Colosenses 3: 15-17 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba (Parte V). El nuevo vestido – Un llamado a la acción


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Hermanos, no se pudo grabar este mensaje, pero aquí pueden encontrarlo escrito
con las anotaciones del Pastor.

 

LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte V)

EL NUEVO VESTIDO – UN LLAMADO A LA ACCIÓN

Colosenses 3:15-17

 

Colosas ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, en la cual nació una iglesia durante el ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso y regresaron a su ciudad natal Colosas a comenzar esta iglesia la cual estaba a unos 80 millas de Éfeso. Pablo escribió Colosenses, junto con Efesios, Filipenses y Filemón, en prisión, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

¿Qué estaba sucediendo en esta iglesia? Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, que se fascinaban con lo misterioso, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo se estaba infiltrando a la iglesia con falsas doctrinas envenenando la sana doctrina con el engaño de cualquier religión en el mundo:

 

Cristo no es suficiente, y tú necesitas hacer algo más, Cristo más obras, Cristo más conocimiento, Cristo más rituales, Cristo más misticismo, de manera que Pablo les escribe para prevenirles, para recordarles su identidad y la suficiencia de Cristo.

 

Colosenses nos ha enseñado que pretender mejorar lo que tenemos en Cristo, con cualquier otra cosa, no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es retroceder, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino.

 

Cristo es suficiente, si estamos en Cristo, si tenemos su Palabra, no nos falta absolutamente nada, no tenemos a qué intervenir, no tenemos como intervenir porque no tenemos recursos, y cuando lo hacemos solo estropeamos un maravilloso y perfecto cuadro de gracia y amor.

 

Vimos estos cuatro elementos de falsa doctrina: Filosofías humanas, legalismo, ritualismo, misticismo y ascetismo – negación del yo. Estas cuatro formas de falsa espiritualidad, creadas no por Dios, sino por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por este mundo.

 

Las cuales nos ofrecen un falso sustituto para ser espirituales, para ser santos y agradar a Dios, todo en nuestras fuerzas y a nuestra manera, no como él manda, sino como nosotros nos imaginamos que Dios quiere, lo cual en otras palabras se llama paganismo.

 

Ellas son extremadamente tentadoras, porque que ofrecen una falsa espiritualidad, sin tener que deshacernos de nuestros deseos pecaminosos, por lo tanto, más que ayudas, son trampas porque son innecesarias, inútiles y lo más importante, son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto y completo, nuestra redención, perdón, santificación, y nos dio eternidad.

 

La obra de redención en Cristo está completa, consumada, es  inmejorable, en cuanto a mi conducta, Dios mismo creó las buenas obras en las que debo andar, por lo tanto, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, inútil, y un grave pecado contra aquel que ya lo hizo todo por nosotros, es como pretender arreglar un pastel adornado a la perfección, solo lo echas a perder, no se puede completar lo que ya quedó perfecto, dice en Col 2:9-10:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

Pero, entonces, ¿cómo puede ser espiritual un cristiano sin todas estas falsas salidas a la espiritualidad? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos agradando a Dios? ¿Cómo un cristiano que está completo en Cristo debe vivir, qué es lo nos debería distinguir como creyentes genuinos?

 

Primeramente, tengo una vida en Cristo, he resucitado, mi vida está escondida en él; tengo un futuro, mis ojos deben estar puestos en él en todo tiempo, en especial en tiempos de tentación o de prueba; Dios me ha dado un vestido, con el cual debo estar investido cada día de mi vida, mientras al mismo tiempo me despojo constantemente de este viejo vestido.

 

He renacido, he resucitado, ya no soy un cadáver, y ese viejo vestido huele mal, huele a muerte. ¿Se acuerdan de Lázaro en Juan 11? Un muerto de 4 días, eso significa que el proceso de descomposición ya se notaba gráficamente; se supone que él estaría embalsamado, envuelto en telas; ahora, imagínate esas telas mojadas con los fluidos de descomposición del mismo Lázaro, ¿a qué olerían? ¿Cómo se verían.

 

Definitivamente era un ropaje necesario para un muerto, pero, ¿qué sucedió cuando escuchó la voz del Señor: ¡Lázaro, sal fuera! Envuelto en esa podredumbre, tuvo que caminar, nadie entró por él al sepulcro, él tuvo que salir a tumbos, porque estaba amarrado como una momia, pero, ¿qué pudo haber sentido Lázaro al verse en ese sepulcro, en el cual estaría depositado su cuerpo para siempre? ¿Qué pudo haber sentido al olerse a sí mismo, al sentir esa tela putrefacta alrededor de él?

 

¿Verdad que ese vestido ya no es un vestido para vivos? No le quedaba a Lázaro decir: es que me acostumbré a esta ropa, es que me acostumbré al sepulcro y quiero vivir aquí; ¡no! El sepulcro es un lugar para muertos, no para vivos, no para aquellos que hemos resucitado en Cristo, no nos queda seguir usando ese viejo vestido terrenal de fornicación, impureza, de pasiones desordenadas, de malos deseos, de avaricia idolátrica.

 

No podemos seguir vestidos de ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras groseras, deshonestas, de mentira. Todo eso es ese ropaje necesita quedarse en la tumba. ¿Qué somos ahora? Dice Pablo: escogidos, apartados, amados de Dios; tenemos vida hermanos, somos nuevas criaturas, y habiendo desechado ese traje putrefacto, necesitamos ponernos el nuevo.

 

Ya comenzamos a ver que este nuevo vestido es Cristo, el cual nos renueva, nos abre el entendimiento, nos capacita, con el cual nos podemos vestir de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia.

 

Y ya vestidos con este maravilloso traje confeccionado a la imagen de Cristo, empoderado por su Espíritu Santo, entonces podemos soportarnos unos a otros, perdonarnos unos a otros como Cristo nos perdonó. Vestirnos de amor para tener una perfecta unidad en Cristo. Porque aún no somos perfectos y todavía surgen destellos de ese viejo hombre, del cual debemos despojarnos cada día, cada momento.

