2 Timoteo 3:1-5 Camina Contra Corriente En Integridad Y Obediencia Parte 1


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Sermon Notes

CAMINA CONTRA CORRIENTE EN INTEGRIDAD Y OBEDIENCIA
(Parte 1)
2 Timoteo 3:1-5

INTRODUCCIÓN
Seguimos avanzando en la Palabra de Dios, estudiando todo el consejo de Dios, el cual tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia con los que el Señor ha llamado, la cual, creemos tiene todo lo necesario para llevarnos a la madurez y transformarnos a la imagen de Cristo, cuando la creemos, la recibimos, la obedecemos poniéndola por obra; y por la gracia de Dios hemos llegado desde Mateo hasta 2 Timoteo.

Esta carta es del grupo de las denominadas cartas pastorales, pero a diferencia de Tito y 1 Timoteo, esta carta es tan importante y especial porque Pablo más que dar instrucciones de cómo conducirse en la iglesia, da exhortación, consejos, mandatos, principios que le permitirán a Timoteo permanecer firme hasta el final a pesar de cualquier situación.

¿A quién le está escribiendo Pablo?
Pablo sigue escribiendo a su amado hijo en la fe, a su discípulo, su amigo y su colaborador.

¿Cuál es el contexto histórico de esta carta?

1 Timoteo fue escrita poco después de haber sido liberado de su primer encarcelamiento romano entre el 62 y 64 d.C., entre 2 y cuatro años después Pablo vuelve a ser encarcelado por su fe, pero esta vez ya no sale, sino que, es sentenciado a muerte, de manera que, esta carta fue escrita por los años 66 y 67 d.C.

Para este momento Pablo ha sido encarcelado por Nerón, y sentenciado a muerte por su fe en Jesucristo, acusado de traición y junto con todos los cristianos, haber quemado Roma. Pablo ya había tenido su primera audiencia, en la cual no le había ido nada bien porque bajo estos cargos su sentencia de ejecución ya era inminente y Pablo sabía que iba a morir.

Entonces, estamos leyendo la última carta escrita por Pablo antes de morir, y podríamos denominarla: el testamento de Pablo hacia su hijo amado en la fe.

2 Timoteo son las últimas palabras de alguien que sabe que va a ser ejecutado y no va a estar más en este mundo a un Timoteo desanimado, acobardado, a quien anima, instruye y exhorta a seguir la carrera hasta acabarla, a pelear la batalla hasta ganarla y a guardar fielmente la fe hasta que el Señor le llame.

Yo creo que el verso clave de esta carta está en el capítulo 4, casi despidiéndose le va a decir a Timoteo:

2 Ti 4:7-8 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Pablo, habiendo servido a Dios en todas las circunstancias imaginables, sabía que era posible pelear una buena batalla, acabar la carrera y guardar la fe con éxito, y en esta carta nos da principios básicos para lograrlo.

Y de la misma manera como Timoteo, cada cristiano tiene una batalla que pelear, una carrera que acabar y una fe que guardar, por eso es igual de importante para nosotros qué cosas es necesario evitar, retener, y prestar mayor atención a pesar de lo que sea; porque no es fácil, dice la Palabra:

Hch 14:22b Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Pedro también escribió:

1 Pe 4:18-19 Además, «Si el justo a duras penas se salva, ¿qué será de los pecadores que viven sin Dios?».19 De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará. (NTV)

No porque el evangelio sea difícil de entender, o la salvación difícil de alcanzar, Cristo ya conquistó todo eso para nosotros en la cruz del calvario, el camino está trazado, la puerta está abierta, la cena está servida, hay perdón, hay reconciliación, la fidelidad de Dios es inquebrantable.

El problema es que no todos están dispuestos a negarse a sí mismos, a abandonar sus tinieblas, se aman demasiado, aman demasiado sus tinieblas, no todos deciden perseverar en la gracia, porque aquel que persevera en la gracia, sin duda triunfa.

No todos juzgan digno el Evangelio de creer tanto como para abandonar sus vidas y encontrar vida eterna en Cristo, no todos están dispuestos a creer que en verdad solo en Cristo hay verdadera plenitud, gozo, libertad, esperanza como en ningún otro lugar.

Hasta que no venga Cristo todos seguimos siendo pecadores, y vivimos rodeados de pecadores, en un mundo impío que constantemente quiere seducirnos, nuestro enemigo Satanás, sin descanso quiere destruirnos y hacernos blasfemar la imagen de Dios bendito.

Seguimos en una batalla constante contra nuestra naturaleza pecaminosa, contra un mundo que aborrece la fe y la verdad, donde brillamos como luminares, donde para brillar, necesitamos permanecer y perseverar en la fe, y esto requiere de fe y decisión.

Y Pablo a punto de graduarse, como un testigo fiel nos dice en esta carta: hay victoria, hay manera de mantenerse fiel hasta el final. ¿A cuántos les gustaría terminar la carrera ganando la batalla y guardando la fe? Entonces pon atención.

RECAPITULANDO:

Habiendo hablado de la aflicción y cómo enfrentarla, a partir del capítulo 2, verso 14 Pablo toma otro tema igual de importante que soportar la aflicción por causa de Cristo, da paso al tema de la falsa doctrina, del engaño, de la hipocresía.

Satanás es el príncipe de la mentira, vivimos en el mundo de lo relativo, en filosofías que enseñan que lo que te funcione puede ser tu verdad, no hay absolutos, todos los caminos llevan a Dios, si te hace feliz dale porque tú eres el centro del universo, falsas doctrinas que presumen ser cristianas, corrientes filosóficas de todo tipo infiltradas en la misma iglesia.

De una manera u otra, Satanás pretendiendo infiltrarse y destruir, opacar, confundir la verdad. Hoy en día no todo el que dice que cristiano o pastor lo es, y debemos conocer la verdad para poder discernir la voluntad de Dios y la mentira.

La Escritura es la única luz verdadera, nuestro parámetro, la máxima autoridad, la cual juzga todo, solo hay una verdad, Jesucristo dijo:

Jua 17:17 Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.

Jua 14:6, 17, 26 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; 26 Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.

Debido a tanta mentira y apostasía, a partir de aquí veremos el énfasis de Pablo en la Palabra, en permanecer en ella, qué básico, qué importante es recibirla, guardarla, vivir por ella, para no ser engañados y perdernos. La semana pasada vimos cómo poder convertirnos en instrumentos de honra para el Señor.

El día de hoy veremos un desafío más para aquellos que gozan de una fe genuina, Pablo nos enseñará algunas claves más para mantenernos a salvo, nos mostrará la realidad de nuestros tiempos, cómo es posible navegar contra corriente, mantenernos firmes, cómo no perder el rumbo y seguir en el camino correcto hasta el final.

