1 Timoteo 5.1-2 Confrontar el pecado a un hermano en la fe es cuestión de amor, no de juicio


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CONFRONTAR EL PECADO A UN HERMANO EN LA FE ES CUESTIÓN DE AMOR, NO DE JUICIO

1 Timoteo 5:1 – 2

 

INTRODUCCIÓN

Creemos que:

 

2 Ti 3:16-17 Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, 17 a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra.

 

Por eso, la estudiamos capítulo por capítulo, y versículo por versículo, y a través de toda ella, hemos llegado a esta hermosa carta 1 Timoteo, escrita no a una iglesia en particular, sino a un joven pastor llamado Timoteo a quien Pablo dejó a cargo de la iglesia de Éfeso.

 

¿Quién es Timoteo?

Timoteo significa “uno que honra a Dios” compañero inseparable de Pablo, discípulo, amigo y colaborador. Pablo lo llama verdadero hijo en la fe; dice de él: no tengo a nadie como él que se interese sinceramente en las ovejas, enviarlo a él es como ir yo mismo-Por todo el NT lo vemos junto a Pablo en casi todas sus Cristo – aventuras, y Pablo lo menciona en casi todas sus epístolas.

 

Parte de las cartas pastorales, junto con 2 Timoteo y tito, escrita por el año 62 – 63 durante un cuarto viaje misionero que ya no quedó descrito en la Biblia, en el cual Pablo ya está viejo, y Timoteo pasa de sus treinta, haciendo estas cartas sean significativas por la experiencia de Pablo, y Timoteo, lo que leemos es más que simples mandatos legalistas, habla la experiencia de dos hombres que entregaron sus vidas para servir a su Señor, de su amor por Cristo, por el Evangelio y por la iglesia.

 

¿Por qué escribe esta carta?

 

Pablo escribe esta carta para animar, consolar y ayudar a un joven Timoteo al cual dejó como pastor de una iglesia no joven, pero en problemas y desorden. a llevar a cabo esta difícil tarea de pastorear una iglesia en problemas y en desorden.

 

A lo largo de esta carta son tres cosas las que podemos hallar: sana doctrina, el carácter correcto, (nivel interno) y una buena conducta, (nivel externo). Pablo le dice a Timoteo: milita, lucha como un buen soldado de Jesucristo la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia.

 

Pablo nos dice de qué se trata la sana doctrina: del amor que nace de corazón un limpio, una buena conciencia y una fe no fingida, no meramente de cumplir leyes o requisitos en nuestras fuerzas, sino de una respuesta al amor de Dios.

 

Un nacer de nuevo que produce vida nueva, nuevos apetitos, una nueva manera de ver la vida, y de vivirla con el poder de la gracia y el Espíritu Santo, los cual deben reflejarse en la iglesia. Siendo un fiel reflejo de la verdad, como el cuerpo de Cristo, como la familia de Dios, la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

 

Y, ¿cuál ha sido el flujo de esta carta después de establecer el propósito? ¿Cómo se ve una iglesia que anda en sana doctrina?

 

Primeramente, una iglesia que ora con un corazón evangelístico, porque el corazón de Dios es que él quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. Hombres y mujeres orando, dependiendo del Señor, cada uno tomando responsablemente la tarea impuesta por el Señor.

 

Siendo una iglesia que sirve con los motivos correctos, que se ocupa más que en nombramientos, jerarquías o constituciones, en los rasgos de carácter de una persona redimida y madura, lo cual se hace visible en una vida transformada, familia, finanzas, trabajo, reputación en orden.

 

No centrada en sí misma, sino que se enfoca en los demás, en servirlos, en verlos crecer y madurar a la imagen de Cristo.  Nos enseña también que hay enemigos, falsos maestros, falsas doctrinas y debemos cuidarnos y cuidar a nuestros hermanos del engaño, ya que vivimos en un mundo que, vive engañado.

 

Nos advierte, pongan atención a la verdad, hay enemigos, hay un autor de toda filosofía y falsa religión: Satanás; y él no se cansa de proponerla, de pretender seducirnos o confundirnos con ella. Necesitamos madurar, aprender a pensar correctamente, bíblicamente.

 

Nos dice: guárdense de hipocresía, de la mentira y de una conciencia cauterizada, los cuales son tres elementos que dan como resultado la apostasía, ¿cómo, siendo honestos, sinceros, delante de Dios y su Palabra, cuidando nuestra conciencia, conociendo la verdad, e identificando la falsa doctrina, la cual pervierte la sencillez del evangelio, con legalismo y falsa espiritualidad.

 

Y para todo esto, necesitamos ser fieles servidores de Cristo, porque para eso fuimos llamados, para la gloria del Señor, para servirlo hoy, y en la eternidad, por lo tanto, nos dice:

 

Nútranse con las palabras de la fe y buena doctrina, ¿cómo?, enseñándola, porque el que enseña aprende dos veces. Ejercítense para la piedad para estar saludables espiritualmente, desechen comida espiritual chatarra. No vivan sus vidas a partir de fábulas profanas, que todas sus decisiones estén basadas en la verdad.

