Colosenses 3:12b-14 “Lo que implica buscar y poner mis ojos en las cosas de arriba” (Parte IV)


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LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA.

(Parte IV)

EL NUEVO VESTIDO – UN LLAMADO A LA ACCIÓN

Colosenses 3:12b-14

 

Colosas ciudad de Frigia, lo que es ahora Turquía moderna, en la cual nació una iglesia durante el ministerio de Pablo en Éfeso, fundada no por Pablo sino por Epafrodito y Filemón quienes vinieron al Señor en Éfeso y regresaron a su ciudad natal Colosas a comenzar esta iglesia la cual estaba a unos 80 millas de Éfeso. Pablo escribió Colosenses, junto con Efesios, Filipenses y Filemón, en prisión, en su primer encarcelamiento en Roma entre los años 60 y 62 DC.

 

¿Qué estaba sucediendo en esta iglesia? Los colosenses tenían fama der ser altamente influenciables, supersticiosos, que se fascinaban con lo misterioso, y una filosofía que ofrecía una ensalada de religiones juntas, que más tarde llegó a conocerse como el gnosticismo se estaba infiltrando a la iglesia con falsas doctrinas envenenando la sana doctrina con el engaño de cualquier religión en el mundo:

 

Cristo no es suficiente, y tú necesitas hacer algo más, Cristo más obras, Cristo más conocimiento, Cristo más rituales, Cristo más misticismo, y Pablo les escribe para prevenirles y recordarles su identidad y la suficiencia de Cristo.

 

Algo que nos ha quedado claro en Colosenses es que pretender mejorar lo que tenemos en Cristo, con cualquier otra cosa, no es sumar, o complementar, sino todo lo contrario, es retroceder, es degradarse, es quitar a Cristo del trono que solo a él le pertenece, porque él es el único camino.

 

Cristo es suficiente, si estamos en Cristo, si tenemos su Palabra, no nos falta absolutamente nada, no tenemos a qué intervenir, no tenemos recursos con qué intervenir, y cuando lo hacemos solo estropeamos un maravilloso y perfecto cuadro de gracia y amor.

 

Vimos estos cuatro elementos de falsa doctrina: Filosofías humanas, legalismo, ritualismo, misticismo y ascetismo, que mejor se entiende como la negación del yo. Estas cuatro formas de falsa espiritualidad, creadas no por Dios, sino por el corazón perverso y engañoso del hombre, por Satanás y por la filosofía de este mundo, las cuales pretenden ser un sustituto para ser espirituales, o santos y agradar a Dios, en nuestras fuerzas y a nuestra manera, no como él manda, sino como nosotros nos imaginamos que Dios quiere, lo cual en otras palabras se llama paganismo.

 

Y estas falsas doctrinas son extremadamente tentadoras, porque que ofrecen una falsa espiritualidad, sin tener que deshacernos de nuestros deseos pecaminosos, por lo tanto, más que ayudas, son trampas. Y Pablo nos advierte: son innecesarias, son inútiles y más allá, son una afrenta directa en contra de Cristo quien ya lo hizo todo perfecto y completo. Porque la realidad es que en Cristo nuestra redención está completa, nuestro perdón, nuestra santificación, nuestra eternidad.

 

Dios mismo creó las buenas obras en las que debo andar, nos llenó de su gracia, etc., de manera que no puedo completar lo que ya quedó perfecto, la obra de redención en Cristo es inmejorable, pretender por obras, rituales, sacrificios, mejorar lo perfecto es necio, inútil, y un grave pecado contra aquel que ya lo hizo todo por nosotros, es como pretender arreglar un pastel adornado a la perfección, solo lo echas a perder. En Cristo estamos completos, dice en Col 2:9-10:

 

Col 2:9-10 Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad, 10 y vosotros estáis completos en él, que es la cabeza de todo principado y potestad.

 

Pero, entonces, ¿cómo puede ser espiritual un cristiano? ¿Cómo se hace esto en la práctica sin todas estas falsas salidas a la espiritualidad? ¿Cómo podemos estar seguros de que estamos agradando a Dios? ¿Cómo un cristiano que está completo en Cristo debe vivir, qué es lo nos debería distinguir como creyentes genuinos?

 

Para empezar, dice Pablo, todo comienza con un nuevo nacimiento, eras hijo de Adán, necesitas convertirte en un hijo de Dios, eras ciudadano del reino de las tinieblas, necesitas haber sido trasladado al reino de luz.

 

En otras palabras, necesitas haber resucitado con Cristo, como una nueva persona, otra identidad, no un Chuy remendado, o mejorado, o que sentó cabeza y se superó, no, otro Chuy nuevo, quien por consiguiente dará a luz una nueva conducta, nuevos apetitos, nuevos propósitos, nuevas metas, alguien enfocado en su salvador.

 

A quien el Señor le puede mandar: haz morir lo terrenal en ti, todo pecado de orden sexual: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos, avaricia, lo cual es idolatría; no dice: Lucha contra esos deseos, no, sencillamente muere a ellos y hazlos morir puedes, eres una nueva criatura. Porque ningún pecado es tan pequeño como para que no afecte mi vida hoy y mucho menos en la eternidad, alguien que ha nacido de nuevo, no puede seguir viviendo como cuando no conocía a Dios.

 

Esta es la batalla del creyente genuino, aunque hemos nacido de nuevo, queda un residuo en nosotros, quedan vestigios de lo que éramos sin Cristo, hasta que él venga por nosotros, nos quedamos en este cuerpo viejo débil, que se enferma, que se desgasta, que envejece, y que además todavía contiene una naturaleza pecaminosa, con la cual todo creyente batalla, y batallará hasta el día en que Jesucristo venga y seamos redimidos con un nuevo cuerpo, la cual son estos impulsos

 

Por lo tanto el creyente genuino tiene otra responsabilidad, no solo hacer morir sus deseos pecaminosos, y morir a ellos, sino recordar que tiene una vieja naturaleza de la cual tiene que quitarse día a día, como un ropaje vil y asqueroso, el cual debe ser parte de su pasado, no puede ser su presente, ni mucho menos su futuro.

 

Despojarnos del viejo hombre, esta vieja naturaleza pecaminosa, nuestra carne, la cual encierra todos esos deseos, impulsos y pasiones pecaminosos de nuestra humanidad no redimida, la cual incluye todas estas actitudes y conductas, pecados contra Dios, de idolatría y falsa religiosidad, pecados sexuales, contra mi cuerpo, y pecados sociales, contra mi prójimo.

