2 Timoteo 1:8-12- No Te Avergüences De Tu Señor


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NO TE AVERGÜENCES DE TU SEÑOR
(Parte 1)
2 Timoteo 1:8 – 12

INTRODUCCIÓN
Seguimos avanzando en la Palabra de Dios, estudiando todo el consejo de Dios, el cual tiene poder para sobreedificarnos y darnos herencia con los que el Señor ha llamado, y por la gracia de Dios, hoy avanzamos a esta nueva carta.

¿A quién le está escribiendo Pablo?
Pablo sigue escribiendo a su amado hijo en la fe, Timoteo, uno que honra a Dios, quien creemos que siendo un Joven de aproximadamente 20 años es impactado por la fe de Pablo cuando este es apedreado y arrastrado fuera de la ciudad, es dado por muerto, pero el Señor lo levanta milagrosamente, se mete otra vez a la ciudad y conforta a los creyentes; puedes leer esto en Hechos 18.

Desde ese momento la vida de este muchacho de 20 años no volvió a ser la misma, un muchacho que dio fruto al 30, 60 y al 100 por uno. El Evangelio, y la fe de Pablo en acción impactaron a Timoteo a tal punto que fue transformado, siguiendo los pasos de su maestro. Y Timoteo no solo se convirtió en discípulo de Pablo, sino en su hijo amado, su amigo y su colaborador por el resto de su vida.

¿Cuál es el contexto histórico?

Mientras que 1 Timoteo fue escrita poco después de la liberación de su primer encarcelamiento romano entre el 62 y 64 d.C., estando Pablo libre, entre 2 y cuatro años después Pablo vuelve a ser encarcelado por su fe, pero esta vez ya no sale, sino que, es sentenciado a muerte, de manera que, esta carta fue escrita por los años 66 y 67 d.C.

En este tiempo de la historia es cuando Nerón era el Cesar de Roma, un hombre totalmente depravado, quien empalaba cristianos, los untaba de brea y los ponía como lámparas para caminar desnudo, incendia Roma, y decide culpar a los cristianos de haberlo hecho, de manera que, se desata una terrible persecución en contra de los cristianos.

Además de que se consideraba al Cesar un dios, y cualquier devoción a otro Dios era considerado traición. Bajo esta persecución es que Pablo es arrestado, ya había tenido su primera audiencia, en la cual no le había ido nada bien, y bajo estos cargos su sentencia de ejecución ya era inminente, Pablo sabía que iba a morir.

De manera que, estamos leyendo la última carta escrita por Pablo antes de morir, y podríamos denominarla: el testamento de Pablo hacia su hijo amado en la fe; 2 Timoteo son las últimas palabras de alguien que sabe que va a ser ejecutado y no va a estar más en este mundo.

¿Qué harías tú si supieras que estás viviendo los últimos días de tu vida y tuvieras una última oportunidad de pasar tu legado, de hablar con tus hijos, con la familia, con tus discípulos? Yo creo que hablarías lo más relevante posible, cosas de verdadero valor que quisieras que quedaran grabadas en el corazón de los que amas.

Timoteo por su parte, seguía como pastor de la iglesia en Éfeso, pero, no le estaba yendo bien; además de la persecución, la iglesia no había mejorado desde la última carta, estaba todavía peor, consumida por el materialismo, demasiado distraída por la idolatría, la inmoralidad, por falsa doctrina, desenfocada.

De manera que en esta carta Pablo está animando, exhortando e instruyendo a un Timoteo desanimado, acobardado, desanimado, a seguir la carrera hasta acabarla, a pelear la batalla hasta ganarla y a guardar fielmente la fe hasta que el Señor le llame.

Esta carta es también del grupo de las denominadas cartas pastorales, pero a diferencia de Tito y 1 Timoteo, esta carta es tan importante y especial porque Pablo ya no está dando instrucciones de cómo conducirse en la iglesia, sino exhortación, consejos, mandatos, principios que le permitirán a Timoteo permanecer firme hasta el final a pesar de cualquier situación.

Por lo tanto, creo que el verso clave de esta carta está en el capítulo 4, casi despidiéndose le va a decir a Timoteo:

2 Ti 4:7 He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida.

Para este momento de su vida, habiendo servido a Dios en todas las circunstancias imaginables, Pablo pudo experimentar todo lo que se podría haber vivido a lo largo de una vida de servicio al Señor y a su iglesia, y sabía que era posible pelear una buena batalla, acabar la carrera y guardar la fe.

Y para nosotros es muy importante saber en qué cosas es necesario prestar mayor atención y no soltar a pesar de lo que sea, porque no es fácil, Pablo escribió después de levantarse de su apedreo en Listra y regresar a la ciudad:

Hch 14:22 confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.

Pedro también escribió:

1 Pe 4:18-19 Además, «Si el justo a duras penas se salva, ¿qué será de los pecadores que viven sin Dios?».19 De modo que, si sufren de la manera que agrada a Dios, sigan haciendo lo correcto y confíenle su vida a Dios, quien los creó, pues él nunca les fallará.

Y lo difícil no está en que Dios no pueda, su gracia es suficiente, la puerta a la salvación, al perdón, a la reconciliación está abierta, su fidelidad es inquebrantable, el problema es que no todos quieren abandonar sus tinieblas, las aman demasiado, no todos deciden perseverar en la gracia, porque aquel que persevera en la gracia, sin duda triunfa.

Y es verdad, somos la iglesia de Cristo, la columna y el baluarte de la verdad, pero seguimos siendo pecadores, y todos vivimos rodeados de pecadores, en un mundo impío que constantemente quiere seducirnos.

Nuestro enemigo Satanás, está comprometido con destruirnos y hacernos blasfemar la imagen de Dios bendito sin descanso, y hay hermosos momentos de dulce comunión, pero, también hay momentos de terribles batallas encarnizadas por la fe y la verdad, por permanecer y perseverar, hay momentos donde parece que no va a terminar, y era el caso de Timoteo, quien estaba en plena batalla.