Guarden una esperanza eterna porque el trabajo es arduo y difícil, para que sean buenos servidores, fieles, diligentes, que ponen sus vidas, a disposición de su Señor. Y nos da ejemplos aún más prácticos de ejercitarnos en la piedad, en el discernimiento del bien y del mal, para mantenemos sanos espiritualmente, y nos dice:

 

Procuren ser un buen ejemplo a los demás estableciendo una norma correcta en su manera de hablar, en su conducta, en la manera de amar a su prójimo, en andar y confiar en el Espíritu, en ser fiel, leal, confiable al Señor, en pureza sexual.  

 

Nos dijo, ejercítense poniendo atención a la Palabra, leyéndola en todo momento y oportunidad, exhortando a los demás a ponerla por obra, poniendo manos a la obra en enseñarla, en ponerle sentido, cuidando nuestro llamado, si es que queremos ver verdaderos resultados en nuestras vidas, solo así estarás cuidando de ti mismo y de tus discípulos.

 

Bien, ahora en cuanto a brillar para el Señor, y la sana doctrina, Pablo nos hablará acerca de cómo deberíamos confrontar el pecado, es necesario hacerlo, ignorar los síntomas de una enfermedad por temor a que la medicina sabe mal, o a que no me gustan las agujas o los hospitales puede ser muy nocivo e incluso fatal.

 

No es una cuestión de ver quién es muy sano y fuerte y quién es débil y enfermizo, sino una cuestión de cuidado, para no caer en enfermedad, o tratarla para llevarla a la persona a la sanidad.

 

Tú y yo sabemos lo que es una herida mal cuidada, mal lavada, puede infectarse hasta llegar a la amputación, o a la muerte. Y cuando hay una herida infectada no es placentero cuando te la tratan, es doloroso, pero si trae sanidad, bien vale la pena, si no vas a perder un dedo, o una mano, o la vida, mejor que te duela un poco.

 

De la misma manera, Dios nos ha salvado, y nos ha puesto en un cuerpo, el cuerpo de Cristo, de manera que como lo hemos aprendido, si una parte de tu cuerpo se duele o se enferma, todo el cuerpo es afectado, y como lo hemos visto, Dios nos llamó para su gloria y bendición, y nos ha dado todo lo necesario para mantenernos sanos espiritualmente.

 

Y yo creo que la mayor de todos los recursos que nos dejó fue su amor, él dijo: en esto conocerán que son mis discípulos, si tienen amor los unos con los otros. Hoy aprenderemos que parte de amar es confrontar, es exhortar, pero, ¿cómo hacerlo de la manera correcta para que lleve el fruto de arrepentimiento necesario y termine en sanidad?

 

El día de hoy estaremos viendo este tema, por eso yo titulé este mensaje: CONFRONTAR EL PECADO A UN HERMANO EN LA FE ES CUESTIÓN DE AMOR, NO DE JUICIO. Demos lectura a los primeros dos versículos.

 

  1. La exhortación es necesaria, pero debe ser en el marco de la verdad y del amor porque somos familia en Cristo.

1 Ti 5:1 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;

Hay varias cosas que observamos en estos primeros versículos. 1º Pablo habla de reprender y exhortar, segundo me encanta la imagen que nos da Pablo de lo que somos en Cristo: Una familia. Por eso nos llamamos la familia en la fe.

 

Pablo nos dice: véanse unos a otros como padres, madres, hermanos y hermanas. Aunque sabemos que la familia no es perfecta, y de hecho, en muchos casos es un desastre, los vínculos familiares son fuertes, muchos dicen: “la sangre llama”, o “somos de la misma sangre”, “eres mi misma sangre”.

 

Puede haber problemas muy fuertes, pero, un hermano será tu hermano hasta que te mueras, igual un padre o una madre. En cuanto a estos vínculos los cuales son reales e importantes, nos es necesario tomar esta motivación para con nuestros hermanos en Cristo.

 

En cuanto a nuestra familia, la unidad, aunque sea lealtad al clan, es algo natural, no hay que forzarlo, siempre surge el amor al apellido: “es que los Gómez somos así, o los Castañeda”, en fin, por más problemas que tengamos, de una manera u otra surge el orgullo regionalista o familiar.

 

Pero, en cuanto a la familia en la fe, es diferente, es algo que debemos procurar, que debemos ser intencionales; claro que en la iglesia no estamos hablando de un orgullo carnal a la camiseta, no, pero, sí una decisión de amar, es algo que debemos procurar, no es natural porque somos muy diferentes, venimos de diferentes trasfondos familiares, regionales de educación y demás, y eso lo hace difícil.

 

Pero, afortunadamente tenemos a Cristo, la sangre de Cristo que nos une espiritualmente, su Espíritu Santo que nos une, que fluye en nosotros como la sangre que da vida a un cuerpo. De hecho, un día todos estaremos unidos por la eternidad, como el cuerpo de Cristo, como la esposa de Cristo, como los súbditos del rey juntos por la eternidad, alabándole por siempre.

