1 Timoteo 3.1-7 El llamado al servicio y los rasgos del servidor


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EL LLAMADO AL SERVICIO Y LOS RASGOS DEL SERVIDOR

1 Timoteo 3:1-7

 

INTRODUCCIÓN

Creemos que toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Por eso, la estudiamos capítulo por capítulo, y versículo por versículo,

 

Y hemos llegado a esta hermosa carta, escrita no a una iglesia en particular, sino a un joven pastor llamado Timoteo a quien Pablo dejó a cargo de la iglesia de Éfeso.

 

¿Quién es Timoteo?

Timoteo significa “uno que honra a Dios” Oriundo de Listra, provincia de Galacia, parte de la actual Turquía moderna era un judeo-griego, hijo de padre griego y madre judía. Su mamá Eunice y su abuela Loida, judías devotas le enseñaron las Escrituras del AT desde pequeño, quienes más tarde se convirtieron al Señor Jesucristo.

 

En Hechos 14 leemos cómo en su primer viaje misionero Pablo pasa ministrando por Listra, es apedreado y arrastrado fuera de la ciudad pensando que estaba muerto, los discípulos o rodean, entre los cuales seguramente estaba este joven Timoteo; Pablo se levanta, y vuelve a entrar a la ciudad.

 

Timoteo, siendo un joven de solo 20 años, queda impactado por la fe de Pablo, al punto que un año después leemos en Hechos 16 que en su segundo viaje misionero Pablo regresa a Listra, y todos daban buen testimonio de Timoteo, Pablo lo llama, y desde entonces este joven se convierte en el compañero inseparable, en su discípulo, en su amigo y colaborador por el resto de su vida.

 

Pablo lo llama verdadero hijo en la fe; dice de él: no tengo a nadie como él que se interese sinceramente en las ovejas, enviarlo a él es como ir yo mismo-Por todo el NT lo vemos junto a Pablo en casi todas sus Cristo – aventuras, y Pablo lo menciona en casi todas sus epístolas.

 

Esta carta fue escrita por el año 62 – 63 durante un cuarto viaje misionero que no está descrito en la Biblia, Pablo está viviendo sus últimos dos años de libertad, antes de ser nuevamente apresado y ejecutado, junto con Tito y 2 Timoteo, son las últimas cartas canónicas que Pablo escribió. Pablo ya estaba viejo, y Timoteo pasaba de sus treinta.

 

Esto hace que estas cartas sean significativas por la experiencia de Pablo, y Timoteo, su madurez, todas las cosas que habían vivido juntos, lo que leemos es más que simples mandatos legalistas, hablan de dos hombres que entregaron sus vidas para servir a su Señor, de su experiencia, su amor por Cristo, por el Evangelio y por la iglesia.

 

¿Por qué escribe esta carta?

 

Pablo escribe esta carta para animar, consolar, y ayudar a un joven pastor para llevar a cabo esta difícil tarea de pastorear una iglesia en problemas y en desorden; por eso, esta carta junto con 2 de Timoteo y Tito, se les llama las cartas pastorales.

 

Pablo define lo que es la sana doctrina, trata con el orden en la iglesia, con el carácter y la conducta que se debería llevar en la iglesia del Dios viviente, mostrándonos en qué consiste un cristianismo practico.

 

¿Qué hemos aprendido hasta hoy de esta hermosa carta?

 

Nuestro versículo clave es:

1 Ti 1:5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, 6 de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,

 

Hemos aprendido que, sana doctrina produce una vida sana, y de la misma manera, una doctrina equivocada, adulterada, enferma, produce por igual, una vida no restaurada, enferma y con muchos problemas. Entonces, son tres cosas que podemos hallar a lo largo de esta carta: sana doctrina, el carácter correcto y una buena conducta.

 

De esto se trata la sana doctrina, un amor que nace de corazón limpio, buena conciencia y fe no fingida, no se trata de cumplir leyes o requisitos en nuestras fuerzas, sino una respuesta al amor de Dios, un nacer de nuevo que produce vida nueva, nuevos apetitos, una nueva manera de ver la vida, lo cual debe reflejarse en la iglesia. Dice nuestro segundo versículo clave:

 

1 Ti 3:15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

 

Somos la columna y el baluarte de la verdad, es decir, la sana doctrina produce un buen carácter, y este produce una buena conducta, y esta conducta, y buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas, hacen que nuestro Padre que está en los cielos sea glorificado.

 

Por lo tanto, nuestra responsabilidad principal es conocer a Cristo en comunión íntima y personal, darlo a conocer a quienes no lo conocen, y una vez en la iglesia, enseñarles a tener esta misma comunión íntima y personal, para que ellos a su vez prediquen el evangelio y enseñen a otros por igual, en otras palabras: Ganamos, discipulamos y enviamos.

 

Y Pablo nos va dejando poco a poco el flujo de esta carta, comenzó con una iglesia evangelizadora, una iglesia que ora. Luego se refiere a cada individuo, la mujer tiene su función, el hombre tiene la suya, el hombre levantando manos santas sin ira ni contienda para buscar dirección de parte de Dios. La mujer confiada en la dirección de Dios masculina, tomando con toda diligencia su responsabilidad de ser influencia para bien, confiando no en su capacidad sino en Cristo.

 

Y me encanta ver cómo toda la Escritura es verdaderamente de inspiración divina, en estos capítulos puedo ver los mandamientos más importantes: amar a Dios sobre todas las cosas y a mi prójimo como a mí mismo.

 

El primero se cumple cuando ambos, mujeres y hombres buscamos al Señor con todo nuestro corazón y finalmente confiamos en él y dependemos de él para todas las áreas de nuestras vidas, y el segundo lo vamos a comenzar a ver hoy.

 

Inmediatamente después, Pablo se dirige al liderazgo de la iglesia, a los servidores, porque ¿cómo amamos a nuestro prójimo? Sirviéndolo. Pablo nos va a mostrar cómo Dios nos llama a la madurez, porque alguien que se enfoca no en sí mismo, sino en los demás, es alguien maduro.

 

¿Cómo conducirnos correctamente en la iglesia del Dios viviente? Cuidando de tener el liderazgo correcto. Un buen sector de la iglesia ha cometido el error de copiar un liderazgo secular, pero, solo la Palabra nos puede enseñar, lo que es el verdadero liderazgo, y cómo éste se define en servicio, y en rasgos de carácter, que hablan de una persona madura. Por eso yo titulé este mensaje: EL LLAMADO AL SERVICIO Y LOS RASGOS DEL SERVIDOR. Demos lectura:

 

Hoy en día existen diferentes modelos de gobierno de la iglesia, algunos son muy dogmáticos, pero me llama la atención que en la Biblia no existe una estructura definida, tan es así, que existen diferentes y variados modelos, tenemos por ejemplo el modelo congregacional, donde como si la iglesia fuera una democracia, la congregación gobierna la iglesia, y hasta eligen por votación a sus pastores, y a sus líderes.