Pero, ya había vivido todo esto y estaba a punto de graduarse y podía decirle a Timoteo como un testigo no solo ocular, sino por experiencia: Timoteo, hay victoria, hay manera de mantenerse fiel hasta el final, pero, guerra es guerra, y requerimos ser buenos soldados, usando nuestras armas, y requerimos ser disciplinados para acabar bien la carrera.

Entonces, estos consejos tienen todo que ver con cómo terminar la carrera, como salir vencedores como Pablo, en especial aquellos que hemos entendido y recibido el llamado a servir a nuestro Señor.

Ya vimos los primeros 7 versículos en los cuales Pablo le dará a Timoteo las primeras instrucciones, le dice Timoteo: Recuerda quién nos envió, recuerda que tu fe es genuina, recuerda que hemos sido equipados y tenemos recursos ilimitados de parte del que nos llamó para ser transformados a su imagen y llevar a cabo su voluntad.

Por lo tanto, tienes la responsabilidad de avivar el fuego del don de Dios que ya está en ti, es nuestra responsabilidad mantener ese fuego ardiendo, Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, el Espíritu Santo nos da el poder, el amor y el dominio propio necesario para salir victoriosos.

Y en medio de todas estas pruebas, de un mundo que menosprecia la justicia, que a lo malo llama bueno y viceversa, que persigue al que decide seguir a Cristo fielmente, existe el peligro de ser infieles, o de avergonzarnos de nuestra fe debido a aparentes derrotas, de manera que hoy aprenderemos varios principios para no caer en este peligro, por eso yo titulé este mensaje: NO TE AVERGUENCES DE TU SEÑOR (PARTE 1)

I. Enfócate y no pierdas de vista de qué te debes avergonzar y de qué te puedes jactar.
2 Ti 1:8a Por tanto,
Por tanto, y preguntamos: ¿qué tanto?; Timoteo, ya que tienes una fe genuina, ya que el Señor tienes recursos ilimitados de parte de Dios, los cuales puedes mantener ardiendo, ya que tienes en ti el poder, el amor y el dominio propio que te da el Espíritu Santo, y no un espíritu de cobardía, entonces, dice Pablo:

2 Ti 1:8b no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo,
Es verdad, hay un precio que pagar al decidir seguir a Cristo fielmente, habrá mal entendidos, rechazo, humillaciones, hay lugares como en los tiempos de Pablo donde ser cristiano costaba perderlo todo, toda posición social, o en situaciones extremas perder la libertad, y hasta la vida.

Y si bien, en el país donde vivimos hay libertad religiosa, de cualquier manera, hay crítica, hay menosprecio, para el mundo incrédulo un cristiano que sigue los principios bíblicos para la familia, para un hombre y una mujer, es un retrógrada, es un racista radical.

Y es verdad, hay consecuencias de decidir ser fieles al Señor, pero, hay que aceptarlas porque los creyentes debemos tomar una decisión, si temer al hombre, o temer a Dios, si vivir para agradar al mundo y sus deseos, o vivir para agradar a aquel que nos salvó. Jesucristo dijo:

Jua 15:19 Si fueran del mundo, el mundo los querría como a los suyos. Pero ustedes no son del mundo, sino que yo los he escogido de entre el mundo. Por eso el mundo los aborrece.

Por eso Pablo dice: si el Espíritu Santo de Dios está en ustedes, no pueden, no deben hacer caso del menosprecio del mundo.

No se olviden de algo: son testigos, de la palabra martur, un testigo era alguien que daba testimonio de que algo era cierto, pero por muchos cristianos que pagaron con su muerte por dar testimonio de Cristo la palabra martur, se convirtió en la palabra mártir, uno que da testimonio de Cristo pagando con su propia vida.

Y la palabra testimonio es interesante: martúrion, algo que es evidencia, evidencia dada o (específicamente) el decálogo (en el tabernáculo sagrado): dar testimonio, testificar, dar prueba. La oportunidad de testificar, atestiguar, aportando conocimiento directo acerca de una persona; el contenido de lo que el testigo informa.

Entonces ser testigos de Cristo y de su iglesia se refiere no solo a proclamar las verdades del evangelio, sino a haberlas experimentado, se refiere a presentar nuestras vidas impactadas por la verdad, por un Dios vivo y resucitado como una evidencia, dice el salmista:

Sal 119:5-6 ¡Oh, cuánto deseo que mis acciones sean un vivo reflejo de tus decretos! 6 Entonces no tendré vergüenza cuando compare mi vida con tus mandatos. (NTV)

Y si hemos sido alumbrados, entonces sabemos que solo hay una verdad, solo hay un Señor, y estar en Cristo no es causa de vergüenza, la mentira, la impiedad, la injusticia, toda nuestra antigua manera de vivir eso es lo que debe dar vergüenza, dice en Romanos:

Rom 6:20-21 Cuando eran esclavos del pecado, estaban libres de la obligación de hacer lo correcto. 21 ¿Y cuál fue la consecuencia? Que ahora están avergonzados de las cosas que solían hacer, cosas que terminan en la condenación eterna.

El punto es, ¿a quién quieres agradar, con quién quieres quedar bien, a quién le debes honor, respeto, obediencia?, ¿quién es digno de que le entregues tu vida en sacrificio, este mundo y sus deseos, el cual pasa o al Dios infinito?

El mundo y Satanás ha hecho un buen trabajo en engañar a la gente, la cual verdaderamente ha creído que ir en contra de Dios el creador, el que nos amó y entregó a su hijo por nosotros es algo loable, es algo de lo que se puede estar orgulloso, y hasta se pueden hacer marchas y exigir derecho de respetar las maldades, lo que atropella, lo que escupe la única verdad.

Pero, nosotros vivimos por la verdad, seguimos la verdad, la hemos experimentado, hemos visto cómo nos ha enriquecido, restaurado, llenado de verdadero gozo, esperanza, plenitud, e incontables bendiciones.

