2 Timoteo 4:1-4 Predica la Palabra


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Sermon Notes

PREDICA LA PALABRA
2 Timoteo 4:1-4

INTRODUCCIÓN
Seguimos avanzando en la Palabra de Dios, estudiando todo el consejo de Dios, el cual tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia con los que el Señor ha llamado, en la cual encontramos todo lo necesario para llevarnos a la madurez y transformarnos a la imagen de Cristo, cuando la creemos, la recibimos, y la obedecemos poniéndola por obra.

Y por la gracia de Dios hemos llegado desde Mateo hasta 2 Timoteo, parte de las cartas pastorales, junto con Tito y 1 Timoteo, donde más que dar instrucciones de cómo conducirse en la iglesia, da exhortación, consejos, mandatos, principios que le permitirán a Timoteo permanecer firme hasta el final a pesar de cualquier situación. Pablo está escribiendo a su amado hijo en la fe, a su discípulo, su amigo y su colaborador.

¿Cuál es el contexto histórico de esta carta?

Encarcelado, y sentenciado a muerte, por Nerón, quien estaba persiguiendo, y ejecutando cristianos de las maneras más horribles, Pablo escribe esta carta entre los años 66 y 67 d.C. mientras esperaba su ejecución.

Parecido a nuestros tiempos, donde cada vez hay más leyes que van en contra de la verdad, donde no estamos lejos de comenzar a ser perseguidos por el mensaje de la verdad; ya ha habido casos de cárcel, de cierres de negocio, de expulsiones de niños o maestros de las escuelas por hablar de su fe.

Por lo tanto, estamos leyendo la última carta escrita por Pablo antes de morir, y bien podríamos llamarla: el testamento de Pablo hacia su hijo amado en la fe, quien no estaba pasando un buen momento, y necesitaba ser animado y consolado. El verso clave de esta carta está en el capítulo 4:

2 Ti 4:7-8 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Pablo estaba a punto de graduarse y sabía que a pesar de oposición, problemas y demás, era posible terminar bien.

RECAPITULANDO:

Después de habernos recordado quienes somos, la fe que profesamos; su exhortación a no avergonzarnos del evangelio, a esforzarnos en la gracia, a cuidarnos de falsos maestros, evitando vanas conversaciones, presentándonos delante de Dios como obreros fieles, limpiándonos para ser vasos útiles en las manos del Señor.

Nos llama a cuidarnos de la hipocresía, monitoreando si tenemos o no un carácter cristiano. Nos habló de la importancia del discipulado, de buscar un modelo correcto y ser un modelo cristiano correcto para oros, nos enseñó la importancia de perseverar

La semana pasada Pablo comenzó a cerrar esta carta hablándonos de la Palabra de Dios, nuestro recurso supremo y suficiente.

Nos enseñó que, las Escrituras son sagradas, y son capaces de hacerte sabio para salvación. Vimos que, es Dios quien la inspiró, la respiró, por lo tanto, es útil para nuestra santificación, nuestra transformación. Y el propósito es madurez que se manifiesta en hacer la voluntad de Dios.

Hoy estamos a punto de estudiar su último consejo, ¿qué dejarías para el final si supieras que es lo último que vas a decir? ¿Cuáles serían tus últimas palabras? Ciertamente el estar delante de la muerte hace ver con mucha claridad la realidad de la vida, yo creo que como que nuestro enfoque de la temporalidad de esta vida se clarifica.

Yo creo que dejarías lo más importante para cerrar con broche de oro, para dejar remarcado algo que no debes dejar de hacer bajo ningún motivo, hoy yo titulé este mensaje: PREDICA LA PALABRA.

I. La importancia del mandato.
2 Ti 4:1a Te encarezco
Habiendo recapitulado el resto de la carta, Pablo termina con esto, sin darle vueltas al asunto, no da una sugerencia, ni siquiera es un desafío, es una orden muy solemne, él dice:

Te encarezco, diamartúromai; te atestiguo, protesto, declaro, te exhorto ferviente, exhaustiva, solemnemente; encarecer, doy testimonio, te encargar bajo juramento solemne, te conjuro, manifestar enfáticamente, te advierto.

2 Ti 4:1b delante de Dios y del Señor Jesucristo,
Delante de, enópion, literalmente, en la cara de, en presencia de, ante los ojos, según la opinión, el juicio, la voluntad de, delante de la vista aprobatoria de Dios, el Todopoderoso, y del Señor, el amo de todas las cosas, el salvador del mundo.

Timoteo, lo que te voy a decir no es otra cosa sino lo que Dios quiere; es decir, lo que Pablo está mandando a Timoteo, Dios está respaldando cada palabra, es su voluntad, su deseo, y no solo eso, dice:

2 Ti 4:1c que juzgará a los vivos y a los muertos
Esto es tan importante porque viene el juicio de Dios. El tiempo en el que está el verbo juzgará implica urgencia, implica que está por suceder, implica que deberíamos todos nosotros vivir con temor de Dios, sabiendo que nadie sabe el día ni la hora ni en el que será llamado a cuentas, y por igual en que este tiempo de gracia y paciencia de parte de Dios se termine.

Vivos y muertos, todos, es ese momento en el que Dios dirá hasta aquí, game over, a nosotros y a todo el mundo, nos va a decir: vamos a hacer cuentas. Todos resucitaremos, unos para vida eterna y otros para condenación eterna, dice Juan:

Jua 5:26-29 El Padre tiene vida en sí mismo y le ha entregado a su Hijo ese mismo poder de dar vida. 27 Y le ha dado autoridad para juzgar a todos, porque es el Hijo del Hombre. 28 ¡No se sorprendan tanto! Ciertamente, ya se acerca el tiempo en que todos los que están en las tumbas oirán la voz del Hijo de Dios 29 y resucitarán. Los que hicieron el bien resucitarán para gozar de la vida eterna, y los que continuaron en su maldad resucitarán para sufrir el juicio. (NTV)

Juicio es la palabra, kríno y significa: distinguir, hacer separación, un escrutinio cuidadoso y entonces emitir un fallo.

