspectiva, aún si tienes un negocio propio, no es más tu negocio, es del Señor, y él quiere que lo sirvas ahí.

 

Por lo mismo, no lo puedes mal representar, ahí eres un embajador suyo, y no solo cuando hablas de él y compartes el Evangelio, sino cuando das un buen servicio, honesto, de calidad, necesitas dar lo mejor de lo mejor, porque, ¿sabes qué? Dios es el dueño, y a él le vas a dar cuentas, él te va a pedir cuentas, y él es más importante que el IRS.

 

Imagínate qué mal estarías haciendo quedar al dueño, si no estás haciendo un trabajo bien hecho, honesto, decente. Mis hermanos, es a nuestro Señor al que representamos, y lo estamos haciendo en todo tiempo, no solo cuando te acuerdas, eres su hijo todo el tiempo, y él el dueño de tu vida.

 

Sea lo que sea que hagas, estás sirviendo es al Señor, así como tu hogar es tu primer ministerio, tu trabajo es tu campo de misiones. Y ¿sabes qué habla mejor de tu fe, aún que te supieras el puente al revés y al derecho? Ser diligente, honesto, y tener esta actitud de gozo, y de agradecimiento.

 

Imagínate cómo cambiaría tu actitud, si pusieras esto en tu corazón: Señor, ¿cómo quieres que te sirva hoy, mañana? ¿Qué quieres que haga para ti? Aún si fueras estudiante, Señor, ¿qué quieres que haga hoy? ¿Cómo te puedo servir mejor hoy? Imagínate sería más que simplemente pasar exámenes, tener aburridas clases, o trabajos tediosos.

 

El Señor te ha puesto en ese lugar haciendo lo que haces para que seas sal y luz, claro, que manera no es que estés utilizando tiempo que se te está pagando para que recites tus versículos, o compartas el Evangelio, eso hazlo en tu tiempo libre, en tus brakes. Cuando termine la jornada invita a tus compañeros inconversos un café, no una cerveza.

 

Ahora, si tu trabajo te permite hablar y trabajar sin distraerte, pues adelante, comparte, pero si no, te pagan por trabajar, tu compañía no es una iglesia, es una compañía y te contrataron para eso, y tu servicio al Señor es tu trabajo diligente y de calidad.

 

Mi hermano, tu primera herramienta poderosa de Evangelismo no son los 50 versículos que te memorizaste, no es que tengas el puente bien sampleado, claro, los vas a necesitar, pero tu herramienta más poderosa en el trabajo, es que seas un trabajador obediente, productivo, leal, íntegro, que pone todo su empeño, que es generoso.

 

Eso sí que llamaría la atención de los que te rodean, eso sí que haría que otros dijeran: “este cuate es de otro planeta, es diferente, qué toma, qué come, por qué es así”. Y entonces estás ahora sí, listo para dar razón de tu fe genuina y poderosa capaz de hacerte hacer lo que hoy en día muy pocos hacen: trabajar con toda diligencia, lleno de gozo, y sin quejarte, sin otro motivo que servir a tu Señor.

 

Porque mira el rostro de los trabajadores en muchos de los lugares, se les nota la amargura, el aburrimiento, no puedes llegar a una tienda 10 minutos antes de que cierren porque te quieren morder, pero, si eres creyente tú debes ser el que brilla con una sonrisa llena de amor y gozo que vienen del Señor, porque a él le estás sirviendo.

 

Por eso necesitas primeramente cambiar tu perspectiva, tu jefe no es ese hombre o mujer malhumorada, o quizá buena onda, no es esa empresa transnacional, no donde quiera que estés trabajando, estás sirviendo al Señor, claro, hablando de un trabajo decente, no crimen organizado, o prostitución y alcohol, apuestas, el señor de esos trabajos es otro, a ese sí no lo sirvas.

 

Pero fuera de esto, debes poner en tu mente que tu patrón es el Señor, y es él quien decide darte una promoción, un mejor sueldo, un mejor trabajo, e incluso un sueldo menor, o dejarte sin trabajo, si eso lo va a glorificar. Qué maravilloso es poner esta perspectiva en tu corazón y en tu mente: “Señor, tú eres mi patrón, a ti es a quien estoy sirviendo y quiero con todo mi corazón hacer tu voluntad.