De manera que, nuestro testimonio proclama al mundo incrédulo: Dios es real, Dios es bueno, Dios es Dios, es el Todopoderoso, nosotros los seres humanos no somos Dios, somos pecadores, él es el juez, no nosotros, estamos en problemas, estamos bajo la ira de Dios, necesitas arrepentirte y confesar tu maldad, para ser salvo, porque Él es nos ama y no quiere que perezcamos en nuestros pecados.

Jua 3:16 »Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Jua 3:19-21 Ésta es la causa de la condenación: que la luz vino al mundo, pero la humanidad prefirió las tinieblas a la luz, porque sus hechos eran perversos. 20 Pues todo el que hace lo malo aborrece la luz, y no se acerca a ella por temor a que sus obras queden al descubierto. 21 En cambio, el que practica la verdad se acerca a la luz, para que se vea claramente que ha hecho sus obras en obediencia a Dios. (NVI)

Por eso dice:

2 Ti 1:8c sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
En lugar de avergonzarte identificándote con el lado equivocado, dice Pablo, sufre junto con tus hermanos en Cristo las adversidades que trae el caminar en la verdad.

En otras palabras, identifícate como extranjero y peregrino, como miembro de otra familia, de la familia de Dios, como ciudadano de otro mundo, la ciudad celestial, como súbdito de otro reino, el reino celestial, el reino de la luz, donde habita el Rey Soberano, el dueño y Señor de todo lo que existe. ¿Te acuerdas del Señor delante de Poncio Pilato?

Jua 18:36-37 —Mi reino no es de este mundo —contestó Jesús—. Si lo fuera, mis propios guardias pelearían para impedir que los judíos me arrestaran. Pero mi reino no es de este mundo. 37 —¡Así que eres rey! —le dijo Pilato. —Eres tú quien dice que soy rey. Yo para esto nací, y para esto vine al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que está de parte de la verdad escucha mi voz. (NVI)

Sí, es verdad cuando vivimos una vida moral y digna delante de nuestra familia, compañeros de estudio, de trabajo, vecinos, es posible que recibamos hostilidad de alguna manera, porque su inmoralidad e impiedad son puestos en evidencia cuando la luz de la verdad les alumbra, y si confrontamos con el Evangelio y la Palabra su necesidad de arrepentimiento y salvación, se van a sentir ofendidos, y entonces de una manera u otra llega la aflicción. Pablo le escribió más adelante:

2 Ti 3:12 Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución;

Las aflicciones son un costo inevitable de la vida cristiana auténtica, el mundo ama a los suyos, les rinde pleitesía, les hace monumentos, les da premios nobel, los sube a la categoría de héroes, pero, necesitas decidir entonces quién va a ser tu Dios, no podemos amar la luz y las tinieblas al mismo tiempo, eso es un engaño, el Señor dijo:

Luc 6:26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.

Pero, si te estás identificando con Cristo, debes saber que padecer por causa de la verdad, por hacer lo correcto, claro, por Cristo, no por sufrir las consecuencias de nuestros pecados, necedades y falta de sabiduría, sino al haber hecho una decisión firme por seguir a Cristo, decisiones que ofenden a tus primos, tíos, papás, hermanos, compañeros de trabajo, el padecer por esta causa es un privilegio.

Si estás en Cristo sabes que es un privilegio más que un sacrificio, que es una bendición, más que una prueba. Los apóstoles, la primera vez que fueron azotados por causa del Evangelio, iban con la espalda rallada, ensangrentada, pero, iban verdaderamente felices, llenos de gozo y de valor, dice la Palabra:

Hch 5:40 Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre de Jesús, y los pusieron en libertad. 41 Y ellos salieron de la presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por dignos de padecer afrenta por causa del Nombre. 42 Y todos los días, en el templo y por las casas, no cesaban de enseñar y predicar a Jesucristo.

Y no solo ellos, hay infinidad de testimonios de mártires que, en la misma hoguera, o en el momento de la tortura, estaban llenos de gozo, felices por identificarse con su mejor amigo, Cristo. Pablo les decía a los filipenses:

Flp 1:29 Porque a vosotros os es concedido a causa de Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él,

¿Por qué? Porque en verdad estás manifestando de quién eres, a quién perteneces, le estás dando peso al evangelio que predicas. ¿Y sabes por qué es esto posible? Porque no es algo que ningún ser humano pueda hacer de forma natural, hasta nuestras cachetadas con guante blanco están llenas de orgullo, amargura y venganza.

Es por lo que dice Pablo, por y con el poder de Dios, porque en el interior del creyente habita el Espíritu Santo que da nos provee de verdadero poder, amor y dominio propio con el cual somos capacitados para responder con sabiduría a cualquier situación adversa.

Por eso, cuidado cuando sientes amargura o juicio en contra de tus perseguidores, y aún peor cuando se los haces saber: este mundano, pecador, impío, pero, te veré arder en el infierno, o te va a caer la maldición y no vas a ver bendiciones.

Eso es un mal síntoma, necesitas gracia de parte de Dios, la cual es la única capaz de capacitarnos para amar a nuestros enemigos, para orar por ellos y bendecirlos sinceramente, porque entonces estamos manifestando que somos hijos de un Dios bueno, que hace salir su sol sobre malos y buenos y hace llover sobre justos e injustos.

Y alguien dirá: pero, es un costo muy alto, piénsalo, ¿de verdad tu vida sin Cristo es de color de rosa? De cualquier manera, estás padeciendo, y sin esperanza, además estarás condenado, y como todo ser humano te enfermas, y te llegará el fin en este mundo, hagas lo que hagas.

