Colosenses 3: 19 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba (parte VII) -Usando el nuevo vestido en cada rol de mi vida”


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LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte VII)

USANDO EL NUEVO VESTIDO EN CADA ROL DE MI VIDA

Colosenses 3:19

 

Seguimos adelante con esta carta a la iglesia de Cristo en Colosas una ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, en la cual nació una iglesia durante el ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso. Esta carta fue escrita por Pablo junto con Efesios, Filipenses y Filemón, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo se estaba infiltrando a la iglesia con falsas doctrinas envenenando la sana doctrina con el engaño de cualquier religión en el mundo:

 

Cristo no es suficiente, y tú necesitas hacer algo más, Cristo más obras, Cristo más conocimiento, Cristo más rituales, Cristo más misticismo, de manera que Pablo les escribe para prevenirles, para recordarles su identidad y la suficiencia de Cristo.

 

En Colosenses hemos aprendido que pretender mejorar lo que tenemos en Cristo, con cualquier cosa, no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es retroceder, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino.

 

Cristo es suficiente, su Palabra es suficiente, él solo es el autor y consumador de nuestra fe, por lo tanto, no tenemos a qué intervenir, porque aparte, ni tenemos con qué intervenir porque no tenemos recursos, y si pretendemos hacerlo solo estropeamos un maravilloso y perfecto cuadro de gracia y amor.

 

Vimos estos cuatro elementos de falsa doctrina: Filosofías humanas, legalismo, ritualismo, misticismo y ascetismo – negación del yo. Estas cuatro formas de falsa espiritualidad, creadas no por Dios, sino por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por este mundo.

 

Las cuales nos ofrecen un falso sustituto para ser espirituales, para pretender ser santos y agradar a Dios, claro, no como él manda, sino como nosotros nos imaginamos que Dios quiere, todo en nuestras fuerzas y a nuestra manera, lo cual en otras palabras se llama paganismo.

 

Las cuales son extremadamente tentadoras porque que ofrecen una falsa espiritualidad, sin tener que deshacernos de nuestros deseos pecaminosos, y más que ayudas, son innecesarias, porque son inútiles, ya que, no ganamos mayor espiritualidad sino todo lo contrario.

 

Y lo peor es que son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto, quien ya completo, nuestra redención, nos dio perdón, nos ofrece santificación, y nos dio eternidad; Cristo completó a la perfección la obra de redención, está consumada, es inmejorable.

 

Aún nuestras buenas obras Dios mismo las preparó para que anduviéramos en ellas, por lo tanto, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, inútil, y un grave pecado contra aquel que ya lo completó todo por nosotros, dice en Col 2:9-10:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

Por eso, después de todas maravillosas declaraciones acerca de la suficiencia de Cristo, podríamos preguntarnos, ¿cómo entonces se obtiene la verdadera espiritualidad? ¿Cómo un cristiano puede ser realmente espiritual sin todas estas falsas salidas? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos agradando a Dios? ¿Cómo un cristiano que está completo en Cristo debe vivir, qué es lo nos debería distinguir como creyentes genuinos?

 

Pablo ya nos dejó claro:

 

  • Necesitas haber nacido de nuevo.
  • Por lo tanto, no se trata de regular una conducta externa, sino de una nueva identidad, soy una nueva criatura.
  • Se me ha dado un nuevo vestido, un nuevo hombre del cual debo investirme cada día de mi vida.
  • Al mismo tiempo debo despojarme constantemente del viejo vestido, el viejo hombre, porque si no nos ocupamos en desecharlo cada día, puede tomar el control.
  • No podemos seguir vestidos de ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras groseras, deshonestas, de mentira.
  • Porque somos escogidos, apartados, amados de Dios;
  • Y habiendo desechado ese traje putrefacto, necesitamos ponernos el nuevo.
  • Este nuevo vestido es Cristo, quien nos renueva, nos transforma a su imagen, nos abre el entendimiento, nos capacita, nos inviste de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.
  • Nos da la capacidad de soportarnos unos a otros, de perdonarnos unos a otros como Cristo nos perdonó, de vestirnos de amor para tener una perfecta unidad en Cristo.
  • Por lo tanto, somos llamados a ser gobernados por su paz, y procurar así la unidad, teniendo una mente gobernada por la Escritura para así, poder vivir para su gloria.
  • Este es el traje de un hijo de Dios, el cual es un carácter, una conducta. Así es como realmente debe lucir un hijo del Rey de reyes.
  • Es un traje que se necesita para poder vivir la vida que Dios planeó para nosotros, en verdadera libertad y plenitud, y más aún en cada rol que jugamos en nuestras vidas.

 

Por eso, es muy importante tomar en cuenta que como cristianos seguimos viviendo en este mundo caído, en el cual tenemos de Dios el mandato de ser luz a este mundo en tinieblas. Dice la Palabra:

 

Mat 5:13-16 Vosotros sois la sal de la tierra; pero si la sal se desvaneciere, ¿con qué será salada? No sirve más para nada, sino para ser echada fuera y hollada por los hombres. 14 Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. 15 Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa. 16 Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos.

 

En Filipenses y 1 Pedro dice:

Flp 2:14-15 Háganlo todo sin murmuraciones ni discusiones, 15 para que nadie encuentre en ustedes culpa ni falta alguna, y sean hijos de Dios sin mancha en medio de esta gente mala y perversa. Entre ellos brillan ustedes como estrellas en el mundo, (DHH)

 

1 Pe 2:12 Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación. (NVI)

 

¿Te das cuenta? Es en nuestra vida diaria, en los roles que desempeñamos cada día de nuestras vidas donde nuestra nueva identidad debe ser manifiesta, donde este vestido debe brillar, donde la suficiencia de Cristo se hace evidente.

 

El mundo incrédulo vive en tinieblas, no conoce la paz de Dios, por lo mismo no tiene una sola relación interpersonal sana, vive en un eterno conflicto, ¿por qué? Le dio la espalda a Dios y no tiene absolutos de moralidad, ética, o de verdad, por lo mismo, no tiene propósito para vivir, porque perdió su identidad, no sabe quién es ni por qué está en este mundo, y esto lo lleva a sentirse desconectado de sí mismo y de lo que lo rodea.

 

La humanidad alejada de Dios vive una vida inmoral sin patrones ni normas morales absolutas, perdidos en un relativismo moral, creyendo que es un accidente en este mundo, que es una mera molécula más flotando en un vasto universo, sin propósito, donde el fuerte se aprovecha del más débil para sobrevivir, y al final está deprimido, solo, aislado, y en conflicto con él mismo y con todo lo que le rodea.

 

Pero, nosotros, al haber entregado nuestras vidas a Cristo y creer en su Evangelio, nacimos de nuevo, y estos tres problemas son resueltos, recibimos este nuevo hombre, podemos ver con claridad las normas absolutas de Dios y nos gozamos en seguirlas, tenemos identidad, dejamos de vernos como un accidente en un vasto universo, y comenzamos a vernos como hijos de Dios, como parte de la familia de Dios, y de pronto tenemos propósito para vivir, esperanza eterna y demás.

 

Por eso Pablo nos muestra que el primer lugar donde este nuevo vestido debe brillar es con los más cercanos a mí, en mi matrimonio, en mi lugar de trabajo y en cada área de mi vida donde me desenvuelvo, es ahí donde vestidos de Cristo podemos brillar para Él.

 

Mis hermanos, el nuevo vestido, la nueva vida no están desconectadas de la familia o el mundo laboral, no es un apartado diferente, es parte del mismo paquete, el nuevo hombre, el nuevo vestido también brilla en nuestras relaciones interpersonales al mundo inconverso, si no nuestro cristianismo sería mera filosofía, una religión más.