 

Y aquí hay otro principio, si no eres fiel sirviendo al Señor en tu trabajo, no esperes que Dios te prospere en un ministerio de tiempo completo, porque si no eres fiel e íntegro en tu trabajo, jamás lo serás en el ministerio.

 

Sí es verdad, Dios utiliza a vasos de barro, gente en la cual él se pueda glorificar, porque él no comparte su gloria con nadie, todo es suyo, él no está esperando que seas el más capaz, porque él te capacita, pero, hay algo que sí está esperando de ti, que seas íntegro, sincero, fiel.

 

Por eso, no puedes vivir una doble vida, tu cristianismo y tu trabajo no están separados, si no eres honesto en tu trabajo, si no eres obediente, tampoco digas que amas a Dios y que eres obediente a Dios, una cosa refleja la otra, no te dejes engañar. Si no eres un fiel constructor, mecánico, house keeping, pintor, plomero, doctor, abogado, ejecutivo de ventas, dentista, no puedes esperar que Dios te de un ministerio de mayor influencia.

 

Porque si no puedes efectivamente influenciar a tus compañeros de trabajo, sino por el contrario, ya hasta hiciste una fama de que sí eres el hermanito, pero, no es para tanto, y ya nadie te soporta en tu trabajo, y no porque compartas tu fe, o por ser amoroso, sino por mala onda, informal, ¿cómo podrías efectivamente influenciar a otros en la iglesia? Por eso la iglesia está como está en estos días, ¿no te parece?

 

Recuerda, la obediencia, la fidelidad, el humillarnos delante del que nos persigue y nos maltrata, nos conforma a la imagen de Cristo, nos da la oportunidad de modelar nuestra identidad de hijos de Dios, delante de los incrédulos, y ser así eficaces en la tarea que Dios nos ha encomendado: Ir por todo el mundo y predicar el Evangelio, pero comienza en tu trabajo.

 

Pero, si no eres capaz de humillarte ante una orden de un subalterno, y eres de los que dicen: “qué le pasa a este, porqué me quiere mandar”, ¿cómo de veras pretendes que vas a ser un siervo eficiente en un lugar donde verdaderamente te humillen, te maltraten y hasta amenacen tu vida por causa de la Palabra, de la verdad?

 

Por eso conoce a Cristo, quien nuestro modelo, Él nunca pecó y jamás engañó a nadie. No respondía cuando lo insultaban ni amenazaba con vengarse cuando sufría. Dejaba su causa en manos de Dios, quien siempre juzga con justicia. Pero, que tal, tú o yo, no nos pueden decir mi alma porque sacamos el violín y todos nuestros complejos: “¿Qué le pasa a este qué se cree que me quiere mandar?”

 

En mi trabajo Dios no me llama a estarle poniendo apodos a mi jefe, “mira, el cabezón”, a estarlo mirando y pensando de él o ella irrespetuosamente: “yo soy mejor que ella o él, ¿por qué tengo que estar soportando sus demandas?”, odiándolo en tu corazón, nada que ver.

 

Mis hermanos si ese es nuestro proceder, aún no hemos entendido, recuerden, no se trata de saber mucho, se trata de conocer a Cristo y ser como él, imitarlo.

 

De manera que en mi trabajo estoy sirviendo al Señor, ese es mi primer campo misionero, y si estoy fallando ahí, jamás seré eficaz en un ministerio en la iglesia, podrás ejercer un servicio, e ir y hablar de Cristo, pero, ¿sabes qué? No sonarás sino como un religioso más, un toca puertas más, un gritón más. Por eso aprende a serle fiel al Señor en tu trabajo. Dice en Tito:

 

Tit 2:9-10 Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; 10 no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. 

 

Un trabajador sujeto, fiel, diligente, respetuoso que no defrauda, es un creyente que adorna la doctrina, la Palabra. Todo lo contrario, cuando no lo haces, cuando eres rebelde, eres un problema para la empresa, eres un respondón, defraudas no haciendo el trabajo por el que se te paga, siendo infiel.

 

Ahí por más que hables bonito la Palabra, tus obras no adornan, ensucian la doctrina, ensucian a Cristo, ensucian la iglesia, hacen quedar mal a tu jefe.