 

Existe la iglesia episcopal, la cual es gobernada por obispos, la iglesia presbiteriana, la cual es gobernada por el presbiterio, o los ancianos, etc. Nosotros como Calvary Chapel, tenemos nuestra forma de gobierno, elegimos un gobierno teocrático, y lo tomamos del liderazgo de Moisés: Dios gobernando su iglesia, dando su Palabra y dirección a un hombre, ayudado por un consejo de ancianos.

 

Pero, para mayor entendimiento puedes adquirir el libro de Distintivos de Calvary Chapel, o inscribirte al discipulado para que si no lo tienes tan claro, lo puedas entender.

 

Pero, me llama la atención que la Biblia no nos da un manual de cómo organizar la iglesia, pero, checa, lo que nos da es un perfil, un carácter. Porque se puede tener a la persona equivocada en el lugar equivocado.

 

Dice Jaime Foote: el hombre busca métodos, pero, el método de Dios es el hombre. Entonces hoy aprenderemos que más bien, Dios está buscando a gente redimida, gente que ha nacido de nuevo y que muestra en su conducta que en verdad está siendo transformada por el Espíritu Santo, y a este tipo de personas es a la que Dios quiere utilizar para guiar a su iglesia, gente espiritual.

 

Puedes buscar en estas epístolas pastorales, y no vas a encontrar lo que el ser humano acostumbra: nombramientos, jerarquías, o constituciones. Claro que es importante la organización, sí, somos un organismo vivo, pero, aún un organismo vivo desordenado, es un cuerpo sin coordinación, no funcional.

 

Pero, lejos de darnos un manual de cómo organizar la iglesia en cuanto a los líderes, Pablo nos da una lista en cuanto al carácter de la persona.

 

Ahora, notemos algo, la RV dice requisitos de los obispos, pero, yo no lo llamaría requisitos, porque entonces estaría implicando que esta lista es mi responsabilidad, y que tendría que comenzar por ponerla en mi refrigerador y decir: mañana comienzo la dieta espiritual, el entrenamiento necesario para yo alcanzar este nivel.

 

Y, esto estaría en contradicción con lo que la Biblia enseña, en este caso estaríamos peleando contra la carne, y seríamos derrotados. No es así, Pablo está hablando de alguien que ha entregado su vida al Señor, y los indicios de que el Espíritu Santo de Dios mora en esta persona, es madurez, es una vida transformada.

 

Aclaremos que a todos Dios nos llama a servirlo amando a nuestro prójimo, y el liderazgo requiere de algo a lo cual, por igual, todos estamos también llamados, Dios nos llama a la madurez.

 

Alguien que ha muerto a sí mismo, que con el paso del tiempo en su caminar con Cristo, las pruebas, las humillaciones, le han enseñado a humillarse bajo la poderosa mano de Dios, a crucificar su carne, a ya no vivir él, sino Cristo en él, o ella, ya no vivir para sí mismo, sino para el que lo salvó y para servir a su prójimo, y mi primer punto es este:

 

  1. El mejor lugar de servicio es aquel en el que el Señor te ha puesto.

1 Ti 3:1 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

Pablo comienza con la segunda palabra fiel de esta carta; es decir, lo que Pablo va a enseñar es algo en lo que puedes confiar.

 

Una vez más, que esto te recuerde que necesitas poner en tu corazón lo siguiente: de todo lo que está escrito en el mundo, sea lo que sea, religiones, filosofías, solo hay dos, o es la palabra del hombre, o es la Palabra de Dios.

 

Y la palabra del hombre siempre cae a tierra, no permanece, no es eterna, no salva, es insuficiente, pero, solo la Palabra de Dios, es poderosa, eficaz, la cual, no solo nos saca de problemas temporales, sino que nos libra de condenación, y nos abre los ojos a la verdad, es luz, solo la Palabra de Dios es verdad.

 

Y esto es lo que Pablo está diciendo, esto es verdadero, si alguien anhela, tiene en su corazón, desea una posición de servicio a sus hermanos y a su Señor, está deseando algo bueno.

 

¿Qué significa obispo? Viene de la palabra episkopé, sobre ver, o supervisor. Esta palabra en lo más básico de su lenguaje, simplemente significa esto, un sobreveedor, alguien que está en una posición de liderazgo, viendo por las ovejas del Señor, un administrador de la iglesia que es del Señor.

 

El día de hoy esta palabra ya quedó lejos de lo que significaba, en la Biblia se utiliza obispo, junto con anciano o con pastor, y se está refiriendo a la misma persona.

 

Son palabras que no se tradujeron, sino que se transliteraron, por ejemplo, lo que ahora llamamos espanglish, en lugar de empujar, hay gente que dice puchar, lo cual viene de push en inglés, es una palabra no traducida sino transliterada, que hace que suene como español.

 

Y en un afán de seguir sonando religioso, así las dejaron, por ejemplo, eucaristía, ¿qué significa? Acción de gracias, pero, si lo dices así, ya no suena tan sacro. Lo mismo esta palabra, el día de hoy la escuchas y te suena a alguien vestido con ropas religiosas muy pomposas, gorras especiales, asientos especiales, una posición religiosa, o política.

 

Pero, Pablo está hablando de un supervisor, alguien que ha crecido en Cristo, y que puede ayudar a sus hermanos a crecer, y es una de las funciones de los pastores y líderes. Sobre ver, un anciano, , alguien maduro espiritualmente, no necesariamente viejito o con canas, y un pastor, quien apacienta el rebaño del Señor, dándole alimento y cuidándole.

 

Y al venir a la Escritura, y tomar en cuenta las enseñanzas acerca del liderazgo, nos damos cuenta que, todas estas eran posiciones de humilde servicio, no se trataba de poner en un pedestal al “siervo de Dios” y tratarlo como un rey, o como un dios.

 

Si bien, Pablo nos va a enseñar cómo quien enseña la Palabra debe ser tratado con honor y respeto, no habla de ponerle en un pedestal, porque es un ser humano, y van a ocurrir dos cosas: si tú me subes a un pedestal, tarde o temprano, el hecho de que soy un simple mortal, te va a hacer tropezar, y me vas a bajar de ahí, y si yo me quiero quedar ahí, Dios me va a humillar y él me va a bajar de los pelos. Cristo enseñó:

 

Mar 10:42-44 Así que Jesús los reunió a todos y les dijo: «Ustedes saben que los gobernantes de este mundo tratan a su pueblo con prepotencia y los funcionarios hacen alarde de su autoridad frente a los súbditos. 43 Pero entre ustedes será diferente. El que quiera ser líder entre ustedes deberá ser sirviente, 44 y el que quiera ser el primero entre ustedes deberá ser esclavo de los demás. 45 Pues ni aun el Hijo del Hombre vino para que le sirvan, sino para servir a otros y para dar su vida en rescate por muchos».