 

Y ya investidos del nuevo hombre, el Señor nos llama a la acción, vestidos de amor, podemos soportarnos unos a otros, como un hermano mayor que cuida de su hermano menor, como un padre que con toda paciencia no estalla inmediatamente, sino que ubica a su hijo, lo instruye, en cada error ve una oportunidad para darle lecciones de vida, le perdona y sigue adelante, no le corre de la casa y no lo quiere volver a ver, podrá disciplinarle, porque un hijo siempre tiene una segunda oportunidad.

 

Recuerda, el Señor no me llama a quitarme un viejo vestido y dejarme desnudo, necesito entender que se me ha dado un maravilloso vestido de la justicia de Cristo, la fortaleza de Cristo, el poder de Cristo que le levantó de los muertos, y nada tengo que tener que ver con el viejo vestido, con el viejo hombre. 

 

¿Y cuándo me quedo desnudo? Cuando intento en mis fuerzas, con mis nulos recursos deshacerme de mis pecados, a base de fuerza de voluntad intento ser bueno, intento sentar cabeza, ya no ser tan malo, decido ya portarme bien, etc., pero no me invisto con el poder del Espíritu Santo en mí, no me ocupo en la Palabra, en la oración, en la comunión con mis hermanos. Esto hace que me quede desnudo, y muy pronto regrese a mis antiguos hábitos, porque nada ha cambiado en mi interior.

 

Porque no se trata de un mero cambio de conducta externa, no, es un cambio de identidad, un cambio de mente, que por consiguiente dará a luz una conducta diferente, y siendo una nueva criatura, Dios me manda quitarme este viejo vestido, pero ha confeccionado para mí un nuevo vestido, el cual debo reconocer, conocer y ponerme cada una de sus prendas, cada día de mi vida.

 

Porque la madurez no es inmediata, porque así como van surgiendo vestigios de nuestra nueva naturaleza cada vez más seguido, la vieja naturaleza sigue ahí y también se asoma o toma el control si no nos ocupamos en desecharla cada día.

 

Por eso Pablo nos recuerda aquello que siempre nos debería inspirar a quitarnos ese viejo vestido y revestirnos del nuevo; nos dice: Dios los ha escogido, los ha apartado, y los ha amado, por lo tanto vístanse de acuerdo a lo que son.

 

Pero, como toda vestidura, no solo consiste en un saco, o un abrigo, sino que comienza desde la ropa interior, por lo mismo, ya vimos que las prendas de ropa interior del nuevo vestido consisten en un carácter, un corazón transformado, el cual se ve en el exterior al andar en amor y amarnos unos a otros, al soportarnos y perdonarnos unos a otros.

 

Hoy vamos a ver que hay tres prioridades más a poner en acción, las cuales son las vestiduras exteriores que cubren todas las demás, las primeras son rasgos de carácter, internos, pero las siguientes son externas, se ven en nuestro trato con los demás, ya vimos las primeras: soportarnos unos a otros, perdonarnos unos a otros,  vestirnos de amor.

 

Por eso seguimos con esta miniserie: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA – PARTE V – EL NUEVO VESTIDO, UN LLAMADO A LA ACCIÓN. Y veremos de los versículos 15 – 17, demos lectura.

 

Col 3:1-4 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria.

 

Col 3:5-9 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7  en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos.

 

Col 3:10-11 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

 

Col 3:12-14 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; 13 soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. 14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

 

Col 3:15-17 Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos. 16 Que habite en ustedes la palabra de Cristo con toda su riqueza: instrúyanse y aconséjense unos a otros con toda sabiduría; canten salmos, himnos y canciones espirituales a Dios, con gratitud de corazón. 17 Y todo lo que hagan, de palabra o de obra, háganlo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios el Padre por medio de él.

y lo siguiente es:

 

 

  1. Es un llamado a tener un corazón gobernado por la paz de Dios, lo cual da como resultado la unidad.

Col 3:15a Y la paz de Dios

Dos cosas, la verdadera paz es de Dios, y solo él mismo puede definir lo que es la verdadera paz; el Señor Jesucristo dijo:

 

Jua 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Me gusta cómo lo traduce la NTV:

Jua 14:27 »Les dejo un regalo: paz en la mente y en el corazón. Y la paz que yo doy es un regalo que el mundo no puede dar. Así que no se angustien ni tengan miedo.

 

Lo que el mundo concibe por paz, no es la paz de Dios, de hecho, ya veremos cómo el mundo no creyente, realmente no tiene paz. El mundo solo concibe la paz como ausencia de conflicto, si todo el mundo está de acuerdo conmigo, me da lo que yo quiero, si las cosas salen a mi manera, entonces me siento satisfecho y tengo paz, por supuesto una paz endeble.

 

Porque hay un problema con eso, hay aproximadamente 7 mil millones de personas en el mundo que piensa igual que tú, y cuando sus voluntades se cruzan, hay problemas, y por supuesto, ya no hay paz. El mundo está lleno de millones de gente ensimismada pensando que es dios, el centro del universo, ahora imagínate esos reinos ilusorios de soberbia y egoísmo cruzándose los unos con los otros, se forma la 1ª, 2ª, 3ª, y ene mil guerra mundial.

 

Porque sí o no, nosotros tendemos a pensar: yo sería pacífico, si no fuera por todos estos que me sacan de mis casillas, pero, hay una realidad, ese conflicto que sientes que nomás no se puede arreglar, toda esa contienda y pelea que piensas que tienes por culpa de los demás, esa falta de paz y armonía en todas tus relaciones interpersonales, ¿qué crees? no viene de fuera, viene de dentro, dice la Palabra:

 

Stg 4:1-2a ¿Qué es lo que causa las disputas y las peleas entre ustedes? ¿Acaso no surgen de los malos deseos que combaten en su interior? 2 Desean lo que no tienen, entonces traman y hasta matan para conseguirlo. Envidian lo que otros tienen, pero no pueden obtenerlo, por eso luchan y les hacen la guerra para quitárselo… (NTV)

 

El mundo no puede ofrecer verdadera paz, ya lo vimos, esto es parte del viejo vestido, el viejo hombre, en el cual jamás encontrarás paz interior, ni mucho menos paz entre ti y la gente de alrededor.