 

Ese ropaje confeccionado de pecados sociales como la ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas, y mentira, este viejo vestido es este estilo de vida pecaminoso en el cual vivíamos, pero, no más, porque por estas cosas viene la ira de Dios, sobre los hijos de desobediencia, sobre los incrédulos. Por lo tanto no puedo tener este vestido en mi guardarropa, necesito tratar con mi pecado con prontitud y radicalidad, si es que verdaderamente quiero crecer, madurar, ser libre, ser espiritual.

 

Y ya leímos, es una realidad, el día que creímos en Cristo nos despojamos de ese viejo vestido con sus hechos, pero, ahora, revistámonos del nuevo,

endúo

; literalmente húndanse en este vestido; invístanse de él, asegúrense de que están dentro de él, en otras palabras, vístanse de Cristo. El Señor no me llama a quitarme un vestido y dejarme desnudo, necesito entender que se me ha dado un maravilloso vestido de la justicia de Cristo, la fortaleza de Cristo, el poder de Cristo que le levantó de los muertos, y nada tengo que tener que ver con el viejo vestido, con el viejo hombre.

 

¿Cuándo me quedo desnudo? Cuando intento en mis fuerzas, con mis nulos recursos deshacerme de mis pecados, y a base de fuerza de voluntad intento ser bueno, intento sentar cabeza, ya no ser tan malo, decido ya portarme bien, etc., pero no me invisto con el poder del Espíritu Santo en mí, no me ocupo en la Palabra, en la oración, en la comunión con mis hermanos. Esto hace que me quede desnudo, y muy pronto regrese a mis antiguos hábitos, porque nada ha cambiado en mi interior.

 

No lo olvides, el cambio en el creyente no comienza en su conducta, es un cambio de identidad, un cambio de mente, que por consiguiente dará a luz una conducta diferente. Siendo entonces una nueva criatura, Dios me manda quitarme este viejo vestido, pero no me deja desnudo, él ha confeccionado para mí un nuevo vestido, el cual debo reconocer, conocer y ponerme cada una de sus prendas, cada día de mi vida.

 

Porque la madurez no es inmediata, porque así como van surgiendo vestigios de nuestra nueva naturaleza cada vez más seguido, la vieja naturaleza sigue ahí y también se asoma o toma el control si no nos ocupamos en desecharla cada día. Por lo tanto tenemos una responsabilidad doble, desechar el viejo hombre a cada momento, y revestirnos del nuevo.

 

Ese viejo vestido no me conviene, tiene la imagen de Adán, el cual envejece y finalmente morirá, tiene la imagen de la temporalidad, de la muerte, pero, este nuevo vestido está creado a la imagen del Dios eterno, es vestirme literalmente de Cristo.

 

El viejo vestido, me corrompe, me desfigura más y más hasta dejarme a la imagen de Satanás, mientras que el nuevo vestido se renueva, va en aumento, en crecimiento, va siendo perfeccionado, me transforma a la imagen de Cristo, en justicia, en verdad, en santidad.

 

El viejo vestido progresivamente nos va hundiendo en tinieblas, llenándonos de confusión y mentira, termina por dejarnos completamente perdidos, mientras que el nuevo vestido nos ilumina, nos enriquece con sabiduría e inteligencia espiritual, literalmente nos da la mente de Cristo. Borra toda barrera de separación elitista, quita todo complejo, porque en Cristo somos un solo cuerpo donde él es la cabeza y vestidos de él, somos uno en él.

 

Y por último, Pablo nos recuerda aquello que siempre nos debería inspirar a quitarnos ese viejo vestido y revestirnos del nuevo; nos dice: Dios los ha escogido, los ha apartado, y los ha amado, por lo tanto vístanse de acuerdo a lo que son. Por eso seguimos con esta miniserie: LO QUE IMPLICA BUSCAR Y PONER MIS OJOS EN LAS COSAS DE ARRIBA – PARTE IV – EL NUEVO VESTIDO, UN LLAMADO A LA ACCIÓN. Y veremos de los versículos 12 – 14, demos lectura.

 

Col 3:1-11 Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. 2 Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra. 3 Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Cuando Cristo, vuestra vida, se manifieste, entonces vosotros también seréis manifestados con él en gloria. 5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; 6 cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, 7 en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. 8 Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. 9 No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos. 10 y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno, 11 donde no hay griego ni judío, circuncisión ni incircuncisión, bárbaro ni escita, siervo ni libre, sino que Cristo es el todo, y en todos.

 

Ya que el nuevo vestido es un llamado a la acción, ¿cómo es el vestido de alguien que ha sido escogido por Dios, apartado para él y amado, cómo luce? Ya que nos ha quedado claro que la verdadera espiritualidad es una conducta.

 

  1. Las prendas del nuevo vestido, el cual consiste en un carácter.

Col 3:12 Vestíos, pues, como escogidos de Dios, santos y amados, de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;

En primer lugar, no podemos dar lo que no tenemos, si no he recibido el amor de Dios, si no soy de Cristo, esto no puede ser una realidad en mi vida. Por otro lado, observa que Pablo está listando una buena parte del fruto del Espíritu.

 

En otras palabras, soy de Dios, él me ha llevado a sus brazos, por lo tanto mi vida tiene que manifestar estas características, no lo olvides, no son un estándar a alcanzar, o requisitos a cubrir, son la manifestación del carácter en quien hay nueva vida. Otra cosa es que necesitamos estar contrastando las prendas de este nuevo vestido con las del viejo vestido, y el primero es:

 

Entrañable misericordia – splánjnon oiktirmós

 

Splánjon,

Siempre en plural, denota propiamente los órganos físicos de los intestinos; Las entrañas eran consideradas por los griegos como el asiento de las pasiones más violentas, y por el hebreo como el asiento de los afectos entrañables; de ahí la palabra viene a denotar entrañable», y se traduce.

 

Las entrañas, lo más íntimo del ser, corazón, cariño, amor entrañable, tierna misericordia, afecto. como cariño. figurativamente compasión o lástima: cariño, corazón, entraña, amor entrañable.

 

Y

oiktirmós

, compasión: misericordia, piedad hacia los males de otros.