Tenemos que aceptarlo, vivimos en tiempos donde se puede aprender un perfil evangélico, hablar como cristiano, moverse como cristiano, vestirse como cristiano, comportarse como cristianos, ser miembros de una iglesia, bautizarse, diezmar, ocupar un lugar en el santuario y en el ministerio, y aún así no conocer al Señor, no tener fe salvadora, Jesucristo dijo:

Mat 7:13-14 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Ahí mismo, más adelante dijo:

Mat 7:21-23 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

Ahora, este no es un mensaje de condenación que nos deje sin esperanza, todo lo contrario, pero, ignorar un problema no es arreglarlo, vivir en el mundo de no pasa nada, no significa que no pasa nada, pasa, y mucho, y por más que digamos: “yo no sé qué pasó, no tuve la culpa porque ignoré”. No es así, somos responsables de nuestras acciones y decisiones.

Al final cada uno de nosotros será responsable delante de Dios, de lo que hicimos con lo que él nos concedió, hablando de la fe y sus bendiciones, por eso, esto implica una contraparte maravillosa, así como podemos pasarnos ignorando el problema, podemos no hacerlo, tenemos el poder de Dios para tomar el toro por los cuernos y hacer algo al respecto.

No tiene por qué continuar así la situación, hay suficiente luz, hay suficientes recursos, poder, capacidad de parte de Dios para mantenernos a flote en una sociedad hundiéndose; hay maneras de vivir haciendo la voluntad de Dios, de ser conocidos por él y verdaderamente conocerle, en Cristo hay victoria. Por eso yo titulé este mensaje: CAMINA CONTRA CORRIENTE EN INTEGRIDAD Y OBEDIENCIA (Parte 1).

I. No ignores los tiempos peligrosos en los que vivimos.
2 Ti 3:1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
Pablo le dice a Timoteo: debes saber, ginósko, esto es algo que necesitas conocer, comprender, cerciorarte, saber reconocerlo, cuida de no mantenerte ignorante de algo tan importante; recuerda, delante de Dios no es una buena justificación suficiente: “es que no sabía, no puse atención”. Porque estamos hablando de vida o muerte, de condenación o salvación.

Si vas por un camino peligroso, pones total atención y te pones un arnés, buscas seguridad, porque un paso en falso no vas a decir: “perdón, no, nadie es perfecto, todos se equivocan”; no creo que en el fondo del barranco estés en condiciones de decir nada.

Por eso dice Pablo asegúrate de que entiendes esto, en los postreros tiempos, ¿cuáles son los postreros tiempos? Desde que Cristo vino a este mundo, murió y resucitó. Dios los ha alargado por su gran misericordia, pero, desde Pablo, hasta hoy estamos en esta última etapa del mundo como lo conocemos, Cristo viene, y podría ser hoy mismo, o él viene, o tú vas.

En momentos como los nuestros, estamos en tiempos jalepós, peligrosos, furiosos, difíciles, violentos, duros, trabajosos. El consejo de Dios siempre ha sido desagradable, inaceptable y hasta repugnante para la humanidad incrédula, egocéntrica y mundana.

Pero, hoy más que nunca este rechazo es descarado, se promueve, se premia, se vitorea a los que blasfeman a Dios y su verdad. Y no solo eso, lo peor es que, gente con apariencia de piedad, falsos creyentes, falsos maestros, falsas doctrinas se están predicando desde púlpitos.

El pecado no solo es tolerado en las iglesias, sino igualmente practicado, o al menos no señalado, todo por ignorancia voluntaria y en el nombre de un amor y una fe falsos. Eso es lo más peligroso, que puedes ser un mundano, idólatra y andar entre creyentes, o pensando que lo eres, o pretendiendo engañar a todos, engañándote a ti mismo.

Este es uno de los peligros, los siguientes adjetivos son cosas de las que debemos cuidarnos, y si identificamos alguna de ellas en nosotros, entonces debemos arrepentirnos y pedirle al Señor que nos limpie.

Recuerda, no se refiere solamente a los pastores o líderes, se refiere a toda persona que dice profesar cristianismo. Por eso son tiempos peligrosos, que debemos saber reconocer, y dice:

2 Ti 3:2a Porque habrá hombres amadores de sí mismos,
– Amadores de sí mismos – fílautos
Literal, que se aman a sí mismos, egoístas, egocéntricos, gente que vive en el mundo de todo se trata de mi punto com. Que su mejor amigo es sí mismo, su conversación siempre se trata de ellos, todo lo que les importa gira alrededor de ellos o ellas.

Y lo que puedo observar es que alguien que se ama a sí mismo, es alguien que realmente no se ha rendido ante el Señor, sigue siendo rey y dios de su propia vida, el resto de los que le rodean, incluyendo a Dios, tienen que servir a sus caprichos, a sus propósitos, si no es infeliz.

Y esto justamente es lo contrario a lo que un cristiano debe ser, el llamado es a matar, ignorar el yo, negarme a mí mismo, tomar mi cruz, es decir, mis sueños, mis planes, mis metas egoístas, los deseos de mis ojos, de mi carne y la vanagloria de la vida, todo eso debe ir a la cruz a ser crucificado.

Como lo dice Pablo en Gálatas, y lo que profesamos en el corazón al rendirnos a Cristo, y públicamente al bautizarnos:

Gál 2:20 He sido crucificado con Cristo, y ya no vivo yo sino que Cristo vive en mí. Lo que ahora vivo en el cuerpo, lo vivo por la fe en el Hijo de Dios, quien me amó y dio su vida por mí. (NVI)

Es posible ser, o vivir rodeados de gente amadora de sí misma, pero, el hecho de que esto sea así, no lo hace correcto, no es lo normal, no es lo que Cristo nuestro salvador está esperando, porque él fue a la cruz precisamente por este egocentrismo que nos llevó a darle la espalda y a ser negligentes unos contra otros.

Lo vuelvo a repetir, todos o estamos, o hemos batallado con esto, pero, debemos identificarlo en nosotros, primeramente, y si lo identificamos en alguien más, orar por esa persona, y como dice el verso 5 evita tener una lealtad carnal con ellos, no te vuelvas como ellos, sino ellos como tú, porque dice la Palabra:

Pro 13:20 Camina con sabios y te harás sabio; júntate con necios y te meterás en dificultades. (NTV)

Ahora, yo creo que el ser egoísta, egocéntrico, y no tener a Cristo como el Señor de nuestras vidas da como resultado todas estas características, si no estás rendido a Cristo, y tú sigues siendo el rey, lo siguiente será parte de tu carácter, de una manera u otra:

– Avaros – filárguros
2 Ti 3:2b avaros,
Este ya lo hemos visto antes, filos, encariñados, árguros plata, amadores de dinero. Dice la Palabra:

Col 3:5 Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría;

Hemos sido creados para adorar a Dios, y cuando no estamos adorando a Dios, entonces estamos idolatrando otra cosa, la idolatría es adoración corrupta.