 

El hombre sin Dios vive en un eterno conflicto y jamás encontrará la paz, no la conoce, y por igual el supuesto cristiano que vive guiado por su naturaleza pecaminosa, jamás encontrará la paz, nunca se podrá poner de acuerdo con su prójimo, a menos que sea con lealtades carnales y para hacer sectarismos o divisiones y estar en conflicto con su prójimo, y a su misma vez ese grupo también se divide porque no hay paz andando en la carne, ya veremos un poco más de esto, pero mira lo que dice Isaías:

 

Isa 57:19-21 les haré proclamar esta alabanza: ¡Paz a los que están lejos, y paz a los que están cerca! Yo los sanaré —dice el SEÑOR—, 20 pero los malvados son como el mar agitado, que no puede calmarse, cuyas olas arrojan fango y lodo. 21 No hay paz para los malvados —dice mi Dios—. (NVI)

 

Por eso la paz del hombre es así, condicional y muy endeble, solo cuando se auto engaña, haciéndose creer que todo es una ilusión, o vivir en el país de no pasa nada, pero al hacer esto, deja de vivir una realidad y su vida se convierte en una mentira con una paz engañosa.

 

Ya lo vimos, yo puedo meterme en un grave problema en este país y salir huyendo de aquí e irme a vivir a la playa, y tomarme un coco a la orilla, y sentirme muy en paz, pero, si me acerco tantito a la frontera, o si la interpol viene por mí, me doy cuenta que no estoy en paz para nada.

 

¿De dónde entonces viene la falta de paz del ser humano? Sencillamente de su pecado. Dese que nace el hombre nace en pecado, muerto espiritualmente, como hijo de Adán, nace ya por default en conflicto con Dios, está en enemistad contra Dios, su creador, por lo tanto está en enemistad con la creación, la cual es hostil a él, todos estos desastres naturales, plantas venenosas, animales depredadores y demás, y por supuesto en hostilidad con su prójimo con el cual no se puede poner de acuerdo.

 

Y mis hermanos la falta de paz no es lo que Dios preparó para nosotros, es lo que nosotros también escogimos. Porque Dios arregló este asunto hace más de 2000 años en Cristo, y aun así la gente necia y malvadamente escoge rechazar  el tratado de paz y amor que Dios nos ofrece en Cristo.

 

Y si este asunto con Dios no está arreglado a través de Jesucristo, jamás habrá paz en tu vida, ni en el mundo entero, por más marchas por la paz que se hagan todos vestidos de blanco; porque esas marchas solo tienen que ver con: “respeta mis derechos”, y ya lo mencioné, millones de personas diciendo lo mismo, jamás se van a poner de acuerdo.

 

Por eso al venir a Cristo, al confiar en él como nuestro Señor y salvador, al arrepentirnos, reconociendo que nuestros pecados hicieron separación entre Dios y nosotros y entre nosotros y nuestro prójimo, al recibir el perdón de pecados, reconciliándonos con Dios a través de Jesucristo es como hacemos la paz con Dios, recibimos la paz de Dios y la paz entre nosotros se hace posible, ¿se acuerdan? 2 Corintios y Romanos 5:

 

2 Co 5:19 Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación. (NTV)

Rom 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo;

 

Y si como creyentes no practicamos el soportarnos unos a otros, el perdón entre unos y otros, el vestirnos de amor, el vínculo perfecto, jamás disfrutaremos de paz, porque nuestra comunión con Dios está rota, y por consiguiente con nuestros hermanos también, no hay paz para el malvado.

 

Porque por todos estos destellos de nuestra vieja naturaleza por la cual pecamos tanto unos contra otros, tenemos esta necesidad de una y otra vez perdonarnos mutuamente, soportarnos, para no romper nuestra comunión con Dios y que nuestra paz se pierda. Pero, primeramente, ¿Qué es paz? No solo es ausencia de conflicto, la palabra paz en griego es:

 

Eirene (unir); paz (literalmente o figurativamente); por implicación prosperidad, paz, bienestar, tranquilidad, armonía, tranquilidad, salud, libre de preocupación; relaciones armónicas entre personas, entre naciones, amistad; ausencia de agresión; orden, en el Estado, en las iglesias; las relaciones armónicas entre Dios y el hombre, conseguidas mediante el evangelio; la conciencia de reposo y contentamiento que surge de ello

 

Ya vimos, solo es posible tener esta paz  al estar reconciliados con Dios, paz es unir dos cosas que estaban sueltas, separadas, que necesitan reconciliación, y al regresar a nuestro creador es que obtenemos esa maravillosa paz. Porque mis hermanos, nuestro Dios es un Dios de paz, hagamos un ejercicio: Piensa en todo lo anterior, prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía. Ahora pon todas estas palabras en los siguientes versículos cada vez que diga el Dios de paz:

 

Pablo casi cerrando la carta de Romanos dice:

Rom 15:33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amén.

El Dios de paz, prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía.

 

Rom 16:20 Y el Dios de paz aplastará en breve a Satanás bajo vuestros pies. La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con vosotros.

El Dios de paz, prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía, derrotará al que roba nuestra paz para siempre. En Filipenses dice:

 

Flp 4:9 Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía, estará con vosotros

1 Ts 5:23 Y el mismo Dios de paz, prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía,  os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

1 Co 14:33 pues Dios no es Dios de confusión, sino de paz prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía. Como en todas las iglesias de los santos,

2 Co 13:11 Por lo demás, hermanos, tened gozo, perfeccionaos, consolaos, sed de un mismo sentir, y vivid en paz; y el Dios de paz prosperidad, bienestar, tranquilidad, armonía,  y de amor estará con vosotros.

 

La Paz mis hermanos, también tiene que ver con algo entero, terminado, perfecto, que no le falta nada. Por eso cuando estamos en paz tenemos ese sentido de que todo está completo y no estamos afanados porque nos falte algo, Yo por ejemplo casi siempre lo siento el domingo al terminar el servicio cuando ya entregué el mensaje del Señor, claro, el lunes hay que empezar otra vez.

 

Pero, en Cristo en quien tenemos plenitud de gracia, podemos estar libres de preocupación, tenemos el perdón de Dios disponible siempre, y estamos en paz porque no lo sostenemos nosotros, no depende de nosotros mantenernos perdonados por Dios, él ya nos lo ofrece, si nosotros lo queremos, claro; en el amor no hay temor sino que el perfecto amor echa fuera el temor, donde el que teme lleva en sí castigo, si temes al juicio de Dios, todavía o no te has arrepentido, o no le has conocido lo suficiente.