 

Estas dos palabras juntas las podríamos traducir también: “vístanse de una compasión profunda” o “tengan un sentimiento de compasión interna y apremiante”.

 

Mientras que en nuestra naturaleza pecaminosa nosotros somos súper sentidos, y fácilmente nos sentimos lastimados y nos llenamos de amargura, la cual da a luz todos estos pecados sociales y obras de la carne: “me dijo, y no me lo merecía, y éste quién se cree, y no es cierto”. Y toda esta bola de emociones que sentimos cuando alguien nos lastima, claro que esto solo me pasa a mí, ¿verdad?

 

Pero, mira en lugar de eso, necesitas decidir vestirte de esta compasión profunda, apremiante. Qué importante es que conozcas la misericordia de tu padre. Dios no nos vio con ojos de resentimiento: “estos mal agradecidos, yo que los creé y les dejé vivir en mi creación”; Cristo no nos ve así aún a pesar de nuestras infidelidades, él no dice lleno de resentimiento y dolor: “yo que morí en la cruz y mira estos cómo me pagan”.

 

No, siempre decimos que de parte de Dios, recibir misericordia es que él no nos da lo que merecemos, nos bendice, nos llena de su gracia, no nos da el castigo que merecidamente deberíamos recibir, condenación eterna, sino que recibimos de él paciencia, longanimidad, bendiciones. Pero, ¿por qué sucede esto? Porque él nos ve con estos sentimientos de compasión.

 

Por ejemplo, mira a Cristo alimentando a la multitud, o enviando a los apóstoles a predicar; la realidad es que la multitud era conformada por gente voluble y grosera, mal agradecida, hoy te adoro, mañana te crucifico si ya no convienes a mis intereses, pero, mira a Cristo lleno de compasión, ¿cómo se refería a ellos?

 

Mat 9:36-38 Y al ver las multitudes, tuvo compasión de ellas; porque estaban desamparadas y dispersas como ovejas que no tienen pastor. 37 Entonces dijo a sus discípulos: A la verdad la mies es mucha, mas los obreros pocos. 38 Rogad, pues, al Señor de la mies, que envíe obreros a su mies.

 

Mat 15:32 Y Jesús, llamando a sus discípulos, dijo: Tengo compasión de la gente, porque ya hace tres días que están conmigo, y no tienen qué comer; y enviarlos en ayunas no quiero, no sea que desmayen en el camino.

 

Mat 14:14 Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.

 

Mis hermanos, los que estuvimos en la clase pasada de Sanas Palabras, vimos lo que es el pecado, algunas definiciones eran: vómito del alma, carne descompuesta, y somos pecadores. Pero mira como Dios nos mira, con compasión, al grado de ir a una cruz para salvarnos de nuestra terrible situación.

 

Esto es compasión, esto es misericordia, y dice Pablo no solo misericordia, sino entrañable misericordia, una misericordia que surge dese las entrañas, real, no de dientes para afuera. Y alguien que no ha nacido de nuevo, ¿de dónde va a sacar esta tierna compasión, este afecto entrañable?

 

Solo alguien que decide darle el control de su vida al Espíritu Santo, que decide andar en el Espíritu y no en la carne, que decide alimentarse con la Palabra de Dios, oración, alabanzas, comunión con Dios real y profunda, es alguien que podría ver surgir de sí mismo esta compasión profunda. Y mis hermanos, este nuevo vestido es Cristo, si estamos vestidos de Cristo, entonces es posible.

 

Aprende a ver a tus hermanos, en especial a los que más mal te caen con compasión, no seas orgulloso, considérate a ti mismo, un día tú vas a necesitar que te miren con la misma misericordia, él Señor lo dijo: con la vara que i

 

Luc 6:37-38 No juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados. 38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir.

 

Y si mides con una gran medida de misericordia, a sí mismo recibirás, y más que todo, verdaderamente te estarás pareciendo a tu amado Salvador.

 

Mi hermano, mi hermana, como Cristo lo hace contigo, cuando alguien te lastima, no le des lo que merece, compadécete de él, decide mirarlo en necesidad, mientras más feo, más necesidad tiene de Cristo, no lo olvides. Que Calvary sea una iglesia que nos distinguimos por tener una gran misericordia entre unos y otros.

 

Dios no nos paga como merecen nuestras maldades, y ojo, tampoco nos da “cachetada con guante blanco”, no, con toda sinceridad nos ama, nos sirve, y decide vernos con ojos de misericordia, Dios nos llama a hacer lo mismo. Primera prenda del nuevo vestido: “entrañable misericordia”. Siguiente:

 

Benignidad – Jrestótes

 

Jrestótes; utilidad, i.e. excelencia moralmente en carácter o presencia: benignidad, bondad, bueno, benevolencia, bien, lo correcto, honradez, lo que es recto, justo y bueno. También es una disposición benigna de corazón, o de bondad en los hechos, en otras palabras, no es meramente bondad como una cualidad, sino la bondad en acción, una benignidad que se expresa en actuaciones concretas en gracia, ternura, y compasión, dar algo en un gesto de amabilidad.

 

Jhon McArthur lo define como la gracia que penetra todo el ser de una persona y que suaviza toda dureza. Cristo es así, él dijo, mi yugo es fácil. También dijo en el sermón del monte:

 

Mat 5:44-45 Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen; 45 para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos.

 

Luc 6:35 Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos.

 

Dios bendice, hace bien todo el tiempo aun a criaturas que todo el tiempo lo están blasfemando e ignorando. El hecho de disfrutar de la familia, de un atardecer, de una buena comida, de un tiempo de risa y diversión. Todas esas cosas Dios las permite, porque es bueno; Dios refrena su ira, y en lugar de eso él, nos dice:

 

1 Ti 2:1-4 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres; 2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. 3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador, 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

 

Dios siempre está pensando hacernos bien, siempre piensa bien de nosotros, con esperanza, con el anhelo de que nos arrepintamos para poder bendecirnos y no tener que condenarnos. Imagínate, ese es Cristo, de este Cristo necesitamos estar vestidos, de esta bondad con la cual él nos guía al arrepentimiento:

 

Rom 2:4 ¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?

 

Aprende de esto hermano, nosotros utilizamos el enojo, la amargura, el desquite para pretender que la persona que nos lastimó se arrepienta; ¿y te das cuenta que el que tiene el viejo vestido siempre está pensando lo contrario? “Lo voy a maltratar para que se le quite, para que sienta”. Con la esperanza de que diga: “no si se siente re feo, mejor le pido perdón”. Y cual nomás se hace una brecha más y más grande entre los dos. ¿Se acuerdan en Santiago?