 

Pero, ¿cómo un escogido de Dios, apartado, amado por él, vestido de Cristo con todas estas cosas se desenvuelve en sus roles como padre, esposo, trabajador, o sencillamente ciudadano, brillando para Cristo y trayéndole gloria?

 

Ya establecimos una base firme para ser la esposa, el esposo, el hijo, el padre, el trabajador, el jefe que Dios quiere que seamos, cada área de mi vida, necesita sostenerse en la realidad de que todo existe para la gloria de Dios.

 

Desde el capítulo 1 vimos el poderío de nuestro Señor, en quien todas las cosas fueron creadas por medio de él y para él, cómo él es antes de todas las cosas, y todas las cosas en él subsisten, porque en el habita toda la plenitud de la deidad, él es Dios, y nosotros somos suyos. De manera que esto nos da nuestra más alta prioridad: conocer, amar, servir, adorar a Dios, nuestro creador, sustentador, salvador, por el existimos, subsistimos y somos, es el primer mandamiento y el más importante:

 

Luc 10:27b Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente;

 

De él proviene nuestra identidad, él es quien define nuestro propósito en este mundo, quien nos da la razón por la que estamos aquí y vivimos en estos efímeros 80 o 100 años, y de acuerdo a esto nuestras prioridades, y nuestras metas deben ser establecidas, incluyendo nuestras familias y trabajo.

 

Hermanos, delante de Dios ni siquiera mi familia es lo más importante, lo más importante en mi vida debe ser Dios, mi relación con él, conocer y seguir su voluntad, y todo lo que soy y tengo debe girar alrededor de esto.

 

Porque si lo que soy y tengo, incluyendo mi familia, recursos, talentos está girando en torno a otra cosa que no es Dios, esa cosa es un ídolo, y es temporal, mi vida perderá propósito, y al final lo que Dios me confió será un desperdicio. Mi vida completa debe girar en torno a este versículo:

 

Col 3:17 Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

 

Ahora estamos hablando de la pareja, obviamente no tendremos tiempo de ver todo lo que esto abarca, y aunque los principios son los mismos, cada caso es diferente.

 

Y lo primero que hemos enseñado una y otra vez las cinco prioridades: 1º Dios, 2º Mi cónyuge, 3º Mis hijos, 4º Mi trabajo, 5º Mi servicio en la iglesia. Si no eres casado sigue siendo Dios tu primera prioridad, decía Pablo:

 

1 Co 7:32-35 Quisiera que estén libres de las preocupaciones de esta vida. Un soltero puede invertir su tiempo en hacer la obra del Señor y en pensar cómo agradarlo a él. 33 Pero el casado tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposa; 34 sus intereses están divididos. De la misma manera, una mujer que ya no está casada o que nunca se ha casado, puede dedicarse al Señor y ser santa en cuerpo y en espíritu. Pero una mujer casada tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposo. 35 Les digo esto para su propio beneficio, no para imponerles restricciones. Mi deseo es que hagan todo lo que les ayude a servir mejor al Señor, con la menor cantidad de distracciones posibles. (NTV)

 

De ahí tu trabajo, junto con lo que haces en la iglesia, si eres madre soltera, obviamente Dios, tus hijos y los demás. Pero, ¿qué les da su orden a estas prioridades? El tiempo que dura cada relación. Ya lo establecimos, soy un ser eterno, pero mis relaciones en este mundo no lo son, porque este mundo es temporal.

 

  1. La primera es mi relación con Dios es la única de todas estas que durará por la eternidad, así que por lo mismo es la más importante de todas.

 

  1. La segunda es mi relación con mi cónyuge, porque ésta durará hasta que la muerte los separe, es la más larga en cuanto a esta vida temporal.

 

  1. La tercera es la relación con mis hijos porque en el sentido de control e instrucción terminará cuando ellos dejen a su padre y a su madre y se unan a su mujer.

 

  1. La cuarta mi trabajo, el cual durará hasta que yo envejezca y me retire, o quizá pueda haber un cambio en mi salud, o alguna circunstancia por la cual un día tendré que dejar de trabajar.

 

  1. Mi servicio en la iglesia local, porque pudiera cambiar de residencia y por lo tanto la iglesia local a la que asista también cambiará.

 

Los últimos cuatro obedecen a la primera prioridad: traerle gloria a Dios, Mi cónyuge y yo vivimos para que juntos le traigamos gloria a Dios; A mis hijos, antes que darles carreras o lo que sea necesito enseñarlos que sus vidas existen para traerle gloria a Dios; necesito aprender a darle gloria a Dios con mi trabajo, y obviamente el servicio en la iglesia se supone que es para la gloria de Dios.

 

 

Y checa como de los roles que ejerzo en mi vida diaria, el primer lugar donde este vestido debe verse es en casa, con mi pareja. Henry Hendrics dijo: si tu cristianismo no funciona en casa, entonces no funciona.

 

Lo hemos dicho una y otra vez, ¿quieres un ministerio? Tu primer ministerio, es tu familia, si yo como pastor tuviera una red de iglesias con miles de personas y ministerios, pero un matrimonio hecho pedazos, habría fracasado en mi ministerio.

 

Dios desde Génesis, aún antes de haber establecido instituciones o gobiernos, lo primero que hace es establecer la relación del hombre con él, y justo después la relación del hombre con su esposa, lo cual equivale a la familia.  

 

De manera que la relación entre un hombre y una mujer, los padres y sus hijos es un diseño de Dios, el hombre no tiene ni la autoridad, ni la capacidad de redefinir estas relaciones a su antojo, esto solo trae caos, como lo estamos viendo en nuestros días.

 

Y sobre el propósito más alto dado por Dios al matrimonio antes que el romance, que el criar hijos, patrimonio, cosas que son importantes, el matrimonio como todo en nuestras vidas tiene esta como la más alta prioridad: hacer visible a Cristo en el mundo. De una manera muy especial el matrimonio es una fotografía, una escena, una ilustración, del Evangelio, dice en Efesios 5:

 

Efe 5:22-25 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,

 

La esposa, entonces representa a la iglesia, siendo sujeta a su marido, el cuál es su cabeza. El esposo, representa a Cristo, amando y cuidando a su mujer. Los dos en una relación de amor y respeto, vestidos de Cristo, hacen visible a Cristo en el mundo en el matrimonio. Si estás casado o piensas hacerlo, esta es tu principal prioridad. Dios creó al matrimonio y lo creó para su gloria.

 

Ya hablamos de la sujeción de las casadas, las cuales usan su nuevo vestido para ponerse bajo sujeción y respetando a sus maridos. Vimos cómo la sujeción no es una cuestión de inferioridad como el feminismo lo acusa, es una cuestión de diseño divino, la autoridad y la sujeción vienen desde un Dios en tres personas, los cuales son iguales en esencia, pero que manifiestan una hermosa relación de autoridad y sujeción, Cristo igual a Dios, vivió sujeto a su Padre:

 

Jua 5:19-20a Respondió entonces Jesús, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente. 2a Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que él hace;

 

De la misma manera hay una línea de autoridad que comienza en Dios el Padre, que baja por Dios el hijo, al esposo y a la esposa:

 

1 Co 11:3 Pero hay algo que quiero que sepan: la cabeza de todo hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre, y la cabeza de Cristo es Dios. (NTV)

 

Pero, a mayor autoridad, mayor responsabilidad, y tú hombre puedes cederle a tu mujer toda la autoridad que quieras, pero no le vas a ceder responsabilidad.