 

Pero, cuando entiendes que tu patrón es el Señor, que tu trabajo es tu ministerio, tu herramienta de evangelismo, entonces puedes comenzar a vivir en verdadera libertad y gozo, sabiendo que es a tu Señor a quien estás sirviendo. Quien sabes que te está viendo, y es a quien quieres agradar, de quien quieres escuchar buen siervo fiel en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré.

 

Porque si no eres fiel en lo poco, ¿cómo lo serás en lo mucho? Pero, si pones esto en tu corazón, tu trabajo será lo más emocionante que pueda existir. Y añade Pablo:

 

  • Pon en tu corazón por igual que el Señor recompensará para bien, o para mal.

Col 3:24 sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia, porque a Cristo el Señor servís.

Si eres creyente, eres siervo de Cristo, y aun cuando él no tendría que hacerlo, él te recompensará, él te pagará de vuelta. Estás trabajando para tu Señor, él es tu patrón. Y mis hermanos, nuestro Dios es un Dios generoso, el cual sin tener que hacerlo nos bendice.

 

Esta palabra recibir significa obtener, implica recobrar, o recuperar, es decir, cualquier bien que hagamos a otros, nos será compensado o restituido, no importa a quién lo hicimos, cuál fue el puesto en el que estábamos, si fuimos altos ejecutivos, o fuimos empleados ordinarios, Dios no se impresiona por eso, él compensará con creces lo que sea, aunque estoy seguro que el ver su rostro lo pagará todo.

 

Pero, me impresiona cómo aun cuando hemos recibido por pura gracia lo mejor del cielo, lo cual es la vida eterna, la justicia de Cristo, el perdón de pecados, tenemos una y otra promesa de parte de Dios para bendecirnos. ¿Quieres recordar un par de promesas más?

 

1 Co 15:58 Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.

¿Te das cuenta? Firmeza y constancia que vienen de esta esperanza eterna, de esta perspectiva celestial. Pero, es clave poner en mi corazón: estoy sirviendo al Señor, este nuevo vestido necesita lucir en mi trabajo. Dice en hebreos:

 

Heb 6:10 Porque Dios no es injusto para olvidar vuestra obra y el trabajo de amor que habéis mostrado hacia su nombre, habiendo servido a los santos y sirviéndoles aún. 

Checa, tu trabajo necesita convertirse en un trabajo de amor por su nombre, estás sirviéndolo al traer a otros para Cristo, o al servir a tus hermanos. Si a lo más que aspiras es a una buena cantidad mensual, lo que es más a un buen fondo para el retiro, tus aspiraciones todavía son miserables, son mediocres.

 

Los creyentes hermanos, estamos esperando una paga celestial, porque estamos sirviendo al Dios eterno en nuestros trabajos, sin importar en qué trabajemos. Del Señor recibiremos nuestra paga, recompensa, retribución, remuneración.

 

Y si te dan un cheque, qué bueno, y si te dan un buen fondo para el retiro, qué bueno, utilízalo para la gloria de Dios, pero recuerda que aún eso todavía no es lo tuyo, lo tuyo lo recibirás de parte del Señor, pero, de lo que tienes aquí, de lo que obtengas, nada te vas a llevar, de todo eso solo eres un administrador.

 

Y si eres fiel con eso, entonces el Señor te dará lo que es tuyo, aquello que nadie te quitará, tesoros celestiales donde los ladrones no minan ni hurtan, donde la polilla, ni el orín corrompen. Dice en Lucas:

 

Luc 16:10-12 »Si son fieles en las cosas pequeñas, serán fieles en las grandes. Pero, si son deshonestos en las cosas pequeñas, no actuarán con honradez en las responsabilidades más grandes. 11 Y, si no son confiables con las riquezas mundanas, ¿quién les confiará las verdaderas riquezas del cielo? 12 Y, si no son fieles con las cosas de otras personas, ¿por qué se les debería confiar lo que es de ustedes?

 

Por eso tienes que poner en tu corazón que de tu Señor recibirás tu paga. Ahora, recordemos, Pablo le está hablando a esclavos. Tú al menos recibes un cheque, tienes la oportunidad de ahorrar, de buscar un mejor trabajo, de estudiar y buscar una promoción, tener un buen fondo para el retiro, estás pensando en tus hijos, en darles educación, no importa si es en este país o donde sea.

 

Pero, ¿qué crees? Los esclavos a los que Pablo les estaba hablando no tenían identidad, ellos no tenían ninguna de estas esperanzas, ellos eran herramientas vivientes, terrenalmente no podían aspirar a ningún futuro, sin embargo, Pablo les está exhortando a trabajar de esta manera.