¿Qué valdrá más la pena? Podrás disfrutar ciertos momentos, o períodos cortos de tiempo, porque inmediatamente llega la insatisfacción, el temor, la amargura, la culpa, la soledad, y tarde o temprano las facturas llegarán, y el costo será muy alto. Y Pablo continúa y le dice:

II. No pierdas de vista quién te salvó, quién te llamó, para qué y porqué lo hizo.
2 Ti 1:9a quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
En Génesis hemos visto cómo el ser humano murió espiritualmente a creer la mentira y echar a sus espaldas la verdad, quedó destituido de la gloria de Dios, en verdad, la paga del pecado es muerte eterna, muerte espiritual.

Y cada uno de los que hemos sido salvados en Cristo debemos tener claro un antes y después de Cristo, así como la historia quedó partida en dos, Cristo cambió por completo la historia, de la misma manera nosotros.

Hubo un momento de nuestras vidas que entendimos eso, no solo por circunstancias difíciles, no slo porque tuvimos cáncer y nos ibamos a morir, o porque nos fue muy mal económicamente y lo perdimos todo, o porque éramos adictos a las drogas, o porque nuestro matrimonio estaba muy mal.

Sí, en verdad la necesidad nos hizo venir a Dios, voltear los ojos al cielo, pero, eso no lo es todo, yo he escuchado de gente que es fiel a la vírgen o algún otro ídolo porque creen que los sanó, o les concedió algún “milagro.

Lo que es más, Satanás mismo se viste como ángel de luz y concede cosas de este mundo, ¿recuerdan a Cristo en Mateo 4? Le ofreció todos los reinos de la tierra en un instante, y le dijo: es mío dártelos. De manera que, eso no es lo que tiene a un cristiano en la iglesia, no es el mejor postor el que atrae a las personas, eso es lo que los ídolos hacen.

La realidad de la salvación ocurre cuando entendemos que éramos reos de muerte, que nuestros pecados ofendieron al creador, que nuestro problema es mucho mayor que una enfermedad, un problema matrimonial, e incluso que la misma muerte.

Entender que nuestro pecado es un veneno mortal que definitivamente afecta y afectó nuestras vidas de una manera dramáticamente espantosa, pero, mucho más allá, entender que somos objetos de la ira de Dios, reos de muerte eterna.

Es decir, no soy cristiano o estoy aquí porque Dios me conciente mucho y me ha bendecido, entonces pues de alguna manera tengo que pagarle, o vengo a la iglesia para ver si esto si funciona y me resulta.

No, la salvación no se trata de eso, se trata de que tenemos un grave problema con el creador del universo, si no entendemos y creemos que Dios es nuestro creador, el dueño y Señor de todo lo que existe, quien tiene el poder de no solo matar el cuerpo, sino de echarlo en el infierno, contra el cual pequé, y por lo mismo entiendo que merezco que todo el peso de su justicia caiga sobre mí.

Que Dios sería totalmente justo y Santo, y la creación entera debería alabarlo porque echó al infierno a un pecador como yo.

Entonces, al entender esta realidad, que mi problema es contra Dios, y que no termina cuando yo deje de respirar en este mundo, sino que la desesperación total, la oscuridad total me espera, esto me hace entender que necesito un salvador, porque la ley de Dios me muestra que no tengo ninguna oportunidad de salvarme, o de ayudarme a mí mismo, porque la ley, la justicia, la santidad de Dios exije perfección.

De manera que, entiendo que Dios por su mucho amor, por su mucha misericordia, es decir, no darme lo que merezco, la muerte, me llenó de su gracia al llamarme de la muerte a la vida, y de estar sin ninguna esperanza, al creer en Cristo como la única salida, como aquel que cumplió a la perfección esa ley en mi lugar, y además recibió el castigo eterno que yo merecía en su muerte por crucifixión.

Entonces entiendo, he sido salvado, no solo de una enfermedad mortal, no solo de que mi matrimonio se destruyera, no solo de que vivía en depresión y ahora soy más feliz, no, he sido salvo de la muerte eterna.

Y no solo eso, Dios me ha llamado por nombre, me ha hecho su hijo, me ha compartido de su naturaleza divina, dándome de su Espíritu Santo, me ha llamado a pertenecerle, a ser como él, a vivir una vida coherente de acuerdo a lo que soy ahora por fe: un Hijo del Dios vivo y Santo.

Para comenzar a vivir ya no para mí mismo, sino para él por eso he entendido que, ya no vivo yo, más vive Cristo en mí. Que el evangelio no se trata de mis sueños, mi comodidad, mis metas, mi vida, no, se trata de Cristo, pero, aún ahí, puedo creer lo que dijo Pablo a los Colosenses:

Col 3:2-6 Piensen en las cosas del cielo, no en las de la tierra. 3 Pues ustedes han muerto a esta vida, y su verdadera vida está escondida con Cristo en Dios. 4 Y, cuando Cristo —quien es la vida de ustedes* —sea revelado a todo el mundo, ustedes participarán de toda su gloria. 5 Así que hagan morir las cosas pecaminosas y terrenales que acechan dentro de ustedes. No tengan nada que ver con la inmoralidad sexual, la impureza, las bajas pasiones y los malos deseos. No sean avaros, pues la persona avara es idólatra porque adora las cosas de este mundo. 6 A causa de esos pecados, viene la furia de Dios.*

Dios nos salvó, Sózo, salvar, librar, o protege, dar misericordia, preservar, sanar, sano, rescatar del peligro, entregar para la salvación divina, restituir lo que se perdió en Génesis 3, el Edén, el cielo, la inocencia, la inmortalidad.

Y nos llamó de las tinieblas a la luz, no conforme a nuestras obras, nosotros estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, y como Lázaro nos gritó: “Lázaro, Chuy, José, Rocío, sal fuera”; y éramos espiritualmente como un cuerpo podrido de cuatro días que no puede hacer nada por sí mismo.

Lázaro no podía ayudarse a sí mismo, no tenía posibilidades, no había potencial en él, no había de que, si se lo proponía con todas sus fuerzas iba a mejorar su situación, no tenía esperanza de salir de esa tumba.