 

Por eso amarnos, cuidar la unidad, el servirnos unos a otros, el perdonarnos, el no mirar por lo nuestro, son cosas que debemos procurar fortalecidos por el poder del Espíritu Santo porque somos familia en Cristo, nos gustemos o no. Claro que ese día ya no habrá pecado, y todo será hermoso.

 

Y Pablo le dice algo muy importante a Timoteo: es necesaria la exhortación; pero, es necesario exhortar o confrontar el pecado, de la manera correcta y con los motivos correctos. Pero, ¿por qué? ¿Qué estaba pasando? ¿Se acuerdan de lo que hemos venido viendo hasta ahora en la iglesia de Éfeso?

 

Algunos habían abandonado la verdad y se habían hecho impíos, otros ya hasta habían naufragado, las mujeres abandonando su función estaban usurpando la función de los hombres, había líderes que no eran aptos, otros estaban enseñando falsas doctrinas de demonios, había viudas estaban llevando una vida de pecado, y la iglesia estaba en peligro, cada uno necesitaba hacer su parte.

 

De manera que, Pablo le dice a Timoteo: es necesario exhortar a los hermanos, ¿por qué? Como familia es muy importante la obediencia, sabemos las consecuencias de la desobediencia, sabemos lo dañino que es el pecado, como puede destruirlo todo, hasta las mejores familias, congregaciones y personas.

 

Es bien sabido para nosotros que los pecados de alguien no solo afectan al que los practica, sino a todos los que le rodean, en especial les que le aman. Somos testigos cómo familias enteras son devastadas por el pecado de uno solo de sus miembros, sea él o ella, y más cuando son los dos, la lleva la familia entera.

 

Cuántas familias destrozadas, no solo el desobediente sale lastimado, el cónyuge, los hijos, es una vida miserable, afectan la iglesia, la rueda de la creación.

 

Por eso es necesario confrontar el pecado, poca levadura leuda toda la masa, es decir, no se necesita mucho para que el pecado se extienda como cáncer y destruya todo. Es necesaria la exhortación.

 

Si ves a alguien que va a caer en un pozo, y no le dices nada, no le estás amando, si al menos no le declaras la Escritura, el principio bíblico, lo que dice Dios al respecto, no le estás amando. Dice la Palabra:

 

Pro 27:6 Las heridas de un amigo sincero son mejores que muchos besos de un enemigo.

Pro 16:6 Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.

 

El amor necesita estar equilibrado con la verdad, amor sin verdad no es amor, y verdad sin amor es mero legalismo. Podemos ver este mismo principio con los hijos, dice la Palabra:

 

Pro 13:24 El que detiene el castigo, a su hijo aborrece; Mas el que lo ama, desde temprano lo corrige.

 

Pro 23:13-14 No rehúses corregir al muchacho; Porque si lo castigas con vara, no morirá. 14 Lo castigarás con vara, Y librarás su alma del Seol.

 

Como adultos obviamente esto ya no funciona, pero, es el mismo principio, el amor incluye verdad, instrucción, exhortación. El Señor mismo nos dice en hebreos 12:

 

Heb 12:5-6 y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, y azota a todo el que recibe por hijo.

 

El amor incluye disciplina, exhortación, y Pablo lo menciona porque nuestra tendencia por nuestra naturaleza caída nos hace tener una percepción nublada de lo que es el amor, y nos hace entenderlo mal.

 

Y hay dos extremos unos piensan que el amor implica solo apapachar, jamás reprender no decir nada que pueda incomodar siquiera a la gente, incluso se refleja en la manera de tratar con los hijos, creer en no disciplinar o regañar, porque le va a doler o se van a sentir mal en su auto estima, etc. Todos esos inventos fallidos de la psicología humanista que no han terminado bien.

 

O el otro extremo, de pensar que se requiere que seamos como soldados, duros, sin tregua, siempre regañando, siempre haciendo sentir mal.

 

Pero, ya lo vimos, solo hay uno que sabe lo que es el amor en toda su pureza: Dios; porque él no solo tiene amor, sino que él es amor, nuestro Dios y Señor, solo él nos puede enseñar.

 

Es necesaria la exhortación, la instrucción, la disciplina, pero, hay una manera, Pablo le dice a Timoteo, no reprendas, exhorta. Dios no nos llama a reprender a los hermanos en Cristo que andan en desobediencia y rebeldía, debemos aprender a exhortarlos, hay una diferencia.

 

Reprender es la palabra epiplésso de epi, sobre, plesso, golpear, pegar, herir, martillar y de ahí reprender; castigar, con palabras, regañar, reprobar, golpear a.

 

Es un término fuerte que se refiere a una reprensión áspera o violenta, y aquí se refiere más que nada la violencia verbal, no debemos acribillar con palabras duras a nuestros hermanos, eso no es parte del amor de la familia, dice la Palabra:

 

Stg 1:19-20 Mis amados hermanos, quiero que entiendan lo siguiente: todos ustedes deben ser rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse. 20 El enojo humano no produce la rectitud que Dios desea. (NTV)

Pro 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; mas la lengua de los sabios es medicina.

 

Mira las enseñanzas, es muy importante cuidar nuestras motivaciones al exhortar, no estamos enojados porque alguien no nos es leal a nosotros, o porque alguien no es fiel en su ministerio, o porque queremos venganza.