Pretender diezmar, venir a la iglesia, adorar a Dios para que me vaya bien y tenga más dinero, es ser avaro, es buscar a un ídolo que te dé lo que realmente amas porque es con lo que te sientes seguro, que te dará felicidad, comodidad y todo lo que necesitas para ser feliz.

Es muy importante que tengas claro quién es tu proveedor, quién es el que te sostiene, el que te da la salud, la habilidad, la gracia con tus superiores, o con tus clientes, que hace que no te enfermes, o por alguna causa pierdas tu trabajo, o incluso tu libertad, quien hace que el dinero que ganes no caiga en sacos rotos, que sirva para glorificar a Dios.

Quién está en tu corazón y en tu mente cada vez que amaneces, que vas a tu jornada de trabajo y regresas, es Dios, o es el dinero.

Cuidado, hay quienes utilizan su profesión, cualquiera que esta sea, como una oportunidad de ministerio, de servicio a Dios, hay quienes lo utilizan solo para servir al dios de sus deseos.

O también tristemente hay quienes utilizan el ministerio para hacer un negocio, quienes hacen mercadería de los creyentes, como dice el apóstol Pedro. Como lo dice Pablo:

Flp 3:18-19 Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; 19 el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal.

Esto sucede en la iglesia, y no por eso es normal, cuidado, no te justifiques diciendo: “todos lo hacen”; esa no será justificación aceptable delante del Señor. Y dice:

– Vanagloriosos, soberbios – alzón, juperéfanos
2 Ti 3:2c vanagloriosos, soberbios,
Alzón, se refiere a fanfarrón, alguien que afirma una grandeza que no tiene. Gente que se jacta de sus logros, que exagera las cosas al grado de que ya no parece real, los sabelotodo, que hacen creer a la gente que son brillantes para engañarlos, los que aman ver sus nombres en la prensa y en la tv, que exageran sus habilidades, sus logros, talentos reputación, que siempre son los héroes de sus relatos.

Checa la progresión: amadores de sí mismos, del dinero, entonces son fanfarrones y por consiguiente soberbios, júper sobre, faíno brillar, mostrarse. El soberbio es aquel que se ubica a sí mismo por encima de los demás, y que tiene estos aires de superioridad.

Quienes, en lugar de darle gloria a Dios, se dan gloria a sí mismos, y buscan la atención, la exigen, este tipo de líderes que exige un trato diferente, que se les trate como reyes porque son superiores. Esto se ve en muchos “líderes o pastores” de nuestros días.

Todo lo contrario, a la mansedumbre y a la humildad, ¿qué hizo Jesucristo? ¿Fue vanaglorioso y soberbio, buscó lo suyo, o todo lo contrario? Él no estimó el ser igual a Dios como algo a lo cual aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, se hizo pobre para enriquecernos a nosotros.

Pablo, hablando con los Corintios porque ellos menospreciaban a Pablo porque se portó humildemente, y en servicio por ellos, y le daban honra a los que los maltrataban, estos eran así, vanagloriosos y soberbios, y pensaban que era una virtud, cuando no lo es. Pablo les dice:

Muchas veces la gente piensa que un verdadero líder es el que se impone, y es vanaglorioso y soberbio, no es así, no para el cristiano, ser como Cristo es ser un buen líder, aquel que sirve, que se humilla, que enseña con su ejemplo y con su servicio deja un modelo.

2 Co 11:7 ¿Estaba equivocado cuando me humillé y los honré al predicarles la Buena Noticia de Dios sin esperar nada a cambio?

Humildad, mansedumbre, pero, mira lo que pasó después:

2Co 11:18-21 Y, ya que otros se jactan de sus logros humanos, yo también lo haré. 19 Después de todo, ustedes se creen muy sabios, ¡pero con gusto soportan a los necios! 20 Aguantan cuando alguien los esclaviza, les quita todo lo que tienen, se aprovecha de ustedes, toma control de todo y les da una bofetada. 21 ¡Me da vergüenza decir que nosotros fuimos demasiado «débiles» para hacer lo mismo! Pero sea lo que sea de lo que ellos se atrevan a jactarse —otra vez hablo como un necio —yo también me atrevo a jactarme de lo mismo.

Cuidado hermanos, buscamos el carácter de Cristo, la vanagloria y la soberbia, son obras de la carne, y una congregación caracterizada por estas dos cosas, no es espiritual, por más lenguas y ministerios que tenga, por más supuestos milagros que haga, un siervo de Cristo, se parece a Cristo, en su carácter.

Cuando nosotros somos así, es que tenemos todavía mucho de nosotros, pero, si permitimos al Espíritu Santo transformarnos al transformar nuestra manera de pensar a través de la Escritura, de recibir la verdad en humildad y nos rendimos a ella, podremos parecernos a Cristo: dice él en Mateo:

Mat 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

¿Te das cuenta? Alguien vanaglorioso y soberbio no tiene descanso, en el carácter de Cristo es que hallamos descanso, en dependencia total de él, en saber que él es Dios, él lo es todo, y yo ya no tengo que demostrar que soy alguien por culpa de mis complejos, cuando sé que en Cristo he recuperado mi identidad.

Mis ojos fueron abiertos, ahora sé quién soy en realidad, no soy dios, no soy la última coca cola del desierto, no soy don fregón; pero, por otro lado, soy acepto en Cristo, soy inmerecidamente un hijo de Dios, he sido enriquecido por gracia, se me ha compartido de la naturaleza divina, el Espíritu de Dios que levantó a Jesucristo de los muertos habita en mí.

Y esto no me causa jactancia o soberbia, sino que me humilla al entender que en alguien como yo Dios pueda habitar, que pueda ver perdón, aceptación sin reproche, que pudiendo ser el barrendero, es más el lava-baños del reino de mi Señor, me convierta en su hijo y hasta coronas me dé.

– Blasfemos – blásfemos
2 Ti 3:2d blasfemos,
Crear mala fama, hacer daño a la reputación, difamar, calumniar, maldecir específicamente el nombre, el carácter de Dios. ¿Sabes que una de las responsabilidades más importantes como cristianos, es exaltar, dar fama al nombre de Dios? Mostrar al mundo incrédulo quién es Dios.

Satanás se ha encargado de difamar por completo el nombre de Dios, el ser humano ha creído esta mentira y no se cansa de blasfemar el nombre bendito y santo del creador. ¿A quién culpa el malvado de las cosas malas que ocurren en el mundo? A Dios.

Dicen: ¿por qué hay tanta maldad, violencia, muerte, enfermedad, desastres naturales? ¿Dónde está Dios? En otras palabras, él es el culpable, si está ahí, es un mal Dios, descuidado, centrado en sí mismo, que no le importa su creación, que se goza en la maldad.