 

De la misma manera, podemos tener relaciones armónicas entre personas, amistades, libres de agresión y hostilidad. En un futuro, cuando Cristo venga habrá paz en todas las naciones, pero hoy podemos disfrutar de paz entre Dios y nosotros y paz entre nuestro prójimo y nosotros, aun cuando nuestro prójimo no esté dispuesto a tener paz con nosotros, nosotros podemos tener paz con él.

 

Paz es tener esta conciencia de reposo y contentamiento que surge de una relación creciente con Cristo y su Palabra que descansa en su gracia, en su amor. ¿Has sentido alguna vez esto? Lo contrario es andar en esta preocupación, afán, angustia, conflicto, miedo, culpa, estrés constante, conflicto constante.

 

De hecho, la gente que no goza de paz vive menos porque su cuerpo se deteriora con más rapidez, no es capaz de disfrutar su presente, siempre preocupada por un pasado que no puede cambiar, y por un futuro que no ha sucedido, perdiendo en todo momento las bendiciones de Dios que pasan frente a sus ojos totalmente desapercibidas, con una culpa que pesa sobre sus espaldas, de no ser que hagan la paz con Dios a a través de Cristo, quien nos lo repite tantas veces:

 

Flp 4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

 

Mat 6:31-34 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? 32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.

 

Luc 12:32-34 No temáis, manada pequeña, porque a vuestro Padre le ha placido daros el reino. 33 Vended lo que poseéis, y dad limosna; haceos bolsas que no se envejezcan, tesoro en los cielos que no se agote, donde ladrón no llega, ni polilla destruye. 34 Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Paz independientemente de circunstancias, en Cristo tenemos lo necesario para tener paz, ¿qué dice en el salmo 46?

 

Sal 46:1 Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 2 Por tanto, no temeremos, aunque la tierra sea removida, Y se traspasen los montes al corazón del mar; 3 Aunque bramen y se turben sus aguas, Y tiemblen los montes a causa de su braveza… 7 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob… 10  Estad quietos, y conoced que yo soy Dios; Seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra. 11 Jehová de los ejércitos está con nosotros; Nuestro refugio es el Dios de Jacob.

 

Puede haber una catástrofe universal, una guerra mundial con armas químicas y nucleares, pero si estoy en Cristo, puedo tener paz. Ahora, ¿qué dice Pablo? Que gobierne en vuestros corazones, es ahí donde debe comenzar la paz.

 

Col 3:15b gobierne en vuestros corazones,

Una vez que nos hemos puesto esta maravillosa prenda de paz, dice Pablo: que gobierne en sus corazones, y es una orden, es un mandato de parte de Dios. Para los creyentes genuinos, la paz está disponible, en sus corazones para poder tener paz individual y por consiguiente paz colectiva, ¿pero, qué significa gobernar?

 

brabeúo; arbitrar, i.e. (generalmente) gobernar (figurativamente prevalecer): gobernar. Actuar como árbitro o juez, decidir, dirigir, controlar, reinar. Actuar como árbitro, de ahí, generalmente, arbitrar, decidir, gobierne. Representando a «la paz de Dios» como decisoria de todos los asuntos en los corazones de los creyentes; algunos consideran que el significado es el de simplemente dirigir, controlar, regir.

 

Mira nada más lo que implica que la paz gobierne nuestros corazones, por lo regular, ¿qué gobierna nuestro corazón? No es la paz, ni siquiera el afán, el afán es un resultado, un síntoma de que algo anda mal en mi corazón, más bien es un corazón ingobernable, arrastrado por nuestras pasiones y deseos, un corazón lleno de engaño, de egoísmo, de nuestro viejo hombre.

 

Pero esto no debe suceder, el árbitro jamás debe ser tu corazón mismo, te va a engañar, te va a hundir en depresión, en envidia, en angustia, en soberbia, en toda obra de la carne y además te va a engañar justificándote, diciéndote lo que quieres oír, siempre te va a decir: eres una pobre víctima, ni modo, todos tienen la culpa, menos tú, no hay salida, así es como es, así es la vida y así será, etc.

 

Mis hermanos tener un corazón suelto, es tener un corazón en completa anarquía, rebeldía en contra de Dios, en contra de la verdad, en contra de la luz, es andar en tinieblas, en confusión y mentira, es permitir ser esclavizados por ese viejo hombre.

 

Por eso necesitamos un corazón gobernado, arbitrado por la paz de Dios, ¿qué hace un árbitro en el deporte? Es el que está reforzando que las reglas del juego a que se cumplan, es el que decide si una jugada fue legal o no, si un gol, o un punto fue marcado de manera correcta sin trampa, es el que decide quién gana y quién pierde oficialmente.

 

Y debes saber que tu corazón es donde reside tu voluntad, lo que tú eres, lo que te hace ser quien eres, tu carácter, por lo tanto en tu corazón es donde decides quien quieres ser por las decisiones que tomas.

 

Si es un corazón no gobernado por la paz de Dios, entonces es un corazón gobernado por tus pasiones más bajas, y con eso no me refiero solo a lascivia, sino a las mentiras de Satanás, las mentiras de este mundo, el cual está en caos, y las mentiras de tu naturaleza pecaminosa, y si es así, entonces estarás siempre viviendo una vida caracterizada por las obras de la carne:

 

Gál 5:19-21 Cuando ustedes siguen los deseos de la naturaleza pecaminosa, los resultados son más que claros: inmoralidad sexual, impureza, pasiones sensuales, 20 idolatría, hechicería, hostilidad, peleas, celos, arrebatos de furia, ambición egoísta, discordias, divisiones, 21 envidia, borracheras, fiestas desenfrenadas y otros pecados parecidos. (NTV)

 

1 Co 6:9-11 ¿No se dan cuenta de que los que hacen lo malo no heredarán el reino de Dios? No se engañen a sí mismos. Los que se entregan al pecado sexual o rinden culto a ídolos o cometen adulterio o son prostitutos o practican la homosexualidad 10 o son ladrones o avaros o borrachos o insultan o estafan a la gente: ninguno de ésos heredará el reino de Dios. 11 Algunos de ustedes antes eran así. Pero fueron limpiados; fueron hechos santos; fueron hechos justos ante Dios al invocar el nombre del Señor Jesucristo y por el Espíritu de nuestro Dios. (NTV)