 

Por eso no es una cuestión de capacidad, es una cuestión de diseño en el cual es Dios el que quiere glorificarse y darse a conocer a través de un hombre que como Cristo lava y desarruga a su esposa hasta presentársela como una esposa sin macha, ni arruga, ni cosa semejante, y una mujer que como la iglesia se sujeta a su marido, en confianza, en respeto, en honra.

 

Entonces, ¿qué te pide Dios mujer? No pretendas usurpar el lugar de cabeza de tu marido, decide ponerte bajo la autoridad divina, sujetándote a él, y decide respetarlo, dándole la honra que le darías a Cristo. Porque la mujer virtuosa es corona de su marido, y una honra para Cristo.

 

Y este es un trabajo de dos, todos estamos en el mismo barco, y hoy nos toca a nosotros hombres, ¿cómo los hombres traemos gloria a nuestro Señor en nuestro rol de casados. Y seguimos con esta miniserie la cual titulé: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA – PARTE VI – USANDO EL NUEVO VESTIDO EN CADA ROL DE MI VIDA. Y veremos el versículo 19, que dice:

 

Col 3:19a Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas.

Y mi primer punto es:

 

  1. El marido es un agricultor, un administrador de lo que no es suyo.

Col 3:19a Maridos,

Y comienza con maridos; si consultas la palabra marido solo encontrarás que dice: hombre casado con respecto a su mujer. Pero en inglés se traduce husband, y me llamó la atención que su significado es mucho más profundo.

 

Husband viene de una palabra antigua que significa: “hombre cabeza de familia, padre de familia, cabeza de familia,” probablemente del antiguo nórdico husbondi “dueño de la casa,” de

Hus “casa” + bondi

“cabeza de familia. Y dirás hombre, qué bien, me suena bien, a ver, todo mundo en mi casa cuádrense.

 

Pero, ¿qué crees? No solo queda ahí, ¿sabes de dónde viene esta palabra? Un husband en la antigüedad se refería a un granjero, un agricultor, que cultiva, prepara, que labra la tierra, a un mayordomo, a un administrador prudente, responsable que cuida lo que no es suyo. Por ejemplo, en Inglaterra a un manager se le dice también un husband.

 

Y hay un texto, el cual nos habla de nuestro Dios como nuestro labrador, dice:  

 

Jua 15:1-2 Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.

 

En algunas versiones inglesas, la palabra labrador se traduce como husbandman, Dios como el padre de la creación es el encargado de labrarla, y de administrarla, al igual que la iglesia, nosotros. De manera que, con toda esta información podríamos decir que el marido, antes que cualquier otra cosa, es el encargado de cultivar, de labrar la tierra y sembrar la semilla de amor entre él y su esposa, con sus hijos y con toda su familia.

 

Con ternura, con amor, con cuidados alimenta a su familia, comenzando por su esposa, la nutre para verla desarrollada, fuerte y sana, de manera mi hermano, que el estado espiritual, moral y económico de tu familia va conectado directamente con tus habilidades de administrar y de labrar la tierra de tu hogar.

 

Si tu hogar es una zona de guerra, o si es un lugar donde todo mundo es un extraño, o por el contrario, si es un templo donde tú hombre, como el sacerdote de tu hogar, promueves que se pueda ver y oler que es un lugar donde Dios se presenta, donde es adorado y seguido, un lugar donde tu relación con tu esposa y tus hijos refleja la presencia de Dios entre ustedes y alumbra al mundo que les rodea, eso, según la Palabra, recae primeramente en tu responsabilidad hombre.

 

De manera hombre que tu trabajo como agricultor y mayordomo en casa determinará el producto de tu hogar.

 

Hombre, no eres un rey al que se le deba rendir pleitesía, eres la cabeza, el líder, y una familia sin cabeza, es una familia a la deriva, una familia sin un buen agricultor, es una familia llena de hierba mala, descuidada, llena de alimañas peligrosas, que vienen a destruir lo poco que hay.

 

Insectos venenosos que pueden lastimar a la familia, un lugar donde no hay un fruto para comer, o buena hierba siquiera para sazonar la comida. Una familia sin un administrador piadoso, es una familia en miseria, que solo está desperdiciando recursos, siempre con el sentido de: “no me alcanza”.

 

Y esto mis hermanos, requiere de toda la gracia de Dios, de compromiso. Por eso el matrimonio es un compromiso de amor incondicional, es un pacto de servicio, de ver por lo del otro, no por lo propio, es un pacto de lealtad, de confianza, de estar dispuesto a dar la vida por el otro, recuerda, el matrimonio es la imagen del Evangelio.

 

Ya lo veremos, pero, esposo, Cristo es tu ejemplo, Él vino y corrió todos los riesgos, pagó el precio de conquistarnos, de salvarnos, de entregarse por nosotros, él se comprometió hasta la cruz, y puesto el gozo delante de él de glorificar a su Padre, de que nosotros limpios de pecado, embellecidos por su poder y su Espíritu, transformados a su imagen, él menospreció la vergüenza, el dolor, el infame castigo que recibió en la cruz, viendo la tremenda victoria, y el resultado eterno para glorificar a su padre y comprarnos para él.

 

Y hombre, cuando tomas tu lugar como cabeza de tu hogar, como un mayordomo prudente y piadoso de tu hogar, no estás solo, Cristo está contigo, te estás haciendo su compañero, su fiel amigo, quien le bien representa en este mundo.

 

Porque casarnos hermanos, es esto, es un proceso que se tiene que vivir para toda la vida, por eso es que este compromiso tiene que estar asegurado por este maravilloso pacto de amor delante de Dios para toda la vida, porque no es fácil, por eso hay que firmar un papel, por eso hay que declarar votos delante de Dios, delante de testigos, de familia, de la iglesia.

 

Y toma valor, pero, sobre todo, amor al Señor, amor a la verdad, amor a sabernos siervos de Cristo, al cual como hombres servimos, al imitarlo en un gobierno justo, amoroso, al cuidar y nutrir a nuestra familia aprendiendo de nuestro maestro.

 

Y toma un amor incondicional por nuestra esposa, no en juzgarla, o pretender desecharla cuando ella se sale del carril, sino estar seguro de que la estoy lavando, la estoy cuidando, desarrugando, y le estoy dando lo necesario para sentirse cuidada, amada, que la estoy llevando a los pies de Cristo. Recuerda el principio, el hombre tiene a la mujer que se forja.

 

Y checa cómo la unión libre es todo lo contrario, basada en desconfianza, en deslealtad, basada en tomar ventaja, si me conviene, o hasta que me convenga te utilizo, y ok, te doy chance de utilizarme, pero hasta que me convenga, cuando esto ya no me guste, sencillamente me voy, cuando tú ya no sirvas a mis necesidades, a mis conveniencias, no hay compromiso, cada quién por su lado, por supuesto, cuando eso sucede, busco la manera de llevarme la mayor y la mejor tajada de lo que pudimos haber hecho, yo soy yo, y veo por mí, allá tú, ponte trucha porque si no te dejo en la calle con lo que traes puesto.

 

Por eso mis hermanos, comencemos a ver lo maravilloso, lo necesario del matrimonio, este compromiso, este pacto de amor incondicional, y cómo este es el perfecto escenario para mostrar que hay un Dios, que vive, que nos salvó y que nos guía a amar, y a servirnos mutuamente buscando lo del otro, no lo nuestro propio.