 

No lo sé, cada uno de nosotros sabemos las motivaciones más profundas, y debemos ser honestos delante de Dios, porque al final es él quien nos juzga, y con la vara que midamos seremos medidos, el serrucho corta de ida y también de regreso.

 

Por eso no necesitamos enojo humano, o golpes de espada, necesitamos lengua de sabios que es como medicina que cura, no que deja peor.

 

No sé si a ti te pasó lo mismo con tus padres o como yo, muchas veces fui así con mis hijas, ellas se golpeaban, o se lastimaban, y requerían de un curita, o un apapacho, y no suficiente con el dolor o la herida que ya traían, me las ponía pintas.

 

Una vez me acuerdo cómo mi papá llegó por mí a la escuela, y yo me crucé la calle sin ver y un auto casi me atropella, y mi papá en lugar de venir a mí, me dejó en la calle y se fue, claro, después regresó por mí. Pero, esa es nuestra tendencia, regañar, dar su merecido a alguien.

 

No, como lo vimos el domingo pasado, necesitamos levantar armas espirituales, oración, palabra, para tener todo el fruto del Espíritu, amor, paciencia, para ser misericordiosos como nuestro Padre que está en los cielos es misericordioso.

 

Dios no es impaciente, si él fuera con nosotros como nosotros somos con los demás hace tiempo que ni tú ni yo estaríamos aquí.

 

En especial los que servimos como líderes, necesitamos toda la paciencia de Dios, sin dejar de exhortar, pero no golpear con nuestras palabras, no lastimar, si el Espíritu convicta y da dolor al corazón de la persona, qué bueno, ese es dolor bueno porque lleva a arrepentimiento, pero es la Palabra hablando, es el Espíritu Santo abriendo los ojos de alguien a su pecado, o infidelidad. Y créeme, el Espíritu Santo sí es eficaz. Decía Pablo.

 

2 Co 7:8-9 No lamento haberles enviado esa carta tan severa, aunque al principio sí me lamenté porque sé que les causó dolor durante un tiempo. 9 Ahora me alegro de haberla enviado, no porque los haya lastimado, sino porque el dolor hizo que se arrepintieran y cambiaran su conducta. Fue la clase de tristeza que Dios quiere que su pueblo tenga, de modo que no les hicimos daño de ninguna manera.

 

2 Co 7:10-11 Pues la clase de tristeza que Dios desea que suframos nos aleja del pecado y trae como resultado salvación. No hay que lamentarse por esa clase de tristeza. Pero la tristeza del mundo, al cual le falta arrepentimiento, resulta en muerte espiritual. 11 ¡Tan sólo miren lo que produjo en ustedes esa tristeza que proviene de Dios! Tal fervor, tal ansiedad por limpiar su nombre, tal indignación, tal preocupación, tal deseo de verme, tal celo y tal disposición para castigar lo malo. Ustedes demostraron haber hecho todo lo necesario para corregir la situación.

 

¿Qué debemos de hacer en lugar de simplemente reprender? Exhortar. Una y otra vez vemos esta palabra en la Biblia

paraklesis, mientras que reprender es epiplesso, epi, estar sobre alguien y martillarle, paraklesis

, es estar a un lado de alguien y animarlo, exhortarlo, sí demandarle, pero apelando a su corazón, a su Espíritu.

 

Podría traducirse también como fortalecer, es la idea de ir al lado de alguien que está débil, es más viene de la palabra

parakletos,

como se le nombra al Espíritu Santo, el consolador de parte de Dios, el fortalecedor, el que nos convence de pecado, y nos lleva a Cristo.

 

Esto es lo que hacemos cuando exhortamos a alguien, necesitamos toda la sabiduría y el amor del Espíritu Santo en nosotros, necesitamos orar, y no dejarnos llevar por la impaciencia o desesperación, sencillamente necesitamos considerar a nuestro Señor, cómo él trata con nosotros, y así es como nos consideramos a nosotros mismos. Dice en Gálatas:

 

Gál 6:1-2 Amados hermanos, si otro creyente está dominado por algún pecado, ustedes, que son espirituales, deberían ayudarlo a volver al camino recto con ternura y humildad. Y tengan mucho cuidado de no caer ustedes en la misma tentación. 2 Ayúdense a llevar los unos las cargas de los otros, y obedezcan de esa manera la ley de Cristo. (NTV)

 

Dice en proverbios:

Pro 15:23 Es muy grato dar la respuesta adecuada, y más grato aún cuando es oportuna. (NVI)

 

Ahora, hay momentos en los que se deben tomar medidas extremas, cuando hay pecado descarado y rebelde, cuando después de una y otra exhortación lejos de haber arrepentimiento, hay descaro, ¿se acuerdan? En Mateo, lo hemos visto varias veces:

 

Mat 18:14-17 Así, no es la voluntad de vuestro Padre que está en los cielos, que se pierda uno de estos pequeños. 15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, vé y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano. 16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra. 17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

 

Y dice después cuando hacen así las cosas, de acuerdo a los principios bíblicos lo que atan en la tierra con respecto a esto, es atado en el cielo, y lo que desatan, queda desatado, es decir, Dios respalda su Palabra, y con la motivación correcta de hacer las cosas, nos ponemos en sintonía con él, de manera que él dice en cuanto a este mismo tema de confrontar pecado:

 

Mat 18:19-20 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos. 20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

 

Cuando en el nombre de la verdad, con el corazón de Cristo nos proponemos en amor buscar el arrepentimiento de nuestros hermanos, y es necesaria la disciplina, el Señor está en medio de nosotros para respaldar su Palabra y respaldarnos a nosotros.