 

Cuánto más tú y yo, quienes no importa cómo estemos sufriendo laboralmente, estamos en una situación mucho, muchísimo mejor que la de cualquiera de estos esclavos. Por eso mis hermanos, no tenemos excusa. Por eso dice:

 

Col 3:25 Mas el que hace injusticia, recibirá la injusticia que hiciere, porque no hay acepción de personas.

Esta promesa no es solo por hacer lo bueno, sino también lo malo, por eso necesitamos ser cuidadosos hermanos, para Dios no hay favoritismo, parcialidad, dice la NTV:

Col 3:25 Pero, si hacen lo que está mal, recibirán el pago por el mal que hayan hecho, porque Dios no tiene favoritos.

 

No solo se trata de decir: “es que es muy difícil”; y justificarnos, por eso es que no debemos servir al “ojo”, o solo agradar a los hombres, Dios está viendo, y así como dará recompensa, también dará retribución a aquellos que no le tomaron en cuenta y le tuvieron en menos.

 

De manera que la motivación interna debe ser doble, hermanos, muchos queremos pensar en la recompensa eterna, pero, de alguna manera Satanás nos engaña, y nos hace creer que podemos salirnos con la nuestra, y no es así, hay más promesas al respecto, veamos algunas otras, dice:

 

2 Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo. 

 

1 Co 6:9-11 ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. 11 Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios. 

 

Sal 1:1-6 Qué alegría para los que no siguen el consejo de malos, ni andan con pecadores, ni se juntan con burlones; 2 sino que se deleitan en la ley del SEÑOR meditando en ella día y noche. 3 Son como árboles plantados a la orilla de un río, que siempre dan fruto en su tiempo. Sus hojas nunca se marchitan, y prosperan en todo lo que hacen. 4 ¡No sucede lo mismo con los malos! Son como paja inútil que esparce el viento. 5 Serán condenados cuando llegue el juicio; los pecadores no tendrán lugar entre los justos. 6 Pues el Señor cuida el sendero de los justos, pero la senda de los malos lleva a la destrucción. (NTV)

 

Y para nosotros que hemos escuchado verdad, lo único que nos llevaría a una situación así es un corazón necio, duro e incrédulo que no quiere tomar en cuenta lo que Dios le está pidiendo, que decide tomar en menos el maravilloso vestido, el nuevo hombre en Cristo, que Dios nos ofrece. Pero, ¿qué necesidad hermanos? Con la misma promesa, Pablo habla a los amos, y les recuerda:

 

Col 4:1 Amos, haced lo que es justo y recto con vuestros siervos, sabiendo que también vosotros tenéis un Amo en los cielos.

Lo que es justo, es aquello que está de acuerdo con el estándar de Dios, lo recto se refiere a ser equitativo, a tener igualdad, de hecho, estas son dos de tres causas por las que más se quejan los empleados: 1. La prepotencia, 2. Falta de apreciación por parte del superior, y 3. La parcialidad.

 

Por eso dice Pablo, no olviden amos que ustedes también son administradores de lo de alguien más, lo que tienen no es suyo, no se van a llevar nada, sin embargo, sí pueden ser sabios, fieles administradores, y el Señor les dará lo que verdaderamente es suyo, ya lo vimos.

 

De manera que, si tienes un negocio, si estás en una posición de autoridad, nunca olvides que tú no eres la máxima autoridad, al contrario, más que un privilegio, es una posición de responsabilidad, eres un mayordomo del Señor, y también le estás sirviendo ahí, estás representando la autoridad del Señor.

 

Por lo tanto, ejerce tu autoridad con responsabilidad, sé por igual un hombre sujeto a autoridad, porque también vas a dar cuentas, tu negocio es del Señor, y tu posición es una oportunidad de hacer famoso a tu Señor, recuerda, al que mucho se le da, mucho se le demandará.

 

No sirvas a tus propósitos egoístas ponte atento de cómo servirás al Señor, cómo le glorificarás, igual te toca servir al Señor con profundo respeto y temor, con sencillez, con fidelidad, con generosidad, buscando con todo tu corazón agradar a tu Señor, hacer su voluntad, dispuesto a hacer el bien, para agradarle a él, y no a los hombres.