 

Hombre, Dios no te ha puesto para señorearte sobre tu familia, para que ellos sirvan a los deseos egoístas de tu corazón. Recuerda, el mayordomo o el administrador no es dueño, está a cargo de los bienes de su Señor, y tú hombre, has sido puesto por Dios como mayordomo, administrador y labrador de la tierra que Dios te ha confiado, es suya, no tuya, eres responsable de lo que no es tuyo, y se te pedirán cuentas.

 

Tu esposa, tus hijos, la manutención, la educación espiritual, académica, moral, Dios te ha puesto como el responsable, claro, tienes a tu esposa como una ayuda idónea para esto, y más allá, tienes al Espíritu Santo en ti, listo para asistirte, para fortalecerte, pero, necesitas cambiar la manera en la que ves a tu familia, y comenzar a verla como Dios lo diseñó.

 

Piensa por un momento, ¿qué es lo que pensabas antes de casarte? ¿Para qué pensabas que era el matrimonio? Tener hijos, hacer un patrimonio, no estar solo, etc., necesitas renovar tu entendimiento y cambiar las falsas convicciones de este mundo, claro, si quieres ser pleno, si quieres disfrutar de lo que Dios planeó para ti, en cuanto a la familia.

 

Mis hermanos, créanme, el mundo no tiene idea de lo que la familia es, le dio la espalda a su creador, al único que podía darle identidad y dirección, el mundo no quiere tener que ver con nada de lo que concierne a Dios y por eso también está desechando a la familia.

 

Pero, el mundo está enfermo, está en sufrimiento, se está consumiendo a sí mismo. ¿Quieres seguir tras su falsa sabiduría? ¿Tras tus ídolos? Bien, seguirás sufriendo y jamás podrás experimentar el gozo y la plenitud que Dios creó para tu matrimonio. Y dice Pablo:

 

  1. El hombre está llamado a amar a su esposa continua, sacrificial, incondicionalmente, dispuesto a invertir en su desarrollo espiritual y emocional.

Col 3:19b amad a vuestras mujeres,

Amar viene del verbo agape, el amor de Dios, el cual va más allá de pasión, de emoción, de un sentimiento, es una decisión, es obediencia a la verdad, a lo que Dios es, porque mis hermanos, él es quien define lo que está bien y lo que está mal. Un supuesto amor basado en una pasión desordenada, o en una emoción que viola la verdad de Dios, no es amor. A nosotros como su creación nos toca creer y caminar en su verdad.

 

Y esposo, reiteramos, tú eres el líder de tu casa, y un buen líder está llamado a dirigir justo como Dios lo hace, lleno de amor, de ternura, de compasión, de sacrificio y servicio. Te toca pararte firme por tu familia, pararte firme en la verdad a pesar de cualquier costo, incluso cuando toda tu familia pueda estar en tu contra, si tus hijos se sientan aburridos, o tu esposa crea que eres injusto.

 

Te toca pararte firme en la verdad delante de un mundo en tinieblas, no dar tu brazo a torcer delante de las demandas de un mundo impío y salvaguardar a tu familia, eres tú el que se parará en frente de ella a protegerla. Y de la misma manera eres tú el que necesita caminar con tu Señor para que tu familia te siga, sabiendo que eres un hombre piadoso, que ama la verdad.

 

La biblia tiene muchos ejemplos al respecto de un liderazgo amoroso del hombre, y una sujeción confiada de la mujer, y un hombre que lidera como Cristo, le hace fácil a una mujer seguirlo, responder a su liderazgo, por ejemplo, en el libro el Cantar de los Cantares, vemos a Salomón guiando a su esposa amorosamente y a ella respondiendo a su liderazgo en obediencia, honra y respeto:

 

Cnt 1:15-16 He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí eres bella; tus ojos son como palomas. 16 He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y dulce; Nuestro lecho es de flores.

Mira cómo responde ella:

 

Cnt 2:1-4 Yo soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles. 2 Como el lirio entre los espinos, Así es mi amiga entre las doncellas. 3 Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los jóvenes; Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fue dulce a mi paladar. 4 Me llevó a la casa del banquete, Y su bandera sobre mí fue amor.

 

Qué hermoso cuadro de una pareja que se ama y se disfruta, y en especial esta palabra, “su bandera”, esto implica algo público, es decir, el amor de Salomón por su esposa era algo que todos podían ver, Salomón hacía evidente, público el amor, su compromiso y su liderazgo por su casa, lo exponía públicamente. Y entonces, ella responde a ese amor así:

 

Cnt 2:5 Sustentadme con pasas, confortadme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.

 

¿Te das cuenta? Este es un sano balance de uno que toma la iniciativa tomando el liderazgo de su hogar, publicando su amor por su esposa, y una mujer que se siente segura, en el amor de su esposo, en su liderazgo, y por lo tanto responde con su amor y respeto, ¿por qué?

 

Porque hay una bandera de amor sobre ella de parte de su esposo, anunciando que es amada, dirigida y cuidada, no solo en palabras, sino en hechos, un esposo que publica, que anuncia su decisión de amarla, cuidarla, de sacrificarse por ella.

 

Hombre, Dios te llama a ser un marido, un líder, y al mismo tiempo un amoroso servidor, que lleva a su esposa a responderle en confianza, en amor, en sujeción. Mi hermano, no existe nadie más fiel y leal en este mundo, que una esposa que se siente amada y cuidada, una mujer dispuesta a poner su propia vida por su esposo, cuando su esposo la lava y la cuida como Cristo a su iglesia.

 

Pero piensa, ¿cómo se concibe el matrimonio en nuestros días? Ya se casó, ya se fregó, nomás se casan y todo comienza a andar mal. Claro, si no tienes idea de por qué estás en este mundo, porque todo lo que te importa eres tú mismo, es satisfacerte a ti, seas hombre o mujer, y entre más saque para mí mejor, comenzando por éste o ésta, a ver, órale, que hazme feliz, y te doy un año, si no next.

 

Cuando el matrimonio no se trata de a ver que saco, el matrimonio mis hermanos, es todo lo contrario, yo entro en pacto con mi cónyuge no para ver que saco de él o ella, sino para sacrificarme por él o ella. El matrimonio no se trata de egoísmo, sino de amor ágape, entrega y sacrificio, no se trata de “a ver que saco”, sino “qué voy a dar”, cómo puedo dar más y bendecir al otro para que juntos traigamos gloria a nuestro Señor.

 

Por eso el matrimonio sin Cristo no es difícil, es imposible, porque dos personas centradas en sí mismas quieren sacar lo suyo, sacar ventaja el uno del otro, siempre robándose, defraudándose, ¿qué va a salir de eso? Una carnicería.

 

Un marido extremadamente ocupado, enamorado de su trabajo que tiende a ser insensible, nada romántico y que no se comunica con su esposa, que le comunica desprecio y desamor, casado con una esposa solitaria, vulnerable, mujer romántica que tiene una fuerte duda acerca de su valor como ser humano, se convierten en dos extraños, o peor, en dos completos enemigos. Es increíble cómo dos personas que se juraron amor, terminan dañándose y aborreciéndose en grados inimaginables.

 

Hoy en día mis hermanos, los hombres han abandonado su lugar de líderes en sus hogares, y eso es lo que Satanás busca, mi hermano, si eres papá, o esposo, recuerda que estás en guerra, y tu familia está en territorio enemigo, y hay dos estrategias que Satanás utiliza en contra de tu familia: 1º Nulificar tu relación de amor, de comunicación, de servicio con tu esposa, convertirlos en dos perfectos extraños.