 

Pablo también lo dijo cuando en la iglesia de Corinto estaban en una guerra de quién era el maestro más espiritual y más preparado, Pablo dijo:

 

1 Co 3:5-9 Después de todo, ¿qué es Apolos? ¿Y qué es Pablo? Nada más que servidores por medio de los cuales ustedes llegaron a creer, según lo que el Señor le asignó a cada uno. 6 Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. 7 Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. 8 El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. 9 En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios.

 

¿Qué somos entonces? Dice Pablo:

 

1 Co 4:1 Que todos nos consideren servidores de Cristo, encargados de administrar los misterios de Dios.

 

Una y otra vez leemos que la primera credencial de Pablo era llamarse a sí mismo siervo, lo cual significa esclavo, y en ese tiempo sabían lo que era esclavitud, alguien sin derechos dedicado a los demás, de manera que, esta debe ser nuestra motivación cuando anhelamos una posición de liderazgo, somos servidores.

 

Y dice Pablo, es una buena obra, no es que sea la mejor, ¿por qué? Porque la mejor obra en la que puedes estar involucrado es en aquella en la que el Señor te ha llamado. Quizá sea lavando baños, y si es lo que el Señor te ha llamado a hacer, sé fiel, porque es la mejor obra que estás haciendo, al seguir la voluntad del que te llamó.

 

Lo peor es estar en un lugar donde Dios no te ha llamado a estar, puedes haber ido a un instituto bíblico, y tener títulos y demás, pero, lo primordial es que el Señor te haya llamado.

 

No existen seminarios, o institutos bíblicos que produzcan pastores, sí, instruyen, ayudan, equipan, pero, un pastor no se hace en un aula, sino sirviendo al rebaño del Señor, habiendo sido previamente llamado por él a servirle en esta área.

 

Y es una buena obra, es una señal de que estás comenzando a desenfocarte de ti mismo, y estás comenzando a ver la necesidad en tus hermanos; eso es madurez. Observa a un niño, todo se trata de él, si las cosas no salen como él quiere, al momento que quiere y no obtiene lo que quiere, su vida se cae en pedazos y siente que no vale la pena vivir y que todos lo odian.

 

Pero, observa a una mamá con su bebé en brazos, no importa que no haya dormido, no importa su cansancio, su incomodidad, si ya se peinó, o se arregló, su vida torna a favor no de ella, sino de su pequeño. Estos son dos extremos, pero, nos ayudan a ver una parte de lo que es la madurez.

 

Y ahora, Pablo se dispone a darnos unas listas, cualquiera diría: bueno, ahora nos va a dar un manual de cómo organizar la iglesia, cuántos líderes por cuántas personas, una cadena de mando, una serie de nombramientos para que la gente se acostumbre a sujetarse y a respetar la autoridad, y obviamente los requisitos para que alguien pueda ocupar estos lugares privilegiados, de gente inteligentemente superior.

 

Tampoco nos va a decir: si quiere ser líder o pastor, tiene que saber tales doctrinas, y tener tales conocimientos, como ya lo dije, el obrero debe prepararse, pero, el hecho de estar preparado no lo hace tener un llamado, ¿y qué dice Pablo?

 

  1. El supervisor debe ser irreprensible en cuanto a su carácter.

1 Ti 3:2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

Pablo nos da una lista no de sus capacidades, de sus títulos o de sus funciones, sino una lista de su carácter.

 

Como ya lo mencioné, estos no son requisitos que debas procurar alcanzar en tus propias fuerzas peleando contra tu carne, auto mejorándote, proponiéndote en tus fuerzas ser mejor cada día, no, vas a fracasar.

 

Es una lista de lo que sucede cuando una persona verdaderamente se ha arrepentido, es decir, ha sido honesto en cuanto a sí mismo delante de Dios, se ha rendido por completo al Señor, ha rendido sus pensamientos, su voluntad, lo cual no es una acción de una sola vez, sino que en su caminar con Dios, ha aprendido que: sea Dios verdadero, y todo hombre mentiroso, comenzando por él.

 

De manera que, rinde sus convicciones, su manera de pensar, su vida y todo lo que es, a lo cual la Palabra llama morir a nosotros mismos, aprender a decir no a nuestros deseos, a nuestro viejo hombre, a crucificar la carne en la cruz del calvario, y darle paso con toda libertad al Espíritu Santo a hacer una obra en mí, darle el control de mi vida, y permitirle que me transforme.

 

¿Cuándo sucede esto? Cada vez que yo hago lo anterior, me rindo a él, me rindo a la verdad, si la verdad dice que es negro, yo no digo: “bueno, es entre azul y buenas noches”; tampoco digo: “es que mi caso es diferente”, o “cada quien su verdad”.

 

No, rendirme, es decir: soy tuyo Señor, y si dices que es blanco, es blanco y todos los grises que tenía en mi mente ahora si son blancos son blancos, y los que son negros los pongo a tus pies. Mis pensamientos cambian, por lo tanto, mis intenciones y mi voluntad cambian, y por consiguiente mi conducta también cambiará.

 

¿Cómo es esto real en mi vida? No porque hablo más bonito, no porque ya me sé la Biblia completa, o puedo sacar mis doberman teológicos a pelear. No, se manifiesta en un carácter, el cual dice Pablo: es necesario. ¿Por qué es necesario?

 

Mis hermanos, yo creo que la respuesta a esta pregunta es obvia: cada creyente representa a Cristo, por eso nos decimos cristianos, y más aún, siendo siervos del Señor en esta área, donde vamos a tratar con gente difícil, bipolar, convenenciera, voluble, inconstante, etc.

 

Porque la iglesia es un hospital, y en un hospital no llega gente sana, hay quienes están al borde de la muerte, otros tienen heridas ligeras, otras enfermedades crónicas, o simples resfriados, etc. Y requerimos de toda la gracia de Cristo en nosotros para tratar en amor y como Cristo lo hace, porque a él representamos. Veamos entonces cada rasgo del servidor; y Pablo comienza:

 

  1. Irreprensible – anepíleptos

 

Sin reprensión, no culpable, irreprochable, por encima de todo reproche, alguien que, a pesar de acusaciones, estas no llegan a comprobarse. Ahora, no habla de perfección, ese es un estado el cual nadie en esta tierra puede ni podrá alcanzar, hasta el día de la glorificación, ¿cuál es este? Cuando seamos librados de este cuerpo de muerte, no antes. Dice Juan en su primera carta:

 

1 Jn 1:8-10 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

 

Dice Santiago, incluyéndose a sí mismo:

 

Stg 3:1-2a Amados hermanos, no muchos deberían llegar a ser maestros en la iglesia, porque los que enseñamos seremos juzgados de una manera más estricta. 2a Es cierto que todos cometemos muchos errores…

 

De manera que, Pablo no se está refiriendo a perfección, sino al menos a estas listas que va a comenzar a dar, en cuanto a la siguiente lista un supervisor, un líder, un maestro, debe ser irreprensible, si no, no está calificado, y ponerlo a pesar de esto será un error que traerá consecuencias.