Cada persona estará delante de Dios, pero, aquí está el punto, será juzgada no de acuerdo con su propia justicia, sino de acuerdo con la justicia de Dios, su Palabra será la que se ponga como la ley, el documento al que responderemos, los creyentes estaremos ante el tribunal de Cristo, no un tribunal de condenación, sino de recompensa o pérdida, dice la Palabra:

2 Co 5:10 Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.

Y esto bueno o malo, lo define la justicia de Dios, no la nuestra. Y también los no creyentes tendrán un juicio, diferente, el cuál es para condenación, dice la Palabra:

Apo 20:11-15 Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Y no nos dice otra causa de peso:

2 Ti 4:1c en su manifestación y en su reino,
Epifáneia, su resplandor, su aparición; lo que hemos venido viendo, el Señor tiene marcado un tiempo para manifestarse, y no solo como un eclipse o un cometa que pasan, allá cada siglo, no, el Señor viene a finalmente establecer su reino por la eternidad.

Y va a hacer justicia para sus súbditos, y va al mismo tiempo va a hacer justica con todos aquellos que se declararon los enemigos de su reino, y ¿quién crees que va a vencer?

Y me encanta que el veredicto no es meramente por mis obras, cuantas cosas buenas hice y cuántas cosas malas hice, no, es por fe; si fuera por obras todos reprobamos, pero, el veredicto está en función a lo que hicimos con Cristo, si fuimos creyentes o incrédulos al evangelio.

Cristo ya cumplió la ley por nosotros, y nosotros estamos llamados a confiar en Cristo. Una vez le preguntaron al Señor, ¿Cuáles son las obras de Dios? Y el Señor les dijo:

Jua 6:28-29 Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? 29 Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.

Creer, confiar en el contenido del Evangelio, justificar a Dios, dejarme de justificar a mí mismo, rendir mi vida a la verdad, reconocerme pecador, condenado, sin remedio, reconocer que la única salida es Cristo, el único camino al Padre es Jesús, quien murió por mí en la cruz, y que resucitó con poder consiguiendo para mí perdón de pecados, libertad del pecado y de la muerte, reconciliación con Dios.

Esa es la obra, no mis obras las cuales son trapos de inmundicia, si pretendo justificarme con ellas, las buenas obras Dios ya las preparó de antemano para que yo ande en ellas cuando respondo a lo que Cristo ya hizo y me da un nuevo nacimiento. Ningún ser humano se justificará delante de Dios, Dios es el único que puede justificar, y ya hizo justicia en Cristo.

Y debido a esto, por el peso de esta realidad, hay urgencia; debido a que lo que él manifiesta en su Palabra será por lo que seremos juzgados, no de acuerdo con lo que el ser humano piense de sí mismo. Tú y yo no somos el juez, es Dios, es su Palabra, por lo tanto, necesitamos conocer con toda claridad lo que Dios demanda en ella, su justicia, su voluntad, quién realmente es él, no quien cree la gente que es Dios y que es bueno y malo, nuestra opinión no cuenta, él es Rey y Dios, no nosotros.

Por eso es una responsabilidad de los que hablamos de parte de Dios, es la responsabilidad más alta de todo maestro, discipulador o siervo del Señor enseñar la Palabra. Y Timoteo dice: esta es la máxima autoridad, no existe otra, no hay otra causa mayor a la que nadie pudiera apelar. Y nos dice:

II. En qué consiste este mandato.
2 Ti 4:2a que prediques la palabra;
¿Cuál es el mandato divino? Predicar la palabra, predicar es la palabra Kerússo, y significa predicar, pregonar, proclamar, publicar, heraldo, divulgar.

Esta palabra implica más que predicar el evangelio, sí, es parte dé, pero va más allá, esto implica anunciar como un heraldo. En aquellos tiempos no había noticias ni redes sociales, tv, radio, así que se requería de representantes, heraldos que anunciaran los decretos de un rey o un emperador.

Y dice proclama el logos, la palabra, Cristo, esta palabra es muy profunda, implica desde el pensamiento, la revelación, la manifestación, el mensaje, el carácter, es presentar a Dios mismo, a Cristo se le llama el Logos de Dios, y la Palabra es inspirada por Dios Espíritu Santo.

Por eso la importancia de predicar la Palabra, por eso se dice que lo que piensa una persona de la palabra de Dios es lo que realmente piensa de Dios. Desechar la palabra escrita es desechar a Dios.

Y es lo que somos, representantes, heraldos del Rey de reyes, cuando abrimos la Palabra y la exponemos estamos proclamando no solo su voluntad, sino proclamando su carácter, sus intenciones, su corazón, sus obras, y realmente para eso existimos.

Por eso Pablo le dice a Timoteo: proclama la Palabra, proclama a tu Señor, mantente firme y no dejes de hacerlo, no prediques de tu corazón, no prediques un mensaje propio, predica el corazón de Dios, y hazlo sin importar si la gente lo quiere aceptar o no.

Toma la palabra respirada, respirada por Dios, y entrégala sin comprometerla, deja que ella haga su trabajo, decía Charles Spurgeon, ella es como un León, ábrele la jaula y el resto ella lo hará. Dice Isaías:

Isa 55:10-11 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, 11 así es también la palabra que sale de mi boca: No volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos.

La Palabra cumplirá los propósitos de Dios y no regresará vacía, sea para salvación y edificación, o para tropiezo y condenación al que la rechaza, pero, a nosotros nos toca proclamarla, es nuestra responsabilidad, sin importar si es popular, si la gente la quiere escuchar o no.

Representamos al Rey de reyes, no a nosotros mismos, no representamos a un hombre, ni siquiera el nombre de una iglesia, sino al creador, por lo tanto, es su mensaje, no el nuestro, si la gente rechaza o recibe no es nuestro problema, es su problema, no el nuestro, nosotros somos solo siervos inútiles que Dios está esperando que seamos fieles, primeramente, presentándonos delante de él como obreros responsables que trazamos bien la Escritura.