 

Otro ejemplo es en Corinto, un caso que dice Pablo, ni los incrédulos lo mencionan, uno en la iglesia tenía a su madrastra como novia, al cual no solo no lo amonestaron, sino que en el nombre del amor y de la mente abierta lo toleraban. De manera que Pablo aquí ya no solo exhorta, sino que disciplina, dice:

 

1 Co 5:3-5 Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. 4 En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, 5 el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús

 

Y después les dice:

1 Co 5:6 No es buena vuestra jactancia. ¿No sabéis que un poco de levadura leuda toda la masa? 

 

Pablo les está diciendo: corintios, están tan enorgullecidos que no se dan cuenta de que están permitiendo un pecado muy grande en la iglesia y van a terminar por enfermar a toda la gente, al no definir con claridad lo que es bueno y lo que es malo.

 

Y de hecho, en la carta anterior y ales había advertido, y tuvo que decirles a los corintios que no entendían por la buena, que iba a ser por la mala, así como aquí, les dijo:

 

1Co 4:21 ¿Qué prefieren? ¿Que llegue con una vara para castigarlos o que vaya con amor y un espíritu amable?

 

En estos casos ya no hablamos solo de amonestar, sino de disciplinar, con autoridad y severidad, Pablo le dijo a Tito hablando de los cretenses:

 

Tit 1:12-13 Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos. 13 Este testimonio es verdadero; por tanto, repréndelos duramente, para que sean sanos en la fe.

 

Pero, créeme, no quieres la disciplina del Señor sobre tu vida, él nos enseña o por instrucción, es decir, por la buena, o por disciplina, por la mala, y ¿te digo algo? Él es Dios y va a ganar.

 

Pero, en el caso cotidiano de la iglesia, con toda mansedumbre y humildad, si en verdad profesamos el amor de Cristo, en la familia de Cristo que es la iglesia, debemos exhortarnos como lo hemos venido viendo. Y Pablo nos da una clave más.

 

  1. Cuando exhortes, piensa del mayor en la fe o en edad como si fuera tu Padre.

1 Ti 5:1a No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre;

Anciano, presbútero, no refiriéndose al oficio de pastor, sino en general hombres mayores. Porque Timoteo siendo un joven pastor debía confrontar a los ancianos que estaban pecando con el mismo respeto y honra que le daría a su propio padre.

 

Obviamente, Pablo se está refiriendo a alguien que es creyente y que entiende la honra a su padre, porque quizá la experiencia con tu padre no fue buena, o quizá no tuviste un padre contigo.

 

Pero, suponiendo que sí hayas sido un hijo piadoso que honraba a su Padre como Dios le mandaba, imagínate el vínculo y el amor al que somos llamados como creyentes al entregarnos al Señor y nos convertimos en parte del cuerpo de Cristo, de la familia de Dios.

 

¿Hay alguien mayor que tú sea en edad, o espiritualmente hablando, y se está yendo por las tortas? No lo dejes así, si en verdad le amas, exhórtalo, llámalo a un lado, y con espíritu de mansedumbre, lleno de sabiduría, considerándote a ti mismo, muéstrale su pecado, anímalo a obedecer.

 

Y entonces fortalécelo con las promesas de la Escritura, acuérdate, no estás ahí para golpearlo, sino para llevarlo a la verdad y que el Espíritu Santo le convenza de su pecado y se arrepienta en verdad. Pero, cuida tus palabras, la intención y la entonación con la que las dices, hazlo como si lo hicieras con tu padre, con todo respeto, honor, cuidando tus palabras. Dice la palabra:

 

Lev 19:32 Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor. Yo Jehová.

Pro 16:31 Las canas son una honrosa corona que se obtiene en el camino de la justicia.

Pro 30:17 »Al que mira con desdén a su padre, y rehúsa obedecer a su madre, que los cuervos del valle le saquen los ojos y que se lo coman vivo los buitres.

 

El Señor también dijo en el NT:

 

Mat 15:4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.

 

Dice en Efesios:

 

Efe 6:2-3 Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra

 

Este respeto, temor de Dios, y toda mansedumbre debemos mostrar al exhortar a un anciano, es una responsabilidad hacerlo, y una irresponsabilidad no hacerlo, porque sabemos que Dios nos va a recompensar no solo por honrar a alguien que quizá no tuvo la honra de su hijo en la carne.

 

Pero también sabiendo que Dios te va a recompensar porque estás cuidando de una ovejita suya que le costó su sangre. Porque sencillamente amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos es un mandamiento, y además es andar como nuestro Seño, quien nos llamó a servirlo y a quien estamos representando.