 

Es la misma situación, eres un siervo del Señor, de la misma manera que tus empleados, el bien que hagas te será compensado, de la misma manera el mal que hagas, por lo mismo, no abuses de tu autoridad, trata con justicia a tus empleados, no les robes, no los maltrates, no los humilles, especialmente si no son creyentes, imagínate cuanto brillarías para Cristo si te comportas bondadosamente y justamente con ellos.

 

Porque patrones prepotentes abundan, no seas uno de ellos, qué hermoso que los empleados de cierta empresa o compañía puedan decir: hay algo diferente en este patrón, esa es tu mayor responsabilidad.

 

De esa manera estás manifestando tu vestido nuevo, tu parecido con Cristo, cuando tomas decisiones en tu negocio, siempre en base a lo que Dios manda, a su verdad, con honestidad, tratando a tus empleados cuidando su bienestar, no solo tus intereses y los de tu negocio, sino los suyos, tratándolos con respeto y honra porque lo estás haciendo para el Señor, le estás representando a él, confiando en que tu obediencia es la que te protege, mejor que tu astucia y tu codicia.

 

Y En Efesios 6 Pablo añade:

Efe 6:9b dejando las amenazas, sabiendo que el Señor de ellos y vuestro está en los cielos, y que para él no hay acepción de personas.

 

No hagas uso del recurso de las amenazas para hacer trabajar a tus empleados, un patrón lleno del Espíritu Santo es libre de tener que usar este recurso, no es alguien prepotente que está constantemente haciendo alarde de su autoridad y poder, no impone a la fuerza su autoridad a los que están bajo su supervisión, nunca es abusivo o desconsiderado, entiende que su posición es la de un siervo, un administrador de Dios y sabe que su mayor meta es adornar la doctrina del Señor, traerle fama a su Señor.

 

No olvides que tú también tienes un amo en los cielos, uno superior a ti, el cuál es tu patrón, que es el dueño de todo. En el cielo no hay lugares VIP, para el Señor todos somos iguales, todos necesitamos por igual de su gracia, de su misericordia, de su perdón, de su amor.

 

Recuerda, si bien en este mundo nos tocaron a cada uno de nosotros diferentes cartas a jugar, para el Señor esta vida es solo es un instante, y por más joven, fuerte y exitoso que te sientas, tu vida podría terminar justo en este momento, y a Dios no lo vas a impresionar, no le vas a poder llevar tu título o tu currículum al cielo, no creas que porque tienes mucha labia para los negocios aquí, te vas a marear a Dios y lo vas a dejar sin palabras. Él es el Todopoderoso y todo lo sabe.

 

Todo lo que tienes el Señor le ha placido dártelo, por más que digas: “yo estudié, yo trabajé, yo me lo gané”; si a él le hubiera placido darte Leucemia, o que tuvieras un accidente en el que quedaras impedido, ¿qué?, un tumor en ese cerebro genio e inteligente que te hubiera dejado en silla de ruedas, sin capacidad de pensar. Acuérdate de Nabucodonosor el rey más poderoso de su tiempo, anduvo como animal, arrastrándose, comiendo pasto por no reconocer esto.

 

Más bien, el Señor que está en los cielos le plació abrirte puertas y darte bendiciones, y más que bendiciones responsabilidades, pero, él te va a pedir cuentas de cada cosa que te dio, para y cómo lo utilizaste, para tus deseos egoístas o para su gloria.

 

Por eso, deja de sentirte mejor, o más bendecido porque pienses que te va mejor que los demás, eso no es correcto, las riquezas no son eternas, dice la Palabra que tarde o temprano les salen alas, es solo una ventana de oportunidad para que glorifiques a tu Señor, aprovéchala.

 

Ahora, si tanto el empleado como el patrón son creyentes, no desaprovechen esa gran oportunidad de ser equipo y brillar para Cristo.

 

Mis hermanos, que un patrón nunca tenga que decir: yo mejor no contrato otros cristianos, porque se aprovechan, y luego me dicen: “qué, pues, si somos hermanos, te voy a acusar con el pastor”. O por el contrario que digas: pues son cristianos, deberían ser voluntarios y ni siquiera exigir paga. No debería ser así, su compromiso no disminuye, mira lo que dice en 1 Timoteo:

 

1 Ti 6:1-2 Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.  2 Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta. 