Y checa, no está diciendo: sana a los enfermos, haz milagros, busca los dones del Espíritu, no, simplemente, predica la Palabra. Cualquier pastor, maestro, debe predicar la Palabra, y la congregación debe demandar que la Palabra sea predicada.

No importa si es incómoda, si es confrontadora y me va a poner una arrastrada, si las piedras casi me van a arrancar la cabeza, como la iglesia de Cristo nosotros debemos tener la actitud de decir: dime lo que Dios ha dicho, dime lo que la biblia dice, predícame la Palabra.

Esta es la exhortación para toda iglesia a lo largo de todo el mundo, es la exhortación a cualquiera que se dice pastor y que habla desde el púlpito, esto es lo que Dios demanda, no predicar un mensaje de nuestro propio corazón, por más motivador o emotivo que sea, no estamos llamados a predicar lo que la gente quiere escuchar, sino la Palabra de Dios, por menos popular que esto sea.

Recuerda, este libro es la Palabra eterna y respirada por Dios con o sin nosotros, y lo seguirá siendo de aquí a 10, 100, 1000 años, aun cuando nosotros ya no estemos. ¿Qué será más importante que entregar responsable y claramente la Palabra de Dios? Si decimos estar sirviendo a nuestro Señor, entonces estamos hablando de parte de él, y si esto es así, debemos hablar su Palabra.

Aun Pablo ni siquiera se dedicó a hablar de milagros, de señales, sino de la Escritura, él entendía esto, por años les estuvo enseñando cuatro horas, cinco días a la semana, cuando se despidió de ellos unos años antes de este momento, y que pensó que ya no los vería, mira lo que fue más importante para Pablo:

Hch 20:25-28 Y ahora, he aquí, yo sé que ninguno de todos vosotros, entre quienes he pasado predicando el reino de Dios, verá más mi rostro. 26 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27 porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios. 28 Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre.

Hch 20:29-32 Porque yo sé que después de mi partida entrarán en medio de vosotros lobos rapaces, que no perdonarán al rebaño. 30 Y de vosotros mismos se levantarán hombres que hablen cosas perversas para arrastrar tras sí a los discípulos. 31 Por tanto, velad, acordándoos que por tres años, de noche y de día, no he cesado de amonestar con lágrimas a cada uno. 32 Y ahora, hermanos, os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados.

Pablo le está diciendo: Timoteo, yo ya lo hice y terminé, ahora te toca a ti, somos heraldos del Rey y necesitamos proclamar su logos, su Palabra. Si en verdad nos llamamos hombres de Dios, tenemos que alimentar al pueblo de Dios con la Palabra de Dios, punto. Y no solo eso, sino que, nos dice cuándo hay que hacerlo:

2 Ti 4:2b que instes a tiempo y fuera de tiempo;
Instar es la palabra: efístemi, pararse sobre, estar presente, acudir, arremeter, asaltar, presentar, atacar, establecer, estar al lado o sobre, encima, arremeter. Instar implica estar listo como un soldado en su puesto, alerta.

Está listo para presentar la Palabra, ¿cuándo? A tiempo y fuera de tiempo, son dos palabras eukaíros, akaíros.

Hay dos palabras que se refieren al tiempo en griego, una es kronos, y la otra es kairos, Kronos se refiere al tiempo cronológico de un reloj, cronómetro, o un calendario, pero kairos, se refiere a eras, a momentos marcados por situaciones, a eras.

Por eso se puede traducir: Timoteo, abre bien los ojos, mantente en tu puesto listo para proclamar la Palabra cuando habla la Palabra cuando sea conveniente o cuando no lo sea, cuando culturalmente sea aceptable, y cuando no lo sea, cuando la gente te agradezca, o cuando te persiga y te mande a la cárcel, veas fruto, o no veas fruto, veas respuesta o no la veas.

Cuando te duela la cabeza, o cuando te sientas bien, cuando tengas energía o cuando te sientas desinflado. En tiempo y fuera de tiempo debes estar listo porque eres el heraldo del Rey porque su reino viene y está listo para juzgar a vivos y muertos. Y nos dice cómo hay que hacerlo, dice:

2 Ti 4:2c redarguye,
Redargüir: Lo vimos la semana pasada, elenjo, poner al descubierto, dejar convicto, poner en evidencia, convencer, mostrar la falta, exponer, poner en manifiesto, acusar, reprender, mostrar la propia culpa, denunciar.

Que la gente quede convencida de su propio estado pecaminoso. En nuestro orgullo y dureza de corazón tendemos a siempre estarnos justificando, a estar buscando cláusulas de excepción: “en mi caso es diferente, yo no soy tan malo, eso ya es exagerado”. Etc.

El mensaje del pastor o maestro tiene que estar tan lleno de la Palabra que lleve a la persona a la convicción de su propio pecado, que le deje desnudo delante de la verdad, que el espejo le muestre su realidad, los rayos x revelen los tumores, el cáncer, el virus del pecado.

Que al predicar la Palabra de Rey haya convicción, quizá llevar a la persona a decir: Ya entendí Señor, ya sé quién soy yo, ya vi lo que tiene que camíbar en mí, ya se lo que debo hacer, ya se lo que no debo hacer, no tengo excusa.

Pude ser no confortable, pero la Palabra es así, muchas veces Dios está diciéndole claramente: lo que estás haciendo está mal y necesitas arrepentirte, necesitas confesar. Y dice:

2 Ti 4:2d reprende,
Reprender es la palabra epitimáo, imponer sobre, censurar, amonestar, mandar, reconvenir, reprender, ordenar, mandar, exigir severamente, denunciar, expresar intensa desaprobación, advertir con la implicación de una amenaza, encargar con rigor.

Lo cual son esas pedradas que nos duelen hasta el alma, pero, es necesario, es saludable, ya lo he dicho antes. La reprensión es meter bisturí, lo cual implica cortar piel, tendones, músculo, y llegar al órgano afectado por el tumor maligno y cortar el tejido afectado.