 

Y mis hermanos, la gracia es eficaz, el poder del Espíritu es poderoso para transformarnos y equiparnos. No podemos pretender seguir siendo los mismos que cuando creímos y querer ser siervos eficaces del Señor, se requiere entrega y rendición diarias, hacer morir orgullo, auto suficiencia, y sobre todo convicciones personales que no van de acuerdo con la verdad de la palabra.

 

Y nos dice en qué debemos ser irreprensibles. Me llama la atención el énfasis de Pablo no solo en el carácter del supervisor, sino en la manera en la que maneja su familia y relaciones, dice:

 

  1. Marido de una sola mujer.

Hay diferentes posiciones en cuanto a este rasgo de carácter, algunos dicen: tiene que estar casado, pero, ni Pablo, ni obviamente el Señor lo estuvieron, y eso los descalificaría.

 

Otros dicen: no debe haberse divorciado y volverse a casar, creo personalmente que cada caso es diferente, si la persona no era creyente, por ejemplo, y después de una vida turbulenta el Señor le rescató, o alguien que conocía de la escritura, pero, en un horrible tropiezo, Dios le vuelve a hablar, finalmente nace de nuevo y Dios le transforma.

 

En fin, hay historias de gracia, redención, perdón y transformación que hacen el ministerio de una persona una buena ilustración de lo que es la gracia de Dios. Dice la Palabra que en Cristo somos nuevas criaturas, y su misericordia es nueva cada mañana.

 

Y habrá gente que por un pasado turbulento no se sienta cómoda con un pastor que no haya tenido una vida turbulenta, o habrá gente que su pasado no fue tan turbulento, y se sienta más cómoda con alguien que no lo tuvo.

 

Otros dicen, y lo creo yo también que se refiere a tener una esposa a la vez; en aquellos tiempos se practicaba la poligamia, obviamente como hoy, el divorcio estaba a la orden del día, y un hombre marido de una sola mujer, que es fiel, que es un buen esposo, muestra que ha entendido su papel de hombre, dentro del pacto matrimonial.

 

Por eso, yo veo que el énfasis mayor está en que debe ser una persona libre de inmoralidad sexual, no codicioso, la infidelidad, o tener más de una mujer tiene como raíz no solo la lascivia, sino la codicia, no conformarte con la mujer que tienes, así sea hermosa, quieres tener más. Dice una canción de Torre Fuerte que se llama: LO QUE TIENES QUE HACER:

 

Ser hombre es respetar, es esperar, no es hombre el que por placer lastima y después se va, ser hombre es responsabilidad, ser hombre, no es hacer lo que quiere, sino lo que tiene que hacer. Y dice: no es hombre el que pretende satisfacer a muchas mujeres, sino aquel que es capaz de satisfacer a una sola, en todas sus necesidades, toda su vida.

 

De manera que, tu vida matrimonial dice mucho de ti, y es un testimonio público de lo que el Espíritu Santo ha hecho en tu vida, o no le has permitido hacer, habla de pureza sexual, compromiso, contentamiento, etc.

 

Por eso, observa de cerca la vida matrimonial de aquel que te dirige, o que está dirigiendo, y más importante, pide a Dios esto para tu vida, porque vas a ser pleno y libre de culpa para poder servir al Señor sin estorbo.

 

  1. Sobrio – nefáleos

 

Un comportamiento serio y decoroso, en palabras y obras, no un payaso, un bromista que no se le puede tomar en serio. Alguien discreto, cauteloso, mesurado, moderado, discreto, respetable.

 

Lo contrario sería alguien intoxicado por alguna droga o alcohol, que es desinhibido, indiscreto, imprudente, totalmente alocado. Dios requiere de un hombre sobrio, para usarlo en esta área, y ¿qué crees? El Espíritu Santo puede hacer esto en nuestras vidas, lo digo por experiencia.

 

  1. Prudente – sófron
Esta palabra es familiar de sofrosune – modestia, que vimos en cuanto a las mujeres, y significa: sano de mente, alguien dueño de sí mismo en cualquier situación, que se domina, que no suelta la palabrota, o el chisme, alguien moderado en cuanto a su propia opinión o pasión.

 

Que se considera a sí mismo, y piensa dos veces lo que va a decir, filtrándolo con el amor y con la verdad de la Palabra. De manera que, si eres de los discutidores en cuanto al futbol, o películas, o cualquier otra cosa, necesitas pedirle al Señor prudencia.

 

Pro 12:16 El necio muestra en seguida su enojo, pero el prudente pasa por alto el insulto. (NVI)

Pro 12:18 Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina.

 

Por ejemplo, sabes que un objeto es fuerte cuando aplicas peso sobre él y lo resiste, lo mismo un hombre, su fortaleza, su prudencia se muestra cuando moralmente puede resistir a la presión de cualquier índole, y obviamente su fortaleza es Cristo.

 

  1. Decoroso – Kósmios

La misma palabra usada para ropa decorosa, de manera que es alguien ordenado, bien dispuesto, decente, modesto, pero, no solo en un sentido externo, en cuanto a su vestido y comportamiento, sino a su vida interna, un corazón y pensamiento ordenados, guiados por el poder del Espíritu Santo, los cuales dan a luz una vida ordenada en todas las áreas.

 

El Espíritu Santo puede hacernos decorosos, a ambos, hombres y mujeres, imagínate, toda esa tendencia al desorden, con el que cada ser humano carga, y no me refiero meramente a desorden en la casa, sino una manera de vivir desordenada, en cuanto a los principios de la verdad.

 

El Señor es experto en darle orden a nuestras vidas, él puede, y se necesita este orden para poder servir a otros como supervisor, líder, o pastor.

 

  1. Hospedador – filóxenos

Literalmente amar extraños. No solo significa abrir las puertas de tu hogar, sino estar dispuesto a conocer gente nueva, en muchas ocasiones gente rara y difícil, a la cual Cristo ama. Recuerda otra vez lo del hospital, si esperas ver llegar o servir a solo cierto tipo de persona, con la que fácilmente te identifiques o te caiga bien, no vas a ser un buen supervisor.

 

Y algo que produce en ti el Espíritu Santo y hace una persona madura, es que deja de juzgar a los demás, se considera a sí mismo, y sabe que no es mejor que la persona, entiende que hay un pasado que le formó en la persona que es ahora, pero, que en Cristo hay solución, si esa persona cree, le entrega su vida al Señor y le permite transformarle.

 

  1. Apto para enseñar – didaktikós

De donde viene nuestra palabra, didáctico, un instructor, alguien cualificado para enseñar, hábil para instruir, con el don de enseñanza, diestro, apto, adiestrado para enseñar a otros.

 

Es verdad que muchas de las veces Dios no llama a los capacitados, él capacita a los que llama, y si nuestra tarea es llevar a otros a Cristo, poner sentido a la Escritura, es algo que nos debemos comprometer con hacer.