 

2º Esta es todavía más común, convertirte en un perfecto extraño con respecto a tus hijos, que no conozcas nada de ellos, que mejor un extraño sepa como manipular a tu hijo y llevarlo a decisiones que lo lleven a su destrucción. Que tus hijos mejor confíen en extraños que en ti, que le den su corazón a cualquier perpetrador de males que lo van a llevar a la ruina, que confíen en cualquier otro, antes que en ti, y que tú ni te des cuenta hasta que sea demasiado tarde.

 

Date cuenta mi hermano, despierta, tú y yo somos el blanco de Satanás, y él va a poner todo tipo de distracciones para que ignores a tu esposa, para que ignores a tus hijos, y los dejes desprotegidos, cuando tú eres el principal protector de tu casa, es a ti a quien Dios puso.

 

Por ejemplo, si hubiera una ola de bandidos atacando hogares, ¿quién se supone que debería levantarse a defender tu hogar? ¿Tu esposa, tus hijos? ¿Quiénes son a los primeros que se salva en una situación difícil? Niños, mujeres y ancianos, los más desprotegidos. Es a ti a quien Dios ha puesto, no te dejes distraer por Satanás. Por eso tienes que estar esperando preparado, porque Satanás te tentará, te atacará.

 

Piensa en esto, si quieres neutralizar el poder de un ejército, del primero que querrás deshacerte es del comandante, al que está al frente, porque entonces el ejército se confunde, se queda sin dirección. ¿Quieres desequilibrar la política y la economía de un país? Mata al presidente. ¿Quieres arruinar una iglesia? Tira a matar al pastor.

 

¿Quieres devastar una familia? Deshazte del esposo, la cabeza del hogar, porque si el esposo es neutralizado, si Satanás logra que te vuelvas pasivo, entonces toda la familia puede ser neutralizada, una familia incapacitada para glorificar a Dios, siempre arrastrando problemas, siempre tropezando y sufriendo, sin ningún fruto.

 

Por lo mismo, si te decides en ser el líder de tu hogar, espera el ataque de tu enemigo, y obviamente, si eres pasivo, en tu decisión de amar a tu esposa y a tus hijos, serás su cliente, y créeme, para eso no tendrás un ataque, porque estarás justo donde Satanás quiere tenerte, una familia sin un liderazgo firme y fuerte en casa, de esa manera, solo verás el caos cuando tu familia se derrumbe ante tus ojos.

 

Hay un proverbio chino que dice: es más difícil guiar un hogar que dirigir una nación, y mis hermanos, no solo es más difícil dirigir una familia que una nación, es más importante, porque de una familia piadosa es de donde surgirán líderes piadosos.

 

Por eso deja de estarte quejando contra el gobierno, de estarlo culpando de todo, mejor con la ayuda de Dios haz tu parte con tu esposa, para que juntos hagan su parte con sus hijos, y estés seguro de que estás regalando a la sociedad a mujeres y hombres piadosos, comprometidos con traerle gloria a Dios, fuertes líderes piadosos, y créeme, le estarás haciendo un bien a la sociedad.

 

Piensa lo que la sociedad tuvo que batallar contigo antes de conocer al Señor, cuánto le costó al gobierno, y conmigo, no se diga, por gracia de Dios fui alcanzado por él, ¿pero antes? Yo mejor miro hacia delante y olvido lo que queda atrás y me enfoco en mi familia.

 

Por eso, piensa en la destrucción que hay en tu familia por la falta de tu liderazgo. Satanás regodeándose al comerse y disfrutar cada pedazo de tu esposa e hijos, de tu patrimonio. ¿Por qué? Porque el que debería estar cuidando, amando, dirigiendo, protegiendo, no está ahí, está ocupado en quien sabe qué tantas cosas acumulando, ¿para qué? Quién sabe, gastando toda su energía, sus capacidades sin sentido y sin dirección.

 

Mis hermanos, yo sé que a la hora de la hora estarías dispuesto a dar tu vida por tu familia, si hubiera una decisión de ellos o tú, serías capaz de decir que mi hijo, que mi hija, que mi esposa viva, a mí mátenme, se necesita valor para eso, pero, se requiere aún más valor, y cuidado, y sacrificio, y trabajo, el entregar tu vida, no tu muerte, tu vida diaria a la comisión que Dios te ha dado de liderar, de proteger, de amar a tu esposa y a tus hijos.

 

Antes que poner tu cuello en la guillotina por ellos, ayuda a tu esposa en tu hogar, ayúdala a limpiar, a cuidar a tus hijos, dedícate a tu hogar, dale a tu esposa tiempo de calidad mostrándole tu amor, si está roto el baño, y quieres ir a conquistar el mundo por tu familia, mejor arregla el baño primero.

 

Mi hermano, no obligues a tu esposa a tener que tomar el lugar que a ti te corresponde, no hagas que ella se llene de amargura y odio en contra de ti, en contra de otros hombres, y más allá de Dios por la falta de un liderazgo piadoso de parte de su hombre.

 

No hagas que ella viva deprimida, deseando ni siquiera vivir porque no tiene razón de hacer lo que hace, sintiéndose devaluada y abandonada.

 

Mi hermano el trabajo en casa es extenuante, no creas que solo tú te cansas, los hijos, en especial cuando son pequeños necesitan sumo cuidado y trabajo, y si le sumas eso a un esposo indiferente que llega, tira sus calcetines, se baña y se va a sus hobbies, o prende la tele y que nadie lo moleste, eso hará de tu mujer una mujer deprimida y amargada.

 

No hagas que ella también quiera huir de su hogar y que sueñe y fantasee con lo que sería una esposa satisfecha, feliz, bien cuidada, y que en un extremo comience a pensar, quizá habrá alguien por ahí que sí me valore, que sí me cuide, que si me ame. No hagas que ella piense en divorcio, o quizá suicidio.

 

Y mis hermanos, no lo olvidemos, seguimos compitiendo por nuestras esposas, y no solo por ellas, por nuestros hijos, porque el mundo está presionando, jalando a robar su corazón con su materialismo y su impiedad, ¿qué estás haciendo tú para proteger a tu familia? Hay una guerra en tu contra, hay un mundo en competencia queriendo robar el corazón de tu esposa y el de tus hijos.

 

Por eso tu esposa necesita verse respetada, amada, cuidada, ver tu sacrificio por ella, en privado y en público, porque Satanás está listo para desenfocarla, y para robarte lo que Dios quiere regalarte en una esposa maravillosa con cualquiera de esas salidas falsas, y tú varón, tienes en tus manos el poder tener una esposa inigualable. Y dirás, ¿tanto así? Leámoslo en Efesios:

 

Efe 5:25-30 Esposos, amen a sus esposas, así como Cristo amó a la iglesia y se entregó por ella 26 para hacerla santa. Él la purificó, lavándola con agua mediante la palabra, 27 para presentársela a sí mismo como una iglesia radiante, sin mancha ni arruga ni ninguna otra imperfección, sino santa e intachable. 28 Así mismo el esposo debe amar a su esposa como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, 29 pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; al contrario, lo alimenta y lo cuida, así como Cristo hace con la iglesia, 30 porque somos miembros de su cuerpo.

 

Hombre, el Señor te ha dado la capacidad de forjarte a la mujer que quisieras tener, no estás solo, necesitas comenzar a proveer para ella espiritualmente, es tu responsabilidad, olvídate de ese rollo de que la iglesia es para las viejas, no, Dios no es vieja, Cristo no es vieja, él vino y se hizo hombre, no mujer, y como un hombre de verdad, nos dejó un ejemplo.

 

A ti te corresponde ser el sacerdote de tu hogar, lavar a tu esposa, cubrirla con tus oraciones, no con tu juicio, no con tus quejas e inconformidades, no te corresponde acusarla, tu primera acción siempre debe ser considerarte, orar delante de Dios y preguntarte si estás haciendo tu parte.