 

Stg 1:19-20 Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; 20 pues la ira humana no produce la vida justa que Dios quiere.

 

Pero, mira cómo la benignidad sí puede traer a arrepentimiento a una persona, el hecho de amar a tus enemigos con un amor sincero, con un corazón bueno, cuando estamos revestidos de esta benignidad la cual puede ser verdaderamente efectiva, piensa en tus hijos, ahora es benignidad, no ser alcahuete, o permisivo, es bendecir con la verdad, pero con misericordia.

 

Si te fijas la benignidad es exactamente lo contrario a malignidad, siempre estar pensando lo malo y cómo desquitase, no está pensando en el bien del otro, sino en que pague por lo que me hizo, no así la benignidad, la cual es pensar lo bueno, cómo bendecir, como mostrar amor, aún con personas ingratas y malvadas, justo como lo haría nuestro Padre celestial, como lo hizo Cristo con nosotros. Qué necesaria es esta prenda del nuevo hombre, qué necesario es estar vestidos de Cristo hermanos. Otra prenda del nuevo vestido:

 

Humildad – Tapeinofrosúne

Tapeinofrosúne, dos palabras: tapeinós humilde y frosúne, mente, humillación de mente, i.e. modestia: humildad, sencillez, modestia

 

Este es un término inventado por Pablo y por los cristianos, porque la humildad para nada era una virtud para los griegos, era considerada debilidad, naquez. Y para nuestros tiempos es igual, cómo se exalta la soberbia, el amor propio, el orgullo, y cómo se desprecia la humildad: “te van a agarrar de menso”, “se te van a subir a las barbas”, y todo este rollo.

 

Pero, ¿qué crees? La raíz del pecado es el orgullo, la soberbia, el amor propio de sentirnos dios, el cual envenena todas las relaciones. La falta de perdón, el no servirnos unos a otros, el siempre estar mirando por lo nuestro propio, para nuestra ventaja, tiene esta raíz. Lo que es más la depresión, muchos de nuestros complejos tienen esta raíz, ¿cómo yo? ¿Por qué a mí? Yo no merezco esto, yo soy aquel. ¿Qué nos dice Pablo en Romanos?

 

Dios nos llama a no tener un mayor concepto de nosotros mismos que el que debemos tener, lo cual implica que tampoco debemos tener uno menor al que Dios nos ha dado, Dios nos ha enriquecido, nos ha bendecido, pero, no porque haya algo impresionante en nosotros, sino por su bondad, lo que tenemos, lo que somos, debe traerle gloria a él en todo momento, y él es un Dios generoso para con todos. Y Cristo el creador del cielo y la tierra, él mismo dijo:

 

Mat 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

 

La humildad viene del corazón, una mente humilde viene de un corazón regenerado por el Espíritu Santo, por alguien que se viste de Cristo, y mira lo que dice: mientas que el que se enorgullece jamás encuentra paz, ni descanso porque siempre tiene que estar sosteniendo su estatus inflado por su orgullo, aquel que lleva el yugo de Cristo, es decir, que le da el control de su vida a Cristo, aprende de Cristo mansedumbre y humildad, encuentra descanso.

 

Mis hermanos, que afán y qué ansiedad vivimos cuando no nos deshacemos del viejo hombre, cuánto miedo, preocupación, y muy poco o nada de avance, siempre cuidando tu imagen, tu reputación, pero en contraste, el humilde, el que tiene su identidad en Cristo, que no teme perder nada, porque ya lo perdió todo en Cristo, porque se sabe extranjero y peregrino en este mundo, embajador, aún en cadenas como Pablo lo era, quien no se avergonzaba de Cristo, quien lo era todo para él, él tenía paz, sosiego, descanso para su alma.

 

¿Quiénes somos? Sencillamente somos amados de Dios, y la gloria es para él, si no fuera por su amor, no estaríamos aquí. Por eso, ¿tienes dones, talentos, recursos, hasta credenciales? No lo olvides, todo es prestado y vas a dar cuenta de cada cosa que se te confió, porque como dice en la Palabra: todo es de él, por él, y para él.

 

Qué importante es estar vestidos de humildad de mente, con los ojos siempre puestos en el único que merece toda la gloria, en el único importante, en el único que puede exigir derechos y que los renunció por amor a los demás, al punto de ir a la cruz, humillándose, bajando más que ningún hombre en toda la historia, siendo el más grande de todos, siendo el más poderoso, el más rico, el más importante, el dueño de todo. Y si para el dueño de todo lo creado, la humildad es una virtud, también lo debería ser para ti y para mí.

 

Hermoso nuevo vestido creado a la imagen de Dios, digna vestimenta de los escogidos, los apartados, los amados de Dios. Una prenda más:

 

Mansedumbre – Praútes

 

Praútes:

dulzura, apacibilidad, i.e. (por implicación) humildad: mansedumbre, apacibilidad, amabilidad.

 

Este no solamente es un comportamiento externo, o una mera disposición natural, ni solo tiene que ver con mi trato con otras personas, es una obra del Espíritu Santo efectuada en el alma la cual tiene todo que ver primeramente con mi relación con Dios.

 

Es una disposición del espíritu en la que aceptamos la voluntad de Dios para con nosotros como buena, sin discutirla o resistirla, y es el resultado de la humildad de mente. Reconozco que no soy dios, reconozco que no tengo la autoridad, reconozco que separado de Cristo nada puedo hacer, reconozco que si estoy vivo, es solo por la pura bondad y misericordia de mi Dios, por lo tanto el control, la dirección, el dueño de mi vida es mi Señor.

 

Ya no vivo yo, más vive Cristo en mí, y lo que vivo lo vivo para su gloria, por lo tanto lo más importante para mí no son mis anhelos, mis deseos, mis propósitos, sino los de Dios. Alguien manso es aquel que no está luchando contra Dios, que no se le enfrenta al tú por tú, que no lo resiste, que no lucha contra su voluntad: Y ¿por qué yo Señor? ¿Por qué a mí? ¿Qué te traes conmigo? Una persona mansa no es de los que siempre le están pidiendo a Dios explicaciones, seguro de vida, y prestaciones para pensar si van a considerar alguno de sus mandatos.