Pero, la respuesta es la misma, si no ves a Dios en medio de todo este asunto, que, por cierto, sí está ahí, y eso de por sí, nos debería dar temor, más bien, ¿quién se movió de lugar? ¿Quién le dio la espalda a quién? Es el hombre que le dio la espalda a Dios.

Satanás se ha encargado de difamar a Dios, de calumniarlo, y cada vez que nosotros nos los creyentes no nos comportamos como tales, hacemos que el nombre de Dios sea blasfemado.

Y no solo de esa manera, sino cuando se enseñan doctrinas que no hacen honor al nombre bueno y santo de Dios, por ejemplo, cuando se enseña que son mis obras, que es mi fe la que gana el milagro de Dios, o su bendición, eso hace ver a un Dios caprichoso, que tiene su bota en mi cuello hasta que le dé lo que él quiere, ese no es Dios.

Cuando se enseña que el centro en la iglesia no es Cristo, sino yo, que se trata de mí, eso muestra a un Dios no soberano, no todopoderoso, sino a un Santa, a un genio al cual, si digo las palabras correctas, o pago mis votos puedo pedirle mi capricho. Ese no es Dios, y también le estoy blasfemando, le estoy calumniando. Dios dijo:

Sal 50:9-12 No necesito becerros de tu establo ni machos cabríos de tus apriscos, 10 pues míos son los animales del bosque, y mío también el ganado de los cerros. 11 Conozco a las aves de las alturas; todas las bestias del campo son mías. 12 Si yo tuviera hambre, no te lo diría, pues mío es el mundo, y todo lo que contiene. 13 ¿Acaso me alimento con carne de toros, o con sangre de machos cabríos? 14 ¡Ofrece a Dios tu gratitud, cumple tus promesas al Altísimo! 15 Invócame en el día de la angustia; yo te libraré y tú me honrarás.»

Dios es el dueño de todo, nosotros no tenemos nada con qué pactar, ni qué ofrecerle, nosotros necesitamos de él, solo él es Dios, cuando nos acercamos a él el beneficio es para nosotros, no para él.

Pensamos que nosotros le hacemos un favor, él no necesita alabanzas de bocas que acaban de maldecir, con corazones que acaban de pecar en intenciones, pensamientos que ya de por sí dan pena.

Es pura gracia, pura paciencia y misericordia de un Dios bueno, que no tendría por qué tratar con nosotros, por qué dejarnos vivir, pero, lo hace, y que hasta entregó a su Hijo Unigénito para dar a conocer quién es él, pero, toda la gloria es para él.

Sal 50:16-18 Pero Dios le dice al malvado: «¿Qué derecho tienes tú de recitar mis leyes o de mencionar mi pacto con tus labios? 17 Mi instrucción, la aborreces; mis palabras, las desechas. 18 Ves a un ladrón, y lo acompañas; con los adúlteros te identificas. 19 Para lo malo, das rienda suelta a tu boca; tu lengua está siempre dispuesta al engaño.

Sal 50:20-23 Tienes por costumbre hablar contra tu prójimo, y aun calumnias a tu propio hermano. 21 Has hecho todo esto, y he guardado silencio; ¿acaso piensas que soy como tú? Pero ahora voy a reprenderte; cara a cara voy a denunciarte. 22 »Ustedes que se olvidan de Dios, consideren lo que he dicho; de lo contrario, los haré pedazos, y no habrá nadie que los salve. 23 Quien me ofrece su gratitud, me honra; al que enmiende su conducta le mostraré mi salvación.»

Cuánto se desacredita el nombre de Dios, cuán calumniado es el Espíritu Santo cada vez que lo citan: mañana a las 8:00 Espíritu Santo, noche de milagros, y no llegues tarde, me vas a hacer quedar mal. Por no procurar conocerle, por hacer una imagen de Dios a mi propia imagen, por llevar en mí esa falsa noción de que soy dios, desde Génesis 3.

Por eso, qué necesario nos es conocer a nuestro Dios, reconocerlo, y dar a conocer su nombre como es, no comprometer su imagen solo por agendas personales, por levantar un reino personal, y no incomodar a la gente para que no se vaya, y para eso, mejor les muestro un Dios alcahuete, “que me ama tanto y que estaba tan infeliz porque yo no le pertenecía, y se moría de angustia sin mí”.

No es así, Dios es el rey del cielo y la tierra, y es digno, merece ser alabado, pero, no solo eso, temido, obedecido, él es Dios no nosotros, él nos hizo, él nos sostiene, él es quien nos salvó, y quien total e inmerecidamente, por pura gracia nos ha recogido del bote de la basura.

Eso es lo que la Biblia enseña, y no me voy a disculpar por eso, la Biblia no habla de súper hombres, habla de un súper Dios, perfecto, santo, bueno, al cual la humanidad entera haría bien en tomar en cuenta.

Ante el cual la creación entera tiembla al oír su voz, solo nosotros no temblamos porque estamos demasiado engañados por nuestra naturaleza pecaminosa, por el orgullo, por estar inflados pensando que somos lo que no somos.

Pero, cuando Él grita, con algún temblor, o huracán, o tornado, todos nos postramos, y créeme, él es más poderoso que todos los temblores juntos, dice la Palabra:

Isa 40:12-14 ¿Quién ha medido las aguas con la palma de su mano, y abarcado entre sus dedos la extensión de los cielos? ¿Quién metió en una medida el polvo de la tierra? ¿Quién pesó en una balanza las montañas y los cerros? 13 Quién puede medir el alcance del espíritu del SEÑOR, o quién puede servirle de consejero? 14 ¿A quién consultó el SEÑOR para ilustrarse, y quién le enseñó el camino de la justicia? ¿Quién le impartió conocimiento o le hizo conocer la senda de la inteligencia?

Isa 40:15-20 A los ojos de Dios, las naciones son como una gota de agua en un balde, como una brizna de polvo en una balanza. El SEÑOR pesa las islas como si fueran polvo fino. 16 El Líbano no alcanza para el fuego de su altar, ni todos sus animales para los holocaustos. 17 Todas las naciones no son nada en su presencia; no tienen para él valor alguno. 18 ¿Con quién compararán a Dios? ¿Con qué imagen lo representarán? 19 Al ídolo un escultor lo funde; un joyero lo enchapa en oro y le labra cadenas de plata. 20 El que es muy pobre para ofrendar escoge madera que no se pudra, y busca un hábil artesano para erigir un ídolo que no se caiga.

¿Te das cuenta de lo absurdo de la idolatría, de darle culto a un pedazo de yeso, a una fotografía, o a cualquier imagen de cualquier material? Eso también es blasfemia. Y dice:

Isa 40:21-24 ¿Acaso no lo sabían ustedes? ¿No se habían enterado? ¿No se les dijo desde el principio? ¿No lo entendieron desde la fundación del mundo? 22 Él reina sobre la bóveda de la tierra, cuyos habitantes son como langostas. Él extiende los cielos como un toldo, y los despliega como carpa para ser habitada. 23 Él anula a los poderosos, y a nada reduce a los gobernantes de este mundo. 24 Escasamente han sido plantados, apenas han sido sembrados, apenas echan raíces en la tierra, cuando él sopla sobre ellos y se marchitan; ¡y el huracán los arrasa como paja!