 

Después orar por ella, orar por paciencia, por amor agape, amor sobrenatural y tomar la actitud de Cristo, quien no nos desecha, no se queja de nosotros, no nos ignora a pesar de ser horribles pecadores, nos entiende, nos recibe, intercede por nosotros, no nos acusa delante del Padre, sino que una y otra vez nos levanta intercediendo por nosotros. Intercede por tu esposa.

 

No solo eso, te corresponde cuidarla tiernamente, ella tiene necesidades emocionales, Dios la hizo emocional para que la escuches, la comprendas, le hagas sentir tu amor, que se lo muestres públicamente, con detalles, pero, sobre todo con amor y sacrificio por ella, procurarla, así como te procuras a ti mismo, ella es parte de tu cuerpo, no te defraudes a ti mismo.

 

Mis hermanos, muchos de nosotros probablemente tuvimos un liderazgo  nada piadoso y muy pobre de parte de nuestros padres, hacia nosotros; o especialmente de nuestro padre a nuestra madre, y no sabemos cómo, y ¿sabes? El mejor regalo que puedes dar a tus hijos es que ellos vean cómo amas a tu esposa, no como la maltratas, o como la menosprecias.

 

Pero para esto requerimos ser amorosamente diligentes, hermanos, no podemos ser flojos, no podemos ser negligentes. O quizá algunos han tratado y sus esposas sencillamente no los dejan, les critican y le hacen a un lado, ya hablamos de eso, mujer, Dios no va a bendecir tu liderazgo, y estás robando la oportunidad de ver a Dios dirigir y actuar en tu familia a través de tu esposo, te estás robando a ti misma.

 

Pero, hermanos, si hemos conocido a Cristo, hemos conocido al más hombre de todos, al que verdaderamente nos puede mostrar lo que es amar a nuestra esposa y a nuestros hijos.

 

Y no lo olvidemos, hay varias palabras que se traducen como amor en el griego, uno es el amor eros, de donde viene erótico, Pablo no está hablando de ese amor, el cual también es necesario, pero no determinante, igual el amor filos, o fileo, de donde viene el amor entre compañeros, amigos, lo cual también es necesario en un matrimonio, pero, igual, no es determinante.

 

Está hablando del amor agape, el amor de Dios, este amor sacrificial, incondicional, que no busca razones para amar, para perdonar, sencillamente decide entregarse por completo, sin importar si la otra persona lo merece o no. ¿Y sabes qué? Este tipo de amor es una maravillosa semilla, que trae fruto.

 

Y el verbo en el que está conjugado es un presente continuo, es decir hazlo, síguelo haciendo sin parar, no solo cuando declaraste tus votos, sino hasta que la muerte los separe, ese es el mandato para aquellos que hemos resucitado y nos hemos vestido de Cristo, eso verdaderamente mostrará que eres un hijo de Dios.

 

Mis hermanos, declarar votos delante de Dios y del mundo, toma valor, pero, es la parte más fácil del matrimonio, porque necesitas este amor para seguir casado, pero, ¿qué crees? Dios no solo quiere que permanezcas casado, Dios quiere que permanezcas feliz y plenamente casado, y eso solo es posible cuando pones a Cristo en medio y cuando practicas este amor agape.

 

Y mis hermanos, este tipo de matrimonio no es automático, toma compromiso, toma sacrificio, toma deshacernos del viejo hombre y vestirnos de Cristo, y el primer lugar es en nuestro matrimonio. No puedes pensar que te casaste y todo va a salir por inercia, así no funciona, pero, todo lo que vale la pena cuesta.

 

Y mis hermanos, este es un compromiso, ese es el compromiso del matrimonio, amarse con el amor agape hasta que la muerte los separe, por supuesto que no estamos solos, está Cristo con nosotros, y si neciamente no lo sacamos de la ecuación, es posible. Necesitamos mis hermanos, nos urge deshacernos de toda esa porquería que el mundo nos ha metido en la cabeza, si verdaderamente queremos ser plenos, y más allá, si verdaderamente nos importa el llegar un día delante de nuestro Señor y ser aprobados.

 

El amor de este mundo siempre está buscando lo bonito, lo agradable, lo heroico, el capaz, el que va más allá de lo normal, y lo ama, y lo idolatra, pero, una vez que eso termina, con la misma pasión que le adoró, ahora le desecha y hasta le aborrece. Ese amor no es el que necesitamos en nuestro hogar.

 

¿Cómo dicen los votos? Prometo amarte, respetarte y serte fiel en la salud, en la riqueza, y en la felicidad, y si no me haces feliz, o te me enfermas y ya no me sirves, o no me das el nivel de vida que merezco, o no estás a la altura de mis capacidades, ahí te ves. ¿No verdad? ¿Cómo decimos? Prometo amarte, respetarte y serte fiel, todos los días de mi vida en la abundancia y en la escases, en la felicidad y en la tristeza, en la enfermedad y en la salud.

 

Y ¿dime cómo va a poder ser esto posible con un amor tan condicional como el amor que este mundo vende? Por eso muchos dicen: ya sabemos que somos unos egoístas y que los dos nomás procuramos para nuestro santo, así que vivamos juntos hasta que el daño y las heridas que nos hagamos nos lo permitan y hasta que podamos sacar la mejor ventaja uno del otro, y para eso, ¿para qué queremos un papel? Así facilitamos todo.

 

Algunos dicen: veo que puedo sacar más de ti si me caso contigo, pues casémonos, pero tengamos arreglado de antemano cómo nos vamos a divorciar, por si las flyes. O vamos a jugar al matrimonio sin casarnos y si jala, si veo que eres digno, o digna, pues le firmamos, ¿sabes cuándo vas a encontrar un verdadero compromiso? Jamás, ¿sabes cuándo vas a encontrar mujer a un hombre dispuesto a comprometerse contigo de esa manera? Jamás, ya le diste lo que quería, además hay un montón de mujeres dispuestas a darles eso sin compromiso, ¿cómo vas a competir contra eso?

 

Sencillamente sin Cristo, no es posible, no hay salida, y los únicos que sufren son los niños que planeados o no, llegan a darse, si no es que los abortan porque solo son un estorbo para mis planes egoístas y para mí. ¿Te das cuenta? Todo es egoísmo.

 

Pero, el amor agape es un compromiso, de servicio, de sacrificio, y eso no lo vas a encontrar en nadie que no haya nacido de nuevo, por eso solteros: digan no al yugo desigual, por más que te bajen el cielo y las estrellas, vas a terminar frustrado, o frustrada, porque el que no ama a Cristo, se ama a sí mismo punto.

 

Porque mis hermanos lo único que puede sostener un matrimonio es este vínculo, no siempre somos hermosos, no siempre somos amables, no siempre estamos sanos, no siempre tenemos óptimas finanzas, vivimos en un mundo caído y los problemas llegan, no puedes pretender sostener un matrimonio en esas cosas, esos vínculos son muy débiles. ¿Qué dijo Cristo hablando del discípulo? Lo cual bien se puede aplicar a todas las áreas de tu vida, incluyendo el matrimonio:

 

Mat 7:24-27 Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca. 26 Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; 27 y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.

 

Por eso la importancia de que camines con Cristo, que entiendas tu identidad y tu propósito individual para vivir, y que a la misma vez encuentres a alguien que por igual lo entienda, por eso la importancia de que estés orando por quien será tu compañero, tu compañera hasta que la muerte los separe, por eso la importancia de que entiendas el pacto matrimonial, que conozcas a su diseñador, para que camines de acuerdo a sus propósitos y pongas sus prioridades en tu vida. El mundo no tiene idea hermanos y además aborrece al único que podría sacarlo de su ignorancia.