Dios derramó su gracia, el infinito favor inmerecido sobre gente que ni quería, ni podía ayudarse a sí misma. Nada de que ayúdate que yo te ayudaré, Lázaro no podía ayudarse a sí mismo.

Y mira hasta dónde llega su gracia, Dios lo planeó antes de la fundación del mundo, antes de Génesis 1, antes de que siquiera hubieras pecado, no existías, no existía nada de lo que hoy vemos, y Dios ya había derramado su gracia escogiéndonos, predestinándonos para salvarnos y vivir para su gloria.

Por eso, si solo ves a Dios como un medio para alcanzar tus fines, entonces no será suficiente, y terminarás negándolo, avergonzándote de él, por eso recuerda, Dios no es un medio, él es el fin, él es la meta. Y si recuerdas que has sido salvado, entonces puedes vivir agradecido, y jamás te avergonzarás de vivir, o de morir para Cristo a pesar de cualquier situación. Por eso Pablo escribió:

Rom 8:35-39 ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? 36 Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; Somos contados como ovejas de matadero. 37 Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. 38 Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, 39 ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Es verdad, somos extranjeros, vivimos en un mundo que aborrece la luz, que aborrece a Dios, pero, es un tiempo de misericordia para este mundo, porque viene su fin, y no es el deseo de Dios condenar al mundo, dice en Romanos:

Rom 2:5-8 Pero por tu dureza y por tu corazón no arrepentido, atesoras para ti mismo ira para el día de la ira y de la revelación del justo juicio de Dios, 6 el cual pagará a cada uno conforme a sus obras: 7 vida eterna a los que, perseverando en bien hacer, buscan gloria y honra e inmortalidad, 8 pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia;

Entonces hemos sido salvados, llamados, se nos ha dado un propósito superior a cualquier meta humanista, la cual no pasa de esta vida, y es una mera ilusión, porque nada nos podremos llevar, ni siquiera una satisfacción. La Biblia dice que los que mueren sin Cristo, no importan lo que hayan hecho, dice:

Sal 1:4 En cambio, los malvados son como paja arrastrada por el viento. 5 Por eso no se sostendrán los malvados en el juicio, ni los pecadores en la asamblea de los justos.

Sal 37:1 No te impacientes a causa de los malignos, Ni tengas envidia de los que hacen iniquidad. 2 Porque como hierba serán pronto cortados, como la hierba verde se secarán. 3 Confía en Jehová, y haz el bien;

Sal 37:10 Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí. 11 Pero los mansos heredarán la tierra, Y se recrearán con abundancia de paz. 12 Maquina el impío contra el justo, Y cruje contra él sus dientes; 3 El Señor se reirá de él; Porque ve que viene su día.

Sal 37:35-37 Vi yo al impío sumamente enaltecido, Y que se extendía como laurel verde. 36 Pero él pasó, y he aquí ya no estaba; Lo busqué, y no fue hallado. 37 Considera al íntegro, y mira al justo; Porque hay un final dichoso para el hombre de paz.

Y ahora en Cristo entendemos esta realidad eterna, entendemos que esto no es lo que Dios planeó para la humanidad, pero que la humanidad misma escogió y sigue escogiendo. Y que en su misericordia nos llamó, y nos sacó de nuestra ceguera espiritual. Y no solo esto, dice:

III. La resurrección de Cristo es razón de peso también para no avergonzarnos.
2 Ti 1:10a pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
Es decir, por mucho tiempo estuvo oculto, y era un misterio la encarnación de Jesucristo, la segunda persona de nuestro Dios trino, y cuando él apareció hace 2000 años concluyó esta salvación, este plan de redención llegó a su climax. Juan escribió:

Jua 1:9-10 Esa luz verdadera, la que alumbra a todo ser humano, venía a este mundo. 10 El que era la luz ya estaba en el mundo, y el mundo fue creado por medio de él, pero el mundo no lo reconoció.

Jua 1:11 -14 Vino a lo que era suyo, pero los suyos no lo recibieron. 12 Mas a cuantos lo recibieron, a los que creen en su nombre, les dio el derecho de ser hijos de Dios. 13 Éstos no nacen de la sangre, ni por deseos naturales, ni por voluntad humana, sino que nacen de Dios. 14 Y el Verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros. Y hemos contemplado su gloria, la gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad. (NVI)
Jua 1:16-18 De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia, 17pues la ley fue dada por medio de Moisés, mientras que la gracia y la verdad nos han llegado por medio de Jesucristo. 18 A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer.

Durante su vida terrenal manifestó el poder, el carácter, la gloria, de un Dios lleno de gracia y de verdad, nos mostró la luz, abrió camino al Padre, al perdón, a la reconciliación, y esto para toda la humanidad, pero no solo en su vida, dice Pablo:

2 Ti 1:10b el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad
El día que Adán y Eva pecaron, no solo perdieron la inocencia, no solo trajeron al mundo la maldad, el dolor, la angustia, la violencia, todo lo que te molesta y te lleva a la depresión, la amargura, a cualquier herida.

Sino que sucedió lo que Dios dijo: el día que comas de este fruto, si me desobedeces, si no confías en mí, si no decides volutariamente creer la verdad, no solo todo este mundo de deleite, gozo, bienestar, plenitud, este paraíso, el cielo, no solo se va a peder, sino que ciertamente morirás.

Y a partir de nuestros antepasados, cada ser humano que nace, no importa que hermoso esté, no importa si nace en una cuna real, o es hijo de un famoso, cada descendiente de Adán y Eva nace con un conteo regresivo, nace con sentencia de muerte.

No importa cuánto planees, cuánto ejercicio hagas, cuánto estudies, cuánto llegues a acumular, ni tú, ni nadie, ni el más millonario de este mundo va a quedarse aquí por la eternidad. Todos tenemos una cita con la muerte.