Isa 40:25-28 «¿Con quién, entonces, me compararán ustedes? ¿Quién es igual a mí?», dice el Santo. 26 Alcen los ojos y miren a los cielos: ¿Quién ha creado todo esto? El que ordena la multitud de estrellas una por una, y llama a cada una por su nombre. ¡Es tan grande su poder, y tan poderosa su fuerza, que no falta ninguna de ellas! 27 ¿Por qué murmuras, Jacob? ¿Por qué refunfuñas, Israel: «Mi camino está escondido del SEÑOR; mi Dios ignora mi derecho»?

Isa 40:28-31 ¿Acaso no lo sabes? ¿Acaso no te has enterado? El SEÑOR es el Dios eterno, creador de los confines de la tierra. No se cansa ni se fatiga, y su inteligencia es insondable. 29 Él fortalece al cansado y acrecienta las fuerzas del débil. 30 Aun los jóvenes se cansan, se fatigan, y los muchachos tropiezan y caen; 31 pero los que confían en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; volarán como las águilas: correrán y no se fatigarán, caminarán y no se cansarán.

Por eso, nosotros la iglesia, bien nutridos por su Palabra, sabiendo quien es él, ocupándonos, interesándonos en quién es él deberíamos estar comprometidos con que nuestra vida, nuestras Palabras, lo que hacemos y somos le traiga gloria, no blasfemia, eso sería lo normal para alguien que dice conocer a Cristo y amarle, que ha entendido lo que costó su salvación. Dice Pedro:

1 Pe 2:9-10 Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. 10 Ustedes antes ni siquiera eran pueblo, pero ahora son pueblo de Dios; antes no habían recibido misericordia, pero ahora ya la han recibido.

1 Pe 2:11-12 Queridos hermanos, les ruego como a extranjeros y peregrinos en este mundo, que se aparten de los deseos pecaminosos que combaten contra la vida. 12 Mantengan entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque los acusen de hacer el mal, ellos observen las buenas obras de ustedes y glorifiquen a Dios en el día de la salvación.

Alguien amador de sí mismo no tendrá temor de Dios, porque está centrado en sí mismo, y ni siquiera le pasa por la mente con quién realmente está tratando.

Por eso, piensa en tu relación con Dios, y no solo en la manera en la que le hablas cuando oras, sino en tu estilo de vida, en las decisiones que tomas, si le honras, o te val, no lo olvides, él es Dios, aunque tú lo ignores voluntariamente.

Por eso mejor debemos anunciar su nombre, si somos sus hijos, si somos sus súbditos, si hemos sido trasladados de las tinieblas a su luz admirable. Hay tiempos peligrosos, y debemos entender que ser blasfemos no es lo normal. Y dice:

– Desobedientes a los Padres – Goneús apeidsés
2 Ti 3:2e desobedientes a los padres,
Impersuadible, contumaz, rebelde. ¿Sabes que lo que sigue de la incredulidad es la rebeldía? Cuánto se ha dado por sentado, es adolecente, tiene que ser rebelde, es normal. Mira como no lo es, joven, niño, la Biblia está llena de advertencias y recompensas al deshonrar, o al honrar a los padres.

Padres, instruyan a sus hijos, si ellos no los respetan a ustedes, si no saben lo que es temer el romper sus reglas, el romperles el corazón y hacerles enojar, a padres que ven, ellos jamás van a respetar, a temer o a valorar a un Dios que no ven. Mira cómo ve la Biblia la rebeldía:

1Sa 15:22-23 Pero Samuel respondió: —¿Qué es lo que más le agrada al SEÑOR: tus ofrendas quemadas y sacrificios, o que obedezcas a su voz? ¡Escucha! La obediencia es mejor que el sacrificio, y la sumisión es mejor que ofrecer la grasa de carneros. 23 La rebelión es tan pecaminosa como la hechicería, y la terquedad, tan mala como rendir culto a ídolos. Así que, por cuanto has rechazado el mandato del SEÑOR, él te ha rechazado como rey.

¿Te das cuenta? La rebeldía es algo tan satánico como la hechicería, la adivinación, lo pone al nivel de satanismo. Porque realmente es eso, si a algo nos incita siempre Satanás es a desobedecer, a desafiar a Dios y a su verdad, esa es la maldad, tener la bondad delante de nosotros, las manos llenas de amor y misericordia de Dios, y manotearlo y escupir su rostro.

Por eso, es totalmente incorrecto el pretender acercarnos a nuestra manera a Dios, hacer nuestra propia religión, nuestra propia filosofía de vida, que ni es tan propia ni tan original, porque si no estamos sujetos a Cristo, somos esclavos de nuestras pasiones, las cuales a su vez son movidas de Satanás, eso es lo que enseña la Biblia, obediencia a medias es desobediencia.

Por eso, la motivación de la rebeldía es: nadie tiene derecho a decirme nada porque yo soy dios, yo no voy a perder mi derecho a defender mi yo, mis ideales, nadie tiene por qué decirme lo que tengo que hacer, si quieren, vamos a negociar, vamos a hablarnos de igual, o de superior a inferior, pero, mis chicharrones truenan.

Cuidado, una actitud rebelde, no es normal, aunque veas toda una iglesia en ese espíritu, obviamente están en el espíritu incorrecto, pero, la mansedumbre es un fruto del Espíritu y parte del carácter de Dios, de Jesucristo, eso manifestamos los creyentes, humildad, sujeción mansedumbre al control del Espíritu Santo. Vamos u n poco más rápido, y dice:

– Ingratos – ajáristos
2 Ti 3:2f ingratos,
Jaris es gracia, favor, aceptación, aprobación, lo contrario sería jamás estar contentos con lo que tenemos, sería no aprobar las bendiciones de Dios sobre nosotros, no aceptar que es bueno, que es justo que es generoso.

Todo lo contrario, siempre insatisfechos, inconformes, siempre en queja, siempre poniendo en duda su bondad, su buena voluntad e intenciones. Todo por lo que vimos al principio, estar centrados en sí mismos, como niños.

Cuidado estamos en tiempos donde aún dentro de la iglesia se piensa que esto es normal, y no lo es, ser desagradecidos no es algo ligero, dice en Romanos:

Rom 1:21 Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido.

Porque centrados en nosotros mismos comenzamos a darnos gracias a nosotros, y no a Dios, engañados pensamos que somos los autores de nuestra felicidad, y cuando no nos salen bien las cosas, comenzamos a maldecir a Dios, por según nosotros truncar lo que merecemos, cuando no merecemos nada.