 

Y me alivia también que es un don del Espíritu Santo, un pastor más allá de tener dones de administración, y de exhortación, necesita este don de enseñanza.

 

El mal estado espiritual de la iglesia en nuestros días se debe a tanta ignorancia, por líderes que no instruyen a su congregación en la Palabra de Dios, se la pasan buscando la nueva moda para llenar las bancas y hacer prosperar su reino propio, pero no instruyen a la gente en la Palabra.

 

Y eso produce gente no nacida de nuevo, no transformada, muy religiosa, con una gran apariencia de espiritualidad, pero, que no entiende con claridad ni las doctrinas más básicas del cristiano. Gente con una mentalidad muy religiosa, sí, pero casada con la manera de pensar de este mundo.

 

Y como lo hemos aprendido aquí en Calvary, la transformación comienza en el arrepentimiento, un cambio de mente que genera un cambio de actitud, debido a un nuevo nacimiento, una nueva naturaleza, la cual se nutre cuando nuestro entendimiento va siendo renovado por la verdad de la Palabra de Dios.

 

Nuestra manera de ver la vida cambia, y aprendemos a afrontar problemas y tentaciones de manera distinta. Un cambio de vida no ocurre solo porque yo piense que la unción baja del cielo, y porque me emocioné mucho, y sentí hormiguitas en el cuerpo y lloré mucho, voy a abandonar mi pecado.

 

Definitivamente muchas veces hay una experiencia muy emocional y profunda al pasar tiempo con el Señor en oración o alabanza, es real, pero mi vida no va a cambiar, a menos que yo cambie el software con el que corro mi vida.

 

Y ahí incluye decisiones, incluye meditar en mis caminos, conocer los caminos de Dios, y hacer decisiones desde mi voluntad basadas en la verdad presentada por Dios a mi vida, y esto solo viene a través de la instrucción fiel y fidedigna de la Palabra.

 

Repito, no estamos peleados con ese poder invisible que muchas veces sentimos y que nos consuela, o nos da convicciones firmes, o nos llena de emoción, es hermoso, y yo lo busco cada día, pero, hay una línea delgada en comenzar a buscar solo estas experiencias emocionales, las cuales pueden bien estar siendo experiencias en mi carne, las cuales no tienen nada de espiritual.

 

Por ejemplo esa euforia que se siente si estuvieras en un estadio viendo ganar el campeonato a tu equipo favorito, se siente increíble, pero es de la carne, eso no va a cambiar en absoluto los problemas en tu vida.

 

Esa emoción cuando vemos películas, cuando escuchamos canciones, cuando vemos a nuestros hijos en una obra de teatro, etc. No son cosas malas, pero, no son necesariamente espirituales. La fe, es confianza plena en lo que Dios ha dicho, y dar un paso de obediencia al confiar en que es verdad, por eso dice en Romanos 12:

 

Rom 12:2 No imiten las conductas ni las costumbres de este mundo, más bien dejen que Dios los transforme en personas nuevas al cambiarles la manera de pensar. Entonces aprenderán a conocer la voluntad de Dios para ustedes, la cual es buena, agradable y perfecta.

 

Dice Pablo:

 

Efe 4:20-23 Pero eso no es lo que ustedes aprendieron acerca de Cristo. 21 Ya que han oído sobre Jesús y han conocido la verdad que procede de él, 22 desháganse de su vieja naturaleza pecaminosa y de su antigua manera de vivir, que está corrompida por la sensualidad y el engaño. 23 Y, en cambio, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes. (NTV)

 

Si no cambia tu manera de pensar, jamás va a cambiar tu manera de vivir, y por eso necesitamos maestros fieles a la verdad, comprometidos con aprender, con dejar que el Espíritu les equipe, y poniendo manos a la obra.

 

¿Cómo vas con el estudio inductivo? ¿Cómo vas con la memorización de la Escritura? ¿Cómo vas con tu lectura de la Biblia? Si Dios te llama, él puede hacerte un buen maestro, y tú puedes comprometerte con él poniendo manos a la obra. Y sigue:

 

1 Ti 3:3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;

 

  1. No dado al vino – pároinos

Literalmente, alguien que no se emborracha, que no depende de estas cosas para relajarse, divertirse, socializar. Algunos toman esto dogmáticamente, que el vino ni siquiera debería tocar los labios de un pastor. Y hay otro extremo que usa 2 de Timoteo, donde vemos a Pablo aconsejando a Timoteo que tome un poco de vino y ya no agua, debido a sus problemas estomacales, entonces este sector dice que la abstinencia total no es requerida para los pastores.

 

Pero, yo creo que el principio está en Romanos 15, no vas a hacer algo que tropiece a tu hermano, por amor a él, y porque no quieres que Cristo sea vituperado.

 

En lo personal yo no creo que sea un gran deal que alguien tome una copa de vino en su cena o algo así, pero, no, si tienes un papel de liderazgo en la iglesia, porque no quieres tropezar a alguien que sí tiene un problema de adicción. Además, nosotros somos la columna y el baluarte de la verdad, y necesitamos ser un ejemplo.

 

Ahora, si alguien dice, ¿qué tal si yo no quiero hacerlo? Bueno, entonces te diría que no debes estar en el ministerio, porque si tu derecho a tomar una copa de vino o una cerveza, es más importante que el ejemplo que debes dar a tus hermanos, o que el llamado que Dios te está haciendo a servirlo, entonces tienes un problema mayor, quizá de adicción, de orgullo, pero definitivamente Cristo no está en la posición número uno en tu vida.

 

Porque debes saber que el servicio exige sacrificio, y al final eso es el amor de Dios, un amor sacrificial, y si no estás dispuesto a poner a un lado cosas que son necesarias para bien representar a tu Señor, es mejor que no sirvas, porque no estás listo.

 

¿Qué no cantamos muchas veces en alabanzas, Señor úsame y haz conmigo lo que quieras? ¿Qué no recitamos en ya no vivo yo, más ahora vives tú en mí? Dime una cosa: ¿no estarías dispuesto a obedecer cualquier cosa que Cristo te dijera que no hicieras?

 

Y sé que hay diferentes culturas, en Europa, por ejemplo, en lugares como en Argentina, donde en todos lados se toma vino, o en lugares como el norte de México, donde es muy normal tomar una cerveza.

 

Pero, aquí vivimos en la faja bíblica, y muchos de nuestros hermanos en Cristo son enseñados, a que el alcohol, en cualquiera de sus presentaciones, claro, menos el que usas para curar heridas, es un pecado. A lo cual yo me apego a lo que dice Romanos, aunque no está hablando de bebida, sino de comida:

 

1 Co 8:13 Por lo cual, si la comida le es a mi hermano ocasión de caer, no comeré carne jamás, para no poner tropiezo a mi hermano.