Y sin Cristo, no solo es muerte corporal, sino después una muerte eterna. Dice en Apocalipsis en un juicio llamado el juicio del gran trono blanco donde cada ser humano que existió y que decidió no creer va a ser juzgado, y vendrá una segunda muerte,

Apo 20:11-12 Luego vi un gran trono blanco y a alguien que estaba sentado en él. De su presencia huyeron la tierra y el cielo, sin dejar rastro alguno. 12 Vi también a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Se abrieron unos libros, y luego otro, que es el libro de la vida. Los muertos fueron juzgados según lo que habían hecho, conforme a lo que estaba escrito en los libros.

Apo 20:13-15 El mar devolvió sus muertos; la muerte y el infierno[a] devolvieron los suyos; y cada uno fue juzgado según lo que había hecho. 14 La muerte y el infierno fueron arrojados al lago de fuego. Este lago de fuego es la muerte segunda. 15 Aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era arrojado al lago de fuego.

Pero, ¿qué crees? Cristo siendo eternamente Dios, y a la misma vez, eternamente hombre, pudo cargar con toda la maldad humana hecha desde Génesis 3, hasta el fin de los tiempos, el cordero de Dios que quita el pecado del mundo fue inmolado desde antes de la fundación del mundo, es decir, el tiempo no afecta a un ser eterno como Dios.

Pero, ¿recuerdas algo? Él no solo recibió el castigo de cada persona, sino que cumplió la ley a la perfección y pudo decir: consumado es, recibió el juicio, eterno de Dios sobre él, pero, ahí no terminó todo, Cristo murió, es decir, recibió la paga del pecado sobre él, Cristo murió la muerte de cada persona que existió.

Y si todo hubiera quedado ahí, Cristo solo hubiera sido un héroe más, un ser humano más, bueno, como ningún otro, pero, tú y yo seguiríamos con la misma sentencia de muerte.

Sin embargo, sucedió lo impensable: Cristo resucitó. ¿Qué significa esto? Venció a la muerte, quitó de todo aquel que cree en él, y se rinde a él, la sentencia de muerte. Siendo infinitamente Dios, e infinitamente hombre, él pudo morir la muerte de todos.

Pero, al mismo tiempo la muerte no podía retener al autor de la vida, y Cristo resucitó con poder, venciendo a la muerte. Cristo resucitó al tercer día, su tumba quedó vacía, los cuatro evangelios son documentos oficiales de que esto sucedió, Hechos 1 nos cuenta cómo por cuarenta días, por más de un mes Cristo estuvo con ellos y enseñándoles acerca del reino de Dios.

1 Corintios 15 nos cuenta que apareció a Pedro, a los doce, en una ocasión a más de 500 de sus discípulos, a Jacobo, y a él mismo. Y no solo eso, a miles y miles de creyentes que fueron dramáticamente impactados por Cristo resucitado y que dieron su vida, y lo siguen haciendo.

La resurrección de Cristo no es un mito, él está vivo, y su cuerpo era diferente cuando él resucitó, un cuerpo glorificado, un nuevo Adán, una nueva humanidad hecha nuevamente a la imagen de Dios, la cual se perdió aquel día en Génesis 3.

La vida y la inmortalidad nos fueron dadas en Cristo, y los creyentes sabemos que el día que partamos de este mundo no va a ser el final, sabemos que lo mejor está por venir, ya no tenemos esta segunda muerte sobre nosotros, Jesús resucitado, él mismo le está hablando a la iglesia de Esmirna, y le dice:

Apo 2:10-11 No tengas miedo de lo que estás por sufrir. Te advierto que a algunos de ustedes el diablo los meterá en la cárcel para ponerlos a prueba, y sufrirán persecución durante diez días. Sé fiel hasta la muerte, y yo te daré la corona de la vida. 11 El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias. El que salga vencedor no sufrirá daño alguno de la segunda muerte.

En verdad, Cristo quitó la muerte, la inutilizó, la dejó inoperante, y los creyentes tenemos esta esperanza, por eso nos entristece cuando un hermano se nos adelanta, pero, tenemos esperanza de volverle a ver, sin duda, le volveremos a ver.

Lo mismo cuando un hijo, un padre, o un hermano en la carne que sabemos que es creyente, muere, no nos quedamos sin esperanza, por eso la importancia de predicarles el evangelio a nuestra familia en la carne, si realmente queremos verles con nosotros por la eternidad, dice en 1 Corintios 15:

1 Co 15:51-54 Fíjense bien en el misterio que les voy a revelar: No todos moriremos, pero todos seremos transformados, 52 en un instante, en un abrir y cerrar de ojos, al toque final de la trompeta. Pues sonará la trompeta y los muertos resucitarán con un cuerpo incorruptible, y nosotros seremos transformados. 53 Porque lo corruptible tiene que revestirse de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad. 54 Cuando lo corruptible se revista de lo incorruptible, y lo mortal, de inmortalidad, entonces se cumplirá lo que está escrito: «La muerte ha sido devorada por la victoria.» (NVI)

1 Co 15:55-58 «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria? ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?» 56 El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley. 57 ¡Pero gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo! 58 Por lo tanto, mis queridos hermanos, manténganse firmes e inconmovibles, progresando siempre en la obra del Señor, conscientes de que su trabajo en el Señor no es en vano.

Cristo en verdad dejó esta sentencia de muerte eterna inoperante, la inutilizó, la dejó sin efecto, la abolió, enteramente inmóvil, la deshizo, la destruyó, la suprimió, acabó con ella.

Y así como el cuerpo de Cristo no vio corrupción, ya no volvió a la tierra como el viejo Adán, ese mismo día que Cristo dejó su tumba vacía, la inmortalidad perdida en Edén, fue recuperada, el árbol de la vida está disponible otra vez en Cristo, en Cristo no tenemos temor de la segunda muerte. Y me encanta el medio:

2 Ti 1:10c por el evangelio,
No la religión, no las obras, es el evangelio, toda esta buena noticia que estoy tratando de explicarte lo mejor posible. El cual se recibe por fe, dice Pablo:

Efe 2:4-6 Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo(A) (por gracia sois salvos), 6 y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,

Efe 2:8-9 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe.