Por eso, cuando le adoramos le damos gracias, por el simple hecho de perdonarnos, eso sería ya suficiente, aunque no nos volviera a bendecir de ninguna otra manera; por eso en 1 Tesalonicenses:

1 Ts 5:18 den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús.

En Colosenses dice:

Col 3:15 Que gobierne en sus corazones la paz de Cristo, a la cual fueron llamados en un solo cuerpo. Y sean agradecidos.

Claro, si no entendemos la paz, la reconciliación con el creador, si no entendemos nuestra comunión, el privilegio de haber sido insertados en el cuerpo de Cristo, jamás seremos agradecidos, y hasta una uña enterrada nos hará maldecir a Dios, perdiendo cada oportunidad de apreciar su bondad, sus bendiciones verdaderas. Y dice:

– Impíos – anósios
2 Ti 3:2g impíos,
Irreverentes, profanos, sacrílegos, no santo; ¿en qué sentido? Alguien piadoso es alguien que le importa Dios, que le toma en cuenta, que se preocupa por aquello que agrada, que glorifica, que exalta el nombre de Dios, lo que él manda, etc.

Alguien impío es alguien que no le importa en lo más mínimo ni quién sea Dios, ni qué quiere Dios, y obviamente si es alguien centrado en sí mismo, es lo menos que le va a importar, es alguien que va a estar con el mejor postor, el que le sirva mejor, que a la hora de la prueba va a tropezar, porque no está en la iglesia por Cristo, sino por ver qué saca para él, sea bendición, felicidad, un mejor matrimonio, un mejor trabajo, una mejor vida ahora, y si no lo ve o lo consigue, adiós.

Cuánto de eso vemos hoy en día, voy a una iglesia no buscando la voluntad de Dios, sino mi propia comodidad, que me sirvan bien, que tengan buenas instalaciones, buenos ministerios, porque al fin se trata de mí. Eso no es normal, debemos tener cuidado, aunque toda la gente fuera impía, yo no debo serlo, son tiempos peligrosos. Y dice:

– Sin afecto natural – Ástorgos
2 Ti 3:3a sin afecto natural,
Literalmente cariño natural, viene de la palabra storgé, el cual se refiere al amor a la camiseta, a la bandera, al equipo, el amor familiar. Amar a Dios, amar a nuestros hermanos es algo que necesitamos obedecer y proponernos hacerlo, no así con la familia, es algo que surge de una manera natural amar a nuestros padres, hermanos o familiares en la carne.

Por eso se refiere a tener corazón duro hacia los parientes, especialmente de los padres a los hijos, y de los hijos a los padres. Alguien solo preocupado por sí mismo, lo que tiene que ver conmigo, el resto es irrelevante.

El abuso entre cónyuges, abuso sexual de padres a sus hijos, desde una madre que abandona a su hijo en un bote de basura, o hasta lo mata, o lo aborta. Es increíble escuchar de gente que se dice cristiana que aborta a sus hijos. No es difícil hoy en día ver casos de este tipo dentro de la iglesia, y no es algo normal, son tiempos peligrosos. Y dice:

– Implacables – áspondos
2 Ti 3:3b implacables,
Sin tregua, alguien irreconciliable; cuando no queremos perdonar bajo ningún motivo, cuando Dios nos manda perdonarnos así como él nos perdonó; cuando tratamos de mediar las cosas, quedamos se supone bien, pero, en el corazón se queda la dureza, y sencillamente no perdonas, sigues acusando, sigues condenando, y con palabras o sin palabras, sino con tus hechos dices: pues no lo perdono, me falló y conmigo no hay segundas oportunidades.

Cuando ni siquiera el único que podría ser así, el cual es Dios, no es así, su misericordia es nueva cada mañana, y le pedimos perdón sinceramente y nos perdona, y echa en el fondo del mar nuestros malos actos, y nos vuelve a tratar como si nada hubiese ocurrido.

Ser implacables no tiene ninguna virtud, al contrario, la iglesia está llena de pecadores, por lo tanto, debería abundar el perdón, la consideración, el pensar que yo puedo caer de la misma manera, y necesito dar misericordia, porque muy pronto yo la puedo necesitar.

Ser implacable no es normal, y se ve mucho en la iglesia: perdono, pero, no olvido, a mí nadie me la hace, etc. Triste, pero real, y nada que ver con un verdadero hijo de un Dios misericordioso y perdonador. Y dice:

– Calumniadores – diábolos
2 Ti 3:3c calumniadores,
Amante de los chismes maliciosos, que se la pasa acusando a los hermanos, porque es lo que hace Satanás, acusar, es el acusador, quien día y noche nos acusa delante de Dios, aunque, bendito sea el Señor que tenemos abogado 24/7.

Cada vez que tú acusas a tus hermanos, en primer lugar, te estás acusando a ti mismo porque no te das cuenta qué tan parecido eres al que te faltó, dice en Romanos:

Rom 2:1 Por lo cual eres inexcusable, oh hombre, quienquiera que seas tú que juzgas; pues en lo que juzgas a otro, te condenas a ti mismo; porque tú que juzgas haces lo mismo.

El creyente no acusa a sus hermanos delante de Dios, los ve con misericordia, con compasión, intercede por ellos, pasa por alto la falta, sufre el agravio, no se la pasa acusando a los hermanos con otros hermanos, sembrando discordia, desunión, sencillamente porque eso es lo que hace Dios con nosotros todos los días, porque todos los días pecamos. Además que es una de las cosas que Dios aborrece:

Pro 6:16-19 Hay seis cosas que el SEÑOR aborrece, y siete que le son detestables: 17 los ojos que se enaltecen, la lengua que miente, las manos que derraman sangre inocente, 18 el corazón que hace planes perversos, los pies que corren a hacer lo malo, 19 el falso testigo que esparce mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.

Esto es muy común, pero, no es normal, no debe ser en la iglesia de Cristo, son tiempos peligrosos, y dice:

– Intemperantes – sin control propio.
2 Ti 3:3d intemperantes,
Alguien esclavo de sus pasiones, sin freno, que lleva una vida indulgente, que no le importa lo que la gente piense, ni las consecuencias de sus acciones, como un auto en bajada y sin frenos que se estrellan con lo primero que se les atraviesa.

Es impresionante la cantidad de inmoralidad y pecados sexuales que se dan dentro de la iglesia, eso no es normal, y es algo de lo que debemos cuidarnos. Y dice.

– Crueles – anémeros
2 Ti 3:3e crueles,
Feroz, cruel, alguien dijo: aquellos que se olvidan de Dios como creador de ellos y se comportan semejantes a leones salvajes, desenfrenados y fieros, cuya naturaleza es atacar a los enemigos y despedazarlos.