 

Ah mis hermanos, como si una vida llena de fracasos por nuestra necedad no fuera suficiente para decir: hasta aquí llegué Señor, no doy una. Por favor recoge los pedazos que ya dejé regados y has una obra de gracia, por favor destuerce esto que ya ni forma tiene y haz de mí, de mi familia, de mi vida una maravillosa obra de redención, te seguiré sin reparo.

 

Este es alguien manso, fortaleza sujeta a control. Por consiguiente es alguien manso para con la gente, incluso la gente mala. ¿Te acuerdas del Señor en el monte de los olivos sudando gotas de sangre por la tremenda aflicción de saber lo que le esperaba en la cruz? ¿Qué hizo?

 

Luc 22:39-44 Luego, acompañado por sus discípulos, Jesús salió del cuarto en el piso de arriba y, como de costumbre, fue al monte de los Olivos. 40 Allí les dijo: «Oren para que no cedan a la tentación». 41 Se alejó a una distancia como de un tiro de piedra, se arrodilló y oró: 42 «Padre, si quieres, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, quiero que se haga tu voluntad, no la mía». 43 Entonces apareció un ángel del cielo y lo fortaleció. 44 Oró con más fervor, y estaba en tal agonía de espíritu que su sudor caía a tierra como grandes gotas de sangre.

 

A pesar del sufrimiento que le vendría en su humanidad, el Señor se mantuvo bajo la voluntad de su Padre celestial. ¿Quieres ver la mansedumbre en acción del Señor delante de los hombres? Bueno, delante de Caifás, quien le abofetea, y solo le dice: si actué mal dime en que fue, sino, ¿por qué me golpeas?

 

Delante de los que le cubrieron el rostro lo golpeaban y le decían: profetízanos a ver quién te golpeó; él pudo haber dicho: fuiste tú fulanito y eres hijo de tal persona, y vives en tal parte, y estos son los pensamientos de tu corazón y hasta aquí llegaste.

 

¿Qué me dices cuando los ladrones crucificados junto con él le decían: si eres hijo de Dios sálvate y sálvanos a nosotros. Los fariseos: si eres hijo de Dios bájate de ahí y creeremos en ti? Imagínate, ¿qué eran tres clavos oxidados para el dueño del universo? Si no se bajó fue por amor a nosotros, porque era un hombre manso y humilde de corazón. Y ganó la batalla, nos redimió, consumó su obra y ahora está sentado a la derecha del Padre y vendrá con gloria a reclamar lo que es suyo.

 

Y no se trata de debilidad de carácter o de flaqueza, no se trata de ser manso y menso, dime una cosa, ¿era Cristo débil de carácter, o sin poder, por menso fue a la cruz y le tocó bailar con la más fea? ¿No se podía defender? Claro que no, es el todo poderoso sujeto a la voluntad de su Padre.

 

Por eso esta es la mansedumbre bíblica, es sino fortaleza sujeta al control del Espíritu Santo con la cual estamos llamados a restaurar a un hermano en pecado, a defender la fe en contra de los enemigos, en fin, es una conducta que debería caracterizar a alguien escogido por Dios, alguien vestido de Cristo, hermosa prenda disponible para nosotros lo que hemos creído.

 

La humildad produce a una persona mansa, y alguien lleno del fruto de mansedumbre, será alguien que manifiesta dominio propio, los tres van encadenados, van juntos y hacen que una persona que se vista de ellos se parezca a su Señor y traiga gloria. Mientras que lo contrario a mansedumbre es rebeldía, así como el orgullo a la humildad, y los arrebatos de ira al dominio propio. Una prenda más:

 

Paciencia – Makrothumia

 

Makrodsumía: dos palabras makro, alargar, thumia, de thumos, ira o temperamento, alargar la ira, por eso se traduce como longanimidad, soporte, aguante, paciencia, clemencia, calma, tolerancia, extremada paciencia, o paciencia si límites, largura de ánimo.

 

Alguien paciente es alguien que no se enoja contra otros, lo contrario a la paciencia es el resentimiento y la venganza. Cuánta paciencia necesitamos, ya que rodeados por pecadores y siendo pecadores insensatos y tercos, es muy probable que recibamos insultos o agravios, pero el que es paciente, no llega a la desesperación, ni tampoco a la amargura o ira.

 

Mis hermanos, el mundo está lleno de gente arrebatada, impaciente que no busca quién se la haga, sino quién se la pague, pero nosotros los creyentes estamos llamados a quitarnos ese vestido viejo y apestoso, y si nos ponemos el nuevo vestido, si nos vestimos de Cristo como hijos amados, escogidos, apartados por Dios, entonces nuestra vida debe manifestar esta paciencia, esta longanimidad.

 

Ninguno de nosotros estaríamos aquí de no ser por la paciencia de nuestro Señor, quien esperó, quien nos persiguió hasta que nos alcanzó, dice la Palabra:

 

1 Ti 1:16 Pero Dios tuvo misericordia de mí, para que Cristo Jesús me usara como principal ejemplo de su gran paciencia con aun los peores pecadores. De esa manera, otros se darán cuenta de que también pueden creer en él y recibir la vida eterna. (NTV)

2 Pe 3:15 Y recuerden que la paciencia de nuestro Señor da tiempo para que la gente sea salva. Esto es lo que nuestro amado hermano Pablo también les escribió con la sabiduría que Dios le dio, (NTV)

 

Mira nada más, ¿qué pasaría si vieras así a la gente que parece no entender cuando lo hablas de Cristo? Dios es paciente para con todos, fue paciente para con nosotros, y es algo que no debemos olvidar. En nuestra mente y corazón, antes que pensar en que la gente ya me hartó, es pensar en su salvación, o en su condenación si no se salvan. Nuestro Señor Jesucristo vivió una vida caracterizada por la paciencia, y si nos vestimos de él, tenemos la paciencia disponible.

 

Dime si no, cuánto necesitamos estar vestidos con todas estas prendas: entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia. Imagínate un hogar donde marido y mujer están vestidos de Cristo con todas estas virtudes, ¿cuántos pleitos ahorrados?

 

¿Cuánto necesitas de estas virtudes para con tus hijos, para con tus compañeros de trabajo, por supuesto en la iglesia, mis hermanos esta sería una iglesia que manifiesta al mundo que Cristo vive, lo mismo en nuestro hogar, familias que hacen a Cristo visible de una manera poderosa.