Mientras que redargüir es pasar el escáner, reprender es meter cuchillo para extirpar el mal, lo cual es invasivo, doloroso, pero en contra de un cáncer mortal, es eficaz, puede prevenir la muerte y eventualmente traer descanso. Y dice:

2 Ti 4:2d exhorta
Parakaléo, llamar a un lado, llamar cerca, rogar, alentar, animar, confortar, consolar, infundir ánimo, pedir, suplicar, pedir fervorosamente, implorar, amonestar, apremiar a alguien para que siga un curso de conducta; siempre en anticipación, mirando al futuro.

Hay personas que no responden a la reprensión, pero responden a una exhortación. Cuando le dices a alguien: no estás solo, todos somos pecadores, todos flaqueamos del mismo lado, pero en Cristo hay victoria; y necesitamos apoyarnos, soportarnos, animarnos, porque estamos en la misma carrera, y sufrimos las mismas pruebas, las mismas batallas, o parecidas, dice la Palabra:

1 Pe 5:8-9 Practiquen el dominio propio y manténganse alerta. Su enemigo el diablo ronda como león rugiente, buscando a quién devorar. 9 Resístanlo, manteniéndose firmes en la fe, sabiendo que sus hermanos en todo el mundo están soportando la misma clase de sufrimientos. (NVI)

Y ahí no termina, dice:

2 Ti 4:2d con toda paciencia
Con toda paciencia, makrodsumía, longanimidad, con aguante, clemencia, no es cortanimidad, es longanimidad, esto implica hacerlo con espíritu de mansedumbre, nunca juzgándome mejor que el otro, nunca con esta actitud de “ándele para que se te quite”, nunca una actitud de: “ya me tienes harto y el fuego te va a consumir”. Sino con toda paciencia, como el Señor lo hace con nosotros. Y además dice:

2 Ti 4:2e y doctrina.
Esto significa instrucción, lo cual implica que va a llevar un tiempo, un bebé tarda nueve meses, un niño tarda años en llegar a la pubertad, y después a la edad adulta, y requiere instrucción paciente, porque es un proceso largo.

El crecimiento, la madurez llega en momentos diferentes, en cada persona es diferente, en algunos les toma mucho más tiempo que a otros, pero, mientras el Señor no nos llame a su presencia y o se manifieste, hay esperanza.

No nos debemos de cansar de hacer el bien, porque a su tiempo segaremos, debemos una y otra vez enseñar, instruir, esperando que un día caerá el veinte y la llamada se completará.

La obediencia, la santidad, el compromiso, el deseo de servir en una persona, no es nuestra responsabilidad, esas cosas las produce Dios, en la medida en la que los hijos de Dios le permiten a la Palabra hacer su obra sin estarse justificando.

A nosotros no nos toca manipular, o empujar, nos toca ser fieles predicando la verdad, y esperar que ésta haga su trabajo, mientras tanto somos pacientes, confiamos en el Señor, y no dejamos de instruir, de enseñar a la gente a caminar con el Señor. Y mi punto tres dice:

III. La razón del mandato.
2 Ti 4:3a Porque vendrá tiempo cuando no sufrirán la sana doctrina,
¿Por qué tengo que esforzarme tanto en hacerlo? Porque llegará el tiempo y es hoy, esta es una profecía, lo cual fue cierto en el tiempo de Timoteo, y ciertamente lo es en el nuestro, en el que la gente no querrá escuchar la sana doctrina, le dará la espalda a la verdad, y eso no tendrá que ver con el mensaje, sino con su rebeldía.

Sí, somos heraldos del rey, pero el reino al que representamos viene a invadir el reino de las tinieblas, las puertas del infierno pelean en contra de la verdad, y el mundo se ha metido en iglesias, se enseña desde púlpitos, y por lo tanto, llegará el momento en el que sencillamente no la sufrirán, no estarán dispuestos a escucharla, la verdad les incomodará tanto que preferirán taparse los oídos.:

Sufrir es la palabra anéjomai, y significa sostenerse uno mismo en contra, soportar, aguantar, tolerar, padecer.

Esta es una realidad mis hermanos, la verdad no es para nada cómoda para nuestra naturaleza pecaminosa, dice en romanos:

Rom 8:7-8 Pues la naturaleza pecaminosa es enemiga de Dios siempre. Nunca obedeció las leyes de Dios y jamás lo hará. 8 Por eso, los que todavía viven bajo el dominio de la naturaleza pecaminosa nunca pueden agradar a Dios.

A nuestra naturaleza pecaminosa no le interesa honrar a Dios, si por ella fuera, ella se entregaría a su propia pasión hasta quedar consumida, corrupta, ella es capaz de dejarnos deformes, convertirnos en monstruos, y si pudiera seguiría corrompiéndonos.

De hecho, es lo que pasa cuando no hemos nacido de nuevo, cuando le permitimos a las pasiones que están en nuestro cuerpo dominarnos, y no le damos el dominio, el control al Espíritu Santo.

Nuestra naturaleza pecaminosa es irredimible, inmejorable, nadie puede mejorar su naturaleza pecaminosa, hay un único lugar para ella, y esa es crucificarla juntamente con Cristo cada día de nuestras vidas, ¿cómo? ignorándola y corriendo a la verdad, a la gracia de Dios, poniendo nuestra mente y corazón en las cosas de arriba, y no en las de la tierra.

El Señor dijo que de lo que está lleno nuestro corazón hablará nuestra boca, y Santiago, dice con respecto a la lengua:

Stg 3:6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.

Y alguien sujeto a sus pasiones no va a soportar que la verdad se atreva a decirle que está mal, que debe parar, que necesita cambiar de rumbo, porque es un pecador, que la paga del pecado es muerte condenación.

Alguien no arrepentido se defenderá y dirá: “cómo te atreves a querer condenarme, ¿crees que eres mejor que yo? ¿cómo te atreves a decir que necesito un salvador que estoy podrido que delante de Dios soy igual que un asesino, o un criminal? Si yo soy religioso, si hago buenas cosas, no soy tan malo.