 

Entonces, ¿qué es dejar que la paz de Dios sea el árbitro de mi corazón, de mis decisiones, de lo que voy a pensar, decir y hacer? Es tomar en cuenta dos factores, evaluar algunas cosas al tomar cada decisión en mi vida, al dejar cada pensamiento que circule en mi mente:

 

¿La decisión que voy a tomar está de acuerdo con mi pertenencia a Cristo, con la paz que gozo de estar reconciliado con mi Dios? ¿Me está haciendo ver como un escogido, un apartado, un amado de Dios, me está llevando a ser como Cirsto? Pablo, invitando a los corintios a abandonar la fornicación, les dice:

 

1 Co 6:17-18a  Pero el que se une al Señor, un espíritu es con él. 18a  Huid de la fornicación.

En otras palabras, nuestra unión, nuestra comunión con Cristo, el haber sido reconciliados con Dios, debe ser la principal motivación de mi corazón a vivir una vida pura, una vida agradable a Dios, es lo que debe estar arbitrando si lo que voy a pensar, si la intención de mi corazón es correcta o no.

 

¿Lo que estoy a punto de decidir hacer, robará mi paz, o traerá una paz aún más profunda y permanente en mi corazón, una comunión más intensa y plena con mi Señor?

 

Y ¿sabes qué? Con estas dos simples preguntas arbitrando mi corazón, puedo abstenerme del pecado, ¿y por qué tan importante es abstenerme del pecado? Lo hemos repetido una y otra vez, el pecado no solo ofende a mi prójimo, principal y primeramente ofende a mi Señor, rompe mi comunión con él.

 

Y ¿qué crees que sucede en ese instante? La paz de mi corazón se pierde, la paz con mi prójimo se pierde, adiós tranquilidad, adiós prosperidad, bienestar, armonía. Mi vida entera se pone en jaque, porque separado del Señor nada puedo hacer.

 

Por eso sé honesto, ¿cuál es el estado de tu relación matrimonial, con tus hijos, con tus hermanos? Y principalmente y sin auto engaño, ¿cómo está la paz en tu corazón? Si la paz de Dios no la ves por ningún lado en tu vida, ni en tus relaciones significa que tu comunión está rota con Dios, así de sencillo, por lo tanto arrepiéntete, y recíbela, ahí está disponible, puedes tener paz.

 

Y no lo olvides, la paz de Dios solo es posible, después de ponerte el nuevo vestido y despojado del viejo, no antes, ¿por qué no tienes paz en tu vida, en tus relaciones interpersonales, en ningún lado? Porque no has comenzado con ese nuevo vestido, vistiéndote de entrañable misericordia, benignidad, humildad, etc. Vuelve a repasar estos rasgos de carácter y si decides investirte de ellos, dime si no será posible la paz en tu corazón y a tu alrededor. Y dice Pablo:

 

Col 3:15c a la que asimismo fuisteis llamados en un solo cuerpo;

Me encanta, Dios nos llama a esta paz, la palabra llamados es kaléo en griego, e implica el ser convidados, es una divina invitación de parte de Dios a probar, a disfrutar de su paz, la cual no solo es un estado del corazón, sino que es relacional.

 

Cristo nos ha provisto de esta paz y nos invita no solo a disfrutarla en nuestros corazones, sino colectivamente en su iglesia. Somos un cuerpo, y un cuerpo sin unidad es como un cuerpo con parálisis cerebral, un cuerpo sin control, que no puede hacer un solo movimiento coherente, que se mueve para todos lados y en todas direcciones sin ningún control, sin ningún propósito, sin poder hacer algo de la manera correcta.

 

Viendo todo el contexto tenemos más claro de dónde viene la unidad en la iglesia, y  porqué muchas veces esta no se logra, o es de corta duración. Mis hermanos, ya lo vimos, necesitamos vestirnos individualmente, internamente de Cristo, de entrañable misericordia, benignidad, humildad, mansedumbre, paciencia, listos para soportarnos unos a otros, para perdonarnos, amarrándolo todo con el vínculo del amor, y muy importante, con un corazón gobernado por la paz de Dios, la cual implica esta tranquilidad, bienestar, armonía, y entonces, y solo entonces podremos hacer lo que les dijo a los Efesios:

 

Efe 4:3  solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz;

 

Checa porqué la unidad es frágil y hay que procurarla, cuidarla en el vínculo de la paz, porque somos negligentes en ponernos el nuevo vestido, por eso entiende algo mi hermano, la falta de paz no solo va a afectar la iglesia, va a afectar todas y cada una de las áreas de tu vida, no te conviene, no es conveniente que te entregues a ese apetito carnal de siempre ser sectario, de dividir, de criticar, todos vamos a perder, mayormente tú. Y me gusta cómo Pablo cierra este versículo:

 

Col 3:15c y sed agradecidos. 

Esta es la cuarta de siete veces que Pablo mencionará el agradecimiento. ¿Sabes que una de las características principales de alguien que nació de nuevo es que se convierte en una persona agradecida con Dios y con sus prójimo? La gratitud mis hermanos, es la respuesta natural de todo creyente por todo lo que Dios ha hecho por él.

 

En un creyente no debe caber la amargura en contra de Dios, el desagradecimiento es lo que caracteriza a los no creyentes, quienes en un momento de nuestras vidas fuimos todos. Nos creíamos Dios, el centro del universo, y por nuestras propias maldades y por las de otros en nuestra contra, venían las consecuencias del pecado sobre nosotros, y malvadamente nos ensañábamos contra Dios, jamás tomábamos nuestra responsabilidad y siempre otros tenían la culpa, principalmente Dios.