 

Este es el vestido que alguien que ha nacido de nuevo, que tiene su corazón, su atención en las cosas de arriba, alguien que es verdaderamente espiritual: Un escogido, apartado, amado de Dios así luce, cualquier otra cosa es mera piratería. ¿Te das cuenta? Se puede ser pseudo espiritual con todas esas falsas salidas y no tener uno solo de estos rasgos de carácter, eso es religión inútil.

 

Y lo más impresionante es que no es un vestido que tú tengas qué confeccionarte, ya está listo, está creado por Dios a tu medida, y con toda la justicia, la santidad y la verdad de Dios disponibles para ti y para mí. Ahora, ya tengo todas estas prendas, ¿cómo las utilizo? ¿Cómo las pongo por obra? Tengo mi siguiente punto:

 

 

  1. El vestido nuevo en acción nos capacita para soportarnos y perdonarnos unos a otros.

Col 3:13a soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Ya estando vestidos, armados y peligrosos, armados hasta los dientes en contra del reino de las tinieblas, entonces podemos hacer frente a la verdadera guerra espiritual, podremos poner por obra la voluntad de Dios y mostrar al mundo a un Dios vivo, lleno de amor y misericordia; y lo primero que Pablo nos dice, ahora que están vestidos de todo el fruto del Espíritu, entonces les es posible lo siguiente:

 

Sopórtense unos a otros – Anéjomai

 

Anéjomai; sostenerse uno mismo en contra de, sostener arriba en contra de una cosa y así soportar i.e. (figurativamente) soportar, aguantar: padecer, soportar, sufrir, tolerar, ser paciente con, atender con paciencia. Escuchar o soportar con gusto una exhortación; ser paciente con, soportar a alguien, sobrellevar, tolerar, aceptar como válido o verdadero, aceptar una queja.

 

Macrothumia tiene que ver con no explotar, con no desatar mis emociones, pero esta tiene más que ver con soportar algo pesado. Resistir, perdurar a pesar de la persecución, de amenazas, de agravios, de indiferencia, de cualquier mal, sin buscar vengarse. ¿Se acuerdan de Pablo?

 

1 Co 4:12 Nos cansamos trabajando con nuestras manos para ganarnos la vida. Bendecimos a los que nos maldicen. Somos pacientes con los que nos maltratan.

 

2 Ti 2:8-10 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, 9 en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.

 

Aun Pablo se lo pide a los Corintios cuando éstos no estaban poniéndose el nuevo vestido, ¿se acuerdan? En pleitos, demandándose unos a otros delante de la opinión pública, haciendo que se vituperara el nombre del único que debemos cuidar: Jesucristo

 

1 Co 6:1-3 Cuando uno de ustedes tiene un conflicto con otro creyente, ¡cómo se atreve a presentar una demanda y pedirle a un tribunal secular que decida sobre el asunto, en lugar de llevarlo ante otros creyentes! 2 ¿No se dan cuenta de que algún día nosotros, los creyentes, juzgaremos al mundo? Y, dado que ustedes van a juzgar al mundo, ¿no son capaces de resolver esas pequeñas cuestiones entre ustedes? 3 ¿No se dan cuenta de que juzgaremos a los ángeles? Así que, deberían ser capaces de resolver los conflictos comunes y corrientes que pasan en esta vida.

 

1 Co 6:4-8 Si tienen conflictos legales acerca de tales asuntos, ¿por qué acuden a jueces que son de afuera y no son respetados por la iglesia? 5 Digo esto para que se avergüencen. ¿No hay nadie en toda la iglesia con suficiente sabiduría para decidir sobre esos temas? 6 Pero, en cambio, un creyente* demanda a otro, ¡justo frente a los incrédulos! 7 El hecho de que tengan semejantes demandas legales unos contra otros es en sí una derrota para ustedes. ¿Por qué mejor no aceptar la injusticia y dejar el asunto cómo está? ¿Por qué no se dejan estafar? 8 En cambio, son ustedes mismos los que hacen lo malo y estafan aun a sus propios hermanos en Cristo.

 

Dios nos llama a soportarnos unos a otros, no a demandarnos unos a otros, a sufrir el agravio. Imagínate, si se supone que debemos amar a nuestros enemigos, cuánto más a nuestros hermanos en Cristo, cuánto más a nuestra pareja, a nuestros hijos.

 

Esto va a ser imposible si no te quitas el ropaje de la vieja naturaleza, pero si traes el vestido nuevo, si te vistes de Cristo, entonces podrás ser un soporte, podrás sufrir el agravio con tal de no tropezar a un hermano, con tal de no hacer ver mal el nombre de Jesucristo tu Señor, porque se supone que él es lo más valioso para ti.

 

El Señor nos llama a ser un soporte para nuestros hermanos, no un tropiezo y eso implica soportar agravio, en especial de los pequeños en la fe, ahora si ya tienes más de dos años en Cristo, no se supone que seas pequeño en la fe, ya conoces, ya puedes soportar a otros.

 

Y ¿sí o no, así trata Dios con nosotros? Dios no nos empuja, no nos dice: “ya me cansaron, ahí que los soporte su abuela”. No Cristo hasta el día de hoy sufre nuestros agravios constantes, nuestras infidelidades, nuestros pecados, porque nos ama.

 

Si en verdad le conocemos, si hemos experimentado su amor en alguna manera, estamos llamados a soportar a nuestros hermanos, porque eso les dará la oportunidad de crecer, les dará la oportunidad de aprender cómo es que se maneja un cristiano maduro, el cual no es el que sabe mucho de la biblia, o tiene muchos cargos en la iglesia, no, es alguien que manifiesta el carácter de Cristo en su vida, y que está dispuesto a sufrir el agravio por amor a sus hermanos y para traer gloria al Señor, al igual que soportar con paciencia y gozo las pruebas y dificultades, de la vida, lo cual también será un testimonio para ellos.

 

No solo nos permite esto el nuevo vestido, sino que dice Pablo:

Col 3:13b y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros.

Perdónense unos a otros – Jarízomai

 

Jarízomai:

voz media de G5485; conceder como favor, i.e. gratuitamente, en bondad, perdón o rescate: perdonar, entregar, conceder, dar.