No voy a soportar que me digas que tengo que cambiar, que tengo que morir a mí mismo, que uno solo de mis pecados es suficiente para ir al infierno.

¿Cómo te atreves a decir que yo no soy el centro del universo y que Dios no se muere sin mí, y que él no es mi genio de la lámpara, y no está a mis órdenes? ¿Cómo me dices que si no me arrepiento en mis pecados moriré? No me digas nada, no quiero saber, amo mi pecado, amo mis tinieblas, no me molestes.

Estamos en el tiempo en el que la gente no quiere escuchar doctrina, enseñanza saludable, jugiaíno, de donde viene nuestra palabra higiene, o higiénico. Es decir, libre de enfermedades, de gérmenes espirituales. Sanidad, limpieza completa.

Mira mi hermano, ya lo mencioné la semana pasada, nacemos descompuestos, muertos espiritualmente, y es algo evidente, mira la sociedad, mira tu corazón con honestidad, ¿cómo era tu vida antes de Cristo? Y si no estás en Cristo, sé honesto, tú y yo sabemos que no está bien.

Una vida sin Dios es una vida enferma, disfuncional, equivocada, sucia llena de gérmenes espirituales, impureza, lascivia, odios, envidias, egoísmo, etc. Y necesitamos una medicina eficaz, que nos pueda limpiar y eventualmente llevarnos a la sanidad.

Una persona sin Dios que se quiere limpiar a sí misma es como alguien que vive en el drenaje y del mismo drenaje pretende buscar un trapo limpio para limpiarse, no es posible, necesitamos algo externo a nosotros, algo fuera del pensamiento humano torcido que nos limpie.

Por eso la psicología, las ciencias humanas muy poco pueden hacer por el ser humano, lo más que pueden hacer es mostrar el problema, pero, no traen ninguna solución eficaz, no así la verdad.

Y hoy estamos en el tiempo en el que la gente no soporta la doctrina saludable, la enseñanza sana, porque engañada ama sus tinieblas, hoy en día hay supuestos cristianos que no están dispuestos y van a decir: no me estés diciendo cómo vivir una vida santa para Dios, no me digas cómo tener una vida espiritual saludable. Dice Pablo:

2 Ti 4:3b que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias,
Es decir, buscarán doctrinas que les rasquen el oído, ideas no bíblicas que les hagan sentir bien, que justifiquen sus pecados y los pasen por alto.

Buscarán un Arón que les haga un becerro de oro, que les permita seguir abrazando sus ídolos, desenfrenarse y todavía sentir que están adorando a Dios de la manera correcta, y que todavía les digan: ahí está tu Dios Jehová que te sacó de Egipto, regocíjate.

Buscarán maestros que les rasquen el oído y dirán: no me digas nada incómodo porque ya no vengo, dime cómo puedo ser feliz hoy, no vengo a que me tires pedradas, no vengo dispuesto a cambiar, lo que quiero es salir de la iglesia y sentirme bien conmigo mismo.

No me hables de justicia, arrepentimiento, adoración a un Dios santo y justo, no, mejor dime que todos mis sueños codiciosos se van a hacer realidad, que tengo potencial y que Dios va a bendecir todo lo que yo quiera.

Quiero una palmadita en la espalda, que me digas que soy un vencedor, que soy capaz, que puedo conquistar mis sueños y nada me lo impedirá, dame un masaje en los hombros, hazme sentir bien, no me hagas sentir incómodo.

Dime que nunca me voy a enfermar, que las riquezas de los malvados serán mías y que todo lo que pisen las plantas de mis pies me será dado si tengo fe, pero, no me hables de pecado, de arrepentimiento, eso no lo quiero escuchar.

Y es una realidad en nuestros días, sobran iglesias que ya no enseñan la deidad de Jesús, la encarnación, no creen que vaya a haber una resurrección literal, que Cristo ascendió, ya no creen que Cristo va a regresar físicamente a la tierra, no creen en el rapto de la iglesia, no predican de santidad, justicia, obediencia.

Ya no creen en eso que llaman “pecado”, por eso no hablan de arrepentimiento, porque tampoco creen que hay un infierno, solo creen en un dios que los ama como son y que es un alcahuete, por lo mismo ya no necesitan un salvador que muera por ellos, solo el que les abra las ventanas de los cielos. No creen en un nuevo nacimiento, por lo tanto, no entienden lo que es la regeneración, una nueva naturaleza.

No, ¿cómo crees? Eso es incómodo para la gente, ya no van a venir a la iglesia, y cómo nos vamos a sostener, ¿quién va a sostener la iglesia?

Mira la iglesia es de Cristo, él la compró, y si él decide que una iglesia muera, es mejor que muera a tenerla viviendo con esfuerzos carnales, pero, si él la sostiene, nada la tirará, nada la parará, porque es suya, y donde él dirige, él provee.

Y donde él no dirige, no hay futuro, y si él no está ahí, para qué quieres estar ahí, yo no querría estar ahí, no me interesa, yo ya viví una vida completa en mi propia prudencia y tuve suficiente, estoy convencido de que solo en Cristo puedo encontrar palabras de vida eterna, y una vida plena y segura aquí, a pesar de cualquier circunstancia, he comprobado lo que dice Pablo:

Flp 4:12-13 Sé vivir humildemente, y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para tener abundancia como para padecer necesidad. 13 Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

Ahora, se vende una fe falsa que se basa en mí, en los dictados de mi perverso corazón, no en la Palabra de Dios.

Todo es la buena onda, la buena vibra, un supuesto “amor que todo lo tolera”; eso no es amor, dile a un enfermo de cáncer el cual todavía tendría cura si le dan quimios, radiaciones o cirugías: “ay eso es muy feo, te va a incomodar, te van a dar náuseas y se te va a caer el pelo, mejor digamos que no tienes nada, y nos abrazamos y celebramos la vida”.

Lo estás matando, eso no es amor, el amor es verdad, implica verdad, aunque esta duela, porque sin limpieza del pecado, sin santidad, sin la pureza que da la gracia de Dios, jamás nadie podrá disfrutar de la verdadera libertad, porque el que peca es esclavo de su pecado.