 

Ahora, si necesitas de una copa de vino, o una cerveza para relajarte, divertirte, socializar, entonces quizá tengas un problema de adicción, y cualquier adicción, desde bebidas intoxicantes, drogas, o pornografía, tienen como fondo la idolatría, porque el adicto depende de eso para sentirse gozoso, feliz, tranquilo o seguro, y sabe que todas esas cosas las da Cristo.

 

En lo personal, Cristo me hace feliz, me da la plenitud que necesito y de él recibo lo que necesito para consolarme, relajarme, y demás, no necesito una copa de vino, o una cerveza. Y más allá, tengo una responsabilidad muy grande de establecer con mi vida lo que es pureza, lo que es estar saciado en Cristo y ser un buen ejemplo para mis hermanos.

 

Entonces un líder, un supervisor debe estar dispuesto a abandonar por completo este tipo de hábitos por amor primeramente al Señor, y después a sus hermanos.

 

Claro, no debemos juzgar a quien lo hace y pretender hacerle sentir que somos mejores que esa persona porque no lo hacemos, porque sencillamente es una convicción, y por supuesto estoy hablando de una copa de vino, o una cerveza, no de alguien con un problema de alcoholismo, o drogadicción, lo cual es otro tema.

 

Pero, aquellos que lideramos, que estamos al frente no olvidemos lo que dice el primer versículo, debemos ser irreprochables, y esta es un área que debemos cuidar, nadie tiene por qué decir: “viste le dio un trago a la cerveza, o a la copa de vino, y eso que es pastor, y eso que es un anciano o líder en la iglesia”. Eso no es aceptable, por lo que hacemos y por a quién representamos.

 

Y cuando conoces verdaderamente a tu Señor, la realidad es que todo eso debe pasar a un segundo término, y no ser relevante, además, es una línea muy delgada, entre un gusto, o una dependencia.

 

Por eso, yo te aconsejo, si estás en Cristo, seas o no un supervisor, mejor abandona todo eso, y llénate de Cristo, te sale más barato, te ahorras juicios y chismes y del peligro de justificar una dependencia. Créeme en Cristo tienes eso y muchísimo más de lo que te puedas imaginar. Dice la Palabra:

 

Pro 20:1 El vino produce burlones; la bebida alcohólica lleva a la pelea. Los que se dejan llevar por la bebida, no pueden ser sabios. (NTV)

 

  1. No pendenciero – pléktes

Es decir, no golpeador o violento, peleonero, colérico o como decimos, pleitero. Imagínate, si manejamos el evangelio de la paz; ya lo hemos visto antes, dice Santiago:

 

Stg 1:19-20 Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

 

Stg 3:16-18 Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa. 17 Pero la sabiduría que es de lo alto es primeramente pura, después pacífica, amable, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, sin incertidumbre ni hipocresía. 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen la paz.

 

Necesitamos buscar el fruto del Espíritu, el cual es paz, dominio propio, amor, paciencia, benignidad, bondad.

 

  1. No codicioso de ganancias deshonestas – aisjrokerdés.

Alguien codicioso, falto de contentamiento, entregado a los deseos de sus ojos, de su carne y de la vanagloria de la vida.  Y debes saber que la codicia, la falta de contentamiento lleva a la deshonestidad, y la deshonestidad tarde o temprano lleva al fracaso, o cosas peores, porque es un pecado grave, dice la Palabra:

Pro 11:1 El SEÑOR aborrece las balanzas adulteradas, pero aprueba las pesas exactas

Pro 16:11 El SEÑOR exige el uso de pesas y balanzas exactas, él es quien fija los parámetros de la justicia.

Pro 22:1 Elige una buena reputación sobre las muchas riquezas; ser tenido en gran estima es mejor que la plata o el oro.

 

Qué horrible es ver a un supuesto siervo de Dios enfermo de codicia; por el contrario, el supervisor debe haber encontrado en Cristo sanidad a su codicia, y lo que vimos anteriormente, plenitud en Cristo, una perspectiva eterna de las cosas, no engañado y totalmente comprometido con los deseos de sus ojos, de su carne y de la vanagloria de la vida, porque sabe que quien ama al mundo, de esta manera, el amor del Padre no está en él. Y dice:

 

  1. Sino amable – epieikés.

Dice Pablo, en lugar de todo esto, debe ser caracterizado también por la amabilidad, alguien apropiado, gentil, suave, afable, apacible, considerado, indulgente, equitativo. Es esa consideración que examina humana y razonablemente los hechos de un asunto. Que da el beneficio de la duda, antes que dar un veredicto de juicio o culpabilidad.

 

  1. Apacible – ámajos.

Alguien pacífico, sosegado, que no combate. Alguien que de antemano no va dispuesto a combatir, con la espada desenvainada, con mil argumentos para defenderse y ganar, sino con la disposición a hacer la paz, a buscarla y seguirla, a humillarse bajo la poderosa mano de Dios y dejar lugar a la ira de Dios. Dice la Palabra:

 

Sal 34:14  Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela.

Pro 15:1 La respuesta apacible desvía el enojo, pero las palabras ásperas encienden los ánimos. (NTV)

 

Alguien que entiende lo que dice Romanos 12:

 

Rom 12:19-21 No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor. 20 Así que, si tu enemigo tuviere hambre, dale de comer; si tuviere sed, dale de beber; pues haciendo esto, ascuas de fuego amontonarás sobre su cabeza. 21 No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

 

Yo creo que estos dos serían el contraste de alguien pendenciero. Y dice:

 

  1. No avaro – afiláguros

El codicioso quiere más, no se conforma y acumula y acumula; la Palabra nos enseña que el ojo del hombre jamás es saciado, pero el avaricioso nos muestra otra faceta de la codicia, es alguien que ama el dinero tanto, que no lo suelta, lo abraza, y para que le saques algo, está difícil.

 

Pero, esta palabra habla justamente de lo contrario, el supervisor no debe ser alguien que ame la plata; agarrado, sino generoso, alguien curado de la idolatría a las riquezas, de hecho, más adelante nos enseñará que el amor al dinero es la raíz de todos los males, y una de las características de los falsos maestros. Dice la Palabra:

 

Pro 18:11 Los ricos piensan que su riqueza es una gran defensa; imaginan que es una muralla alta y segura.

Pro 23:4-5 No te desgastes tratando de hacerte rico. Sé lo suficientemente sabio para saber cuándo detenerte. 5 Las riquezas desaparecen en un abrir y cerrar de ojos, porque les saldrán alas y se irán volando como las águilas.

Pro 11:28 El que confía en su dinero, se hundirá, pero los justos reverdecen como las hojas en primavera.

 

  • Debe ser irreprensible en cuanto a su primer ministerio, su familia.

1 Ti 3:4a que gobierne bien su casa,

Y Pablo nos trae al hogar del supervisor, por eso lo importante de estar en una iglesia local, de tener un pastor, o un líder que rinda cuentas, que su hogar sea transparente, y esto no se puede hacer vía internet, o a larga distancia.