Una boca que lastima, que puede acabar sin temor con la reputación de alguien más, dispuesto a lastimar, el amor propio que hace a una persona insensible. La crueldad está en nuestra naturaleza, y no podemos dejarla escapar libremente, solo muriendo a nosotros mismos y viviendo para el Señor, eso es lo normal, lo correcto. Y dice:

– Aborrecedores de lo bueno – Afilágadsos
2 Ti 3:3f aborrecedores de lo bueno,
Literalmente hostiles a la virtud, enemigos del bien, gente opuesta a lo que es correcto. Las clásicas personas que te dicen: “eres un religioso”.

Que engañados piensan que hacer lo bueno los va a llevar a ser infelices, fracasados, aburridos, que odian lo que debería amarse y que aman lo que debería odiarse, desde no poder establecer una relación pura, o santa, sino siempre adulterio, fornicación, impureza, infidelidad.

Que no pueden vivir sin mentir, sin tranzar, aborrecerían verse como los buenos de la película, es más divertido ser los gandayas. Cuando dice Pablo:

Flp 4:8 Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad.

Aquellos que esto les parece imposible, y además ridículo, saben lo que deben hacer, lo que es buen, pero eligen oponerse, sí sé lo que es bueno, lo que sería bueno, pero, no quiero; no deberías estar siendo influenciado por este tipo de personas, si aborrecen lo que se supone que tu amas, y dice Pablo:

– Traidores – prodótes.
2 Ti 3:4a traidores,
Quienes se vuelven contra su propia familia y amigos, en especial en tiempos de persecución, algo que sucederá en los últimos tiempos, dice:

Mat 10:21-22 El hermano entregará a la muerte al hermano, y el padre al hijo; y los hijos se levantarán contra los padres, y los harán morir. 22 Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.

Sin el menor sentido de la lealtad genuina, solo mirando por lo propio, y no por lo de los demás, obviamente al ser amadores de sí mismos. Y dice:

– Impetuosos – propetés
2 Ti 3:4b impetuosos,
El clásico que dice lo que siente, que se deja llevar por sus emociones, precipitado, irracional, temerario, arrebatado, obstinado.
– Infatuados – tufóo
2 Ti 3:4c infatuados,
Literalmente, envuelto en humo, hincharse de orgullo, alguien que literalmente pierde el piso, y ya quiere que lo llamen: maestro, apóstol de apóstoles, el ungido, intocable del Señor, dueño de una unción híper celestial, la cual solo tiene Cristo, y ellos. El que describe Pablo a Timoteo en la carta anterior:

1 Ti 6:3-5 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, 4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas, 5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

– Amadores de deleites más que de Dios – filédonos, más que filódseos.
2 Ti 3:4d amadores de los deleites más que de Dios,
Se traduce mejor: amarán el placer en lugar de amar a Dios, obviamente viven para satisfacer sus propios deseos y apetitos, todo a su alrededor tiene este propósito, filédonos, de la palabra edonos surge nuestra palabra hedonista.

Alguien que ama por sobre todas las cosas su comodidad, buena comida, satisfacción sexual, y no solo eso, sino lo anterior, encuentra deleite en la calumnia, la crueldad, la traición.

Eso en un extremo, pero, ¿qué me dices de todo eso que buscas y disfrutas, que al ponerlo en la balanza junto a tiempos en la iglesia, en la Palabra, en la oración, de pronto no hayas ningún amor ni deleite en lo que es bueno para ti?

Cuidado cuando se empieza a notar que disfrutas todo menos estar en comunión con tus hermanos, hacer ministerio para ti es una carga, aprenderte textos bíblicos es un castigo, leer la biblia es para agarrar sueño, eso no es un buen síntoma.

La Palabra es un tesoro, es algo que debes enseñarte a hacer, obviamente para tu carne, tu naturaleza pecaminosa, eso es incómodo, cuando tienes hambre no piensas en una deliciosa avena en agua, sin nada, o en brócolis crudos, piensas en tacos bien fritos y mantecosos con mucha salsa.

Y es normal, pero, no correcto que la gente busque solo la pachanga, solo la comunión, pero, no la palabra, no la oración, puedes ver una película de tres horas, estar en una fiesta por cinco horas, estar chismendo y palabrando todo el día, pero, dos horas en la iglesia, una hora de prédica, qué martirio.

Cuidado, sé que mis sermones no son cortos, pero, de verdad, me preocupas, sé que algunos de ustedes no van a volver a agarrar su biblia en toda la semana, y mi oración es que por lo menos un versículo de todos los que digo hable a tu corazón, ojalá que fuera todo, y que en verdad tomaras en cuenta la Escritura, sería para tu bien.

Cuántos de ustedes ni siquiera llegan a la alabanza, o llegan a la última canción, ¿por qué? Si el tiempo de alabanza es la oportunidad de abrazar al Señor, de proclamar su gloria, su bondad, de agradecerle, muchos no encuentran ningún deleite en la alabanza, ¿no será porque todavía no le conoces?

La alabanza no son cantos vacíos, o los cortos del cine que te puedes perder, es tan importante como la enseñanza, pide a Dios que abra tus ojos, tu corazón para que no te pierdas de la maravillosa experiencia de adorar en Espíritu y en verdad a tu Señor.

Porque estas personas son las que él está buscando, las que se deleitan en su presencia, no solo en una pelea de box, un juego de futbol, o una pachanga equis. Y nos dice la razón, y lo que debemos hacer:

II. Necesitas escoger a quién vas a dejar que influencie tu vida.
2 Ti 3:5a que tendrán apariencia de piedad,
Como lo mencioné al principio, tienen un perfil evangélico, se mueven, se visten, hablan, y hasta sus costumbres son muy evangélicas, quizá no faltan al domingo, se involucran, y algunos hasta sacan títulos de ministros y pastores, aparentemente saben mucho, apantallan, pero, es solo eso, conceptos, no un carácter cristiano. Porque dice:

2 Ti 3:5b pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
Negarán, contradecirán, lo que aparentan, porque no hay poder verdadero de Dios en ellos. Muchos piensan que el poder de Dios es gritar, y emocionar, y que la gente se caiga para atrás, o que haya muchos milagros, es más dice la Palabra:

Mat 7:22-23 Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios e hicimos muchos milagros?” 23 Entonces les diré claramente: “Jamás los conocí. ¡Aléjense de mí, hacedores de maldad!”

La Palabra es clarísima, el poder de Dios, el verdadero poder de Dios no se manifiesta en supuestas profecías, en manifestaciones diabólicas, o ni siquiera en muchos milagros, todo eso puede ser pirateado por Satanás, ¿quién dice el Señor que entrarán en el reino de los cielos? Dice:

Mat 7:20-21 Así que por sus frutos los conocerán. 21 »No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino sólo el que hace la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Pablo dice en 1 Corintios 2:

1 Co 2:1-5 Así que, hermanos, cuando fui a vosotros para anunciaros el testimonio de Dios, no fui con excelencia de palabras o de sabiduría. 2 Pues me propuse no saber entre vosotros cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado. 3 Y estuve entre vosotros con debilidad, y mucho temor y temblor; 4 y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder, 5 para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.