 

  1. Cuando exhortes, piensa del menor en la fe o en edad como tu hermano.

1 Ti 5:1b a los más jóvenes, como a hermanos;

Una vez más, el ejemplo se refiere a alguien creyente en Cristo, porque mi experiencia con mis hermanos cuando éramos chiquitos no fue buena, obviamente no éramos creyentes y nos buleábamos, nos molestábamos, siempre envidiándonos y acusándonos.

 

No se refiere a eso, sino a alguien creyente que tiene relaciones familiares sanas, gente que busca y procura el modelo bíblico, entonces, ¿cómo tratarías a tu hermano en la carne, si fueran cristianos los dos?

 

Por ejemplo, yo veo batallar en esta área a mis hijas, pero cuando las dos están en la Palabra y en la oración, no distraídas, sino verdaderamente buscando al Señor, se les nota. Se tratan con respeto, con amor, con consideración; Rocío mentorea, ayuda, sirve y protege a su hermana, no la humilla, no la menosprecia, le tiene paciencia.

 

Esto es lo que debemos pensar con respecto a nuestros hermanos, en especial los que son menores en la fe o en años. Porque el simple hecho de verlos como hermanos quita todo aire de superioridad, ya que este término implica la ausencia de cualquier jerarquía. ¿Quieres ver algunos textos?

 

Lev 19:17 “No abrigues en tu corazón odio contra tu hermano. “Reprende a tu prójimo cuando debas reprenderlo. No te hagas cómplice de su pecado. (DHH)

 

Mira lo que implica guardar resentimiento y no reprenderle en amor: hacerte cómplice de sus pecados. Por ejemplo, José el soñador, el menor de doce hermanos lo vemos tratando con amor, humildad y perdón a sus hermanos, a pesar de que él era el menor, pero, el segundo en todo Egipto, y ellos lo habían vendido como esclavo, sin embargo, a mí siempre me hace llorar su actitud de amor y perdón para los suyos, dice:

 

Gén 50:15-17 Pero ahora que su padre había muerto, los hermanos de José tuvieron temor, y se decían: «Ahora José mostrará su enojo y se vengará por todo el mal que le hicimos». 16 Entonces enviaron a José un mensaje que decía: «Antes de morir, tu padre nos mandó que 17 te dijéramos: “Por favor, perdona a tus hermanos por el gran mal que te hicieron, por el pecado de haberte tratado con tanta crueldad”. Por eso nosotros, los siervos del Dios de tu padre, te suplicamos que perdones nuestro pecado». Cuando José recibió el mensaje, perdió el control y se echó a llorar.

 

Gén 50:18 -20 Entonces sus hermanos llegaron, y se arrojaron al suelo delante de José y dijeron: —Mira, ¡somos tus esclavos! 19 Pero José les respondió: —No me tengan miedo. ¿Acaso soy Dios para castigarlos? 20 Ustedes se propusieron hacerme mal, pero Dios dispuso todo para bien. Él me puso en este cargo para que yo pudiera salvar la vida de muchas personas.21 No, no tengan miedo. Yo seguiré cuidando de ustedes y de sus hijos. Así que hablándoles con ternura y bondad, los reconfortó.

 

¿Qué nos dice Juan?

 

1 Jn 3:11-15 Éste es el mensaje que ustedes han oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. 12 No debemos ser como Caín, quien pertenecía al maligno y mató a su hermano. ¿Y por qué lo mató? Porque Caín hacía lo malo y su hermano lo recto. 13 Así que, amados hermanos, no se sorprendan si el mundo los odia. 14 Si amamos a nuestros hermanos en Cristo, eso demuestra que hemos pasado de muerte a vida. Pero el que no tiene amor sigue muerto. 15 Todo el que odia a un hermano, en el fondo de su corazón es un asesino, y ustedes saben que ningún asesino tiene la vida eterna en él.

 

Una y otra vez vemos por todo el NT:

1 Pe 2:17 Respeten a todos y amen a sus hermanos en Cristo.

Heb 13:1 Sigan amándose unos a otros como hermanos.

 

Como ya lo vimos hay excepciones cuando hay pecado persistente y rebelde, pero, esta debe ser nuestra motivación.

 

Por lo tanto, ¿Hay menores que tú en la fe, o menores en edad? No los menosprecies, trátalos como un hermano mayor piadoso, que toma en cuenta a Dios los trataría. Con respeto, tratando de ser un modelo para ellos, siendo paciente, recordando que tú no naciste sabiendo, que alguien tuvo paciencia contigo.