 

Qué interesante que no diga: que predique muy bien, que se vea muy espiritual y que tenga personalidad dominante. No, si quieres saber algo de mí, pregúntale a mi esposa, si mi esposa está harta de mí, ella lo expresará: Este, sí, es muy espiritual aquí, casi se le ven las alas, pero, en la casa, no lo conoces.

 

Gobernar es la palabra,

proístemi

, estar delante, presidir, ocuparse de, conducir, con atención y diligencia.

 

Siempre me lo han oído decir, nuestro primer ministerio es nuestro hogar, si ese ministerio no anda bien, no podemos pretender hacer ministerio en otro lugar. Nosotros los hombres somos las cabezas de nuestro hogar, quienes dirigimos, y no debemos pretender tomar el timón en la iglesia, cuando el barco de nuestro hogar está hundiéndose.

 

No puedes decir: estoy edificando el reino de Dios, no tengo tiempo para mi familia. Ese es un insano desequilibrio, es totalmente incoherente. Si eres fiel en tu hogar, serás fiel como líder en la iglesia, si eres abusivo, o negligente, en tu hogar, así lo serás en la iglesia.

 

Dios no creó primero la iglesia, creó la familia, porque familias sanas dan como resultado una iglesia sana. Y con esto te quiero animar no a que dejes el ministerio, o que no lo consideres, sino a que responsablemente comiences a poner por obra los principios de la Palabra que has escuchado por tanto tiempo, que dejes de justificarte y que pongas manos a la obra, Dios es suficiente y poderoso para que lo puedas hacer. Y nos dice cómo:

 

1 Ti 3:4b que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

Una señal de un buen gobierno en casa son hijos sujetos y respetuosos a sus padres. Y aquí se refiere a niños que todavía viven en casa. ¿Quieres saber la condición de un hogar? Te invito al ministerio de niños, ellos son muy honestos, no han aprendido todavía a aparentar.

 

Si es evidente que los hijos andan en rebeldía y disolución y no guardan respeto por sus Padres, hay un mal gobierno de parte del papá.

 

Volvemos al mismo punto, no es que el padre pretenda imponer una autoridad que no tiene, sino que hablamos de un hombre sujeto a su cabeza, la cual es Cristo, un hombre honesto que depende de su Señor y que con su gracia y sabiduría puede gobernar a sus hijos.

 

Aclaro, Dios tiene hijos, no nietos, nosotros como Padres no podemos revelarles a Cristo a nuestros hijos, no los podemos hacer cristianos. Les podemos dar un ejemplo, podemos instruirlos en disciplina y amonestación del Señor, podemos estorbarlos y no patrocinar sus pecados, pero, llega el momento en el que ellos hacen sus propias decisiones, y fuera de casa, ya es harina de otro costal.

 

No así, dentro del hogar, donde aun cuando escojan rebeldía, tienen que estar en sujeción, y no se les permite andar descaradamente en libertinaje, porque ellos saben cómo esconderse, pero, un hombre de Dios, va a estorbar a sus hijos con toda sabiduría, no les va abrir la puerta a la maldad.

 

Yo siempre les digo a mis hijas: yo soy su mejor sponsor, voy a procurarles lo mejor que pueda, y lo más que tenga es suyo, pero, si ustedes eligen el mal, no esperen absolutamente nada de mí, yo no voy a ser sponsor de sus pecados, ni voy a apoyarlas para que sean instrumentos de maldad.

 

Ellos harán sus propias decisiones, y esperamos que se entreguen al Señor desde pequeños, pero, nosotros estamos llamados a instruirlos, a disciplinarlos, a enseñarles lo que es bueno y lo que es malo con toda claridad, y animarlos, inspirarlos, proveer un ambiente en casa donde ellos crezcan en justicia, en el amor de Dios. En fin, este es otro tema. Y Pablo nos dice el porqué:

 

1 Ti 3:5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);

Esto es lógico hombre, Dios te ha confiado una familia, una esposa, hijos a quienes cuidar, amar, instruir, guiar a los pies de Dios. Y óyeme bien, esa responsabilidad la tienes seas líder de la iglesia o no. Si estás siendo infiel con tu propio hogar, ¿cómo pretendes hacer un buen trabajo en la iglesia? Por lógica no es posible.

Por eso, yo hago tanto énfasis en la familia, si bien el otro extremo también muestra un desequilibrio, hasta de idolatría, decir: no puedo servir, o tomar un ministerio porque estoy atendiendo a mi familia, porque sencillamente así no funciona.

 

La instrucción en casa, incluye el enseñar a tus hijos la importancia de la iglesia local, de tener un compromiso, de priorizar el hecho de ser alimentado, de tener comunión con los hermanos, cómo se ve el ser diligentes y fieles con lo que el Señor nos ha mandado.

 

Y viendo estas dos cosas nos damos cuenta que si es el Espíritu Santo, habrá equilibrio, sí, hay momentos en los que los hijos requieren atención extra, y hay que dárselas, pero, también hay momentos en los que ellos deben verte a ti dándole el primer lugar a tu Señor, y eso implica también sacrificar sosas, tiempo de diversión, o de hobbies, o vacaciones de vez en cuando.

 

Mis hermanos, Dios no es injusto, Dios es bueno, y siempre nos da más de lo que merecemos. Pero, definitivamente, tus hijos si deben tener claro donde está tu corazón, y tu más alta prioridad, así como la mía es amar a Dios sobre todas las cosas, con todo el corazón, alma, mente y fuerzas, y eso es lo que tus hijos por igual deben aprender. ¿Puedes ver el equilibrio?

 

Y si no sabes gobernar tu propia casa, en todas las áreas, espiritual, y económicamente, si has sido infiel, o negligente y no te has puesto las pilas, no esperes que Dios te llame a algún ministerio. Ponte, ya de rodillas y levanta manos santas intercediendo por ti y por tu familia, en Cristo es posible.

 

  1. Para ser irreprensible necesita ser alguien que ha caminado con el Señor lo suficiente.

1 Ti 3:6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

Neófito es la palabra neófutos, y significa plantado recientemente, un recién convertido, ¿por qué? El tener posiciones de liderazgo conllevan control y muchas veces poder, y el poder corrompe. Y alguien que no ha caminado lo suficiente con Cristo, puede ser engañado por su propio orgullo.

 

¿Por qué? Bueno, alguien puede aprender muy rápido, e involucrarse y hacer todos los discipulados, y tener facilidad para aprender el Estudio Inductivo, y hasta predicar, pero, como lo hemos venido viendo hasta ahora, la madurez no se obtiene en un aula, o leyendo un libro.

 

Y la madurez no la da otra cosa sino el tiempo, tiempo suficiente para que la persona haya pasado por pruebas, dificultades que lo formen en carácter a la imagen de Cristo, que muestren que la semilla calló en buena tierra, y que muestren un fruto, perseverancia, en la palabra, un hogar en orden, que no caerá en pecado a la primera de cambios, es decir, alguien que ya vivió.