 

Si eres cristiano y tu patrón también lo es, hónralo doblemente, desde tu corazón, con tu pensamiento, con tus sentimientos, con tu voluntad, respétalo, no te permitas estar murmurando de él, calla todo eso y llévalo a los pies de Cristo. Porque si no, tarde o temprano estarás haciendo que sea blasfemado el nombre de Dios y la Palabra, no estarás bien representando a tu Señor

 

Si tu jefe, tu patrón, tu supervisor es creyente, tu compromiso no disminuye, aumenta, porque no es una mera persona desconocida, es tu hermano, al cual de por sí, ya tenías la obligación de amar y de servir.

 

Si mi jefe es mi hermano en Cristo, no solo le doy mi servicio, sino mi amor en Cristo. No debes ser confianzudo, o irrespetuoso si tu jefe es tu hermano en Cristo, al contrario, ámale más, dale más respeto.

 

Imagínate qué terrible fama para Cristo el hecho de verte siendo un respondón o un irresponsable con tu mismo hermano en Cristo, qué incongruencia. “Vamos al negocio que es que de los hermanitos”. Nada que ver.

 

Pero, imagínense si juntos están hacen equipo para que, en ese lugar a los clientes que sirvan puedan no solo tener un buen servicio, sino excelente, al punto que se pregunten, ¿por qué tanto, estos hombres o mujeres me dan un servicio de lo mejor, porqué? Y cuando te pregunten puedas decirle: Porque estoy sirviendo al Señor y mi Señor merece lo mejor. Recuerden, ambos están representando al Señor.

 

Los creyentes se supone que vivimos para servir, porque así nos lo enseñó nuestro maestro, el cual no vino a ser servido sino a servir, el cual, siendo el maestro y Señor, tomó la posición del esclavo de menor categoría, se quitó su manto de majestad, se puso una toalla, y lavó los sucios pies de todos sus discípulos, haciendo la labor de menor categoría, la más humillante de todas dejándonos ejemplo.

 

Si eso es así en la iglesia, ¿por qué pensarías que es diferente en el trabajo? Mis hermanos, yo sé que esto es fuerte, pero el cristianismo es algo práctico, si no toca estas áreas de tu vida lo único que estás viviendo es una triste y vacía religión, y verdaderamente, esto es lo que el Señor está esperando de sus hijos, de sus discípulos, no menos.

 

Porque ni más ni menos que el Espíritu Santo, habita en nosotros, hemos sido vestidos de Cristo, se nos ha rescatado de la muerte, se nos ha trasladado del reino de las tinieblas al reino de la luz admirable de nuestro salvador.

 

Qué importante mis hermanos, tú y yo somos el cuerpo de Cristo, sus manos, sus pies, su boca, sus brazos, lo más cercano que tiene a Cristo ese compañero de trabajo que no aguantas, eres tú, él te ha puesto ahí para brillar para él, así es como un creyente busca y pone sus ojos en las cosas de arriba, este es el vestido luciendo en mi lugar de trabajo.

 

¿Tienes una perspectiva eterna? Porque si realmente no le has entregado tu vida a Cristo, si el Espíritu Santo no está en ti, si no has nacido de nuevo, todo esto no tiene sentido, y si es así, te tengo malas noticias, no solo estás en condenación, sino que estás condenado a vivir una vida de amargura, sin sentido y sin propósito.

 

Porque la verdadera necesidad en tu corazón, ese vacío que sientes solo Dios lo puede llenar, esa culpa que no te deja solo Dios la puede curar, ninguna cosa en este mundo te podrá dar la paz y el gozo que solo Cristo puede darte, por eso comienza por rendirte a sus pies, por entregarle tu vida por completo, creyendo en el Evangelio, que él murió por ti para que tengas vida.

 

Pídele que escriba tu nombre en el libro de la vida, que perdone tus pecados, que te enseñe a amar lo eterno, y que te liberte de la miseria de vivir para este miserable aquí y ahora.

 

El resto de nosotros, necesitamos hacer consciencia, necesitas ser sincero: ¿para quién y para qué estás haciendo lo que haces? Solo son dos opciones, o lo estás haciendo para el Señor, por amor a quien te salvó, fortalecido con su poder, comprometido con traerle gloria, o lo estás haciendo para los hombres, lo cual obviamente comienza en egoístamente hacerlo todo solo para ti mismo y en última instancia vives manipulado por Satanás y su filosofía.