 

Si te la cobras, ya no es perdón, perdonar es dejar ir, es conceder la falta y no acordarte más de ella, es ceder, no cobrar más. Si chocas y perdonas, significa que tú cubres los gastos de ambos, aunque el otro tuvo la culpa.

 

Pablo nos da el antídoto, y además nos da el modelo. Mis hermanos, lo repito una y otra vez, somos pecadores y estamos rodeados de pecadores, eso da como resultado mucho pecado. Y si viste la clase acerca del pecado, te podrás dar cuenta de qué dañino es, maligno y sin cura.

 

De manera que no te sea extraño que otros pequen contra ti, porque tienes que tener la seguridad de que aunque no te des cuenta, tú también has pecado contra otros, de manera que no solo te deben, tú también debes, y siendo honestos y haciendo cuentas, quizá tú salgas debiendo más, seguro que es así, ¿sabes por qué? Porque el pecado principal y primeramente es contra Dios, ya allí todos salimos bailando.

 

De manera que Pablo te da la medicina, el arreglo más sencillo, no dije fácil, pero, sí sencillo: si tienes queja contra algún hermano: perdónalo.

 

Qué interesante, es como si la Pablo supiera cuántos problemas de índole social tenemos, si te digo, no nos podemos ni mirar feo, porque ya es un pecado mortal: “me miró feo, ¿qué trae? Por qué me hace menos, por qué me critica, me maltrata, ahhh”. Tranquilo, ni te estaba viendo a ti, además, justo en ese momento le dio un cólico, por eso hizo ese gesto, y casualmente estaba viendo para donde tú estabas.

 

Pero, así somos mis hermanos, de manera que lo que nos dice Pablo es: perdónalo. Pero, Chuy es que tú no sabes, me hizo, me dijo, inventó, chismeó, me miró de arriba abajo: perdónalo. Me robó, me pegó: perdónalo. La receta es la misma mis hermanos.

 

Queja es la palabra

momfé

; culpar, falta, queja. No sé de qué índole es la queja que tienes contra tu hermano, necesitas perdonarlo, es lo que Cristo te manda, además que va a curar esa herida en tu corazón, va a cuidar no darle lugar al diablo en la iglesia, en tu casa, en tu trabajo, ¿se acuerdan en Efesios?

 

Efe 4:26-27 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle»*. No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados, 27 porque el enojo da lugar al diablo.

 

¿Quieres ver destrucción en tu vida y en la de los que te rodean? No perdones, llénate de amargura y de queja, pero créeme, en el tribunal con Cristo, no vas a ganar, porque te van a sacar también tus platos rotos, y vas a salir debiendo. Mejor perdona, y ahórrate vergüenza y dolor, Dios nos llama a perdonarnos y nos da toda su fortaleza para hacerlo.

 

El poder perdonar es parte de traer el nuevo vestido, por eso dice Pablo. Así como Cristo los perdonó a vosotros, de manera que Cristo es el modelo. ¿Cómo nos perdonó Cristo? Nosotros sin lugar a duda hemos pecado contra otros, los cuales deberían perdonarnos, pero Cristo, ¿habrá alguna vez pecado contra alguien? Claro que no, solo nos bendijo, y nosotros nos cansamos de pecar contra él, y él lejos de no perdonarnos, recibió el castigo de nuestras culpas y nos regaló su bondad, acreditó su justicia perfecta en nuestra cuenta. Veamos la parábola del perdón por excelencia, dice así:

 

Mat 18:21-27 Luego Pedro se le acercó y preguntó: —Señor, ¿cuántas veces debo perdonar a alguien que peca contra mí? ¿Siete veces? 22 —No siete veces —respondió Jesús—, sino setenta veces siete. 23 »Por lo tanto, el reino del cielo se puede comparar a un rey que decidió poner al día las cuentas con los siervos que le habían pedido prestado dinero. 24 En el proceso, le trajeron a uno de sus deudores que le debía millones de monedas de plata. 25 No podía pagar, así que su amo ordenó que lo vendieran —junto con su esposa, sus hijos y todo lo que poseía —para pagar la deuda. 26 »Pero el hombre cayó de rodillas ante su amo y le suplicó: “Por favor, tenme paciencia y te lo pagaré todo”. 27 Entonces el amo sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le perdonó la deuda.

 

Esta era una deuda impagable, la cantidad que Cristo menciona, ni siquiera se podía contar, así todos le debemos a Dios, no hay nada que podamos hacer para pagar lo que nuestros pecados merecen, ni siquiera una eternidad en el infierno podrían lavar uno solo de nuestros pecados.

 

Mat 18:28-30 »Pero, cuando el hombre salió de la presencia del rey, fue a buscar a un compañero, también siervo, que le debía unos pocos miles de monedas de plata. Lo tomó del cuello y le exigió que le pagara de inmediato. 29 »El compañero cayó de rodillas ante él y le rogó que le diera un poco más de tiempo. “Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré”, le suplicó. 30 Pero el acreedor no estaba dispuesto a esperar. Hizo arrestar al hombre y lo puso en prisión hasta que pagara toda la deuda.

 

La deuda de este hombre no era ni el .oooooooo1% de lo que el rey le había perdonado. El rey tenía todo el derecho de meterlo a la cárcel por la eternidad y le perdonó la deuda, a este hombre en comparación con lo que le debía al rey, no era nada, sin embargo exigía para él la pena máxima, veamos el fin:

 

Mat 18:31-35 »Cuando algunos de los otros siervos vieron eso, se disgustaron mucho. Fueron ante el rey y le contaron todo lo que había sucedido. 32 Entonces el rey llamó al hombre al que había perdonado y le dijo: “¡Siervo malvado! Te perdoné esa tremenda deuda porque me lo rogaste. 33 ¿No deberías haber tenido compasión de tu compañero así como yo tuve compasión de ti?”. 34 Entonces el rey, enojado, envió al hombre a la prisión para que lo torturaran hasta que pagara toda la deuda. 35 »Eso es lo que les hará mi Padre celestial a ustedes si se niegan a perdonar de corazón a sus hermanos.

 

La conclusión es sencilla, si tú sientes que no puedes perdonar, lo que sea, cualquiera que sea la magnitud del pecado contra ti, incluyendo abandono, abuso de cualquier índole, lo que sea, significa que no te ha caído el veinte de lo que es el perdón de Dios, por lo tanto no lo has recibido.