Hoy en día la gente está más preocupada de qué tan largo es el sermón, a qué tan profundo es el sermón, más preocupados de cómo Dios me va a servir a mí y a mis propósitos, que de cómo yo debería servir a Dios y a sus propósitos, cómo él va a vivir para mí y entregarse a mí incondicionalmente, a que yo debería vivir para él y entregarme a él incondicionalmente.

Y dice: se amontonarán, es decir, están haciendo fila, hay jóvenes pastores listos para sacar la última moda, para conformar la iglesia a la filosofía del mundo para que la gente no se sienta ofendida y venga a la iglesia, y no al revés, que la iglesia traiga la verdad al mundo para que este se convierta, listos para ganar popularidad y tener su mega iglesia.

Maestros conforme a sus concupiscencias, epidsumía, nada que contradiga su estilo de vida, su esclavitud a sus pasiones, a su codicia, a su avaricia. Iglesias llenas de gente no nacida de nuevo. Dice en Jeremías:

Jer 5:30-31 “Algo espantoso y terrible ha ocurrido en este país. 31 Los profetas profieren mentiras, los sacerdotes gobiernan a su antojo, ¡y mi pueblo tan campante! Pero, ¿qué van a hacer ustedes cuando todo haya terminado?

Jer 23:30-32 Por tanto, he aquí que yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras cada uno de su más cercano. 31 Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: El ha dicho. 32 He aquí, dice Jehová, yo estoy contra los que profetizan sueños mentirosos, y los cuentan, y hacen errar a mi pueblo con sus mentiras y con sus lisonjas, y yo no los envié ni les mandé; y ningún provecho hicieron a este pueblo, dice Jehová.

Por consiguiente, familias esclavas del pecado, destruyéndose, sin transformación, sin ni un solo deseo por lo eterno, todo se trata del aquí y del ahora. Y obviamente los maestros les dan lo que quieren oír mientras sigan trayendo sus diezmos. Y dice:

2 Ti 4:4a y apartarán de la verdad el oído
Apartar es la palabra apostréfo y significa alejarse, retroceder, abandonar, apartarse, desechar, devolverse, volver al otro lado, retirarse, huir, rechazar, negar, dar las espaldas, cambiarán su creencia, se desviarán de la creencia correcta, descarriarse, pervertir, perturbar.

Así como Israel cuando en el desierto por su incredulidad no quisieron cruzar a la tierra prometida, y mejor estaban organizando líderes que los regresaran a Egipto, porque según ellos era mejor vivir como esclavos de la carne, a que alguien los estuviera obligando a buscar la justicia de Dios.

Egipto representa la carnalidad, Dios los sacó de Egipto, pero, ellos nunca sacaron a Egipto de su corazón. Así estas personas no quieren tener que ver nada con la verdad, ellos preferirán las fábulas, dice así:

2 Ti 4:4b y se volverán a las fábulas.
Volverse es otra palabra interesante, ektrépo, es otro término médico y tiene que ver con dislocarse, desviar, salir del camino, cojear, irse tras vana palabrería, en pos de Satanás. Serán los niños fluctuanes de los que habla en Efesios:

Efe 4:14-16 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo, 16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

Entonces estos serán miembros dislocados del cuerpo que cambiarán su cabeza, que es Cristo, su verdad, por vientos de doctrina, múdsos, fábulas, mitos, ficción, leyendas, cuentos, sin ningún fundamento bíblico.

Preferirán escuchar al que dice: “así dice el Señor”: tráiganme relojes, casas, autos, ofrendas de mil dólares y el Señor te lo multiplicará. ¡El futuro es tuyo, para los valienteeeees, los que se atreveeeen!”

Porque todas sus fabulas tienen que ver con codicia con tu potencial humano, que puedes alcanzar lo que quieras y puedes hacer aquello. Y la Biblia si habla de poder, de alcanzar victorias, pero sobre tu pecado, tu carnalidad, tesoros celestiales, no temporales, los cuales, si son una bendición, pero son meras herramientas.

Nosotros somos meros mayordomos, administradores de las riquezas injustas, no son nuestras, estamos llamados a aprender a hacer con ellas nuestro verdadero tesoro en los cielos, donde el ladrón no se las lleva, donde la polilla no las pudre y el orín no las destruye.

Porque hay algo que es real, y no son fábulas: la Biblia habla de enfermedad, de dificultades, de sufrimiento, de problemas, de guerra espiritual, habla de hogares destrozados que necesitan ser restaurados, de hijos pródigos que una vez estuvieron perdidos comiendo comida de cerdos.

Habla de gente que muere sin recibir lo prometido, esperando un reino que sabía que aquí no iba a recibir, pero, creía que Dios tenía para ellos un hogar con cimientos eternos, no hecho con manos humanas, sino con mano de Dios.

Por eso necesitas conocer la sana doctrina, no puedes ser parte de esta gente dislocada que romperá el flujo del Espíritu Santo sobre sí mismos y dejarán de ser útiles a la iglesia, más bien una carga, un tropiezo, un miembro que pende inútil que solo roba energía y estorba.

Mis hermanos, Cristo debe estar por encima de la cultura, cuando la iglesia cae, es porque pretende acomodar a Cristo a la cultura.

Debemos orar por avivamiento, porque cuando hay avivamiento la Palabra toma un lugar preminente, por el contrario, cuando la iglesia cae es porque la iglesia cede ante la presión de la cultura y se comienza a predicar menos la verdad, hasta que se echa de lado, y las consecuencias vienen, termina una iglesia enferma, débil, presa de sus pecados, sin verdadera libertad.

Donde hay avivamiento la adoración al Dios vivo crece y se promueve, donde hay decadencia de la iglesia se comienza a alabar al hombre, su reputación sus capacidades, el ser humano se convierte en el centro de la iglesia.

Cuando hay avivamiento el evangelio y su proclamación es la prioridad de la iglesia, cuando la iglesia decae el trabajo se convierte en mera obra, justicia, social, trabajo humanitario, lo cual es parte, pero, no es el centro, Jesucristo dijo que yo puedo entregar mi cuerpo al ministerio, pero, sin amor, no soy nada.