 

Y aun cuando él nos bendice a manos llenas, nos deja respirar su aire, vivir en su creación, usar sus recursos, su energía, sus capacidades, porque no son nuestras, son suyas, no le dábamos gracias, al contrario, éramos expertos en darnos las gracias a nosotros mismos, nos salía algo bien, ¿y qué decíamos? Soy un fregonzazo; nos pasaba algo malo por nuestra dura cabeza y corazón, ¿y qué decíamos? ¿Por qué a mí Dios? Y lo maldecíamos con nuestra amargura, desobediencia o ignorándolo. Mira cómo lo pone Romanos, hablándonos de la desobediencia de la humanidad:

 

 Rom 1:21-23 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. 22 Profesando ser sabios, se hicieron necios, 23 y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible,

 

Por eso el no creyente es caracterizado por no ser agradecido, sino siempre amargado, inconforme, siempre algo le falta, no así el creyente, quien sabe que no merece nada, que si merece algo de parte de Dios es la condenación eterna, y que el simple hecho de haber recibido salvación, es suficiente para adorarle por la eternidad, aun cuando no nos volviera a bendecir con ninguna otra cosa. Me gusta cómo lo dice el siguiente cuadro:

 

 

 

Por lo tanto es una persona que vive en paz, agradecida, sin complejos, porque un espíritu humilde y agradecido hacia Dios sin duda va a tener una influencia positiva en su relación con otras personas, por eso la paz y la gratitud son hermanas inseparables.

 

Mis hermanos, conozcamos al Señor, y cultivemos un corazón siempre agradecido, a pesar de cualquier circunstancia, no seamos malvados, si Dios te salvó, no tienes, ni tendrás jamás un motivo para no estar agradecido.

 

  1. Es un llamado a tener una mente gobernada por la verdad de la Escritura, y del Espíritu Santo, lo cual es lo mismo.

Col 3:16a La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros,

No solo necesitamos un corazón gobernado por la paz de Dios, sino una mente controlada por todo el consejo de Dios. Mis hermanos, en nuestra iglesia no falta la instrucción, cada domingo, cada discipulado, cada Iglesia en Hogar. Para mí nunca es suficiente el exhortarte a conocer la Escritura, de Génesis a Apocalipsis.

 

La palabra de Cristo se refiere a la Escritura, si quieres conocer a Dios, solo lo puedes hacer en la Escritura, si cierras la Escritura y pretendes conocer a Dios solo por una experiencia mística o ritual, o por religión, ya lo vimos, quedas expuesto a ser engañado por tu corazón perverso o por el mismo Satanás, quien se viste como ángel de luz para engañar.

 

¿Quieres seguridad plena en cuanto a quién es Dios, cuál es su voluntad, saber que te estás relacionando con él, que le estás conociendo? Abre la Escritura. No pretendas que Dios te hable, te dirija, te fortalezca si tu Biblia está cerrada.

 

2º Dice Pablo: que habite; es decir que tu corazón se convierta en la habitación de cada verdad de las Escrituras, la Palabra de Dios, su voluntad, de quien es él. Mira mi hermano, si no es la Escritura la que mora en ti, ¿qué crees que mora en ti? Nuestro corazón necio, perverso y engañoso, Satanás y sus mentiras, el mundo y sus falsas filosofías, no te conviene, mira el mundo, está perdido, en caos, no sabe a dónde va. Mira lo grave de no darle espacio a la palabra de Dios en tu corazón, Jesús dijo a los judíos incrédulos:

 

Jua 8:37 Sé que sois descendientes de Abraham; pero procuráis matarme, porque mi palabra no halla cabida en vosotros.

 

Mi amigo, mi amiga, la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios, ¿por qué no crees? ¿Por qué tu vida se caracteriza por incredulidad, desobediencia, derrota tras derrota? Porque en tu corazón no hay lugar para la verdad de Dios, sigues empedernido con tus mentiras, amándolas y rechazando la verdad, la luz. Y créeme, la mentira y la verdad no conviven, o tienes una o tienes otra, pero, no las dos, así como la luz y las tinieblas, donde hay luz, no hay tinieblas.

 

No te dejes engañar, tú puedes leer en Éxodo lo que le pasó a faraón en Egipto y lo que le pasa a cada persona que decide no darle lugar a la verdad en su corazón. En Tesalonicenses nos dice lo que pasará cuando sea el arrebatamiento, se manifieste el anticristo y comience el juicio para este mundo:

 

2 Ts 2:8-10 Entonces el hombre de anarquía será dado a conocer, pero el Señor Jesús lo matará con el soplo de su boca y lo destruirá con el esplendor de su venida. 9 Ese hombre vendrá a hacer la obra de Satanás con poder, señales y milagros falsos. 10 Se valdrá de toda clase de mentiras malignas para engañar a los que van rumbo a la destrucción, porque se niegan a amar y a aceptar la verdad que los salvaría. 11 Por lo tanto, Dios hará que ellos sean engañados en gran manera y creerán esas mentiras. 12 Entonces serán condenados por deleitarse en la maldad en lugar de creer en la verdad.

 

Una necedad de no hacer lugar en los pensamientos para la Escritura y endurecerse, de manera que Dios termina como a faraón dándoles lo que tanto desean: una eternidad sin Dios, lo cual no existe, pero, tendrán una eternidad sin la misericordia, el amor, la paciencia y todo lo bueno de Dios, solo obtendrán de él ira, juicio, condenación eternos, desesperación, el lloro y el crujir de Dientes donde el gusano no muere y el fuego nunca se apaga.

 

Mis hermanos que importante es hacer nuestra mente, todo nuestro ser morada, habitación de la verdad y al mismo tiempo desechar toda mentira. Es algo muy serio endurecernos a la verdad, ser neciamente incrédulos y no darle pleno espacio a la verdad. Recuerda, no hay un punto medio, no hay verdad a medias, obediencia parcial es desobediencia, o estás en la verdad o en la mentira, o estás en la luz o andas en tinieblas. Por eso dice Pablo

 

Que habite en ustedes abundantemente, la cual es la palabra plousíos y significa copiosamente, nutridamente amplia, generosa, ricamente, en gran cantidad, extremadamente, en alto grado. En otras palabras, si de la Escritura se trata, nunca es suficiente. Que cada área de nuestras vidas esté impregnada por cada verdad de la Escritura, que sus verdades controlen cada uno de nuestros pensamientos, palabras y actos.

 

Mis hermanos estar llenos de la Palabra, es estar llenos del Espíritu Santo, la espada del Espíritu, el cual es la Palabra de Dios. ¿Cuándo sucede esto? Cuando la oímos, cuando la usamos, poniéndola por obra, cuando la guardamos, cuando nos aferramos a ella, pero para eso es necesario no solo leerla, sino estudiarla, y vivirla, ponerla por obra.