 

Claro que no como Caín y Abel, porque ya sabes la historia, acabamos de leer que Caín era del maligno porque sus obras eran malas y las de su hermano buenas, por eso le mató, lleno de envidia y contienda, sino como un hermano mayor responsable, no envidioso, sino con toda paciencia, longanimidad y amor, repréndele como a tu hermano. Y dice:

 

  1. Cuando exhortes, piensa en las mujeres mayores en edad o espiritualmente como si fueran madres.

El mismo principio, no un no creyente que tuvo familia de inconversos, sino alguien piadoso que fue instruido por una madre cristiana. Dice Pablo:

 

1 Ti 5:2a a las ancianas, como a madres;

Mujeres a otras mujeres, o líderes a mujeres mayores que ustedes sea en edad, o incluso espiritualmente, tampoco debemos reprender, sino exhortar como lo harías a tu madre, pensando en las promesas que ya vimos: honrar a tu padre y madre, porque es el primer mandamiento con promesa, para que nos vaya bien, no pensar en maldecirles jamás. Dice la Palabra:

 

Pro 1:8 Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre, Y no desprecies la dirección de tu madre;

Pro 6:20 -22 Guarda, hijo mío, el mandamiento de tu padre, Y no dejes la enseñanza de tu madre; 21 Átalos siempre en tu corazón, Enlázalos a tu cuello. 22 Te guiarán cuando andes; cuando duermas te guardarán; Hablarán contigo cuando despiertes

Pro 23:22 Oye a tu padre, a aquel que te engendró; Y cuando tu madre envejeciere, no la menosprecies.

 

Con este mismo respeto, sabiendo que a Dios le agrada y que en verdad si no respetas a tu prójimo que ves, ¿cómo vas a respetar a Dios que no ves? ¿Te acuerdas de Evodia y Síntique en Filipenses? Con sus pleitos estaban lastimando la causa de Cristo y la iglesia, pero mira cómo Pablo a pesar de los, las trata con amor y respeto, reconociendo su obra, pero sin dejar de reprenderlas, mostrándonos un equilibrio maravilloso entre tener misericordia y verdad, dice:

 

Flp 4:1-3 Así que, hermanos míos amados y deseados, gozo y corona mía, estad así firmes en el Señor, amados. 2 Ruego a Evodia y a Síntique, que sean de un mismo sentir en el Señor. 3 Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida.

 

No dejando de exhortar a la verdad, pero, con toda honra, ternura, amor y respeto. Y por último dice:

 

  1. Cuando exhortes, piensa en las menores en edad y espíritu como si fueran tus hermanas.

1 Ti 5:2b a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

Ahora, aquí en Calvary tenemos puras jovencitas, sean casadas o no, así que este texto nos viene muy bien. ¿Cómo tratarías a una hermana menor obviamente siendo un hermano mayor temeroso de Dios? Así debes exhortarles cuando las ves en problemas.

 

Y Pablo añade algo más con respecto a las jovencitas: con toda pureza, y toda, es toda, y se refiere a pureza sexual. Por lo tanto, estamos llamados a tratarlas con respeto, pero, con toda pureza.

 

Aunque como dicen: el hombre llega hasta donde la mujer quiere, es nuestra responsabilidad hombres piadosos cuidar a nuestras mujeres, no solo nuestras esposas, sino nuestras hijas, y cada mujer de tu congregación, protegiéndolas, protegiendo su pureza.

 

Dice Pablo: como a hermanas, esto implica que cualquier pensamiento impuro debes tratarlo como incesto. Y es algo totalmente penado en la Biblia, mira algunos textos:

 

Lev 18:9 La desnudez de tu hermana, hija de tu padre o hija de tu madre, nacida en casa o nacida fuera, su desnudez no descubrirás.

 

Lev 20:17 Si alguno tomare a su hermana, hija de su padre o hija de su madre, y viere su desnudez, y ella viere la suya, es cosa execrable; por tanto serán muertos a ojos de los hijos de su pueblo; descubrió la desnudez de su hermana; su pecado llevará.

 

Imagínate, ¿sabes cómo le llama Pablo a no guardar pureza sexual con respecto a tus hermanas en Cristo? Incesto en la familia espiritual.

 

Y no dice no las exhortes, si es necesario tenemos que hacerlo, porque igual, es una cuestión de amor y verdad, pero debemos hacerlo con toda pureza, además de respeto, además de al igual que a los hermanos menores, siendo un modelo para ellas, siendo pacientes, considerándonos a nosotros mismos.

 

Pero, esta es un área que hombres y mujeres debemos cuidar, porque ministerios, familias, hombres, y jovencitas han sido destruidas por no tomar en cuenta este texto. Veamos algunos otros textos:

 

Pro 6:25 No codicies su hermosura en tu corazón, Ni ella te prenda con sus ojos;

 

Decía Job:

Job 31:1 Hice pacto con mis ojos; ¿Cómo, pues, había yo de mirar a una virgen?

 

Debemos cuidar nuestras motivaciones, nuestros ojos, nuestros pensamientos, porque el pecado sexual, el adulterio, la fornicación, están a al orden del día, y se oyen historias de terror por todos lados, no podemos permitir que en el nombre de exhortar a una mujer joven se caiga en pecados sexuales, que horrible.

 

Por eso, hombre, si eres líder, maestro o pastor y vas a dar consejería a una mujer y eres casado, hazlo con tu esposa, ahora, hay ocasiones en las que se requiere aún mayor discreción y no puede estar ni tu esposa, o eres quizá seas soltero, si vas a aconsejar o exhortar, jamás lo hagas a puerta cerrada; tampoco, nada de que vamos a tomar un café solos o algo así.