 

Pregúntate marido, ¿cuánto tiempo pasas con tu esposa en realidad alimentando ese amor? ¿Qué estás haciendo para crecer en intimidad con tu esposa, no solo física, pero emocional, y más allá espiritual? ¿Cuánto estás disfrutando de la compañía de tu esposa o es lo último que quieres?

 

Hermanos necesitamos amar a nuestras esposas con un amor incondicional, sacrificial y con un amor que las forme, las lleve a los pies de Cristo, no que las juzgue, o las ignore. Un amante que se sabe un labrador, que cultiva a su esposa para que ella florezca.

 

Mi hermano, ningún jardinero maltrata a su jardín, o le gritonea para que dé fruto o flores, pacientemente lo cuida, lo riega, lo poda, lo fertiliza, se encarga de deshacerse de la mala hierba, si es necesario lo pone en invernadero para protegerlo del mal tiempo, pero, qué hermoso es un jardín bien cuidado, realmente se disfruta. Eso es tu esposa, el estado del jardín que es tu hogar depende en gran parte de ti jardinero.

 

No seas el que la maltrata, no seas el que la lleva a contaminarse, a ensuciarse, no, a ti te toca cuidarla y cuidar lo que entra a tu hogar, a ti te toca llevarla a los pies de Cristo, ella es tu primer ministerio, tu congregación, y no es que vas a poner un púlpito para predicarle, pero, vas a orar con ella, la vas a impulsar a que juntos glorifiquen a Dios, le adoren, le conozcan.

 

Solo así podrás ver que realmente tu esposa es un tesoro, es un regalo de Dios más valioso que cualquier cosa de este mundo, la Palabra dice:

 

Pro 18:22 El hombre que halla esposa encuentra un tesoro, y recibe el favor del SEÑOR.

 

Si solo ves a tu esposa como una cocinera, como la que cuida tu casa y tus hijos, como una compañera sexual, estás quedando demasiado corto de lo que Dios pensó al dártela como tu esposa, ella es un tesoro, es el favor de Dios para tu vida, para cada día de tu vida hasta que la muerte los separe, no vas a encontrar mayor gozo y plenitud en ninguna otra cosa que este mundo pueda ofrecerte, te lo aseguro. Pero, tú eres el que la forja, no lo olvides.

 

Si dices: Chuy, es que no conoces a mi esposa, esa no es mi experiencia, bueno, piensa, ¿estás amando a tu esposa, así como el Señor te manda? O en el peor de los casos, ¿qué parámetros utilizaste para escoger a tu esposa? ¿Tomaste en cuenta a Dios? Si no fue así, mi hermano, entonces es hora de ponerte de rodillas por tu familia, porque tenemos un Dios bueno, que se complace en hacer nuevo lo que ya no sirve.  Y dice Pablo, y con eso cerramos:

 

  • El esposo necesita cuidarse de la amargura, la queja, la acusación y el juicio contra su esposa, y proponerse orar por ella y honrarla para que sus oraciones no sean estorbadas.

Col 3:19c y no seáis ásperos con ellas.

¿Sabes lo que significa la palabra áspero? Es la palabra pikraíno, y significa amargo, áspero, rudo, seco, agrio, duro, ácido, arisco, esquivo, tosco, violento, furioso, enojado, severo, estricto. ¿Le sigo? Cuántos de estos sinónimos salen de nuestro corazón y nuestra boca para nuestras esposas, ¿sabes cuántas veces me he arrepentido de maltratar a mi mujer?

 

Por eso, no digas palabras a tu mujer de las que después te arrepientas porque lo dicho, dicho está y ya no lo puedes regresar, el daño queda causado, y a veces las heridas tardan en sanar. Dios no te ha llamado a maltratarla.

 

Y no se trata de que se lo merezca o no, hermanos, estamos llamados a amarlas, y si ya estás amargado con ella, primeramente, pregúntate qué no estás haciendo, después, no la juzgues, lo primero que debes hacer, y que deberías estar haciendo es estar orando por ella. Sí mi hermano, ayuno y oración por tu mujer, necesitas cubrirla con bendiciones, no con tus maltratos y palabras hirientes, eso no va a cambiar su corazón.

 

Necesitas estar a los pies de tu Señor para que te transforme a su imagen y puedas hacer la tarea que te corresponde, y entonces llevar a tu esposa en oración al trono de la gracia, y no como su acusador, sino identificándote con su pecado, así como Cristo lo hizo con nosotros, pide a Dios perdón por ella, y pídele que te capacite para poder tratarla como él trata a su iglesia. Porque si no, mira lo que dice Pedro:

 

1 Pe 3:7 De igual manera, ustedes esposos, sean comprensivos en su vida conyugal, tratando cada uno a su esposa con respeto, ya que como mujer es más delicada, y ambos son herederos del grato don de la vida. Así nada estorbará las oraciones de ustedes.

 

Primero, Dios la hizo delicada, ya lo vimos, no es que sea débil, lo será físicamente, pero no en todas las demás áreas, Dios la hizo frágil y delicada para ser cuidada por ti, no abusada. Segundo, ella es igual que tú hija de Dios, y si la maltratas te estás metiendo con una hija de Dios, y Dios te lo demandará. Tercero, tus oraciones a Dios, no van a pasar del techo, y entonces estarás poniendo en jaque tu familia. No quieres eso mi hermano, no quieres cortar las bendiciones de Dios para tu vida.

 

Deshazte de la amargura de la aspereza en contra de tu esposa, eso no te hace más hombre, recuerda lo que dice la Palabra con respecto a la amargura:

 

Heb 12:15 Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados;

 

Mira mi hermano los primeros cinco minutos del día pueden setear lo que será el resto del día, cuida tus palabras, cuida tus actitudes, ¿por qué no comienzas diciéndole a tu esposa lo mucho que la amas, lo agradecido que estás de estar con ella y de despertar a su lado? ¿Por qué no le dices: hermosa, ven, pongámonos de rodillas, vamos a orar y a poner delante de Dios este día?

 

Mi hermano, que no seas tú el culpable de contaminar tu matrimonio, y si quizá ya está deteriorado tienes que comenzar en oración, tienes que venir en arrepentimiento y con fe al Señor porque él no te va a abandonar, y tienes que poner manos a la obra.

 

Ahora, repito lo que dije la semana pasada, mis hermanos, el diseño de Dios es para parejas unidas en matrimonio, comienza por ahí, deja de desobedecer al Señor, no podrás poner por obra ninguna de estas cosas si no te propones dar el primer paso: comprometerte delante de Dios, de la iglesia y del mundo, entrando en pacto con tu esposa, en pacto de amor incondicional.

 

Si eres madre soltera, no cometas el mismo error, comienza a orar por un esposo piadoso, si eres joven soltera, decide caminar con Dios, conviértete en la mujer que Dios quiere que seas, y él mismo se encargará de darte un esposo con el cual juntos le traigan gloria.

 

Y tú mujer casada recuerda, tú eres su ayuda idónea, él es el responsable, pero, Dios te ha puesto a ti para que juntos pongan a trabajar los recursos que Dios les ha dado, para traerle gloria, no se trata ni de tus planes egoístas, ni de los de él, se trata de Cristo, los dos están sirviendo a Cristo en su matrimonio, y que gozo, como siempre el Señor lo hace, nos da felicidad y plenitud mientras así lo hacemos.