Cuando hay avivamiento la pureza se vuelve una convicción, el lenguaje cambia, se limpia, bares y antros cierran porque no hay clientela. Hay arrepentimiento genuino, gente cae de rodillas entregándose a Cristo, dejando atrás sus vidas pecaminosas, esto ha sucedido a lo largo de la historia.

Cuando la iglesia decae hay tolerancia de pecado, y entonces la iglesia se corrompe, la norma comienza a ser verte cool, y no tan apretado.

Cuando hay avivamiento los hombres, papás, abuelos, jóvenes regresan a la iglesia, los hombres seriamente toman su rol de cabezas, sacerdotes de su hogar, los hombres oran con sus hijos, lavan a sus esposas. Los pastores se paran en el púlpito firmes en la verdad a cualquier costo, llenos de denuedo, convicción de la verdad.

Pero cuando la iglesia decae, pierde el liderazgo masculino porque el hombre comienza a ausentarse, deja lo que debería dirigir a la deriva, y en la iglesia ves a puras mujeres desesperadas tratando de todo para que sus esposos se acerquen a Dios.

Mis hermanos, si queremos ver un avivamiento en esta iglesia, en Memphis, en este país, necesitamos comenzar por honrar la Palabra de Dios como lo que es, la inspirada, respirada, la eterna Palabra, inmutable, poderosa, suficiente de Dios.

Debemos dejar de preocuparnos si el mensaje va a ofender a tal grupo, a tal persona, no, hay una realidad, el mensaje es igual para todos, y si todos somos pecadores, eso implica que a todos nos ofende por igual.

Y qué bueno, entiende, si no le das la espalda a tus pecados y recibes la verdad, jamás serás libre, jamás, tu matrimonio, tu vida, nada de lo que hagas jamás encontrará libertad, siempre estarás recogiendo los pedazos de tu vida, malgastándola viendo cómo las bendiciones temporales se te resbalan en las manos como agua, sin haberte dado ningún beneficio verdadero y eterno.

Y créeme, a pesar de tanto siervo infiel, hay palabra de Dios, hay sana doctrina, ese no es el problema, el problema es que sobre eso, reina una falta de deseo de oírla, de recibirla; la gente sencillamente no la quiere, no quiere ser honesta, no quiere venir a la luz para ser limpiada.

Y en los últimos tiempos, los que hoy estamos viviendo, van a querer estar confortables, van a buscar entretenimiento, mensajes lite, que no ofendan a nadie, conciertos y conciertos donde la gente sale pensando en lo bien que se sintió ella, no en lo mucho que adoraron e hicieron sentir bien a Dios.

Van a la iglesia y salen sin nada de eternidad, ¿por qué?, porque no fueron redargüidos, reprendidos, exhortados, instruidos, no fueron expuestos a la Palabra viva y eficaz, no fueron desafiados.

Salieron inflados de emocionalismo, pero no más libres de su pecado, felices superficialmente, porque cuando se acaba el efecto de esa rascada de oído, ese masaje, todo el peso y las cadenas de su pecado que nunca les fueron quitadas, les cae encima, y nada cambia, al contrario, todo sigue de mal en peor. Y finalmente:

IV. Nuestra responsabilidad con respecto al mandato.
2 Ti 4:5a Pero tú sé sobrio en todo,
Otro contraste, lo anterior no es para un creyente genuino, esto es para aquellos que hemos recibido la verdad, y dice:

Pero tú sé, este verbo es un presente continuo, y significa que hoy debes ser, que continuamente necesitas estar vigilando, no puedes dormir. Dice sé sobrio, ¿qué es sobriedad? Néfo, desde abstenerse de vino, alguien libre de la influencia de productos embriagantes, en sentido figurado, significa ser discreto, estar despierto, velando, con la cabeza despejada, alguien moderado, auto controlado.

En otras palabras, en cuanto a la verdad, a la Palabra de Dios, no debes actuar como un borracho, al cual no le importa nada, sin responsabilidad, para él todo es causa de risa y mofa, una broma. No, ser sobrio, implica seriedad para con lo que Dios está hablando, implica afrontar y considerar con madurez todas estas cosas que hemos venido estudiando, porque son cuestión de vida o muerte, requieres de un cuidado total.

No es una sugerencia, es lo que es necesario, esto es lo que el Espíritu Santo les dice a todos los Timoteos: vivimos en tiempos peligrosos, la gente ya no le interesa la verdad, hablar del matrimonio entre un hombre y una mujer como lo único saludable, no es popular, hablar de la creación no es popular, y en algunos lugares ya es ilegal y puedes ir a la cárcel.

Nosotros los creyentes genuinos tenemos que estar despiertos, vigilando, con todo cuidado, porque estamos hablando de la Palabra viva de Dios, porque no sabemos el día ni la hora en el que nuestro Señor viene por nosotros, y no queremos que nos encuentre dormidos, con actitud de borrachos desinteresados de lo que verdaderamente es valioso, de lo que dependen nuestras vidas. Necesitamos estar listos, con la mente despierta para devorar la verdad.

Porque sabemos ser sobrios, somos muy sobrios para lo que no permanecerá, y muy poco, o nada sobrios para la verdad. Sales de aquí, y a los quince minutos ya ni te acuerdas de lo que el Todopoderoso quiso hablar a tu corazón. Tienes en poco las palabras que son de vida eterna, palabras que en verdad son determinantes para tu vida. No solo necesitamos ser sobrios, dice Pablo:

2 Ti 4:5b soporta las aflicciones,
Mis hermanos, ya lo vimos, vamos contra una corriente que fluye hacia abajo, a la perdición y condenación, la gente ama sus tinieblas, y si aborrecen la verdad, a Cristo, y nosotros estamos siguiendo a Cristo y su verdad habrá aflicción.