 

Solo la Escritura morando en abundancia en nuestra mente y corazón le permitirá al Espíritu Santo inclinar nuestra voluntad hacia lo bueno, empoderarnos para ir hacia la justicia de Dios. Y Me puedes decir: “Chuy es que mi vida es un desastre, es que no tengo hambre de la Palabra, es que me entra por un oído y me sale por el otro, es que llega la tentación y caigo facilito.”

 

Yo te preguntaría, ¿dónde está la Escritura en tu vida? ¿Tienes tu biblia cerrada? Ahí un versículo que de causalidad leíste en Facebook o porque te brincó de que alguien te envió, eso no es la Palabra morando abundantemente en ti. Y si no es la Palabra entonces es otra cosa: Chismes, películas, hobbies, novelas, malas amistades, malas conversaciones, falsas filosofías, si no es que cosas peores, lascivia, murmuración, inmundicia, vives por rumores, lleno de temor, siempre dudando de todo, al mismo tiempo creyendo pura mentira y no creyendo lo que debes creer.

 

Jamás verás avance en tu vida si no te propones iniciar una relación profunda, creciente y responsable con las Escrituras, con el Espíritu Santo de Dios, quien está listo para recordarte todas las cosas que Cristo ha dicho, para llevarte a toda verdad, para fortalecerte a vivir una vida agradable a Dios, para guiarte a ti, a tu familia, para darte una vida verdaderamente plena, mira lo que dice el Salmo 119, conectándolo con el versículo anterior:

 

 Sal 119:165  Mucha paz tienen los que aman tu ley, Y no hay para ellos tropiezo.

 

Creo que en este versículo podría hacer series y series de prédicas y nunca terminar. La pregunta es, ¿está morando la Escritura abundantemente en ti? ¿Estás siendo controlado en cada área de tu vida por el Espíritu Santo y su verdad? Si no es así, sé honesto, ¿de qué te estás atiborrado? Checa tu fruto, pero si es así, entonces se dará lo siguiente:

 

Col 3:16b enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría,

Alguien en quien la Palabra mora en abundancia, conoce la verdadera sabiduría, lo cual es mucho más que simple conocimiento o información, es la capacidad de aplicar y utilizar correctamente la inteligencia, los recursos, los dones, los talentos para glorificar a Dios.

 

Porque mis hermanos cuando lo que somos y tenemos, incluyendo habilidades y recursos de cualquier tipo, no los utilizamos para la gloria de Dios, sino para la nuestra, es decir, para los propósitos, la voluntad, la fama, la honra, de Dios, los estamos utilizando para la nuestra, y tarde o temprano todo se convertirá en un desperdicio, Jesucristo dijo: el que no recoge conmigo desparrama.

 

Por eso el principio de la sabiduría es el temor del Señor, por eso los necios la desprecian, por eso este mundo con todos sus avances tecnológicos lo único que está haciendo es auto destruirse. Darle la espalda a Dios, a su verdad, es hacernos necios y terminar como dice en Romanos 1: deshonrados, haciendo cosas vergonzosas, totalmente torcidos y perdidos, por cambiar la gloria de Dios, por la gloria del hombre.

 

Pero, si tenemos la Escritura morando en nosotros, entonces podremos con toda certeza y sabiduría, luz de las escrituras instruirnos unos a otros, esto es, declararnos la verdad de Dios, impartirnos enseñanza, edificarnos, dice en Efesios:

 

Efe 4:29 No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino sólo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan. (LBLA)

 

Y no solo aprenderemos a impartirnos verdad y enseñanza, sino que sabremos advertir a las personas acerca de las consecuencias de una mala conducta, tendremos de Dios este aspecto restrictivo de la enseñanza.

 

Y cada domingo recibimos estas dos cosas, igual en cada oportunidad de enseñanza, y así debería ser entre nosotros, no alcahuetearnos, sino instruirnos y a la misma vez exhortarnos, lo cual implica demandar la verdad, no solo enseñarla, pero demandarla en una conducta que vaya de acuerdo con lo que se dice creer.

 

Por eso en Calvary no reforzamos conductas externas, de manera que te conviertas en un actor profesional, siendo uno aquí y otro en la calle. Prefiero confiar en el Señor, que su Espíritu Santo desde tu interior, a través de la Palabra que escuchas, te convenza de pecado, te incomode, te lleve a practicar la verdad.

 

Y si la Escritura mora en abundancia en nosotros, esto es posible. Imagínate, en lugar de circular quejas, chismes, murmuraciones entre nosotros que circulara la Escritura, y una piadosa exhortación, llena de misericordia y verdad. No te olvides de todo el vestido, porque va junto. Y ¿qué sigue?

 

Col 3:16c cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.

Mira cuál es el resultado de deleitarnos en conocer su gloria, su voluntad buena, perfecta y agradable, de disfrutar de este maravilloso vestido de gracia, el cual es Cristo, de disfrutar de perdón, de amor, de paz, de unidad, entonces podemos cantar llenos de gozo y de entendimiento.

 

Por eso es que podrá haber mil conciertos, pero si no hay entendimiento de la Escritura, es vano. Hoy en día mucho se habla de: “vamos a darle al Señor una ovación, un sacrificio de labios que confiesan su nombre”. Sí, es bíblico es verdad, pero si habitualmente tu vestido es el viejo hombre viciado con los deseos engañosos y así pretendes darle al Señor sacrificio de alabanza, ese no es un sacrificio agradable a Dios.

 

Pon atención en el orden, no comienza con cantando con gracia en tu corazón, comienza con haz morir lo terrenal en ti, desecha el viejo hombre, vístete de Cristo, etc., nuestros cantos espirituales, el cantar salmos, himnos, cánticos espirituales que de pronto brotan de un corazón agradecido deben surgir de aquel que ejerce su identidad como hijo de Dios, que se refleja en un estilo de vida que manifiesta verdadera libertad, verdadero amor por la verdad, en quien abundantemente mora la verdad.