 

Un hombre de Dios no debe andar coqueteando, y debe saber poner sus pensamientos e impulsos bajo el control del Espíritu Santo. Claro, jovencitas y mujeres en general, ayúdenos, ustedes también cuiden sus actitudes, sus ojos, su vestimenta, no quieren tropezar a un hombre de Dios. Dice la Palabra:

 

Pro 6:27-29 ¿Tomará el hombre fuego en su seno Sin que sus vestidos ardan? 28 ¿Andará el hombre sobre brasas sin que sus pies se quemen? 29 Así es el que se llega a la mujer de su prójimo; No quedará impune ninguno que la tocare.

 

Pro 6:32-33 Mas el que comete adulterio es falto de entendimiento; Corrompe su alma el que tal hace. 33 Heridas y vergüenza hallará, y su afrenta nunca será borrada.

 

Heb 13:4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

 

Por eso, sin llegar al legalismo, o vivir en temor de que una cosa así vaya a pasar y mejor ni mezclarnos, o convertirnos en policías o inspectores de este aspecto viendo y presuponiendo más de lo que deberíamos.

 

Más bien, sin ninguna otra motivación que no sea el amor de Cristo y el bien de nuestro prójimo, propongámonos cuidarnos mutuamente, orando constantemente unos por otros, por toda la iglesia en general para que el Señor nos proteja de pecados sexuales los cuales son tan dañinos y destructivos.

 

¿Por qué? No lo olvides mira cómo Pablo nos dice que nos veamos: como padres, madres, hermanos y hermanas, en este grado de amor y vínculos irrompibles porque estamos en Cristo.

 

Este es el punto principal de esta porción bíblica somos familia, por lo tanto, debemos cuidarnos uso a otros como tales, nos debemos el amor de Cristo, debemos importarnos mutuamente, porque no queremos ver a nuestro hermano o hermana caer, y por eso debemos exhortarnos, confrontar el pecado mutuamente, no podemos mantenernos ciegos o indiferentes ante el pecado de otros.

 

Por supuesto, no debemos ponernos en el papel de jueces, porque no somos mejores que nuestros hermanos, pero, sí estamos llamados a demandarnos unos a otros la verdad, con el deseo de restaurar, no de destruir. Dice la Palabra:

 

Mat 7:1-5 No juzguéis, para que no seáis juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido. 3 ¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? 4 ¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo? 5 ¡Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.

 

Es decir, no se condenen unos a otros, dejen que la Palabra y el Espíritu les limpie esa viga en su ojo, porque su hermano cuenta con ustedes para que le saquen esa paja, es molesta, es dañina.

 

¿Por qué saben mis hermanos? Dos causas, primeramente, el pecado lastima, esclaviza, mata, y no solo a los que lo practican, sino todos los que están involucrados, lastima a Dios, su imagen, hace que la verdad sea menospreciada, y la iglesia criticada y desacreditada, y a lo vimos. Y Pedro escribió:

 

1 Pe 1:13-16 Por tanto, ceñid los lomos de vuestro entendimiento, sed sobrios, y esperad por completo en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea manifestado; 14 como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia; 15 sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; 16 porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.

 

Dios no nos llamó para que estuviéramos crucificando a su hijo cada vez al ser rebeldes, esa es una gran falta, no nos llamó a su luz admirable para que voluntariamente anduviéramos en tinieblas, no nos libertó para que sin ninguna vergüenza anduviéramos con cadenas en las manos de adicciones y pecados como si fueran adornos. Debemos exhortarnos también por esta segunda causa, dice el resto de este texto:

 

1 Pe 1:18-20 sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, 20 ya destinado desde antes de la fundación del mundo, pero manifestado en los postreros tiempos por amor de vosotros,

 

En otras palabras, porque es mucho lo que se nos ha concedido, la sangre de Cristo el hijo de Dios ha sido derramada por nosotros como para que lo queramos estar crucificando cada día con pecados voluntarios y rebeldes.

 

Porque el Espíritu Santo, la tercera persona de nuestro maravilloso Dios se nos ha dado como adelanto de la herencia que tenemos en Cristo, y habita en nosotros, en Cristo, Dios nos ha compartido de su naturaleza divina, no podemos estar contristando al Espíritu Santo que habita en nosotros voluntariamente, a menos que la realidad sea que no lo tenemos.

 

Por lo tanto, debemos responder, y necesitamos ser exhortados, y exhortarnos unos a otros, nuestros hermanos cuentan con nosotros para ayudarlos, lo cual implica exhortarles, animarles, a obedecer, pero, es importante hacerlo de la manera correcta, llenos de amor y sabiduría. Somos familia.

 

Y es un excelente momento para compartir la comunión y recordar lo que se pagó por nuestra libertad, y entender que es lógico, obligatorio responder en amor y en obediencia al que nos compró con su sangre, dice la Escritura:

 

1Co 11:23  ¡Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan;

1Co 11:24 y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.

1Co 11:25 Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí.

1Co 11:26 Así, pues, todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que él venga.