 

Mujer, produce tiempo para que tu esposo busque del Señor, no lo estorbes, no seas una chicharra constante de, “ahí vas a la iglesia” y aquí me dejas sola, o no seas la que le quita a tu esposo el deseo de ir y buscar a Dios. Ay no, que cansancio, hoy no quiero ir a la iglesia, no quiero orar, etc.,

 

Mi hermana, es una buena inversión que tu esposo esté a los pies del Señor, la tarea no es fácil, y él necesita también ser fortalecido y transformado cada día, prodúcele tiempos devocionales en casa, en la iglesia, no lo estorbes, no le hagas difícil una tarea que, de por sí ya lo es, a largo plazo te va a convenir, y también a corto.

 

Mujer no seas necia, si tu esposo está haciendo un esfuerzo ayúdalo, porque también existen las mujeres necias que no se conforman con nada, o que sencillamente no quieren nada con el Señor, a pesar de que el hombre está haciendo su parte, se da el caso, dice la Palabra:

 

Pro 14:1 La mujer sabia edifica su casa; Mas la necia con sus manos la derriba.

 

No seas una mujer necia que no responde a nada, no quieres tú también vivir en miseria, mujer, no olvides que tú también tienes tu responsabilidad independientemente de tu esposo. Mujer, así como tú esposo puede hacerte florecer, de la misma manera recuerda, tú también puedes hacer florecer a tu esposo sujetándote a él, respetándolo, respondiendo a este amor, como responderías al amor de Cristo.

 

Mujer, recuerda que tu esposo no va a liderar tu familia si tú no se lo permites, él no va a pelear contigo por el liderazgo de su hogar, confía en Dios y déjalo liderar.

 

Y tú hombre, no le hagas difícil a tu esposa el seguirte, el sujetarte a ti, que ella no tenga que temblar ante tus decisiones, sé un hombre piadoso, responsable, que ella pueda ver que estás cubriendo tu mayor responsabilidad la cual es buscar a tu cabeza, sujetarte a tu cabeza, seguir a tu Señor Jesucristo. Un trofeo de campeonato de futbol no te va a servir delante de tu Señor, un cuerpo de atleta tampoco, tus juguetes tampoco, recuerda tus prioridades: Dios, tu cónyuge, tus hijos, tu trabajo. Hombre, tú eres el labrador, tú eres el mayordomo, mira este texto:

 

Pro 24:30-34 Pasé por el campo del perezoso, por la viña del falto de juicio. 31 Había espinas por todas partes; la hierba cubría el terreno, y el lindero de piedras estaba en ruinas. 32 Guardé en mi corazón lo observado, y de lo visto saqué una lección: 33Un corto sueño, una breve siesta, un pequeño descanso, cruzado de brazos… 34 ¡y te asaltará la pobreza como un bandido, y la escasez, como un hombre armado! (NVI)

 

Que no te asalte como un bandido un matrimonio miserable, lleno de amargura, sin nada del gozo y el amor que Dios ha provisto para cada familia, y quizá llegar hasta el divorcio.

 

Pero recuerda, un divorcio no es ni la primera, ni la mejor opción, ¿sabes a qué equivale? Equivale a amputación, porque tu esposa y tú son uno, no existe tal cosa como un divorcio civilizado, el divorcio siempre es un destripadero horrible, no puedes cortarte un brazo civilizadamente, mucho menos partirte a la mitad.

 

Aunque así lo creas, cuando un doctor hace una amputación, duermen al paciente, pero los doctores tienen un visor y ropa especial por el salpicadero que se hace, aunque tú ni cuenta te das. Y ¿sabes qué? Para llegar al divorcio lo único que necesitas es una cosa: comienza por darle la espalda a Dios y a su verdad, el resto llegará por sí solo.

 

Por eso, quiero dejarte con algunas cosas prácticas, ya lo mencioné en la página tenemos varias enseñanzas de matrimonios que podrías comenzar por escuchar con tu cónyuge, pero aquí van algunos:

 

  1. ¿Por qué no comienzan haciendo el ejercicio de las prioridades? Vean cómo están individualmente y cómo su cónyuge les ve que las tienen: Dios, mi cónyuge, mis hijos, mi trabajo, mi ministerio.
  2. Después delante de Dios, e individualmente y proponiéndose ser honestos delante de él, quien mira sus corazones, revisen sus expectativas acerca del matrimonio, son espirituales, o meramente temporales.
  3. Quizá algunos por la amargura o por lo deteriorado del matrimonio, ya hasta abandonaron toda esperanza y están a la deriva, entonces, pídele a Dios que las recuerde una vez más, y si te das cuenta que andan por las tortas, entonces arrepiéntete, reconoce que estás llevando tu matrimonio en una dirección equivocada, la cual tarde o temprano terminará en desastre y destrucción.
  4. Una vez que recuerden su identidad, sus propósitos y prioridades, propónganse orar juntos cada día, parejas que oran juntas, permanecen juntas.

 

 +         =     

  1. Vístanse de Cristo, recuerden que esto es ser espirituales, esto es poner nuestros ojos en las cosas de arriba, no olviden que un día daremos cuenta de nuestra fe.
  2. Y ustedes esposos, no olviden que son los responsables de su matrimonio, de todo lo que puedas lograr en este mundo, lo único que con certeza te puedes llevar es a tus hijos, y la certeza de haber servido a Cristo fielmente al lado de tu mujer.

 

 

Hombres, necesitamos hacer un pacto delante de Dios por estar orando unos por otros, para decidirnos a ser los líderes que nuestras familias necesitan, comprometernos con nuestras esposas, con nuestros hijos, y sobre todo con Cristo, para esto necesitamos la iglesia. Hombre, desarrolla amistades de hermanos que te alienten a hacer lo correcto, que si te ven chafear te exhorten y te digan: mi hermano, vamos, tu familia te necesita. Nosotros como hombres necesitamos esta clase de amistad entre nosotros.

 

Dijo J. Vernon McGee, un erudito de la Biblia: “El universo le pertenece a Dios, y él hace todo a su modo. Tal vez tengas otro modo, pero no tienes otro universo.” Así es hermanos, o lo hacemos al modo de Dios y esto nos traerá plenitud y gozo, o lo hacemos a nuestra manera y tarde o temprano seguiremos tropezando, siempre preguntándonos, ¿por qué no más no me sale nada?

 

Mis hermanos estamos llamados a seguir el manual del fabricante, si es que queremos que nuestras familias, y por consiguiente nuestra sociedad funcione correctamente para la gloria de Dios y para nuestra bendición y plenitud.

 

Podemos estar en contra del diseño de Dios lo que queramos, pero, vamos a estar equivocados, y sencillamente no va a caminar, pero, si lo decides, si decides tomar en cuenta a Dios, verdaderamente amarle y honrarle recibiendo su verdad, en respuesta a su amor, y decides obedientemente y en fe poner por obra su diseño, encontrarás gozo y paz para todas tus relaciones sociales.

 

Quisiera terminar como la semana pasada, pero de una manera distinta, vamos a hacer un gran círculo, si estás casado que tu esposa esté delante de ti, unos por otros, por familias sanas, por hombres dispuestos a liderar a sus familias, dispuestos a abandonar sus pecados y seguir al Señor.

 

Y ustedes mujeres, oren por cada hombre, hombres vamos a orar por ustedes las mujeres, porque Dios nos dé un amor sincero para protegerlas, por las solteras que Dios les regale el privilegio de ser ayuda idónea de un hombre de Dios, y que Dios nos conceda como iglesia matrimonios sanos que se decidan a glorificarlo con todo el corazón, así brillan para gloria de Dios nuestras buenas obras, así somos luz en un mundo en tinieblas.