 

Claro que al tener en mi corazón y en mi boca la Palabra de Dios, brotarán cantos que hablen de la grandeza, del amor, del poder, de la fidelidad de Dios. Porque ha cambiado mi vida y mi manera de verla, toda esa inconformidad, queja, amargura, miedo inseguridad, que controlan mi mente y corazón, es cambiada por salmos llenos de la bondad y la fidelidad de Dios, himnos que expresan doctrina, verdades profundas del amor de Dios, cánticos espirituales, llenos de sinceridad, de expresiones frescas de tu amor por el Señor.

 

Quejas convertidas en alabanzas, chismes convertidos en bendiciones, temores e inseguridades convertidos en declaraciones de confianza, una boca que un día estuvo llena de veneno y fuego de maldad, convertida en una fuente de bendición y de edificación.

 

Si mi corazón y mi mente estuvieran llenos de la Escritura, controlados por el Espíritu Santo, ¿cuánto cambiaría mi conducta? ¿Cuánta luz traería a mi vida y a la de los que me rodean? Porque de lo que estuviera lleno mi corazón hablaría mi boca, y de lo que estuviera dominando mi pensamiento actuaría yo en la vida, me conduciría en la vida.

 

Por eso el cantar incluye emociones, incluye cantar a Dios en agradecimiento por su gracia, por su amor, por quién es él, y solo puede brotar de un corazón transformado, un nuevo corazón, pero, pon atención en el orden, un corazón lleno de obras de la carne puede cantar cantos cristianos, pero aún puede ser algo carnal y no espiritual.

 

Dios me llama a que le cante con mi corazón, lo cual incluye mi voluntad, y lo que soy que lo que cante esté de acuerdo con lo que hay en mi corazón. Y por último:

 

  • Es un llamado a vivir para la gloria de Cristo.

Col 3:17a Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús,

Pablo habla de las dos cosas que no deben separarse y que conforman lo que somos en nuestro exterior. Así como una vestimenta real, la cual nos solo consistía en las prendas externas, sino que comenzaba desde la ropa interior, hasta diversos tipos de prenda y llegar a la corona, o a la capa real y de más.

 

Pablo cierra con lo que decimos y lo que hacemos, en otras palabras, Pablo con esta última frase encierra cualquier cosa que no haya quedado clara en la superficie, es decir, toda mi vida, y si es un vestido, esto habla de cualquier detalle en este nuevo vestido.

 

Y dice Pablo, ¿qué vas a decir, tienes alguna duda en lo que va a salir de tu boca? ¿Qué vas a hace, tienes alguna duda en cuanto a tu conducta, en cuanto a cómo te diviertes, que si bailar está bien o mal, que si apostar, que si fumar, beber alcohol, que si ves ciertas películas, escuchas cierta música, que si te pones o no te pones cierta ropa, o te tatúas, si comes ciertas cosas, si guardas ciertos días o liturgias? Bueno cualquiera de estas cosas necesitas ponerlos bajo esta lupa.

 

¿Lo que voy a hacer o decir es coherente con quien es Cristo, con quien es Dios? Porque yo soy suyo, soy su cuerpo, soy su iglesia, soy su hijo, ¿le trae gloria a Dios, o solo satisface las demandas de mi carne? ¿Le hace ver bien, le trae fama, buena reputación? ¿La gente al verme, al oírme dice: qué bueno es Dios o lo blasfema?

 

Segundo, lo que voy a decir o a hacer, ¿está conforme a la voluntad de Dios? ¿Ya le tomé en cuenta? ¿Ya oré, ya procuré tener paz en mi corazón antes de actuar? ¿Estoy enfocado en Cristo o en mí mismo y solo me estoy auto engañando diciendo: “Señor este gol es para tu gloria, este partido que gané es para tu alabanza”; perdón, a quien vitorearon fue a ti, no al Señor.

 

Pregúntate estas dos cosas, pregúntale al Señor siempre estas dos cosas, esto significa ser un hombre, una mujer piadosos, que toman en cuenta a Dios, que les importa honrarlo, glorificarlo. Pablo lo dice de otra manera en 1 Corintios:

 

1 Co 10:31-32  En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. 32 No hagan tropezar a nadie, ni a judíos, ni a gentiles ni a la iglesia de Dios.

 

Se supone que ya no vivimos nosotros, sino que ahora vive Cristo en nosotros, se supone que ya no somos nuestros, que le pertenecemos a aquel que nos compró, dice la Palabra:

 

1 Co 6:19-20 ¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; 20 fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.

 

Y dice Pablo:

 

Col 3:17b dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Es decir, todo lo que debemos hacer tiene que ser de buena voluntad en respuesta a lo que Dios ya hizo por nosotros, no como una obligación legalista, no queriendo hacer deudor a Dios, eso es imposible, Dios no nos debe nada.

 

Si las cosas de Dios las haces a regañadientes, si tu actitud es: ay estos religiosos, estos fanáticos, ay mis papás anticuados ahí vienen con sus rollos de Jesús. Si tolo lo que concierne a Cristo es para ti una carga y estás que se te queman las habas por que sea lunes para enlodarte con tus amigos inconversos, o viernes para “vivir tu vida”, no le has conocido todavía, no has entendido con quién estás tratando, tu vida se sigue tratando de ti.

 

Mis hermanos, el deber de cada creyente es vestirse de Cristo y no proveer para los deseos de su carne, la meta de todo cristiano es llegar a ser como su Señor, parecerse a su Señor. ¿A quién ve la gente cuando te ve, a ti o a Cristo? Mis hermanos, la semana que entra veremos este vestido en el matrimonio, en cada relación interpersonal en mi vida, y seguimos hablando de lo mismo, parecerme a mi Cristo.

 

¿Quién es el árbitro de tu corazón? ¿Quién lo gobierna? ¿Es ingobernable, es lo perverso y lo engañoso de él lo que mueve tu vida? Quítate ese viejo vestido mi hermano, no te conviene.

 

¿Qué lugar tiene la Palabra en cada área de tu vida? ¿Sigues viviendo para ti mismo, o verdaderamente le has entregado tu corazón al Señor? Entonces proponte a vivir para su gloria, deja de darle gusto a tu carne, de ser vencido por el mundo y Satanás y comienza a vivir en verdadera victoria con este maravilloso vestido, vestido de Cristo tu Salvador.

 

 

Rom 13:10-14  El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.