¿Dime si la Biblia no nos da razones de sobra para identificarnos con Cristo a pesar de que este mundo no nos acepte? ¿Dime si es correcto que un creyente que verdaderamente ha entendido el Evangelio y ha recibido vida eterna se avergonzará de Cristo? Por eso el Señor predicó:

Mat 5:11-12 »Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias. 12 Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes. (NTVI)

Mat 10:16 He aquí, yo os envío como a ovejas en medio de lobos; sed, pues, prudentes como serpientes, y sencillos como palomas.

Y más adelante dijo:

Mat 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno. 29 ¿No se venden dos pajarillos por un cuarto? Con todo, ni uno de ellos cae a tierra sin vuestro Padre. 30 Pues aun vuestros cabellos están todos contados.

Mat 10:31 Así que, no temáis; más valéis vosotros que muchos pajarillos. 32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Cristo vive, resucitó, la resurrección de Cristo es central en el Evangelio, esta siempre ha sido el ataque Satánico, no hay infierno, no hay vida después de la muerte, no vamos adarle cuentas a nadie, simplemente vamos a dejar de existir, o no somos malos, Dios no puede ser tan malo que haya creado un infierno.

Por favor, si tu mismo, sientes una total injusticia cuando a un político o a algún asesino lo sueltan y no recibe su merecido, ¿por qué sería diferente con el Juez celestial, mas justo y santo que cualquier juez terrenal?

Hoy en día nadie puede negar que Jesucristo vivió en este mundo, lo que se niega y se ataca es que resucitó, por eso el mensaje no solo es que murió por nosotros, sino que resucitó con poder, y por él hoy tenemos esta vida eterna, la muerte está inoperante, y tenemos inmortalidad en Cristo.

Y es por medio del Evangelio que podemos recibir esto, no existe ninguna otra manera, y dice Pablo:

IV. Tenemos un deber, el servicio a nuestro Dios y eso nos debe mantener enfocados.
2 Ti 1:11 del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.
Pablo dice: este evangelio no solo se recibe, hay que compartirlo, hay que predicarlo, hay que enseñarlo. No es para quedarnos con él y decir: “yo ya estoy a salvo, los demás que le hagan como puedan”.

Ese no esel amor de Dios, lo vimos en la carta pasada, Dios quiere que estemos en constante oración, intercesión por aquellos que no le conocen, con un iterés genuino por ellos, porque Dios tiene amor genuino por ellos.

La sangre de su Hijo Jesucristo fue derramada por todos, y solo aquellos que creen, le reciben y le confiesan como Salvador son aquellos que pueden disfrutar los beneficios, es necesario un paso, por eso Pablo decía:

Rom 10:14 ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!

Y dice Pablo a mi Cristo mismo me consitituyó, me encargó, este ministerio, no una supuesta suceción apostólica, no es así, es Cristo el que coloca a cada persona en su cuerpo, para servirle cada uno en su área. Pablo dijo:

Gál 1:11 Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre; 12 pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno, sino por revelación de Jesucristo.

Pero, dice más adelante:

1 Co 9:16 Sin embargo, cuando predico el evangelio, no tengo de qué enorgullecerme, ya que estoy bajo la obligación de hacerlo. ¡Ay de mí si no predico el evangelio!

Es decir, Dios lo envió a proclamar el Evangelio, ser un heraldo, un embajador, el que anuncia esta buena noticia. Cristo lo comisionó como su apóstol, su mensajero para instruir a los no creyentes. Y este es el balance necesario en la iglesia, no solo proclamamos el Evangelio, sino que discipulamos, instruimos, enseñamos a los que vienen a Cristo por el Evangelio.

Esta es nuestra tarea más importante, mientras Cristo no nos llama, o viene por nosotros su iglesia. Nuestros matrimonios, familias, trabajos, recursos, nuestra vida, que ya no es nuestra existe para esto, para traer gloria a nuestro Salvador, para anunciar a otros el perdón de pecados.

Si no estamos haciendo esto, estamos desparramando, desperdiciando tiempo, recursos valiosísimos, porque ¿qué otro propósito tendrás para hacer lo que haces, los deseos de los ojos, de la carne y la vanagloria de la vida? ¿De veras es lo que quieres transmitir a tus hijos y a tus generaciones futuras si es que el Señor no te llama o viene por nosotros?

Esta debería ser una de tus convicciones más fuertes, antes que dejar patrimonios, educación, o cualquier otra cosa, deberías estar ocupándote en que tus hijos, tu familia, todo lo que tienes y eres sirva para estos propósitos eternos, si no estás desperdiciando. Porque no te vas a poder llevar nada, y si no te enfocas en tu familia, tampoco verás a tus hijos contigo en la eternidad. ¿De veras quieres eso?

Y no estoy diciendo que debas abandonar tu trabajo, y te vengas a vivir a la iglesia, no, estoy hablando de un cambio de enfoque, de un cambio de apetitos, de un cambio de metas, de valores, de estádares.

Trabaja dilgentemente, educa a tus hijos, aprovecha, utiliza cada recurso que el Señor te está proveyendo, pero, recuerda, él te va a pedir cuentas, asegúrate de estar utilizando todo lo que tienes como una oportunidad de decirle al mundo: Cristo vive, Cristo viene, Cristo te ama, tienes un problema con Dios y Cristo es la reconciliación.

Que tu trabajo sea tu campo misionero, que tu casa se convierta en tu campo de ministerio, tu familia extendida, etc. Solo tienes una vida, y Dios no está contento con que tengas una religión, una religió no te sirve para nada, necesitas esta relación correcta con Dios, entendiendo este evangelio.