Mira el día de hoy hay tv cristiana, donde te muestran pastores perfectos, con iglesias perfectas, mentira, eso no existe, nuevas doctrinas, cuando si es verdad, no es nuevo, y si es nuevo no es verdad, en fin, tú podrías decir: a mí me hizo mucho bien, y me curó del cáncer, ok.

Mi respuesta sería, déjame ver qué tanto te llevó a amar más a Cristo, a seguirlo, a obedecerlo, a parecerte más a él, te transformó, transformó tu familia, ahora tu casa es un santuario donde se respira el amor de Dios, el perdón, el fruto del Espíritu, se puede ver a Cristo, entonces lo consideraré.

Pero, si mucho tilín, tilín y nada de paletas, mucho trueno, aire, y no lluvia, si sigues esclavizado a tus pasiones y deseos, y esto que acabamos de ver es lo que caracteriza tu vida, no te engañes, estás contradiciendo el poder transformador del Espíritu Santo que es capaz de hacerte vivir bajo la voluntad de dios, pleno, libre, feliz.

¿Qué dice la gente de ti? Puede decir: vale la pena vivir para Cristo; o dicen: “esto no sirve, es lo mismo de siempre. Recuerda quién es Dios. Dice Pablo:

2 Ti 3:5c a éstos evita.
Dice otra versión: con esta gente ni te metas, aléjate de esa clase de individuos, vas a quedar atorado y engañado como ellos. Apotrépo, desvíate de ellos, evádelos, no tengas nada que ver, abandónalos completamente, gira hacia otro lugar, no te conviene.

En verdad, quieres ver poder transformador en tu vida, quisieras ver verdadera libertad, paz, justicia, ahí está el descanso, y si eres ese tipo de persona, arrepiéntete, ven a ser lavado. Checa su doctrina, ¿es la Escritura su autoridad? Checa su carácter, ¿se parecen a Cristo? Checa el fruto de su enseñanza, ¿sus discípulos se parecen a Cristo? De qué están rodeados.

Y hasta aquí vamos a dejar por falta de tiempo, me pareció importante ir a detalle en cada una de las características de aquellos que están dentro de la iglesia con una apariencia, porque hermanos, vivimos en tiempos peligrosos, y necesitamos, nos urge levantarnos en la verdad, caminar contra corriente en integridad y en obediencia, con toda sinceridad.

No quieres encontrarte delante de Dios y que te diga: nunca te conocí, no quieres vivir engañándote a ti mismo haciéndote pasar por alguien que ha nacido de nuevo cuando no ha sucedido, tarde o temprano la mugre sale a la superficie, y si saliera aquí sería mejor, porque tendrías tiempo para recapacitar, confesar, arrepentirte y recibir perdón, pero, ¿qué tal si llegas allá?

Estos hombres parecían convencidos de haber hecho lo correcto, o al menos sentían que podían convencer al Señor, pero, el Señor les dijo todo lo contrario.

Checa muy bien, mira cómo todo esto habla de una falta de carácter cristiano, decía mi esposa ayer: no necesitamos conceptos cristianos, necesitamos un carácter cristiano, y es de lo que hoy hablamos, ¿por qué es tan importante? Porque nuestro carácter verdaderamente manifiesta nuestra identidad, quiénes somos, a quién pertenecemos, quién es verdaderamente nuestro Padre.

Es muy importante cuidarnos, enfocar en aquello que surge de nuestro corazón y nuestra conducta sin auto engañarnos, sin crear falsas cláusulas de excepción. Y explico cada una de estas palabras porque sin la luz de la Escritura, hay muchos grises en nuestra manera de ver la vida.

Y ¿qué crees? La Biblia no tiene grises, es blanco o negro, es luz o son tinieblas, es bueno, o malo, o Dios es tu Padre, o Satanás es tu Padre, el camino es angosto, y la puerta estrecha, y pocos son los que lo hallan.

Pero, si vienes a la luz, si creces en la palabra, si conoces a tu Señor, entonces esos grises van a ir desapareciendo, y entonces verás con claridad, y conocerás la verdad, y la verdad te hará libre en verdad, valga la redundancia.

Mis hermanos, cuando recién hemos nacido de nuevo, y por no haber pasado por mucho tiempo en la iglesia, tendemos a pensar que en la iglesia hay pura gente buena que no se equivoca, que no peca, pero, pronto nos damos cuenta que no es así, y nuestra tendencia es a justificarnos, o para no venir más a la iglesia, o para acomodarnos y no crecer, no lo hagas.

No te permitas pensar así, no olvides que la iglesia es un hospital, y un hospital está lleno de enfermos, unos más graves que otros, pero todos en proceso de transformación.

No vienes a la iglesia porque vas a encontrar a gente sin pecados, eso no va a suceder, vayas a la iglesia que vayas, pronto te darás cuenta de lo mismo, no venimos a la iglesia por eso, eso no es lo que nos mantiene, ni nos mantendrá firmes.

Lo que nos mantiene firmes no es que queramos encontrar gente perfecta, no, lo que nos mantiene firmes, es que tenemos un Dios perfecto, un salvador perfecto, una Palabra de Dios perfecta, y ahí el único lugar donde siempre encontramos y encontraremos una roca firme, un ancla segura.

Es Cristo el que nos atrae, que nos debería atraer, que nos mantiene aquí, desengáñate de una vez, no hay manera de encontrar una iglesia perfecta en este mundo, no hasta que Cristo regrese y todos seamos libertados de este cuerpo de pecado, y transformados a su imagen gloriosa.

Pero mientras tanto, tenemos a Cristo, su Palabra, su Espíritu poderoso y transformador entre nosotros, y eso es suficiente, si Cristo no es suficiente para ti, nunca, jamás nada lo será, pero, lo es. Estamos en tiempos peligrosos hermanos, muchos no perseverarán, muchos no serán honestos, sinceros, íntegros.

Deja de amarte a ti mismo, ya viste todos los resultados, mejor ríndete a Cristo, lleva tu naturaleza pecaminosa, tus deseos egoístas a la cruz y voluntariamente clávalos ahí, no quieres que te destruyan, no quieres que te conviertan en alguien que aparenta piedad, y que con una eficacia nula del verdadero poder de Dios, termines contradiciendo todo lo que hablas con tu boca.

Hay una fuerte corriente que nos quiere arrastrar, hay mucha gente apostatando su fe, que sigue en iglesias, hay iglesias apóstatas por completo, falsos maestros, falsos hermanos, el punto es, ¿quién eres tú? ¿Eres de Cristo? Ahí está él, escucha a Pablo diciéndote: ten cuidado, levántate y camina contra corriente, haz una decisión por Cristo hoy y comienza a obedecer a la fe. Vamos a orar.