 

Al poner a un nuevo creyente en posición de liderazgo e influencia, es arriesgar a que la persona tropiece y a que la gente a su cargo tropiece por igual. Y son cosas que debemos aprender, que yo debo aprender a discernir también como pastor de la iglesia.

 

¿Y cuál es la condenación del diablo? Es decir que no caiga en la condenación que cayó el diablo, el cual cayó por soberbia, no supo manejar la gloria de Dios, fue hecho hermoso para servir al Dios glorioso en capacidad de arcángel, pero, eso no fue suficiente para él, dice la Palabra que quiso ser como Dios.

 

Eze 28:17 Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura, corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor; yo te arrojaré por tierra; delante de los reyes te pondré para que miren en ti.

 

El ministerio es un lugar de servicio, de sacrificio, pero, al mismo tiempo puede ser de mucho glamur, hay lugares donde equivocadamente se nos da un trato de reyes, o de gente superior, y eso es una trampa.

 

La realidad es que somos vasos de barro, pero, el contenido que manejamos es glorioso, por eso es que Dios tiene que trabajar en nosotros, humillarnos y convencernos de que no somos sino administradores, y cualquier gloria, cualquier éxito, vienen de parte de Dios, no somos nosotros.

 

Imagínate si hombres de Dios con mucha experiencia se envanecen, ¿cuánto más alguien que es un nuevo creyente?

 

  1. El testimonio de afuera es determinante para verdaderamente ser irreprensible en todas estas áreas.

1 Ti 3:7a También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera,

¿A qué se refiere con esto? ¿Quiénes son los de afuera? Tus compañeros de trabajo, sí, tus clientes, pero, también el mecánico, el cajero que te atiende en el banco y en el supermercado, el que te corta el pelo, el que te suple de material o de partes, los que van contigo en la carretera mientras manejas, tus vecinos.

 

Es decir, aquellos que en verdad conocen al hermano en Cristo, o al hermano de Drácula que sale en ti en momentos de presión y dificultad, en los momentos en los que eres agredido, abusado, o hasta discriminado, cuando se te poncha una llanta y te pegas con la llave de cruz, cuando no salieron las cosas como esperabas.

 

Porque ellos pueden testificar, dar evidencia si en verdad si has crecido, madurado en carácter y te pareces a Cristo, o más allá, que puedan decir que en verdad eres de Cristo . Y mis hermanos, necesitamos dejarnos de justificar, Cristo es suficiente, su gracia es suficiente, no hay excusa, y nos dice el porqué:

 

1 Ti 3:7b para que no caiga en descrédito

Descrédito es la palabra oneidismós, y significa vituperio, descrédito, insulto, burla, deshonra, difamación, literalmente tener un reproche público.

 

No hay cosa más triste que la gente diga y con uso de razón: ¿ese es pastor? Pero, si aquel día que no le entregué tal cosa, hasta me recordó a mi mamacita y por poco y me golpea; o, le hice tal trabajo, y no me ha pagado, o le pagué y nunca me entregó el trabajo, o, le pedí que me esperara un minuto y me hizo todo un drama en la fila del banco.

 

O que digan: pues dice que es cristiano, pero es tan prepotente. No sé, yo ni vivo contigo, ni estoy en tu trabajo, pero Dios sí, y ¿sabes quién más está ahí listo para hacer publicidad de todo tu falta de carácter? Satanás.

 

Y ¿sabes por qué? Porque le gusta que se hable mal de Cristo, porque en el último de los casos, bueno fuera que todo se quedara en tu reputación, pero, no es así, la gente habla mal de la iglesia, y en última instancia Cristo es desacreditado, y por igual el Evangelio.

 

Y les das un motivo para decir: “yo por eso con los cristianos ni a la esquina, puros hipócritas”; o, yo no les creo nada, pura pedidera de dinero, y al final disque cristianos y míralos, tan peor que uno”. Y ahí no termina, sucede otra cosa:

 

1 Ti 3:7c y en lazo del diablo.

Un lazo, es una trampa, ¿qué pasa cuando alguien está en una trampa? Está atrapado, o para ser apresado, o devorado, ya que Satanás es un león rugiente buscando a quién devorar.

 

Entonces sucede algo: si somos creyentes genuinos, Satanás no nos puede llevar a la condenación, pero, sí puede hacer algo: inutilizarnos, amarrarnos las manos para no dar fruto, hacernos estériles, quitarnos autoridad de hablar la palabra o el evangelio.

 

Porque, ¿con qué cara vas a hablar del amor de Dios, del perdón, de la paz, cuando es lo último que has mostrado con tu vida? Y en el momento en el que quieres compartir el evangelio, tienes las manos atadas, y un corazón y una mente llenos de acusación de parte de Satanás, quien ya te tiene donde quería. Y te hace tropezar en tu fe y otros tropiezan por causa tuya.

 

Mis hermanos, es algo muy serio, estamos hablando de vida o muerte, de condenación o salvación, todos estamos llamados a amarnos y servirnos unos a otros, todos estamos llamados a la madurez, a crecer y ser transformados a la imagen de Cristo. No caigas en la trampa de decir: al cabo yo no soy pastor, ni quiero ser líder.

 

No, tienes un hogar en el cual ya sirves y eres pastor, mujeres, esto también aplica a ustedes, tienen su responsabilidad, y necesitan responder por igual. Cristo es suficiente

 

Mira lo serio de ser un siervo del Señor, si estás pensando, quiero servir al Señor, sabe que no es suficiente con que digas: soy muy sincero, y quiero servir, no, porque si no has caminado con el Señor, lo suficiente para que te transforme, y haya hecho una obra de gracia en ti, van a suceder dos cosas, tú vas a tropezar, y vas a hacer tropezar a tus hermanos.

 

Por eso no se trata solo de que digas: aquí no ha donde servir, o no me dejan servir, o no me llaman a servir, no, es un llamado de Dios que le hace a cada persona.

 

Pero, recuerda, así como vas a un trabajo, y no te dejan hacer lo que quieres, sino lo que la empresa requiere, y tú necesitas tener ciertas cualificaciones que muestren que puedes hacer el trabajo, si no, no te contratan, es lo mismo en la iglesia. Servir al Señor no es darle el tiempo que te sobra, si eres de Cristo, ya eres su siervo.

 

Checa la importancia de un buen carácter, pregúntate, ¿estoy en Cristo? Si ya tiene tiempo de estar aquí y no ves transformación en tu vida, es válido que te preguntes porqué estás aquí, pregúntate, pregúntale al Señor: ¿Señor he nacido de nuevo, tengo vida nueva en mí? ¿Qué pasa conmigo?

 

Mis hermanos, el Señor cuenta con nosotros, su iglesia, y el mundo está en tinieblas, pero, mira, la necesidad de ser como nuestro Señor, mira dónde comienza el evangelismo eficaz. Y no es que no compartas tu fe, no dejes de hacerlo, pero, también enfoca tus ojos en todas estas cosas. Vamos a orar.