Y comenzar a vivir como Cristiano, en justicia, en santidad, en verdad, siendo piadoso, abandonando el pecado y la maldad proponiéndote vivir como un ciudadano del reino de la luz, no chocolateado, no lleno de malos hábitos, adicciones, viviendo como si Dios no existiera, sino con una vida verdaderamente transformada por el poder del Evangelio, y dice Pablo:

2 Ti 1:12a Por lo cual asimismo padezco esto;
Sí, el tribunal humano ya me sentenció, y he sido perseguido, y he pagado un costo, es cierto, el decidir seguir a Cristo y no a este mundo tiene un costo, y no puedes estar en medio, Jesucristo dijo:

Luc 11:23 El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no recoge, desparrama.

Jua 15:18-19 Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. 19 Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece.

Pero, ¿sabes qué Tmoteo? mira lo que dice:
2 Ti 1:12b pero no me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
No me averguenzo, ¿por qué? Porque sé, conozco, he visto, tengo una relación con mi Salvador y le creo. Pablo no está diciendo: mira Timoteo, entiendo muy bien la teología de la predestinación, y además, tantos años de ministerio, pues como que si al final me rajo, sería una vergüenza.

No, Pablo está convencido no porque conoce una teología, una doctrina, una cosa, es más, ni siquiera la verdad de Dios, está convencido porque conoce a Dios mismo, su testimonio, y le ha creído, no se trata solo de decir: creo en Dios, los demonios creen y tiemblan dice Santiago y no van a ir al cielo.

Se trata de creerle a Dios, creer su testimonio, su Evangelio y comenzar a vivir por él a cualquier costo porque sabes que no hay otro camino, esto es fe.

Y fe es la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que si le buscamos creamos que él está ahí y él recompensa a los que lo buscan con sinceridad, de todo su corazón.

Es decir, aquel que tiene una fe genuina, sabe en quién ha creído, y lo que ha creído; en ocasiones este mundo, las pruebas, nuestra naturaleza pecaminosa, nos hacen desenfocarnos y perder de vista quiénes somos, y por qué estamos aquí.

Pero, aquellos que somos creyentes entendemos el valor de lo eterno, entendemos la temporalidad de la vida, lo falso de los valores mundanos, cómo lo que para los hombres es sublime, para Dios es abominación.

Recordemos que somos testigos de quién verdaderamente es Dios, el cual no es el dios de este mundo, no es el dinero, la fama, el placer, es el creador del universo, al cual hemos faltado, pero, que en Cristo hemos sido reconciliados.

Aquellos que le conocemos sabemos que este no es nuestro hogar, sabemos que este mundo está en contra de Cristo, le aborrece, y solo hay de dos sopas y no puedes estar en medio. Y me encanta Pablo, dice:

2 Ti 1:12c y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.
Estoy persuadido, confiado, descansando, a pesar de tener la espada en mi cuello a punto de cortarlo, estoy tranquilo, aplacado, mi destino, mi futuro, ya está trazado, y ni Nerón, ni nadie lo va a poder cambiar, porque descansa en mi Señor.

Él es poderoso para guardar mi depósito, ¿a qué se refiere con esto? Piensa en un depósito bancario, en una cuenta. Pablo sabía que había apostado todo a uno solo, a Cristo, ahí había puesto toda su vida, toda su confianza, ¿en qué? En las promesas divinas, dice Pedro:

2 Pe 1:4 Y, debido a su gloria y excelencia, nos ha dado grandes y preciosas promesas. Estas promesas hacen posible que ustedes participen de la naturaleza divina y escapen de la corrupción del mundo, causada por los deseos humanos. (NTV)

Su depósito eran estas promesas valiosísimas las cuales son este evangelio de la gracia, el cual Cristo mismo le había encomendado. El mismo Pedro dijo en su primer carta:

1 Pe 1:3-5 ¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva 4 y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, 5 a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos.

El depósito de Pablo era su vida que había dejado escondida en Cristo al confiar en su Palabra, y que sabía que nada le iba a arrebatar ni robar, porque era un tesoro que ladrón no mina ni hurta, la polilla ni el orín corrompen.

¿Qué hay de ti? ¿Estás dispuesto a vivir para tu Señor? Comienza entregándole tu vida, rindiéndote a él, rindiendo tu corazón, tu fe, para que puedas contar con un tesoro como el de Pablo. Necestias tomar una decisión, y te dejo con unos cuántos textos más y vamos a tener la comunión, la cena del Señor.

Luc 6:20-22 Y alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. 21 Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque seréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. 22 Bienaventurados seréis cuando los hombres os aborrezcan, y cuando os aparten de sí, y os vituperen, y desechen vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del Hombre.
Esto muestra a qué reino perteneces, y dice:

Luc 6:23-26 Gozaos en aquel día, y alegraos, porque he aquí vuestro galardón es grande en los cielos; porque así hacían sus padres con los profetas. 24 Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo. 25 ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis saciados! porque tendréis hambre. ¡Ay de vosotros, los que ahora reís! porque lamentaréis y lloraréis. 26 ¡Ay de vosotros, cuando todos los hombres hablen bien de vosotros! porque así hacían sus padres con los falsos profetas.
Sí, por un rato te divertirás, y eso si no te da sida, cáncer, o quedas liciado en un accidente, así que será corto. Por eso dice:

Mar 8:35-38 Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará. 36 Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? 37 ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? 38 Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.
No quieres que Dios se avergüence de ti, por eso dice:

Mat 10:32 A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. 33 Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos.

Y por último te reafirmo como Pablo a los romanos y a los filipenses

Rom 10:11 Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.
Vale la pena. Mira a pablo:

Flp 1:20-21 conforme a mi anhelo y esperanza de que en nada seré avergonzado; antes bien con toda confianza, como siempre, ahora también será magnificado Cristo en mi cuerpo, o por vida o por muerte. 21 Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia.
Y para terminar y tomar la cena del Señor, la cual representa este evangelio, este pacto unilaterla, que descansa únicamente en Cristo, no en nosotros:

Rom 1:16-17 Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. 17 Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.

Si alguien quiere rendirse a Cristo el día de hoy póngase de pie, y tome la cena del Señor.