 

Por eso es que el Señor dice esto tan radical, si tú no perdonas de corazón, es decir, nada que yo perdono, pero no olvido, ese no es perdón, una vez más, Cristo no te dice eso: él no te dice cuando vienes de rodillas y le ruegas por perdón y misericordia: mira Chuy, mira la cruz, me torturaron, y te perdono, pero no olvido. Nada que ver, Cristo echa nuestros pecados en el fondo del mar, no se acuerda más de ellos, y no porque tenga mala memoria, sino porque decide mirar hacia delante.

 

De manera que si tú no perdonas, Cristo no te va a perdonar. ¿Sientes que alguien te debe? Mira a la cruz, Cristo ya lo pagó por esa persona, por lo que te hizo tu cónyuge, tu primo, tu tío, tu papá, tu hermano, tu amigo, etc., y cualquier deuda que sea, de cualquier tamaño, ya fue saldada en la cruz, por eso si no entiendes lo que costó el perdón de Cristo por ti y sientes que es menor a lo que te deben a ti, significa que no lo has recibido, no lo has conocido. Cristo, el eterno Dios, fue a la cruz a saldar nuestra cuenta, por amor, de manera que a Cristo ya le debemos todo. Y Pablo nos da la cereza, lo que encierra todo lo anterior:

 

  • El nombre del nuevo vestido es amor, el amor de Dios.

Col 3:14 Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto.

Además de vestirnos de entrañable misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia; de soportarnos, de perdonarnos, necesitamos sumergirnos, revestirnos del amor agápe, el amor de Dios.

 

Al final esto es lo que como la iglesia de Cristo nos debería distinguir del mundo, ninguna religión en el mundo puede manifestar estos rasgos de carácter, solo el cristiano, porque solo el cristiano puede vestirse de Cristo, hay dos cosas, Jesús dijo:

 

Jua 13:34-35 Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ámense unos a otros. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35 El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos».

 

No puedes reclamar que eres un discípulo de Cristo, que eres de Cristo, si no estás vestido de este amor, si de alguna manera no manifiestas este amor, el cual incluye todo esto, y segundo, También dijo Cristo:

 

Jua 17:20-23 »No te pido sólo por estos discípulos, sino también por todos los que creerán en mí por el mensaje de ellos. 21 Te pido que todos sean uno, así como tú y yo somos uno, es decir, como tú estás en mí, Padre, y yo estoy en ti. Y que ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste. 22 »Les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno. 23 Yo estoy en ellos, y tú estás en mí. Que gocen de una unidad tan perfecta que el mundo sepa que tú me enviaste y que los amas tanto como me amas a mí.

 

Sin amor no hay unidad, y sin unidad jamás podremos ser eficaces en predicar el Evangelio, porque el Evangelio no es otra cosa sino decirle al mundo que Dios les amó tanto que dio a su Hijo unigénito en la cruz por ellos, así, de tal manera les amó, que si creen esto, no vendrán a condenación sino que tendrán vida eterna, en 1 Jn 5 y en Jn el Señor dijo:

 

1 Jn 5:11-12 Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

 

Jua 5:24 »Les digo la verdad, todos los que escuchan mi mensaje y creen en Dios, quien me envió, tienen vida eterna. Nunca serán condenados por sus pecados, pues ya han pasado de la muerte a la vida.

 

Si no tenemos amor entre nosotros, si no hay unidad entre nosotros este mensaje es velado, de manera hermanos que el amor es como el cinto que une todas las demás cosas, a menos que nos amemos unos a otros, jamás podremos disfrutar de una comunión real, mediante la misericordia, la benignidad, la humildad, la mansedumbre, la paciencia soportarnos unos a otros, perdonarnos como Cristo lo hizo, a menos que nos amemos unos a otros.

 

Miremos el cuadro completo hermanos, sin amor, intentar hacer todo lo anterior, no será sino legalismo puro. El amor es la clave para poder deshacernos de ese horrible vestido de la vieja naturaleza de esas horribles obras de la carne, Pablo lo dijo así:

 

Rom 13:10-14 El amor no hace mal al prójimo; así que el cumplimiento de la ley es el amor. 11 Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos. 12 La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. 13 Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

 

Mis hermanos, este es el vestido que un escogido de Dios, que un nacido de nuevo luce, procura lucir cada día de su vida. Una vez más, te invito, mira el maravilloso cuadro, y todo junto te va a mostrar un rostro, el rostro de Jesucristo. Qué maravilloso que como iglesia todos procuráramos este vestido, deshacernos de ese horrible vestido asqueroso, engañoso que solo nos corrompe, y comenzáramos a vestirnos de amor, el vínculo perfecto, es decir, que no le falta nada.

 

Solo habrá perfecta unión a menos que decidamos vestirnos de amor hermanos. Esta es la verdadera espiritualidad, esto es poner los ojos en las cosas de arriba, y buscarlas, podemos tener todo el ministerio, el conocimiento, los dones del Espíritu, pero, si no tenemos amor entre nosotros nada somos.

 

El ponernos el nuevo vestido es un llamado a la acción, y el día es hoy, vístete de Cristo, vístete de amor, vístete las armas de luz, la noche está avanzada, Cristo viene, que no te encuentre desprevenido, desecha las obras de las tinieblas.

 

Y hoy nos toca la cena del Señor, dice el Señor, ¿estás delante del altar y te acuerdas que tu hermano tiene algo contra ti? Si él está aquí, vamos, anda y reconcíliate con él, no pierdas más tiempo, la comunión, la cena del Señor es una invitación a venir, es una invitación al perdón, a la reconciliación, a recordar lo que hizo posible nuestra paz con Dios.

 

Cristo es nuestra paz, él derramó su sangre, su cuerpo fue molido por nuestras transgresiones, el castigo de nuestra paz fue sobre él, anda, reconcíliate y ven come y bebe, porque es voluntad del Señor, voy a dar unos minutos.

 

También si empedernidamente te has aferrado al viejo vestido, hoy es el día que te puedes deshacer de él, dale lugar al Espíritu, y haz pacto con tu Señor, responde a su amor, y decide desde hoy andar en el Espíritu y no satisfacer los deseos de la carne, decide cortar con todo aquello que satisface las demandas de tu carne, y comienza desde hoy a alimentar al Espíritu, comienza tus disciplinas espirituales, y no como una manda para que Dios te bendiga, sino como una necesidad, así como comer, que lo necesitas si no te mueres de hambre, así de esta manera.