Pararse delante de la verdad no es fácil, hay muchos hermanos alrededor del mundo que están sufriendo por el evangelio que han sido arrebatados de sus hogares, les han quitado todo, y la mayoría de ellos no están llorando, sino que, se tienen como dichosos de ser dignos de sufrir por su maestro, por la verdad.

En China, es de los lugares donde la iglesia ha sido más perseguida, y es de los lugares donde la iglesia más rápidamente ha crecido, nosotros por lo más que nos podemos quejar es que nos cortaron la luz, o la terrible situación de que me cortaron el dish, ¿dónde estás Señor?

Soportar, es la misma palabra que Pablo utilizó para decirnos que soportáramos aflicciones como soldados de Jesucristo, que no se enreda en cuestiones civiles. Un civil no vive y se comporta como lo haría un soldado en los montes de Afganistán. Un soldado que está en el campo de batalla, bajo fuego, o vigilando que no llegue el enemigo no tiene la misma actitud de alguien que fue al mall el domingo.

Y la razón es porque quiere agradar al rey, a su Señor de quien es heraldo, quiere resultar ser un buen siervo que en lo poco fue fiel. Que entendió que aquí no es, aquí es tiempo de batallar, de cavar, de construir a través de la fe, un futuro eterno, tesoros en los cielos, y para poder lograrlo hay que sufrir aflicción, y necesitamos aprender a soportarla en fe, llenos de gracia divina, de esperanza divina.

Somos heraldos, representamos a otro rey, representamos a otro reino, representamos a otro mundo y hay gente que quiere oír la verdad, y aunque haya otros que no, no debemos predicar en función a eso, sino en función a la misión, al mandato celestial que hemos recibido.

Nuestra responsabilidad no es hacer que la gente crea, obedezca, nuestra responsabilidad es entregar el mensaje concentrado, sin diluir ni alterar, o recibirlo con honestidad, el resto es trabajo del Espíritu Santo y al mismo tiempo responsabilidad del que oye, de creer o no creer, e recibir o rechazar, de atesorar o descartar.

Es Dios quien da el crecimiento, tú y yo soportemos las aflicciones, hay momentos en los que hay que decir la verdad y recibir todo tipo de críticas, hay momentos en los que necesitamos abrir la caja de pandora y ver el infierno inflamarse sobre nosotros y quizá quedar solos.

Pero, créeme, es preferible ir por un camino de soledad, pero tener comunión con Cristo que no te abandona y camina contigo, que ser aplaudido por una multitud, pero lejos de Cristo. Ancha es la puerta y espacioso es el camino que lleva a la perdición y muchos son los que entran por él, pero, pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Necesitamos aprender a soportar las aflicciones, porque no es un juego, la vida cristiana significa trabajo intenso, este no es nuestro mundo, hay dificultades, existe el cáncer del pecado, hay una guerra encarnizada contra la verdad, hay odio, falta de perdón, hay familias destrozadas, hay injusticia, impiedad, soportemos hermanos. No solo ser sobrios, aprender a soportar aflicciones, sino dice Pablo:

2 Ti 4:5c haz obra de evangelista,
Sí, es cierto, existen diferentes ministerios, uno es ser pastor, otro es ser evangelista, y para el que es evangelista el salir y evangelizar no es trabajo, pero, para el pastor, para el que enseña quizá sí lo sea, y debemos hacerlo, necesitamos pedir al Señor un corazón para los que están perdidos.

Es algo que todo cristiano debe estar haciendo, anunciando las buenas nuevas, trabajando duro para llevar a cabo ese maravilloso trabajo. Y por último, además de ser sobrios, de aprender a sufrir, de hacer obra de evangelista, Pablo termina con esta sección:

2 Ti 4:5d cumple tu ministerio.
Pleroforéo, lleva fuera completamente, a plenitud, asegúrate de terminar Timoteo, este es mi último desafío.

Timoteo, completa tu llamado, consúmelo, realízalo, satisfácelo completamente, llévalo a cabo hasta el término; Dios te ha llamado, no dejes tirado el trabajo, no seas infiel.

Pablo va a decir, y nosotros vamos a estudiar: yo cumplí mi ministerio, completé lo que el Señor me mandó. Tú Timoteo tienes qué terminarlo como yo, es posible. Mira lo que él ya había dicho años atrás cuando todo lo que escuchaba era que iba a ser encarcelado y torturado, pero, así terminó su vida, acabó la carrera, dice:

Hch 20:23 salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. 24 Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

Y Pablo terminó, y mis Timoteos, esta es la vida de todo cristiano, tu vida y la mía. La gente quiere escuchar lo que quiere escuchar, por eso están dislocados, sin el Espíritu Santo fluyendo en ellos, pendiendo como miembros inútiles, causando dolor y carga al cuerpo, porque no quieren oír la verdad.

Pero, recuerda, somos un cuerpo, y todos dependemos de todos, cada miembro, cada ligamento suple algo, es conducto del amor de Dios, yo cuento contigo, tú cuentas conmigo, tu hermano cuenta contigo. Somos el cuerpo de Cristo. Necesitamos ser sobrios, ¿qué dice Josué 1:9?

Jos 1:8-9 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. 9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.

Dios le ha confiado algo a cada creyente, y nos lo dio para cumplir sus propósitos y terminar nuestra misión, y recuerda, seremos recompensados de acuerdo con nuestra fidelidad, no de acuerdo con nuestro éxito, eso le pertenece a él. La fidelidad es un rasgo de carácter, y al mismo tiempo es un fruto del Espíritu, así que permanece en Cristo y serás fiel.

Hay un montón de testigos, de siervos fieles que han derramado sus vidas, su misma sangre para que tú y yo el día de hoy tengamos esta preciosa biblia en nuestras manos. Gente fiel que terminó su ministerio.

¿Qué ha puesto el Señor en tus manos? ¿Todavía no lo sabes? Ya va siendo hora de que te postres en humildad y se lo preguntes. ¿A qué grupo perteneces? ¿Qué estás haciendo con la verdad? Pablo terminó y dijo:

2 Ti 4:6-8 Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano. 7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

¿Dónde estás tú ahora?