 

Piensa, ¿estás desgastándote por los deseos de tu carne, los deseos de tus ojos y la vanagloria de la vida? El problema con eso es que eso es temporal, y sus efectos son muy temporales, y esclavizadores, porque mientras más acumulas y obtienes lo que este mundo te ofrece, cada vez te cuesta más sentirte satisfecho, y cada vez te esclavizan más.

 

Mis hermanos, el mundo pasa y sus deseos, está pasando, mira, la juventud no es eterna, cuando llegas a la vejez, ni un traje Armani se te ve bien, todo tu cuerpo comienza a colapsar, ya no piensas bien, ya no te sientes bien, ya ni disfrutas de una buena comida, y todo queda desperdiciado y se le queda a tu yerno que alucinabas.

 

Por eso te conviene más ser un siervo, un trabajador del Señor, comprometido con su voluntad, y su voluntad es que seas el mejor trabajador que puedas ser porque eso le trae gloria y fama a tu Salvador. Ahí comienza tu servicio al Señor. Mis hermanos, que se diga de la gente de Calvary: “la gente de ese lugar sí que toma en serio la Palabra”.

 

La gente está harta de hipócritas sabelotodo, necesitamos comenzar a ser una nueva generación en la iglesia que se levanta no porque tiene mucho conocimiento, sino porque conoce al Dueño de todas las cosas, porque verdaderamente conoce su amor y su majestad, y porque en respuesta le ama y le obedece, y sabe que su ministerio comienza en su hogar y su primer campo misionero es su trabajo.

 

Tú y yo somos el cuerpo de Cristo, sus manos, sus pies, su boca, sus brazos, lo más cercano que tiene a Cristo ese compañero de trabajo que no aguantas, eres tú, él te ha puesto ahí para brillar para él. No olvides que para eso existimos, para hacer brillar para Cristo en cada área de nuestras vidas, porque todo existe para la gloria de Dios.

 

Mis hermanos, debemos sacudirnos la mentira Satánica de que nosotros somos dios, y los autores de nuestra identidad, propósito y prioridades, la mentira Satánica de que solo existe el aquí y el ahora, no es así, por eso el mundo está en tinieblas, y en tal caos y miseria.

 

La verdad es que tenemos un creador, Todopoderoso, dueño y sustentador de todo lo visible e invisible, por quien todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él, quien es antes de todas las cosas, quien sostiene todo lo creado, incluyéndonos a nosotros.

 

Y tenemos un salvador, Jesucristo, en quien habita toda la plenitud de la deidad, él es Dios, y nosotros somos suyos, porque Él murió por nosotros y nos compró, somos doblemente suyos.

 

Esto es lo que define nuestra más alta prioridad: conocer, amar, servir, adorar a Dios, nuestro creador, sustentador, salvador, porque por el existimos, subsistimos y somos, y a él vamos a regresar sea como sus hijos, o como enemigos.

 

De él proviene nuestra identidad, él es quien define nuestro propósito en este mundo, de acuerdo a su verdad deberíamos establecer nuestras metas, lo cual incluye familias y nuestro trabajo, él es quien nos da la razón por la que estamos aquí y vivimos en estos efímeros 80 o 100 años.

 

Por lo tanto, eso es lo más importante en la vida de todo cristiano, mi relación con él, conocer y seguir su voluntad, y todo lo que soy y tengo debe girar alrededor de esto, porque soy un ser eterno, y finalmente estaré con él por la eternidad, aquí solo estoy de paso, es una necedad vivir para pretender retener algo que de por sí voy a tener que dejar atrás tarde o temprano.

 

Necesito decidir abandonar mis ídolos, y entregarle a él todo lo que soy y lo que tengo. Yo quiero invitar a todo aquel que quiera en verdad hacer un compromiso de amor con él, él está aquí y está listo para darnos de su gracia, para renovar nuestro entendimiento.

 

Vamos hermanos, el Señor puede restaurar tu corazón, tu matrimonio, tu relación con tus hijos, y darte un verdadero propósito en tu trabajo, y esto es algo individual, independientemente de que tu cónyuge lo quiera hacer, o tu papá, o tu hijo, o los demás cristianos en su trabajo, yo te aseguro que si tú lo haces, podrás ver fruto en tu vida. Oremos.